11/8/19

O.C: American Graffiti (1973)

¿De qué va?: Es la última noche del verano de 1962 y los adolescentes de Modesto, California, quieren pasar un buen rato antes de ser acosados por las responsabilidades del mundo adulto. El DJ de la radio hará que grandes éxitos musicales suenen en los salpicaderos de la pandilla de jóvenes hasta la madrugada como acompañamiento a sus dudas, aventuras amorosas y expectativas de futuro.

Reputación: Tras pinchar con su ópera prima, THX 1138 (1971), George Lucas consiguió que Universal Pictures se interesara por su segundo proyecto tras haber sido rechazado por otras ‘majors’. El presupuesto fue de 775.000 dólares de presupuesto, 175.000 más de lo propuesto por el estudio en primer lugar, gracias a que Francis Ford Coppola, amigo de Lucas, se incorporó en calidad de productor. Coppola sugirió cambiar el título de American Graffiti por Another Slow Night in Modesto o Rock Around The Block, pero Lucas rechazó la propuesta. Debido al bajo presupuesto, el director no podía pagar a todos los miembros del equipo, así que les ofreció a cambio aparecer en los créditos finales del film. Todos aceptaron, lo que hizo que la película iniciase la tradición de que todos los miembros del rodaje figurasen en los créditos, pues hasta ese momento solo aparecían los jefes de cada departamento.



Ron Howard y Charles Martin Smith eran los únicos miembros del reparto que tenían 18 años; el resto ya se encontraba en la veintena, menos un debutante Harrison Ford, que cumplió 30 durante el rodaje. A este último se le pidió que se cortara el cabello, a lo que se negó alegando que el papel era demasiado reducido, así que que en su lugar se puso un sombrero. El rodaje se realizó en 29 jornadas nocturnas y de forma secuencial, de modo que el creciente cansancio de los actores es reflejado en los personajes, que parecen más agotados conforme avanza la noche. Cuando Lucas terminó la película, Universal retrasó su estreno seis meses y exigió cambios en el montaje. Con todo, American Graffiti fue un éxito que recaudó más de 100 millones de dólares, siendo nominado a 5 Oscar: mejor película, director, actriz de reparto (Candy Clark), guion original y montaje, aunque no se llevó ninguno. Desde 1998, se celebra en Modesto el American Graffiti Festival, una concentración y desfile de coches de época que ha contado con la presencia del propio Lucas en varias de sus ediciones.


Comentario: Antes de que George Lucas viajase a una galaxia muy, muy lejana, y cambiara para siempre la historia del cine, dirigió esta película ambientada en la ciudad donde se crió y en la que sigue las andanzas de un grupo de chavales la noche antes de que dos de ellos se marchen a la universidad. A través de las cinco subtramas que confluyen y se entrecruzan a lo largo del metraje, Lucas aborda varios de los conflictos clásicos de la época del fin del instituto: la inseguridad por abandonar la ciudad natal, las dudas acerca de la viabilidad de las parejas a entrar en la universidad, las hormonas que siguen tan disparadas o más que cuando se tenía 13 años, el miedo de perder eso que te hace especial cuando de repente tu mundo se hace mucho más grande… Animada con un jukebox de clásicos setenteros, American Graffiti es una comedia generacional estilizada y juguetona que ejerció una enorme influencia en el cine ‘Coming-of-Age’ norteamericano, llena del inconfundible regusto agridulce de la nostalgia que desprende el retrato de un lugar, una juventud y una inocencia que jamás volverá a vivirse igual.

Próximo visionado: El hombre de mimbre (1973)

8/8/19

Infierno bajo el agua – Temporal reptiliano




Dir.: Alexandre Aja
Int.: Kaya Scodelario, Barry Pepper
¿De qué va?: Una mujer se queda atrapada en una vivienda infestada de cocodrilos tras intentar salvar a su padre de las consecuencias de un huracán de categoría 5.

