23/9/19

Blinded by the Light – Todas las canciones de The Boss hablan de mí



Dir.: Gurinder Chadha
Int.: Viveik Kalra, Hayley Atwell, Dean-Charles Chapman, Nell Williams, Kulvinder Ghir, Aaron Phagura, David Hayman, Meera Ganatra, Nikita Mehta
¿De qué va?: En 1987, Javed es un joven musulmán que descubre la discografía de Bruce Springsteen. Tratando de escapar de su ciudad natal y de las reglas tradicionales de su hogar, Javed se encuentra entre dos mundos, buscando su verdadera identidad al ritmo de las canciones de su ídolo ,y por otro lado lidiando con su padre, que no le pondrá las cosas nada fáciles.

Reseña: Uno de los taquillazos sorpresa del 2002 fue Quiero ser como Beckam, comedia en la que una joven británica de origen indio intentaba cumplir su sueño de ser futbolista intentando no ofender a su conservadora familia. Diecisiete años después, su directora, Gurinder Chadha, se ha valido de las memorias del periodista Sarfraz Manzoor para tejer una película con los mismos mimbres que el mayor éxito de su carrera hasta la fecha. En esta ocasión, se trata de un chaval británico de origen pakistaní que aspira a convertirse en escritor pese al rechazo de su autoritario padre. Pero si por aquel entonces, la joven que soñaba con ser futbolista tenía su cuarto empapelado de posters de David Beckam, en Blided by the Light es Bruce Springsteen quien actúa como ídolo aspiracional del muchacho.


Consciente de que se trata de una fórmula de éxito atemporal, Chadha ha utilizado los mismos ingredientes, que por otra parte, también han servido para confeccionar cientos de historias similares sobre jóvenes talentosos de origen humilde que aspiran a triunfar. Ni siquiera falta a la cita la figura de la profesora exigente y motivacional, encarnada por la siempre maravillosa Hayley Atwell. El factor diferenciador se encuentra en la concienciación de la clase obrera (la sombra de Thatcher es alargada) y en ese mensaje tan bonito y certero sobre el poder que posee el arte de lograr que se establezca un vínculo entre una obra y alguien que sea completamente ajeno en cuanto a cultura, etnia, o procedencia. Esto queda muy bien representado en el momento en el que Javed escucha a Springsteen por primera vez y siente que sus canciones hablan sobre lo que él nunca se ha atrevido a expresar en voz alta. Es una lástima que a partir de entonces, la película se limite a machacar la misma idea hasta que perder parte de su lustre.


Y es que Javed se va a poner muy pesado con Springsteen. Muchísimo. Cambia su look, conquista a una chica cantándole sus canciones, trabaja con el walkman puesto e incluso sale de fiesta y sigue escuchando a Springsteen con sus auriculares. Javed fui yo cuando de pequeño me obsesioné por los Power Rangers y quería cambiarme el nombre por el de uno de ellos y me tiraba a la piscina imitando sus poses. Javed también es aquel que menosprecia la música que escuchaba antes, y aunque le aleccionen por ello, su recién adquirida obsesión por aplicar la filosofía de ‘The Boss’ a cada aspecto de su vida acaba resultando agotadora y cargante, pese al esfuerzo y la simpatía del actor que lo encarna, Viveik Kalra. Y en cuanto al conflicto familiar, conocemos de sobra los derroteros por los que va a ir: da igual el bagaje cultural, al final siempre prevalece el amor entre padres e hijos. Parecía que Blinded by the Light podría darnos todo lo que no nos dio la decepcionante Yesterday, pero es otra comedia genérica con buenas intenciones y poco que aportar más allá de los clichés de siempre. Para películas sobre jóvenes oprimidos inspirados por la música, siempre podemos contar con la más meritoria y genuina Sing Street (2016).

5’5/10

21/9/19

Ad Astra – El hijo pródigo sideral



Dir.: James Gray
Int.: Brad Pitt, Tommy Lee Jones, Ruth Negga, Liv Tyler, Donald Sutherland, John Ortiz, Kimberly Elise, Loren Dean, Donnie Keshawarz, Bobby Nish, Sean Blakemore
¿De qué va?: El veterano astronauta Clifford McBride desapareció hace más de 20 años en una misteriosa misión en el espacio en busca de vida. Su hijo Roy, de misma profesión, es contactado por la NASA para ayudarles a descubrir lo que le ocurrió exactamente y afrontar una desconocida amenaza que ha puesto en riesgo la permanencia de la humanidad en nuestro sistema solar.

