13/8/17

Todas las canciones hablan de Baby

Poster Baby Driver

Dir.: Edgar Wright
Int.: Ansel Elgort, Kevin Spacey, Lily James, Eliza González, Jon Hamm, Jamie Foxx, Jon Bernthal, CJ Jones
¿De qué va?: Baby, un joven y talentoso conductor especializado en fugas, depende del ritmo de su banda sonora personal para ser el mejor en lo suyo. Cuando conoce a la chica de sus sueños, Baby ve la oportunidad perfecta para abandonar su vida criminal y empezar una nueva vida. Pero tras años trabajando fielmente para un jefe del crimen, deberá dar la cara cuando un malogrado golpe amenaza todo aquello que le importa.

Reseña: Hace apenas unas semanas, un portavoz de Apple contó que tanto el iPod Shuffle como el iPod Nano dejarán de ser comercializados por la compañía, corriendo la misma suerte del modelo Classic hace unos años. Los reproductores de música portátiles están siendo reemplazados por móviles que ya son más utilizados para cualquier cosa que para cumplir su función primigenia: llamar a alguien. Nadie había pedido un tributo al iPod, pero Edgar Wright se lo ha hecho en su última película, Baby Driver, que ejerce de homenaje tanto a los mp3 y sucesores como al subgénero de atracos de regusto más clásico,, con todo el estilo que caracteriza al director de la trilogía del corneto y de Scott Pilgrim contra el mundo.

Baby Driver3

Quien haya ido por la calle escuchando música (por los auriculares, no como los trogloditas que van con un altavoz pensando que nos están haciendo a todos un favor por obligarnos a oír su m****** de música) y haya experimentado esa ilusión/deseo de protagonizar su propio videoclip verá su sueño hecho realidad a través del protagonista de esta historia, un chaval que tiene en su colección de Ipods diferentes playlists para cada situación, así como para paliar el pitido constante que padece en su oído y para ser el mejor en su trabajo, que no es otro que conductor de huidas de atracos. No es sólo que la larga selección musical de la película sea nutrida, heterogénea (jazz, rock, r&b, blues..) y repleta de joyas atemporales y escondidas, sino que los temas resultan curiosos y nada obvios acompañantes para cada situación y  están perfectamente integrados en la narración, formando junto con los efectos sonoros, la cámara, el montaje y la coreografía de la acción un conjunto perfectamente rítmico y sí, guay, pero sin resultar nunca forzado. Nada está colocado al azar y todo fluye en perfecta armonía.

Baby Driver

Afortunadamente, la película resulta más imprevisible de lo que cabría esperar: la narración depara un buen puñado de sorpresas a partir del momento en el que todo empieza a venirse abajo para los personajes, mientras que Baby no es el hierático héroe en la línea del Ryan Gosling de Drive que se dejaba entrever en los avances; más bien es un chaval con una afición por la música un tanto curiosa y que se maneja con maestría ante el volante, pero que sonríe, siente, padece y que cobra vida con desenvoltura y empatía gracias a Ansel Elgort. La cinta también cuenta con un par de trabajos estelares por parte de Jon Hamm y Kevin Spacey, pero es una lástima que no le saque más partido a la escueta cuota femenina, reducida al recuerdo de la difunta y angelical madre, la chica soñada dulce como el almíbar (Lily James) y la latina cachonda (Eliza González). Lo de Wright nunca ha sido la representación femenina, pero ya va siendo hora de corregir ese punto débil de sus guiones.

Baby Driver2

Si el grueso de películas que se cocinan en Hollywood son comida basura de digestión rápida, Baby Driver es una hamburguesa gourmet, hecha con ingredientes cuidadosamente seleccionados, esmero y dedicación. Sí, no deja de ser un trozo de carne dentro de un pan, pero sabe tan bien que te da igual que hayas podido ganar algún kilo mientras la devorabas, porque sabes que pasará mucho tiempo hasta que vuelvas a probar algo así. Podría continuar con las metáforas culinarias, pero creo que la idea ya ha quedado bastante clara. Baby Driver mola y merece ser guardada como aquella playlist de canciones que rescatamos para rememorarla y disfrutarla de tanto en tanto. ¡Tequila!