Reseña: Tiburón (1975) inició la tradición del blockbuster de verano, aquel estreno estival que atrae a los espectadores en masa para refugiarse de las altas temperaturas en la fresquita sala de un cine. La película tiene que ser pura y desacomplejada diversión, hecha para disfrutar armado de un buen paquete de palomitas y de una Coca-Cola. Hoy en día, cuesta imaginar que el título de blockbuster del verano pueda llevárselo algo que no sea una secuela, un remake o la adaptación de un material conocido por el gran público. Los espectadores acuden al cine sobre seguro, sabiendo lo que se van a encontrar, y los grandes estudios de Hollywood producen en consecuencia. Sin embargo, cada verano suele llegar alguna que otra película palomitera de la vieja escuela gracias a que su bajo coste le permite ser amortizada rápidamente en la taquilla. La de este año se llama Infierno bajo el agua (Crawl).


La película va como un tiro con su premisa: una chica, nadadora profesional, va a ver cómo está su padre, que no responde al teléfono mientras un enorme huracán empieza a hacer estragos en la zona. Cuando llega a la casa, acaba atrapada con él en un sótano que se va inundando cada vez más y con un mortífero cocodrilo al acecho. Consciente de que cualquier paso en falso convertirá a la película en la nueva Sharknado (2013), el director Alexandre Aja se toma en serio la labor de crear una historia de supervivencia angustiosa y salvaje que va in crescendo a lo largo de 87 minutos. No le falta ni le sobra nada salvo, tal vez, el conflicto familiar entre padre e hija, puesto que, al igual que en la igualmente disfrutable Infierno azul (2016,) parece un pegote puesto ahí para aportar algo de trasfondo, sin conseguir que resulte tan interesante como la tesis principal: el ser humano a ostias contra la naturaleza. Más que suficiente.


Infierno bajo el agua cuenta con un trabajo de fotografía muy efectivo, alguna que otra escena muy bestia, tensión a raudales y una protagonista, Kaya Scodelario, completamente entregada a la causa. También esquiva algún que otro lugar común del género, aunque en líneas generales, no tiene nada que la haga especialmente original, y los cocodrilos son terroríficos, si bien el CGI resulta evidente en varios planos. En definitiva, dignísima serie B que ofrece un tipo de entretenimiento obsoleto: aquel que no te obliga a llegar al cine con los deberes hechos y que no abona el terreno de cara a las secuelas. Evasión pura, dura y agradecida.

6’5/10

6/8/19

Súper empollonas – Todo en una noche


Dir.: Olivia Wilde
Int.: Kaitlyn Dever, Beanie Feldstein, Jason Sudeikis, Billie Lourd, Jessica Williams, Lisa Kudrow, Will Forte, Skyler Gisondo
¿De qué va?: Dos estudiantes de último año de instituto se dan cuenta de una terrible verdad el día antes de su graduación: han trabajado tanto que no han sido capaces de divertirse. Las dos jóvenes deciden hacer todo lo posible para convertir la noche de la graduación en una velada tan épica que consiga compensar los cuatro sacrificados años a los que se han visto sometidas.

Reseña: Yo fui un adolescente muy responsable. Tanto, que no probé gota de alcohol hasta la noche de mi decimo octavo cumpleaños. Meses antes, en un viaje de instituto, mis amigos se emborracharon y yo me mantuve abstemio. “Alguien tenía que vigilarlos” y “yo ya me lo paso bien viéndolos a ellos” eran mis excusas. Luego descubrí cuán equivocado estaba. Con esto no quiero defender el alcoholismo juvenil, sino señalar que existen ritos de iniciación por los que tenemos que pasar para llegar a la “meta” de la madurez. Y de eso trata la divertidísima y refrescante ópera prima como directora de Olivia Wilde titulada Smartbook, o como la han llamado en España, Súper empollonas.


Amy y Molly son dos amigas que han sacrificado las fiestas para centrarse única y exclusivamente en sacar los sobresalientes que les abran la puertas de las mejores universidades de los Estados Unidos. Pero cuando descubren que sus compañeros, a los que miran por encima del hombro, también van a ir a facultades estupendas sin haber necesitado encerrarse en la biblioteca, deciden que van a experimentar todo lo que se han perdido en una fiesta la noche previa a la graduación. Con esta premisa arranca una odisea nocturna en la que no solo se producirán situaciones disparatadas y surrealistas, sino en la que además, Amy y Molly descubrirán facetas desconocidoa de los demás, de ellas mismas y de su amistad. Es fácil definir la película como una respuesta femenina a Supersalidos (2007), puesto que los paralelismos entre ambas son más que evidentes, pero Smartbook se beneficia de la década que le saca a la otra, lo que se traduce en un enfoque de la adolescencia más moderno y acorde a los tiempos que corren; sin ir más lejos, no todo gira en torno al sexo, y la homosexualidad de una de las protagonistas se presenta y lleva en la trama de una forma tremendamente natural, y sin que suponga nunca motivo de conflicto.