Reseña:  En La noche es nuestra (2007), Joaquin Phoenix se debatía entre su club nocturno y su chica o la lealtad a su familia, intrínsecamente ligada al cuerpo de policía. En Z. La ciudad perdida (2016), Jack Fawcett (Tom Holland) se unía al último viaje de su padre al Amazonas, en un intento por comprender y compartir la obsesión que tenía este último por hallar una ciudad legendaria construida en oro. Las relaciones paternofiliales complejas han sido una constante en la breve e infravalorada filmografía de James Gray, llevándolas del noir al cine de aventuras clásico y ahora, hasta el borde del Sistema Solar. Ad Astra es la culminación de ese afán de Gray por explorar la sinergia entre un padre y su hijo, las responsabilidades y bagajes que se heredan, y el afecto y la ausencia de éste cuando hay un abismo emocional que les separa.


Al igual que Z. La ciudad perdida, Ad Astra tiene como epicentro a un hombre con una misión imposible, con la que se ha obsesionado tanto que la sociedad humana ya no es un lugar confortable para él. Hay muchas similitudes temáticas entre sendas películas pero lo que cambia es el punto de vista: si en Z permanecíamos siempre junto al padre obcecado, en Ad Astra estamos junto al hijo cuya vida se ha visto irremediablemente marcada por la ausencia paterna, y que intenta seguir sus pasos intentando acercarse a él de alguna manera. La película presenta un futuro en el que el ser humano ya ha emprendido la conquista espacial, pero Gray no está tan interesado en explicar el contexto como en crear la atmósfera perfecta al viaje físico y emocional que realiza su protagonista. De la humedad y la neblina del Amazonas profundo ha pasado a la oscuridad del espacio, las naves y estaciones espaciales asépticas y la aridez rojiza de Marte. Un trabajo visual portentosamente iluminado por Hoyte van Hoytema, y punteado por las bellas y melancólicas partituras compuestas para la ocasión por Max Richter y Lorne Balfe.


Con Ad Astra, Brad Pitt consigue trabajar al fin bajo las órdenes de James Gray tras un par de intentos fallidos (sí que le produjo Z). Pues bien, con esta ya van dos interpretaciones que nos brinda este año que pueden considerarse como de las mejores de su carrera, completamente diferentes entre sí pero igual de rotundas. Siendo una película que se sustenta en un viaje eminentemente introspectivo, Pitt manifiesta a través de su mirada el cansancio, la decepción, la tristeza, la frustración, la confusión, la rabia y todo el espectro de emociones que experimenta su personaje a lo largo de su periplo. Le ayuda su propia voz en off, aunque en ocasiones, se limite a verbalizar emociones que ya somos perfectamente capaces de comprender a través de la interpretación de Pitt. Tommy Lee Jones también está muy bien como ese padre misterioso al que solo conoce a través de recuerdos de niñez y videodiarios, mientras que siempre es un placer ver a Liv Tyler, Ruth Negga y Donald Sutherland aunque sea en papeles pequeños y funcionales como los que realizan aquí, pues la película pertenece en su totalidad a un Brad Pitt en mejor forma que nunca.


Podría parecer que Ad Astra es la película con la que James Gray se ha abierto al cine comercial, pero nada mas lejos de la realidad. Aunque pueda ser catalogada en el género de la ciencia ficción y pueda haber costado más que el resto de todas sus películas juntasm no ha renunciado a su estilo, sus temas y su particular cadencia; esa por la que muchos acusarán a la película de ser lenta, pese a que tenga más pasajes de acción de lo que cabría espectacular, y tan bien rodados como el que sucede en la Luna (ya había una escena de persecución brutal en La noche es nuestra). Gray bebe de las fuentes de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, de 2001: Odisea del espacio (1968) y de sus trabajos previos para crear, puede que no su mejor obra hasta la fecha, pero sí la más espectacular y concluyente sobre su fijación por los lazos familiares, la deshumanización de la sociedad y el precio de las obsesiones enfermizas. Porque en Ad Astra hay un sentimiento que no tenía cabida en sus anteriores trabajos: esperanza. Tan solo necesitaba viajar a las estrellas para encontrarla.