(8/10)


8/8/17

O.C: El secreto de vivir (1936)

¿De qué va?: En los años de la Gran Depresión, un ingenuo joven de provincias llamado Longfellow Deeds viaja a Nueva York para hacerse cargo de una herencia de veinte millones de dólares que le ha dejado su tío. Allí conocerá a una encantadora muchacha de la que se enamora, ignorando que también es la periodista encargada de seguir sus pasos y ridiculizarlo en artículos de prensa.

Reputación: Originalmente, Frank Capra iba a rodar Horizontes lejanos (1937) tras terminar Estrictamente confidencial (1934), pero su estrella protagonista, Ronald Colman, no pudo acabar otros compromisos a tiempo, así que el director decidió hacer El secreto de vivir (Mr. Deeds Goes to Town) mientras tanto. Desde el principio, Capra estaba convencido de que Gary Cooper sería perfecto para el papel de Longfellow Deeds, así que el rodaje tuvo que esperar 6 meses a que el actor estuviese disponible, lo cual le costó a la producción un extra de 100.000 dólares. Carole Lombard iba a asumir el rol estelar femenino, pero se echó atrás tres días antes del comienzo de rodaje para trabajar en Al servicio de las damas (1936), provocando que el rodaje arrancase sin actriz protagonista. Jean Arthur fue escogida como su sustituta después de que Capra convenciese a uno de los jefazos del estudio de que era la elección ideal tras hacerle escuchar su voz sin visualizar su rostro. La película fue un éxito ganador del Oscar a mejor director y nominado en las categorías de película, actor protagonista, guion y sonido. Columbia y Capra tuvieron la intención de rodar una secuela, en la que también contarían con Gary Cooper y Jean Arthur como protagonistas, titulada Mr. Deeds Goes to Washington, y basada en la historia The Gentleman from Wyoming de Lewis R. Foster. Finalmente se descartó la idea pero el relato sirvió de base para Caballero de espada, también con Capra y Arthur pero con James Stewart como actor principal. Sí que se hizo un remake, Mr. Deeds (2002), protagonizado por Adams Sandler y Winona Ryder, con el dudoso honor de haber sido nominado a tres premios Razzie.

Mr. Deeds Goes to Town

Comentario: Clasiquísimo cine clásico (valga la redundancia) y máximo exponente de la magia “made in Capra”. Un tipo más bueno que el pan demuestra que es más perspicaz de lo que parece cuando diversos buitres intentan que la fortuna que ha heredado de su tío sea destinada a fines poco honestos… pero también resulta que el amor le ciega, impidiéndole ver que la muchacha a la que corteja está tomando nota de cada uno de sus movimientos para vender más periódicos mofándose de su peculiar actitud. Ya en los años 30 el mundo era un lugar donde la honestidad y la bondad eran recibidas con recelo, pero no hay mejor remedio que una película de Capra, con su impecable labor en la puesta de escena y dirección de actores, para volver a tener fe en la humanidad, sobre todo si termina en un juicio donde se determina si alguien sólo puede ser generoso y tener conciencia social padeciendo una enfermedad psicológica. Al igual que Deeds, Capra era optimista y honrado pero no tenía ni un pelo de tonto.

Próximo visionado: 2001: Una odisea del espacio (1968)

4/8/17

Itinerario de estrenos de agosto 2017

Estrenos_Agosto


Atómica (Atomic Blonde): Adaptación cinematográfica de la novela gráfica The Coldest City de Antony Johnston dirigida por uno de los directores de John Wick, David Leitch. Charlize Theron (Fast & Furious 8) da vida a Lorreine Broughton, una espía que reparte estopa a diestro y siniestro mientras intenta encontrar una lista con los nombres de todos los agentes del MI6 que trabajaban encubiertos en el Berlín oriental, poco antes de la caída del muro. James McAvoy (Múltiple), Sofia Boutella (La momia), John Goodman (Kong: La isla Calavera), Eddie Marsan (Su mejor historia) y Toby Jones (Morgan) acompañan a la actriz sudafricana en esta película de acción definida como el “John Wick femenino” y que ha recibido críticas mayoritariamente positivas, aunque el desarrollo de su historia no haya sido lo más destacado ni mucho menos.
Estreno: 4 de agosto.