La historia tiene una estructura de clásica comedia gamberra americana, con diálogos más elaborados de lo habitual y un abanico de secundarios a cada cual más excéntrico. Esa tendencia a la hipérbole no era necesaria, aunque Billie Lourd esté fantástica como colgada omnipresente, puesto que las protagonistas, Kaitlyn Dever y Beanie Feldstein, conducen perfectamente la película con un torrente de carisma, química y ternura. Ellas son el corazón de la película, mientras que el músculo es Olivia Wilde, revelándose como una directora muy hábil, que resuelve con técnica y creatividad las mejores secuencias de una película rodada de forma impecable para tratarse de un primer trabajo tras las cámaras. Véase por ejemplo la escena de una discusión, en la que llega un momento en el que los gritos se silencian para enfatizar el dolor y la rabia implícitas en la disputa entre dos personas que se quieren muchísimo.


Habrá quien no vea nada especial en Smartbook, y que no detecte nada que la distinga de todas las películas ‘Coming-of-Age’ que aterrizan habitualmente en la cartelera, pero en realidad, se trata de una cinta que no solo resulta valiosa como divertimento alocado, sino también por la forma en la que captura ese momento en el que empieza a brotar la nostalgia por una época que sabes que está llegando a su fin, y que un día rememorarás con cariño y tristeza. Y por supuesto, vale su peso en oro como oda a la amistad femenina y a la complicidad que ayuda a superar todos los ritos de paso necesarios para convertirnos en los adultos que aspiramos ser.

8/10

2/8/19

Itinerario de estrenos de agosto 2019




Mascotas 2: Secuela del exitoso film de animación de Illumination Entertainment que versa sobre las aventuras que surgen a partir de que Max experimente un importante cambio en su vida cuando su dueña es mamá por primera vez. Los principales fichajes sonoros de la película son Harrison Ford (Blade Runner 2049), Tiffany Hadish (La LEGO película 2) y Patton Oswalt (Veronica Mars) sustituyendo a Louis C.K., con el que no se ha contado para volver a doblar a Max tras conocerse que acosó sexualmente a varias mujeres. Chris Renaud y Jonathan del Val son los directores de una continuación algo mejor que la primera pero en la misma línea. Divertida, cuqui y poco más.
Estreno: 9 de agosto
Reseña






Érase una vez en… Hollywood: El noveno (y supuestamente penúltimo) film de Quentin Tarantino (Los odiosos ocho) está ambientado a finales de los años 60 y sigue las peripecias de la estrella de un western televisivo que, con la ayuda de su doble, intenta amoldarse a los cambios que se están produciendo en la industria cinematográfica americana. Además, es vecino de la actriz y modelo en alza Sharon Tate, que fue víctima de uno de los crímenes más espeluznantes acontecidos en Estados Unidos. Leonardo DiCaprio (El renacido), Brad Pitt (Máquina de guerra) y Margot Robbie (María, reina de Escocia) son los protagonistas de un film con un reparto de secundarios kilométrico en el que figuran Al Pacino, Kurt Russell, Bruce Dern, Dakota Fanning, Margaret Qualley y Emile Hirsch entre muchos otros ,y que se estrenó en Cannes cosechando muy buenas críticas. 
Estreno:  15 de agosto






La virgen de agosto: Jonás Trueba vuelve a contar con la protagonista de La reconquista, Itsaso Arana, para contar la historia de Eva, una treintañera que decide pasar el mes de agosto en Madrid. Entre verbenas, encuentros y desencuentros,  reflexiona acerca de su vida pasada y de lo que está por venir. La película se presentó en el Festival de Karlovy Vary, donde ganó una mención especial del jurado y el premio de la crítica. En este blog sentimos auténtica devoción por el pequeño de los Trueba, así que nos morimos por verla.
Estreno: 15 de agosto