9/10

19/9/19

O.C: Kes (1969)

¿De qué va?: Billy Casper es un muchacho que vive en un pequeño pueblo de Yorkshire. Fracasado en los estudios, con pocas esperanzas de llegar a ser alguien, e intimidado en su entorno familiar, gana algo de dinero dedicándose a hacer pequeños robos. Un día, Billy encuentra un pequeño halcón, al que llama Kes y decide cuidarlo para hacerle volar.

Reputación: Adaptación cinematográfica de una novela de Barry Hines, quien también se encargó de escribir el guion junto al director, Ken Loach, que por aquel entonces firmaba sus trabajos como Kenneth Loach. El único actor profesional del reparto era Colin Welland (el profesor de inglés de Billy). El resto era amateurs, incluido el director de la escuela, que se dedicaba precisamente a eso en la vida real en un centro cercano.  El protagonista, David Bradley, desarrolló a posteriori una prolífica carrera como actor tanto en el cine como en el teatro y la televisión. Algunos de sus papeles más famosos son el de Argus Filch en la saga de Harry Potter y el de Walder Frey en Juego de tronos. El dialecto de Yorkshire que se habla en el film es complicado de entender para muchos angloparlantes; tanto es así, que algunas escenas fueron redobladas para el estreno de la película en Estados Unidos. Igualmente, el film se utiliza a menudo para las clases de inglés, puesto que es menos común hoy en día escuchar el dialecto antiguo de West Riding. El film fue producido durante la decadencia de la industria minera de carbón en Inglaterra, al ser este mineral sustituido cada vez más por petróleo o gas. Poco después de su estreno, el yacimiento de carbón de Yorkshire donde se rodaron varias escenas estuvo paralizado dos semanas por una huelga que obligó al gobierno a incrementar los salarios.La película fue nominada a 5 premios BAFTA de los cuales ganó dos: mejor actor de reparto (Welland) y promesa (Bradley).


Comentario: Kes es, junto a La soledad del corredor de fondo (1962), el ‘Coming-of-Age’ británico por excelencia. Rodada bajo los principios de austeridad y realismo del movimiento Free Cinema, cuenta la historia de un chaval solitario que es maltratado tanto en casa como en la escuela, y que parece destinado a trabajar en la mina de carbón local pese a no albergar ningún interés en ella. Todo cambia cuando descubre a un cernícalo y decide entrenarlo, desarrollando una vocación a la que solo le presta atención su profesor de inglés. Película pequeña que hace un retrato gris y deprimente de la vida en los pueblos británicos, a cambio de dar una optimista lección sobre la educación, y de cómo cualquiera puede alcanzar la realización personal si da con lo que realmente le apasiona y cuenta con apoyo. En este caso, que se trate de entrenamiento de aves no es algo casual, sino una metáfora de las ansias de Billy por ser libre y echarse a volar muy lejos de ese entorno opresor que nunca le ha dado la más mínima oportunidad. Ojalá haya conseguido escapar.

Próximo visionado: La buena boda (1982)

18/9/19

It. Capítulo 2 – La pesadilla de crecer



Dir.: Andy Muschietti

Int.: Bill Skarsgård, James McAvoy, Jessica Chastain, Bill Hader, James Ransone, Jay Ryan, Isaiah Mustafa, Andy Bean, Xavier Dolan
¿De qué va?: Han pasado casi 30 desde que el Club de Perdedores se enfrentara al macabro y despiadado Pennywise. En cuanto tuvieron oportunidad abandonaron el pueblo de Derry, que tantos problemas les había ocasionado en el pasado. Sin embargo, ahora de adultos parece que no pueden escapar de su antigua vida. Una nueva época estival llega y todos ellos deberán enfrentarse de nuevo al temible payaso y descubrir si de verdad están preparados para superar sus traumas de la infancia.