La seducción (The Beguiled): Remake de El seductor, película de 1964 protagonizada por Clint Eastwood, a su vez se basaba en una novela de Thomas Cullinan, y que fue descrita como “pesadilla misógina”. Ahora, Sofia Coppola (The Bling Ring) ha decidido volver a contar desde el punto de vista femenino esta historia sobre un soldado confederado herido que es rescatado por las mujeres que residen en una escuela para señoritas del sur. Si bien al principio es recibido con recelo, poco a poco el muchacho empezará a conquistar el corazón de todas y cada una de ellas, enrareciendo el ambiente de la escuela por culpa de los celos. Colin Farrell (Animales fantásticos y dónde encontrarlos), Nicole Kidman (Big Little Lies), Kirsten Dunst (Figuras ocultas), Elle Fanning (20th Century Women) y Angourie Rice (Spider-Man: Homecoming) protagonizan el film, objeto de muy buenas críticas por parte de la prensa especializada y ganador de la Palma de Oro del Festival de Cannes a la mejor dirección, primera vez en 50 años que una mujer gana dicho galardón y la segunda en los 70 de vida del festival.
Estreno: 18 de agosto.

2/8/17

Actriz del mes: Nicole Kidman

Nicole Kidman17


Méritos: El pasado 20 de junio Nicole Kidman cumplió 50 años, justo en uno de los momentos más dulces de su carrera: cuarta nominación al Oscar, segunda al Emmy y premio especial en la 70ª edición del Festival de Cannes, donde fue la indiscutible reina al presentar con éxito tres largometrajes y una serie. Y sin embargo, sigo teniendo la impresión de que lo primero que nos viene a la cabeza cuando la vemos en pantalla es si se habrá hecho algo en la cara o no. Porque somos producto de una sociedad que se obsesiona con el canon de belleza establecido y que destroza sin piedad a aquellos (sobre todo aquellas) que fallan intentando ajustarse a él el máximo tiempo posible para poder seguir trabajando. La clave no está en ser natural, sino en operarse bien y que no se note.

Dejando a un lado el cansino tema del botox, es momento de celebrar la carrera de esta actriz australiana que siempre ha estado por encima de los escándalos y las polémicas que la rodeaban. Kidman es una jabata que no ha parado de trabajar desde que comenzó su carrera hace 34 años, siendo encumbrada como la mejor actriz del mundo a principios de los años 2000 para poco después ser dada por perdida por muchos entre películas olvidables, fracasos de taquilla y aquello de lo que hablamos en el primer párrafo. Sin fracaso ni riesgo hay éxito, de ahí que cuando Nicole se equivoca con sus proyectos el golpe duele, pero cuando acierta nos recuerda lo grande que puede llegar a ser. Aún conmocionados por su descarnada y quebradiza interpretación en Big Little Lies (tendría el Emmy garantizado si no fuera por la fortísima competencia que hay en su categoría este año), llega a la cartelera española dando vida a la directiva de una escuela para señoritas sureñas de La seducción, el nuevo film de Sofia Coppola, quien declaró haber escogido a Nicole para el papel porque la disfruta más en papeles retorcidos. Por suerte para ella y para todos nosotros la volveremos a ver antes de que acabe el año explorando una vez más su lado tenebroso en El asesinato de un ciervo sagrado, lo nuevo del griego más maquiavélico, Yorgos Lanthimos. Y para el año que viene, se atreverá a ejercer de matriarca de Aquaman, demostrando que ni las profundidades del océano se le resisten. God Save the Queen.

The Beguiled_Nicole Kidman



Lo mejor de lo mejor de Nicole Kidman

6. To Die For – Todo por un sueño (Gust Van Sant, 1995)

Con Suzanne Stone empezó todo y nació la promesa de que Nicole Kidman era más lista que el hambre y podía ser mucho más que la esposa pelirroja a la sombra de Tom Cruise. La actriz asimiló la ambición de su personaje pero no tuvo que seducir a unos adolescentes para asesinar a su marido y así lanzar su carrera al estrellato; bastó con separarse de él y empezar a llevar tacones otra vez. Suzanne es una astuta cabeza hueca obsesionada con la televisión cuando presentar el tiempo en el noticiario lo era todo, y un más que probable referente para las “divinas” de Chicas malas, y por eso nos gusta tanto.

To Die For


5. The OthersLos otros (Alejandro Amenábar, 2001)

Cuando aún era raro que una estrella se moviera de Hollywood para trabajar en una producción y con un director foráneos, más aún si este último era un desconocido, Nicole Kidman se puso a las órdenes de Alejandro Aménabar en un film de terror gótico que a día de hoy sigue siendo la película española más taquillera de la historia con 209 millones de dólares recaudados. Nicole dotó de fuerza, severidad y angustia a Grace, que pese a hacer todo lo posible por proteger a sus hijos tras la marcha de su marido a la guerra no fue capaz de protegerlos de sí misma. Escenas como el primer plano del grito con el que arranca el film o el de las sábanas son ya icónicos del cine español y de la carrera de Kidman.