Infierno bajo el agua: Film de terror dirigido por Alexandre Aja (Las colinas tienen ojos) sobre una chica que lucha por salvar a su padre del ataque de unos cocodrilos que asaltan su casa inundada mientras un huracán de categoría 5 arrasa la zona. Kaya Scodelario (Extremadamente cruel, perverso y malvado) y Barry Pepper (El corredor del laberinto: La cura mortal) protagonizan esta fiesta de terror de serie B que ha recibido buenas críticas porque, siendo lo que es, resulta muy efectiva. En breve, reseña.
Estreno: 23 de agosto






El hotel a orillas del río: El infatigable Hong Sang-soo (En la playa sola de noche) tiene nueva película, en la que cuenta la historia de un poeta que cita a sus dos hijos, a los que hace mucho que no ve, en un hotel de la ribera porque siente que podría morir en cualquier momento. Una repentina nevada hará que este encuentro se entrecruce con la desesperación de una mujer que se ha mudado al hotel tras descubrir que ha sido engañada por su pareja. La musa y novia del cineasta, Kim Min-hee, forma parte del elenco del film, que ganó el premio a mejor película del Festival de Gijón, así como el de mejor actor para Joo-Bong Ki, galardón que también recogió en el Festival de Locarno.
Estreno: 30 de agosto


1/8/19

Actor del mes: Brad Pitt



Méritos: En los últimos años, Brad Pitt se ha mantenido ausente de la esfera pública. Su último estreno, Máquina de guerra (2017) pasó a engrosar rápidamente el fondo del catálogo de originales de Netflix, y el anterior, a éste, Aliados (2016), sirvió principalmente para alimentar los rumores de idilio entre el actor y su co-estrella, Marion Cotillard. Es muy probable que la separación con Angelina Jolie haya tenido que ver con el bajo perfil que ha mantenido el actor desde que saltó la noticia, pero poco importa, pues ha alcanzado ese estatus de estrella que le permite tomarse largos tiempos sabáticos sin que su notoriedad se vea afectada. Lo mismo ocurre con Leonardo DiCaprio, otro peso pesado de Hollywood que también comenzó su carrera como ídolo juvenil en la década de los 90. Ambos vuelven a la gran pantalla por todo lo alto con Érase una vez en Hollywood; que ambos compartan pantalla es un hito cinematográfico que solo alguien con la trayectoria e influencia de Quentin Tarantino es capaz de lograr.

Si no le hubiésemos dedicado agosto, habría caído el mes que viene igualmente, pues en septiembre estrena uno de los platos fuertes del próximo otoño: Ad Astra, la epopeya espacial de James Gray. Pitt ya estuvo a punto de actuar bajo las órdenes de Grey en Z, la ciudad perdida (2016), pero tras el retraso que sufrió la producción, se limitó a labores de producción. Pero ahí está, produciendo y protagonizando su siguiente película, ejemplo de cómo ha podido pasar de ser sex-symbol adolescente a estrella e intérprete reputado: una sabia elección de proyectos, haber conseguido ser un reclamo capaz de arrastrar al gran público al cine, incluso para ver una película tan poco comercial como El árbol de la vida (2011), pero sobre todo, una evidente y genuina cinefilia que le mueve a financiar y apoyar proyectos de directores como Barry Jenkins, Andrew Dominik, Ava DuVernay o el citado Gray. Brad Pitt que estás en los cielos. 




Brad Pitt en 12 personajes



De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Tras años trabajando en películas olvidables, Thelma & Louise (1991) le situó bajo el radar; el maquillaje, las lentillas y los espacios oscuros y cerrados fueron los motivos por los que lo pasó mal rodando Entrevista con el vampiro (1994); en Seven (1995) comenzó una prolífica colaboración con David Fincher que continuó con el film de culto El club de la lucha (1999); la reunión de colegas de Ocean's 11 (2001) dio para un par de secuelas más; con Sr. y Sra. Smith nació Brangelina y el resto es historia de prensa rosa; renunció a un papel en Infiltrados por rodar Babel (2006) con Alejandro G. Iñárritu; El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007) es su película favorita de todas en las que ha participado; lo pudimos ver en todas las edades de su vida en El curioso caso de Benjamin Button (2008); se dedicó a recolectar cabelleras nazis en Malditos bastardos (2008), su primera colaboración con Quentin Tarantino; El árbol de la vida (2011) ganó la Palma de Oro en Cannes y apasionó y aburrió a la audiencia por igual; lo próximo, irse al espacio en busca de su padre en Ad Astra (2019)



¿Sabías que…?