Reseña: La segunda parte de It (2017) tenía que llegar, no solo porque faltaba por adaptar mitad del libro tocho de Stephen King, sino porque con sus más de 700 millones de dólares recaudados se convirtió en la película de terror más taquillera de la historia. Así que dos años después ya la tenemos, dirigida una vez más por Andy Muschietti y con un reparto de actores adultos que sustituyen a los jóvenes protagonistas de la original, que vuelven a través de flashbacks que, o bien rememoran momentos de aquella, o bien añaden información que se había quedado fuera. Los chavales eran uno de los grandes puntos fuertes del film, así que es comprensible (hasta cierto punto) que hayan querido contar con ellos de nuevo para hacer de It. Capítulo 2 el gran y terrorífico colofón que merecíamos; sin embargo, tanta ambición no le ha sentado demasiado bien a Pennywise y compañía.


El compromiso por hacer una adaptación lo más fidedigna posible a la fuente literaria sigue estando presente. Tal es la adoración por el relato de King que, al no querer dejarse nada en el tintero, el metraje de la película se alarga hasta las dos horas y cincuenta minutos. Casi tres horas que pesan, sobre todo, en el nudo de la película, cuando cada uno de los protagonistas debe hacer una búsqueda personal cuya estructura se repite cada vez: presentación de la escena, flashback y susto. De esta forma, la película se convierte en una colección de set pieces cuyo efecto terrorífico queda mermado por rutina, acumulación y abuso del CGI. Desde su debut con Mamá (2013), Andy Muschietti ha demostrado fascinación por las criaturas digitales, pero la naturaleza de éstas es tan obvia que no resultan demasiado efectivas al infundir terror en el personal. Demasiados monstruitos cuando el mejor efecto especial sigue siendo Bill Skarsgård como Pennywise. Tanto el prólogo como las secuencias en las que el payaso acecha a los críos son las mejores y más escalofriantes del conjunto, básicamente porque se sustentan en el trabajo del actor, la caracterización, las sombras y lo factible.


En cuando al nuevo reparto, los responsables de casting han hecho un muy buen trabajo eligiendo actores que no solo guardasen semejanzas físicas con los niños de la primera parte, sino que también supiesen dar continuidad a los personajes emulando a sus antecesores. Quizás Isaiah Mustafa y Jay Ryan sean los menos lucidos por limitaciones del papel y/o falta de carisma, pero James McAvoy, Jessica Chastain y Bill Hader están francamente bien, siendo James Ransone el que más me ha gustado a título personal, por el esforzado trabajo que ha realizado trasladando los tics, temores e inseguridades de Eddie a la edad adulta, sin caer nunca en la caricatura.


It. Capítulo 2 viene a cerrar una gran historia sobre los miedos de la infancia que nos persiguen en la vida adulta, de los traumas y las cicatrices del pasado que aunque procuremos olvidar permanecen latentes en nuestro subconsciente, de los errores que cometemos una y otra vez, de los horrores del mundo de los adultos y de la amistad como bálsamo para superar cualquier adversidad. Pero lo hace a través de un largometraje excesivo, denso, con un humor desubicado, e innecesariamente largo, haciendo que la tensión se diluya como un azucarillo. El tren de la bruja no daba más miedo si en vez de seis vueltas daba diaz, al contrario: al final ya te aburrías de que apareciera la mujer disfrazada golpeándote con la escoba; aquí sucede igual. Esperemos que si se cumplen las intenciones de rodar un capítulo 3, ya partiendo de material original, no rompan a Pennywise de tanto usarlo.

6/10

16/9/19

El hotel a orillas del río – La gran nevada del sur




Dir.: Hong Sang-soo
Int.: Ki Joo-Bong, Kim Min-Hee, Kwon Hae-hyo, Song Seon-mi, Yoo Joon-Sang
¿De qué va?: Un veterano y reconocido poeta reúne a sus dos hijos adultos, y bastante distanciados entre sí, en un hotel, motivado por la extraña impresión de que va a morir en cualquier momento. En el mismo lugar, una joven, acompañada de una amiga, intenta superar un desengaño amoroso.