The Others


4. Dogville (Lars Von Trier, 2003)

Dicen las malas lenguas que Nicole Kidman acabó tan harta del rodaje de Dogville que se negó a continuar con la trilogía que tenía pensada de antemano Lars Von Trier, conocido por torturar a sus actrices. Cierto o no, Kidman brilla con luz propia en un escenario exento de cualquier elemento que pueda distraer de la narración y de ella misma, pasando de víctima de la doble moralidad cristiana a verdugo sin piedad de aquellos corderos que acabaron revelándose como lobos corrompidos por el poder. Una genialidad de escenografía y de mala leche por parte del amigo Von Trier en la que la australiana volvió a demostrar que nadie sabe sufrir como ella.

Dogville


3. Birth - Reencarnación (Jonathan Glazer, 2004)

Si hay una película que merece ser reivindicada más que ninguna en la extensa carrera de Nicole Kidman, ésa es Reencarnación. Tras rodearse de una absurda polémica debido a la escena en la que actriz comparte una bañera con un menor de edad, la película recibió críticas muy polarizadas, aunque su protagonista salió indemne de todas ellas. Con un nada casual look a lo Mia Farrow en La semilla del diablo, Nicole convenció a propios y extraños de que una mujer podía convencerse a sí misma de que un niño era la reencarnación de su difunto marido. Ese interminable primer plano en el que Anna decide creer durante una visita a la ópera o el dolorosamente bello y melancólico final en la playa son dos de los momentos culmen de una de las películas más incomprendidas e infravaloradas del siglo XXI.

Birth


2. The Hours – Las horas (Stephen Daldry, 2002)

Es una elección obvia pero no por ello menos necesaria. Nicole hizo algo más que camuflarse bajo una nariz postiza y aprender a escribir con la mano derecha para dar vida a Virginia Woolf; se mimetizó en ella y supo transmitir toda la inteligencia, la frustración y el carácter que sabemos que tuvo la escritora gracias a sus obras y a las biografías sobre su figura. Si bien todas las actrices de la película están para ponerles un altar, como detonante y matriz de la historia, Kidman estuvo más que a la altura de las circunstancias y por ello ganó todos los premios habidos y por haber de aquel año.

The Hours


1. Moulin Rouge! (Baz Luhrman, 2001)

Moulin Rouge siempre será una de las experiencias más alucinantes que he vivido en una sala de cine, y Satine aglutina todas las virtudes de Nicole Kidman como actriz: tan dotada para la comedia como para el drama, tan payasa como sexy, se deja la piel en la interpretación hasta tal punto que sufrió una torsión en el tobillo que le afectó en los rodajes posteriores y le impidió trabajar en La habitación del pánico. Pero sobre todo, Nicole nos robó el corazón como una ambiciosa cortesana que pone en riesgo su ansiada carrera como actriz por un amor idílico y único, y así nos lo hizo creer con cada verso cantado y sentido en la película. Pase lo que pase, el Moulin Rouge fue y siempre será Nicole Kidman.

Moulin Roge


Extras:

Tráiler de La seducción

Actors on Actors: Nicole Kidman y Ewan McGregor

Nicole Kidman sobre Big Little Lies: Close Up With THR

73 Questions with Nicole Kidman – Vogue

Keith Urban & Nicole Kidman: The Fighter


31/7/17

Pleamar bélica

Poster Dunkerque

Dir.: Christopher Nolan
Int.: Fionn Whitehead, Mark Rylance, Tom Hardy, Kenneth Branagh, Cillian Murphy, James D’Arcy, Harry Styles, Jack Lowden, Tom Glynn-Carney, Barry Keoghan, Aneurin Barnard
¿De qué va?: En plena Segunda Guerra Mundial, cientos de miles de británicos y tropas aliadas se encuentran rodeados por las fuerzas enemigas en la ciudad francesa de Dunkerque. Atrapados en la playa, con el mar cortándoles el paso, las tropas se enfrentan a una angustiosa situación que empeora a medida que el ejército alemán avanza.