- Fue declarado persona non grata en China por protagonizar Siete años en el Tíbet (1997). El actor ha estado en el país en contadas ocasiones para promocionar sus películas, y siempre bajo una estricta vigilancia.

- Rechazó un papel de astronauta en Apolo 13 (1995) para poder rodar Seven (1995). Otras películas en la que pudo haber participado son Sleepy Hollow (1999), Charlie y la fábrica de chocolate (2005), Marea roja (1995), Infiltrados (2006), American Gangster (2007) o Deadpool 2 (2018), donde al final realizó un divertido cameo.

- Su sueldo por rodar Érase una vez en Hollywood ha sido de 10 millones de dólares, lo mismo que Leonardo DiCaprio, y una cifra algo inferior de lo que suelen percibir ambos actores. Uno de los trabajos mejor pagados de Pitt fue Ocean’s Eleven (2010): 10 millones de dólares mas otros 20 gracias a su participación en la recaudación en taquilla.

- Fundó junto a Jennifer Aniston la productora Plan B. Tras el divorcio, Pitt se quedó con la compañía y ha producido tres films ganadores del Oscar a mejor película: Infiltrados (2006), 12 años de esclavitud (2013) y Moonlight (2016), aunque solo recibió la estatuilla como productor por el segundo.

- Algunas de sus películas favoritas son El planeta de los simios (1968), el film bélico bosnio Remake (2003) o El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007) que él mismo protagonizó.

- Su actriz favorita es Dianne Wiest.

- Fue el primero en ser condecorado como actor del año en este blog, hace una década, en el 2009, año en el que estrenó El curioso caso de Benjamin Button, El árbol de la vida y Malditos bastardos.


Extras:

Tráiler de Érase una vez en Hollywood

Tráiler de Ad Astra

Entrevista junto a DiCaprio por Érase una vez en Hollywood

Viaje por carretera por los parques nacionales de América

There You Are – Channel N'º5 Part 1

31/7/19

El rey león – Naturaleza muerta



Dir.: Jon Favreau
¿De qué va?: Simba es un pequeño león heredero del trono de la sabana africana. Sin embargo, al ser injustamente acusado por el malvado Scar de la muerte de su padre, se ve obligado a exiliarse. Durante su destierro, hará buenas amistades e intentará regresar para recuperar lo que legítimamente le corresponde.

Reseña: El fracaso comercial de Tiana y el sapo (2009) provocó que Disney abandonase la animación en 2D para centrarse en la tridimensional, que tan buenos resultados le estaba dando a través de Pixar. Y aunque ha sufrido muy pocos tropiezos desde entonces, resulta inevitable echar de menos esa magia bidimensional con la que nos maravilló a tantos de niños. Habría estado bien que la mercantilización de la nostalgia en la que estamos envueltos hubiese tirado por la revitalización de las técnicas de animación tradicionales en vez de por los remakes de acción real de clásicos Disney, pero eso habría conllevado un esfuerzo creativo extra (y un riesgo económico más alto). Siendo El rey león (1994) una de las películas Disney más exitosas, taquilleras y preferidas del gran público, el remedo era inevitable y, a la vista del resultado final, completamente innecesario.


Tras dirigir el mejor y más completo remake en acción real de Disney hasta la fecha, El libro de la selva (2016), Jon Favreau volvió a firmar con Disney para encargarse de El rey león, una apuesta sobre seguro que va en consonancia con una película que es prácticamente un calco de la original. Ya saben lo que se dice, si algo funciona… ¿para qué cambiarlo? Es una máxima que deberíamos poder aplicar también a los remakes, porque si la cinta original no ha envejecido nada mal, ¿por qué hacerla de nuevo con animales realistas? (Sin genitales, eso sí) Una vez termina la impresión que produce el gran nivel de detalle de los animales y las animaciones durante el prólogo del film, calcado plano a plano de su referente, revivimos la historia del crecimiento de Simba, tan sólida y bien narrada como en antaño, pero capada de toda emoción. De tan realistas que son los animales resultan inexpresivos, causando que secuencias tan míticas e impactantes como la de la estampida sean meros trámites narrativos.