Reseña: El cine del surcoreano Hong Sang-soo se ha convertido en un lugar cálido y familiar para aquellos que lo llevamos siguiendo desde hace tiempo. La filmografía del prolífico director, que en 2017 llegó a estrenar tres películas, cuenta con una impronta muy personal y muy entrañable en la que se presta especial atención a las relaciones problemáticas, a los conflictos del pasado enquistados, al fracaso amoroso, al propio mundo del cine, a la comida y al alcohol; todo con un toque melancólico y onírico que suele dar pie a realidades paralelas e historias que se repiten con variantes. Los 'haters' dirán que todas sus películas son iguales, pero en realidad, todas y cada una de ellas son ricas en lecturas, detalles e imaginación.



Hong es habitual de festivales de cine importantes, como el de Cannes, y aún así, no todas sus películas consiguen distribución en nuestro país. Mientras dos de sus trabajos más recientes, las notables The Day After (2017) y Grass (2017), permanecen inéditas en España, llega a los cines El hotel a orillas del río, que rodó después de aquellas dos. Y en cierta manera es una lástima, porque en comparación se trata de una obra menor. Rodada en un pulcro blanco y negro que realza tanto el vacío emocional de sus personajes como la nieve que rodea el parador donde se desarrolla casi toda la trama, cuenta el reencuentro entre un veterano poeta y sus hijos en extrañas e incómodas circunstancias, al tiempo que una joven se refugia junto a su amiga en el mismo lugar intentando superar una ruptura. Esta última trama es un tanto accesoria, y parece hecha para asegurar la presencia en la película de la musa y pareja del director, la siempre estupenda Kim Min-Hee, así como para indagar una vez más en las aristas de las relaciones extraconyugales, tema recurrente en sus obra a raíz de la que él mismo inició con la susodicha actriz cuando aún estaba casado.



Sin embargo, lo que prima en El hotel a las orillas del río es lo que mana a partir de que el poeta comparta con sus hijos la premonición de que su fin está cerca: remordimiento, complejos, culpas, reproches… y un deseo genuino pero un tanto torpe de arreglar las cosas. Puede que se trate de la película de Hong más lineal y contemplativa, y con un componente humorístico más rebajado de lo habitual, lo cual podría ser la causa de que no me haya gustado tanto como las anteriores, y debo reconocer que me molesta que sea así. He llegado al punto en el que me gustaría vivir dentro de una película de Hong, donde la comida siempre tiene una pinta espectacular, las conversaciones y las confesiones fluyen a trago de soju, y realidad y ficción se moldean para dar cabida a las segundas oportunidades.

6’5/10

14/9/19

Los días que vendrán – La vida cuando estás esperando



Dir.: Carlos Marques-Marcert
Int.: María Rodríguez Soto, David Verdaguer
¿De qué va?: Vir y Lluís son una pareja de treintañeros que solo hace un año que salen juntos. Todo cambia en sus vidas cuando descubren que están “embarazados”. Durante 9 meses empezarán a sentir las consecuencias  del giro enorme que ha dado su vida, así como los miedos, alegrías,expectativas y realidades que, durante su embarazo, crecen ante ellos.

Reseña: En el 2014, Carlos Marques-Marcet nos sorprendió a todos con esa historia de amor en la distancia tan real y dolorosa como es 10.000 km. Tres años después, volvió con Tierra firme, un tratado sobre la “familia moderna”, el instinto maternal y la ausencia de este. Ahora, parece completar una trilogía sobre la vida a los 30 con Los días que vendrán, en la que ha aprovechado el embarazo real de su actor fetiche, David Verdaguer, y la novia de éste, María Rodríguez Soto, para contar las vicisitudes de una pareja que debe afrontar un embarazo inesperado.


Si bien los propios actores han confirmado que sus alter egos en la ficción viven una experiencia que no se corresponde con la que ellos tuvieron en la vida real, es evidente que buena parte de la película se nutre de la generosidad de la pareja al compartir sensaciones y elementos que pertenecen al ámbito privado, como es el caso del vídeo casero con imágenes reales de cuando la madre de María Rodríguez Soto estaba embarazada de ésta, el cual funciona tanto de columna vertebral del film como para dotarlo de dimensión histórica: lo que en aquella época parecía un proceso natural y sin complicaciones, ahora está cargado de conflictos y dilemas al tratarse, no solo de una época diferente, sino de dos personas que prácticamente están improvisando sobre la marcha, que se enfrentan a la precariedad laboral y a tener que ponerse de acuerdo en cuestiones tan importantes como la educación de la criatura o la forma en la que va a producirse el parto.