Reseña: En la recientemente estrenada (y recomendable) Su mejor historia, una pareja de guionistas se inspiraba en una pequeña anécdota hinchada por la prensa sobre el rescate de soldados llevado a cabo por civiles en la costa de Dunkerque, con el objetivo de crear una película que despertase el ánimo y el optimismo de un público y una ciudadanía baja de moral. Al ambientarse en aquel episodio de la Segunda Guerra Mundial, la nueva película de Christopher Nolan, su primer film bélico, podría haber encajado perfectamente en aquel cine propagandístico si no fuera porque antes no se contaba con la tecnología que ha permitido que el director de Interstellar nos sumerja en el conflicto como ninguna otra película había conseguido hacer antes.

Bodega Bay

Por tierra, por mar y por aire. Nolan aborda el desastre y posterior milagro militarista desde tres francos diferentes, alternados en el montaje, separados en el tiempo y finalmente convergentes. Una disposición narrativa tan sencilla como compleja, pues salta de un escenario a otro y de una historia a otra con una agilidad y una homogeneidad rítmica de órdago. No hay ni un paso en falso ni margen de error en la bomba de relojería que se pone en marcha pocos minutos después de que la película arranque con un silencio absoluto y que en pocos segundos desaparecerá para no volver hasta el fundido a negro final, siendo sustituido por los ensordecedores sonidos de la batalla y por el ‘tic-tact’ que ha introducido Hans Zimmer en su fantástica partitura para recordarnos en todo momento que estamos en una agónica carrera contrarreloj contra una amenaza que permanece invisible, pero siempre incesante e implacable.

Bodega Bay

Porque Dunkerque no es una película sobre la Segunda Guerra Mundial, o sobre la lucha contra el nazismo, sino sobre una batalla en la que la victoria radica, no en el número de enemigos abatidos, sino en el de personas salvadas, así como en el heroísmo colectivo y prácticamente anónimo. El soldado junto al que llegamos a la costa francesa es un chaval que tiene un único propósito y pensamiento: volver a casa. No necesito saber si le está esperando alguien, lo que piensa del conflicto ni cualquier otra cosa porque sería morralla en busca de una conexión emocional facilona que no viene al caso. Lo mismo se puede aplicar del piloto al que da vida Tom Hardy, del general encarnado por Kenneth Branagh o del ciudadano al rescate interpretado por Mark Rylance. Todos y cada uno de ellos están completamente comprometidos con su misión particular y no hay espacio para introspecciones psicológicas más allá de algunos apuntes porque no harían otra cosa que ralentizar la maquinaria. Nolan es consciente del peligro que supone dejar el gancho emocional de su película den un puñado de personajes que son poco más que avatares, pero sale airoso confiando la labor a actores de envergadura y a unos más que eficientes intérpretes novatos, caso de Fionn Whitehead y de Harry Styles.

Dunkirk4

Los protagonistas de Dunkerque son una pieza más de la perfectamente engrasada montaña rusa cinematográfica que supone el film. Una montaña rusa técnicamente perfecta en todos los aspectos, visceral, inmersiva, armoniosa en su estruendo y horror, y que no alcanza las dos horas de metraje, una duración perfecta para mantener tensa la cuerda sin llegar romperla a y provocar en consecuencia el hartazgo del espectador. Uno termina la proyección agotado pero extasiado ante una experiencia tan trepidante e imponente, especialmente si se disfruta en IMAX. Las guerras y sus perpetradores no dejarán de ser una vergüenza para la condición humana, pero la esperanza en la generosidad de esta última, ya sea congénita o aprendida, será lo último que perdamos gracias a películas como ésta.

8’5/10

27/7/17

Dieciséis telarañas

Poster SpiderMan Homecoming

Dir.: Jon Watts
Int.: Tom Holland, Michael Keaton, Robert Downey Jr., Jacob Batalon, Marisa Tomei, Laura Harrier, Zendaya, Tony Revolori, Jon Favreau, Logan Marshall-Green, Donald Glover, Michael Chernus
¿De qué va?:  Emocionado tras haber luchado junto a los Vegadores, Peter Parker regresa a su rutina junto a la tía May, pero esta vez, bajo la atenta mirada de su mentor, Tony Stark. Peter intenta llevar una vida normal como cualquier joven de su edad, pero esto se volverá una tarea imposible cuando un nuevo villano, el Buitre, se cruza en su camino, resultando ser una amenaza mucho mayor que todas a las que se había enfrentado el joven enfundado en el traje de Spiderman.

