14/10/16

Crónica del 49º Festival de Sitges (Jornada VII)

Por Carlos Rodríguez.

I Am Not A Serial Killer

A pesar de que solo he tenido la posibilidad de adentrarme en la Sección Oficial en una sola de las películas, la jornada de hoy ha sido de las más completas y variopintas. La abríamos con la irlandesa I Am Not a Serial Killer, de Billy O’Brien. Protagonizada por Max Records, el niño repelente e insoportable de Donde viven los monstruos, su trabajo en esta ocasión es más que decente, soportando todo el peso de la película junto a un Christopher Lloyd sobre el que tengo una debilidad especial. La historia, un chaval cuya familia trabaja en una funeraria comienza a percatarse de sus acuciantes inclinaciones sociópatas y psicopáticas, tratando de ponerles freno, mientras que en el pueblo un misterioso asesino en serie perturba a la población. Posee un sentido del misterio y la intriga bastante logrado, que funciona sin agotarse incluso ya descubierta la identidad del asesino. No es una película muy importante ni de altos vuelos, pero sí mucho más solvente que la media, atreviéndose incluso a crear una cierta iconicidad con algunas imágenes e ideas potentes que son muy de agradecer, aportando solidez al conjunto.

The Inverted Peak

Una de las secciones sobre las que más debilidad tengo es Anima’t Cortos, porque adoro el formato y porque el nivel suele ser más que decente. Me esperaba en esta ocasión la segunda tanda de cortos de animación a competición. Constato un nivel variado, pero destacaré los dos cortometrajes que me han parecido de una calidad mayor. Uno es The Inverted Peak, de los hermanos Greg y Myles Mcleod. Es un cortometraje de animación experimental, que basa toda su fuerza en sus bellas imágenes surrealistas con algunos nexos en común en su diseño (figuras que gotean, triángulos, representaciones de la muerte o irónicos smileys), en un impresionante y subyugante diseño sonoro y en una narración que se cuestiona preguntas filosóficas en torno al libre albedrío: ¿quién controla todo?

Love

El otro cortometraje a destacar es Love, del húngaro Réka Bucsi, muy laureado con su anterior trabajo en Festivales como la Seminci, donde se llevaría la Espiga de Oro. Con Love, Bucsi nos articula un relato planetario en torno al amor, dividiéndolo la historia en anhelo, amor y soledad. Un agente externo planta la semilla del amor en un planeta cualquiera, habitado por una serie de criaturas surgidas de la imaginación del animador, que consigue un trabajo de una belleza y una inventiva más que notable.

Hardcore Henry

La nota divertida de la jornada viene de la mano de Hardcore Henry, una coproducción estadounidense y rusa de acción en primera persona. La premisa de rodar en primera persona no es tan original como pareciera, pero sí lo es su incursión en exclusiva en una película de acción. El recurso recuerda demasiado a un videojuego, pero su factura es tan potente que impresiona. Es un cine ligero, para disfrutar de la acción frenética sin pensar demasiado. Valoro muy positivamente su feroz inventiva y la frescura en la dirección, con un total dominio del espacio y de los recursos del entorno. Su historia, que incluye elementos fantásticos y de ciencia ficción, es casi anecdótica, un pastiche de otras películas que ya hemos visto antes, pero sirve bien de hilo conductor, como excusa para desarrollar la acción. Esta se apoya en una banda sonora muy cañera, casando a la perfección con el estilo del filme. Por último, destacar los geniales títulos de crédito iniciales, y el icono pulp que se consigue crear con la película. Auguro un culto importante a Harcore Henry.

Santa Fiesta

Santa Fiesta es uno de esos documentales que ya tardaban en existir. Necesario. Miguel Ángel Rolland se encarga de documentar diversos festejos tradicionales españoles en los que se emplean y maltratan animales, ofreciendo algunos datos demoledores. Con un trabajo casi clandestino durante un año, ofrece imágenes de festejos celebrados durante 2015 con enorme raigambre en las diversas localidades, como el famoso Toro de la Vega, o los Bous a la mar. Y estos son algunos de los más conocidos, pero es posible que la gente desconozca que hay pueblos cuya diversión consiste en pelearse lanzándose ratas…

Poster Santa FiestaPartiendo de esa necesariedad y del orgullo por el atrevimiento, que aplaudiré hasta la saciedad, sí que me habría gustado un material más potente. Tengo la sensación de que, posiblemente por lo difícil que puede resultar grabar esas imágenes, no termina de ofrecer una dimensión completa del maltrato que sufren los animales en esas fiestas, limitándose al material que se ha logrado conseguir, que no es poco, pero tampoco suficiente, ofreciendo así un alcance relativo. Por ejemplificar esto, vemos la fiesta de los Bous a la mar, y el material se corta cuando el toro cae al mar y comienza a ser remolcado por las barcas, pero no se muestra lo que ocurre con él después, ni claro está, antes. Con todo, sigo opinando que toda lucha por erradicar según qué lacras de una sociedad que se cree civilizada es poca, así que bienvenido sea Santa Fiesta, y le deseo la mejor de las difusiones.

Terraformars

Finalizamos con la Sección Oficial, en este caso con la nueva película del incombustible Takashi Miike, que esta vez nos presenta una adaptación de imagen real de un manga. Terraformars es una historia futurista en que un grupo de desechados de la sociedad es enviado al planeta Marte, en proceso de colonización, para destruir unas cucarachas enviadas tiempo atrás. Pronto descubrirán que las cucarachas han mutado y ahora son humanoides de fuerza extrema. Pero ellos mismos esconden mutaciones que les permiten desarrollar súper poderes basados en características de insectos. La idea no puede ser más loca, y qué mejor director que Miike para llevarla a cabo, que ni tiene vergüenza ni la conoce. Y no se corta ni un pelo: la película es voluntariamente cómica, pagada de sí misma, excesiva por los cuatro costados y libérrima. Me mata su apego a la estética manga. Tengo la sensación de estar viendo un anime, cosa que cada vez soporto de menor agrado. Encima uno chusco, algo así como Super Sentai (los Power Rangers, vamos) mezclado con Sailor Moon y aderezado con Starship Troopers. Me hace cierta gracia, pero no termino de entrar en el juego. Para el que lo aguante.