Los días que vendrán desprende una naturalidad apabullante porque ni el drama es impostado ni la comedia exagerada, y se crea un ambiente tan íntimo que produce incomodidad escuchar las palabras hirientes que surgen en las discusiones de pareja, de la misma forma en la que sus momentos buenos son tremendamente enternecedores, como cuando deben decidir el nombre del bebé. El film muestra la perspectiva de ambos pero, lógicamente, casi todo el peso recae en una fantástica y reveladora María Rodríguez Soto. El personaje de Verdaguer es un tipo reservado, al que le cuesta decir lo que piensa pero que se preocupa y ofrece su apoyo al 100%, mientras que el de Soto experimenta un amplio espectro de emociones propias de vivir el proceso de gestación en primera persona: miedo, alegría, euforia, soledad, frustración y, sobre todo, amor. A fin de cuentas, la película versa tanto de lo que implica ser padres en los tiempos que corren como del sólido vínculo emocional que se forja entre una madre y su hijo, algo que queda perfectamente plasmado en los créditos finales de esta pequeña, realista y hermosa película.

8/10

12/9/19

O.C: El hombre de mimbre (1973)

¿De qué va?: Tras leer una carta  anónima que da a entender el paradero de una joven desaparecida, el sargento Howie ha de viajar hasta Summerisle, una isla remota alejada de la civilización que se encuentra en la costa de Inglaterra. Una vez allí, el inspector conoce al líder religioso de la isla, Lord Summerisle, y descubre que en la isla se produce un extraño rito pagano.

Reputación: En 1967, el guionista Anthony Shaffer compró los derechos de la novela Ritual de David Pinner con la intención de escribir un guion basado en ella. Shaffer presentó la idea al productor Peter Snell, pero fue rechazada alegando que la novela no era lo suficientemente buena. Al final, decidieron escribir una historia nueva que incluyese algunos de los elementos de Ritual. Sir Christopher Lee estaba tan emocionado con participar en la película que accedió a actuar en ella gratis. Además, pagó de su propio bolsillo su tour promocional y siempre afirmó que se trataba de su película favorita de todas las que había hecho. El rodaje de la cinta duró 8 semanas, durante el otoño de 1972. Como estaba ambientada en verano, se utilizaron frutas de plástico y árboles con flores falsas para ambientarlo como si se tratase de esa estación. En 1989, Shaffer escribió un tratamiento de guion de 30 páginas titulado The Loathsome Worm, una secuela directa de El hombre de mimbre que volvería a estar protagonizada por el detective Howie (Edward Woodward) y que contaría con elementos fantásticos. Sin embargo, a nadie le interesó la idea de rodarla y nunca se llevó a cabo. Sin embargo, en el año 2006 se estrenó un remake dirigido por Neil LaBute y protagonizado por Nicolas Cage que cosechó críticas desastrosas.



Comentario: El reciente estreno de Midsommar ha puesto de nuevo en boga a El hombre de mimbre, pues se dan similitudes temáticas y estéticas entre ambas. La película de Robin Hardy se basa en el choque cultural entre un sargento de Scotland Yard de estricta fe cristiana y una comunidad que rinde culto a dioses paganos de origen celta. Buscando a una joven desaparecida, el buen hombre se topa con las costumbres y tradiciones de esta sociedad, en las Antípodas de la castidad y el pudor de la que hace gala su religión. Conforme él se va escandalizando cada vez más, aumenta la fascinación y extrañeza hacia esa cultura (comandada por el gran Sir Christopher Lee) que atenta contra todos los valores de la sociedad occidental. Ambos extremos reciben palos por igual en esta extraña película que indaga en el relativismo cultural, de forma muy atrevida para su época, y en la que el terror surge cuando se tambalean las creencias y se prende fuego al manual de conducta por el que nos hemos regido toda la vida, lo cual implica descubrir, o bien que hemos vivido en una mentira, o bien que nos asusta en quiénes nos convertiríamos si nos dejase de guiar nuestra brújula moral de confianza.

Próximo visionado: Kes (1969)