Reseña: En una escena del Spider-Man 2 de Sam Raimi, el trepamuros comentaba las incomodidades de su traje con un hombre cualquiera, montado en un ascensor que se veía obligado a coger al fallarle sus poderes. La película se centraba en los malabarismos que tenía que hacer Peter Parker para cumplir como universitario, superhéroe, repartidor de pizzas y fotógrafo al tiempo que intentaba recuperar a la chica de sus sueños, pero el pobre no daba pie con bola. Por esta y otras muchas razones, Spider-Man 2 continuaba siendo la mejor película sobre el personaje que se ha hecho… hasta que Marvel ha llegado para sembrar la duda con el primer film en el que la Casa de las Ideas participa directamente en su proceso creativo. La productora se esforzó en demostrar en Capitán América: Civil War que el nuevo Spider-Man no iba a ser más de lo mismo, pero la prueba de fuego tenía que llegar con Homecoming, la cual no sólo presenta innovaciones respecto a las anteriores películas de la saga, sino que consigue labrarse una identidad propia dentro del cada vez más saturado universo cinematográfico de Marvel.

Homecoming3

El grueso de las novedades se puede resumir en dos palabras: pequeña escala. Peter es un chaval un poco pringado con muñecos de Star Wars en su cuarto y que pasa casi todo el tiempo con un amigo tan leal como inocente y gracioso, mientras suspira por una guapísima compañera de clase. Su vida estudiantil bebe mucho de las fuentes del cine juvenil de John Hughes, con referencia explícita a una de sus películas incluida, de tal forma que se recrea en los conflictos propios de la edad del pavo sin caer nunca en la antipatía o la estupidez. Marvel sabe que la gente ya está más que harta de las historias de orígenes, y acierta al obviar la forma en la que Peter consiguió sus poderes (exceptuando un gag a su costa) y ni siquiera se menciona en ningún momento al malogrado tío Ben. En cuanto a la faceta superhéroica, Spider-Man es más amigo y vecino que nunca, dedicándose a luchar contra criminales de poca monta hasta que se topa con el Buitre, quien no resulta ser tan insustancial como la gran mayoría de villanos de Marvel gracias, tanto al trabajo de Michael Keaton, como a que no resulte ser un villano unidimensionalmente maligno y todopoderoso, sino un tipo corriente salido de la clase obrera que roba la chatarra a los poderosos para sobrevivir.

SPIDER-MAN™: HOMECOMING


A pesar de que los avances presagiaban una especie de ‘buddy movie’ con Spider-Man y Iron-Man, las apariciones de este último son más bien esporádicas y casi todas a través de telecomunicaciones. Robert Downey Jr. se mantiene en segundo plano y nunca le roba el protagonismo a un Tom Holland que confirma lo que ya demostró en Civil War: es el Spider-Man definitivo. Más joven, más torpe y mucho menos “reinona del drama” que sus predecesores, Holland se muestra dinámico, carismático y divertido como el trepamuros, generándonos interés por ver qué le depara el futuro y cómo evolucionará en las siguientes entregas. Jacob Batalon se revela como un fantástico escudero, mientras que Zendaya se limita a hacer una buena presentación con vistas de ganar protagonismo más adelante. En cuanto a Marisa Tomei… ¿quién no la querría tener como tía y tutora con lo guay que es?

Homecoming


Spider-Man: Homecoming
compensa los momentos de “más de lo mismo” con una frescura juvenil inexistente en el universo Marvel hasta la fecha. Que el espectacular enfrentamiento final sea lo menos emocionante de la película que ha rodado de forma competente y cariñosa el novato John Watts dice mucho sobre sus virtudes, que radican en las situaciones cómicas, las escenas de acción donde Spidey hace uso de su labia juguetona y en aquellos momentos en los que Peter se comporta, efectivamente, como un chico de su edad llevando un traje que aún le queda un poco grande. Ha costado pero, sin desmerecer a las encarnaciones anteriores, Spider-Man ha encontrado por fin su hueco y su identidad propia en el género de superhéroe que él mismo se encargó de establecer hace 15 años. Y además, tiene la que quizás sea la mejor secuencia de créditos finales de las películas de Marvel, o al menos la que más encanto tiene, lo cual, con perdón a los Guardianes, también se podría atribuir a todo su conjunto.

