27/1/14

Falsas apariencias

Poster American Hustle

Dir.: David O. Russell
Int.: Christian Bale, Amy Adams, Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Jeremy Renner, Louis C.K., Alessandro Nivola, Jack Huston, Michael Peña
¿De qué va?: Irving Rosenberg es un brillante estafador que junto a su astuta y seductora compañera Sydney Prosser, se ve obligado a trabajar bajo las órdenes de un tempestuoso agente del FBI que los arrastra al mundo de la política y la mafia de Nueva Jersey.

Reseña: “Explosión en la factoría de pelucas”. Así definió Tina Fey a La gran estafa americana (American Hustle) en la pasada edición de los Globos de Oro, y no le faltaba razón, pues uno de las aspectos más destacados del último filme del nuevo ojito derecho de Hollywood, David O. Russell, son los estrafalarios looks de su deslumbrante reparto, que no sólo enfatizan el glamour kitsch de la época en la que aconteció el caso en el que se inspira este historia, los años 70, sino que se convierten en un detalle fundamental en esta trama que gira en torno al juego de quién engaña a quién.

American Hustle

Porque los peinados, vestidos caros, pelucas, bronceados, acentos falsos y demás no son otra cosa que recursos para un escaparate que todos montamos de cara a la galería como mecanismo de autodefensa y para dar una imagen distorsionada de cómo somos, una imagen tan pulcra como falsa y que se tarda más tiempo en construir que en derribar. Y aquí no se salva nadie, ni estafadores que se inventan una emocionante identidad para escapar de una vida aburrida, ni agentes de la ley cuya ambición desmedida les acaba pasando factura, ni amas de casa que compensan su amargura con gracia y descaro. Aquí todos engañamos y seducimos para que los demás no descubran nuestras debilidades.

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David O. Russell también nos seduce explotando la vena setentera, con un repertorio de temas tan clásico como atractivo, y exprimiendo hasta la última gota del talento y el carisma de su reparto de estrellas. Christian Bale demuestra una vez más su sorprendente habilidad para moldear su físico a su antojo, pero es quizás junto a Jeremy Renner el que menos se luce de las cabezas de cartel. Amy Adams está más despampanante que nunca, alternando sensualidad y fragilidad siempre con escotazo de por medio, pero creo que los que más brillan en la película son Bradley Cooper y Jennifer Lawrence. Él está perfecto como pardillo que intenta ponerse al mando de la situación aunque no esté capacitado para ello, y cada careo que tiene con su superior, un también estupendo Louis C.K., es formidable. En lo que respecta a Lawrence, simplemente eleva la película cada vez que entra en escena, clava el espíritu charlatán y tontaina de su personaje y cuando parece que se va a quedar en una caricatura saca su lado más vulnerable y se convierte en lo más memorable de la película (obviando la voluptuosidad de Amy Adams).

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Lo que es la película en sí, va en concordancia con el oficio de sus protagonistas al ofrecer menos de lo que promete. En efecto, te mantiene entretenido aunque le sobre media hora de las dos horas y pico largas que dura, gracias especialmente a su reparto y a lo bien dirigidos que están, pero lo que cuenta, que es al fin y al cabo una historia de estafadores con buen fondo, políticos que aceptan dinero negro en beneficio de la ciudadanía (¡!) y codiciosos agentes del FBI, no es tan complejo ni interesante como parecía a priori. El lobo de Wall Street habla de un tema similar y lo hace mucho mejor gracias a su desfachatez y a que no busca una redención políticamente correcta para su antihéroe. Por eso, La gran estafa americana es una buena película pero a la que le han ensalzado de tan manera que va camino de convertirse en el filme más sobrevalorado del año. Veremos si los Oscar dan el tiro de gracia.

6’5/10