13/2/16

Fuerzas de la Naturaleza

Poster El renacido
Dir.: Alejandro G. Iñárritu
Int.: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter, Forrest Goodluck, Lukas Haas, Paul Anderson, Kristoffer Jones
¿De qué va?: En las profundidades de la América salvaje, el explorador Hugh Glass resulta gravemente herido por el ataque de un oso y es abandonado a su suerte por un traicionero miembro del grupo de tramperos con el que viajaba. Con la fuerza de voluntad como su única arma, Glass se arrastrára fuera de su propia tumba para enfrentarse a un territorio hostil, un invierno brutal y los ataques constantes de las tribus de nativos americanos, todo con tal de culminar su implacable venganza.

Reseña: Biutiful (2010) fue la última película que llevó la firma de Alejandro González Iñárritu. A partir de entonces, el director mexicano empezaría a firmar sus trabajos como Alejandro G. Iñárritu. Esta abreviatura, de escasa relevancia, podría interpretarse como un punto y aparte de su carrera. Se acabaron las historias de vidas cruzadas y los dramas tremendistas para buscar la trascendencia no sólo a través del fondo, sino también a través de la forma. Deconstruir 21 gramos (2003) en un fantástico puzzle de mil piezas sólo fue el germen de lo que estaba por venir, pues si aquel recurso de montaje podría ser acusado de gratuito, el plano secuencia sobre el que está construido Birdman (2014) no iba a ser menos. Así que con el “más difícil todavía” como lema, Iñárritu se ha ido a los lugares más recónditos y desangelados del mundo a hacer sufrir a todo su equipo técnico y artístico para rodar el duelo a tres bandas entre invasores, nativos y naturaleza definitivo.

El renacido3

Llegados a este punto, es inevitable preguntarse si el esfuerzo mereció la pena, o si fue necesario. Desconociendo la opinión del equipo de rodaje, la respuesta como espectador es un sí rotundo. La ambición de Iñárritu se ha traducido en una aventura que atrapa desde el primer minuto gracias a la siempre superlativa fotografía de Emmanuel Lubezki, enfatizando la majestuosidad de cada paisaje, y a un cruento enfrentamiento entre nativos y tramperos que vivimos en primerísima persona, al no escatimar en violencia gráfic, y ante la insistencia del director de aguantar el plano hasta que cortarlo sea estrictamente necesario, y aún así, nada puede superar lo que vendrá pocos minutos despues; el ataque del oso, un prodigio de dirección, efectos digitales y de interpretación a cargo de Leonardo DiCaprio. El actor, que no le va a la zaga a su director en ambición, realiza una interpretación  parca en palabras pero físicamente conduntente. Sí, merece el Oscar, aunque sea por nadar en aguas heladas, comer porquerías y sufrir ciento y un calamidades como si le fuera la vida en ello.

The Revenant3

Por muy minicioso que sea Iñárritu, no puede mantener la película al mismo nivel con el que la arranca, es algo completamente normal. Sin embargo, su dilatada duración de casi tres horas le pasa factura porque los vaivenes del ritmo se vuelven más evidentes. Casi se puede sentir la irritación de Tom Hardy (quien perdió un trabajo por la prolongación del rodaje), lo cual le viene de perlas a un personaje inmoral que se ha vuelto tan indómito como esos salvajes a los que tanto detesta y teme. Sería injusto catalogar El renacido como una historia de supervivencia más y criticar su guión por su escasez de diálogos, pues está plagado de lecturas sobre la religión, la fe, la naturaleza violenta del ser humano, el conflicto cultural o la paternidad, así como referencias visuales a la corriente estética de lo sublime, al romanticismo, a las pinturas de Friedrich, encajando perfectamente con ese fulgor de grandeza y de la superioridad de la Madre Naturaleza que recorre toda la película.

The Revenant2

En definitiva, el talento, el ego y el afán de gloria de Iñárritu han conseguido que El renacido sea una experiencia cinematográfica única, hermosa e impactante, pero también son los responsables de que se le haya ido la mano en ciertos aspectos, como en ese espiritualismo muy a lo Terrence Malick que simplemente sobra, está de más. Esa inmersión en primera persona conseguida en la primera secuencia no se mantiene durante el resto de film, que se disfruta con cierta distancia, por lo que es una obra que provoca más admiración que apasionamiento. ¿Qué será lo próximo señor G. Iñárritu? Dudo que el cielo sea un límite para él.

8/10