8/10

25/7/17

La soledad del libertador

Poster La guerra del planeta de los simios

Dir.: Matt Reeves
Int.: Andy Serkis, Woody Harrelson, Steve Zahn, Karin Konoval, Amiah Miller, Terry Notary, Gabriel Chavarria, Toby Kebbell, Judy Greer
¿De qué va?: César jura no haber comenzado la guerra, pero él y su legión de simios genéticamente evolucionados se ven obligados a luchar en un conflicto a muerte contra los humanos que quedan en el mundo. Después de que su bando sufra pérdidas inimaginables a manos de un ejército de humanos comandados por un despiadado Coronel, César luchará contra sus propios y oscuros instintos y comenzará una arriesgada misión que determinará el destino de ambas especies y el futuro del planeta.

Reseña: No será una de las sagas más mediáticas de la actualidad, pero sí una de las más sólidas. La trilogía-precuela de El planeta de los simios se presentó como una explicación al mundo en el que aterrizaba Charlton Heston en la película original, pero ha acabado definiéndose como el viaje personal de César, que pasó de ser simio probeta a líder insurrecto de su especie hasta convertirse, en esta última entrega, en Mesías y precursor de una nueva nueva civilización. Si en El Origen… la gran parte del protagonismo recaía en un humano y en El Amanecer… era compartida entre un hombre y un simio, en La Guerra… todo el peso de la narración recae en César, quien se enfrente a una amenaza exterior que por muy despiadada que sea no resulta tan peligrosa como la que se está gestando en su interior, fruto de una ira y una tristeza que lo empujan a un abismo en el que ya cayeron algunos de los suyos y del que jamás podría escapar. Y por si eso fuera poco, carga sobre sus hombros y a su pesar con la responsabilidad de liderar y proteger el futuro de su tribu.

Twentieth Century Fox's "War for the Planet of the Apes."


Las guerras son sucias, crueles, sanguinarias e implacables. Matt Reeves compone una atmósfera acorde a un conflicto en el que ambos bandos están cansados y han sufrido innumerables pérdidas, pero uno está tomando acciones desesperadas por miedo a la inminente desaparición, liderado por un jefe militar (Woody Harrelson en estado puro) cuyas acciones déspotas y desquiciadas son inducidas por el miedo, no sólo a la derrota, sino a la deshumanización, o al menos a lo que él considera que lo es; las comparaciones con cierto presidente polémico obsesionado con las murallas son odiosas pero inevitables. Él se aferra y atrinchera en un barco que hace aguas por todos lados, ignorando que, como ya nos dejó caer otra de las mejores películas de ciencia ficción del año, The Girl with All the Gifts, el futuro del planeta no tiene por qué estar en las manos del ser humano tal y como lo conocemos.

WarPlanetApes3

Pese al título y las referencias explícitas a Apocalipsis Now, la cinta de Reeves acaba emparentándose más con La gran evasión y el subgénero de fugas, y a pesar de contener secuencias realmente espectaculares, como la batalla que abre el film, con un planeo aéreo que remite directamente a pinturas bélicas, el enfoque que le ha dado Reeves es más intimista que grandilocuente (la partitura de Michael Giacchino se adapta perfectamente a cada cambio de tono), en consonancia con la fascinación que siente hacia el personaje de César, que vuelve a cobrar vida una vez más por obra y arte de un CGI cada vez más hiperrealista y por el preciso y bestial trabajo interpretativo de Andy Serkis; César ya domina el lenguaje, pero sigue comunicándose mejor a través de su inmensa expresividad facial y corporal.

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Matt Reeves tiene tal control del film en su conjunto que hasta la inclusión de un desahogo cómico en forma de “Bad Ape”, que bien podría haberse convertido en un Jar Jar Binks de la vida, no consigue empañar ni eclipsar la energía crepuscular, gris y, en última instancia, esperanzadora en la que está envuelta la cinta. Pequeñas incongruencias de guion aparte, La guerra del planeta de los simios culmina la curva ascendente que ha experimentado la trilogía con cada entrega, otorgando una sensación satisfactoria de cierre pero dando margen de maniobra para que puedan desarrollarse nuevos capítulos que la enlacen con la película que dio comienzo a todo, aunque tampoco resulte estrictamente necesario; el viaje se ha completado y juro por César que ha merecido la pena.

8/10