Lo que al final consigue la obcecación por el realismo es coartar la imaginación y el espectáculo de la animación tradicional. ¿De qué sirve que las imágenes parezcan sacadas de National Geographic si no trasmiten nada? Esto se hace patente sobre todo en los números musicales: en la original, el Yo voy a ser el rey león era una explosión de color y de animales coristas, mientras que en el remake, se limita a Simba y Nala correteando entre la fauna para despistar a Zazú. Lo mismo ocurre con Scar, las hienas, la canción de Preparaos, la de Es la noche del amor, Rafiki… La película no deja de ser un homenaje a la original que no hace más que recordarnos lo buena, divertida e imaginativa que era aquella en comparación.


Hay cosas que están bien, como que el dúo formado por Timón y Pumba no haya perdido la chispa, que hayan dado un poquito más de cancha a las leonas y a Nala en particular, pese a que la voz de Beyoncé nos saque constantemente de la película, y es muy probable que estemos ante los mejores efectos especiales de la cosecha cinematográfica del 2019. El resto, no es más que un reflejo tan caro como aséptico. Los incondicionales de El rey león la sabrán apreciar porque, al fin y al cabo, se trata de la misma historia bajo un envoltorio espectacular, pero está tan carente de riesgo, imaginación y vida que para cuando llegue el siguiente remake, el de Mulán, ya habremos olvidado sus imágenes. Ese amigos, es el ciclo de la vida de los remedos Disney.

5/10

26/7/19

Muñeco diabólico – La digitalización de Chucky



Dir.: Lars Klevberg
Int.: Gabriel Bateman, Aubrey Plaza, Bryan Tyree Henry, Ty Cosiglio, Beatrice Kitsos, Tim Matheson, Trent Redekop, Carlease Burke
¿De qué va?: Karen es una madre soltera que busca el regalo perfecto de cumpleaños para Andy, su hijo. Después de encontrar un muñeco de moda y regalárselo a su hijo, será cuando ambos descubran la naturaleza maligna que esconde en su interior este juguete.

Reseña: Hay miedos de la infancia que conseguimos superar y otros que no. Chucky es uno de los que sí. Muñeco diabólico (1988) generó secuelas a cada cual peor y acabó mutando en autoparodia cuando encontró novia y tuvo un hijo. Michael Myers, Freddy Krueger y otros asesinos célebres de la época siguieron el mismo camino, pero aunque estos pueden generar alguna que otra pesadilla, para Chucky ya no había vuelta atrás. Aún así, el muñeco asesino se resiste a morir, dado que su creador, Don Mancini rodó hace unos años un par de secuelas que se estrenaron directamente en formato doméstico, prepara una serie de televisión que se estrenará el año que viene y acaba de estrenarse un remake que no cuenta ni con su implicación ni con su aprobación. Y con todo, resulta que el hijo bastardo no es en absoluto desdeñable.


Este remedo de Muñeco diabólico dirigido por Lars Klevberg se adapta a los terrores del siglo XXI cambiando su origen vudú por el tecnológico. Ahora forma parte de una línea de juguetes creada por una gran empresa tecnológica que le otorga la habilidad de conectarse y controlar el resto de aparatos electrónicos de la misma marca, algo así como el asistente virtual de Amazon con forma de niño pelirrojo. Sin embargo, como consecuencia de la explotación laboral, un muñeco defectuoso se pone a la venta y va a parar a un niño en los albores de la adolescencia carente de amigos y de figura paterna. Si el Chucky original adquiría su gusto por matar a través del alma de un asesino en serie, el Chucky 2.0 lo consigue por una tendencia innata a la sociopatía, pero sobre todo por aprendizaje del entorno; por ejemplo, contemplando el carácter divertido de la violencia que se muestra en la cultura audiovisual, aplicándolo a sus esfuerzos por hacer feliz a su dueño, Andy, y mantenerlo siempre cerca.


Chucky da bastante repelús, gracias en buena parte al fantástico trabajo de voz que hace Mark Hamill en la versión original, y aunque los sustos son simplones, la película pronto se adhiere al terreno de la comedia negra, sin caer en la parodia, por lo que ni llega a tomarse demasiado en serio a sí misma ni todo lo contrario. El joven protagonista, Gabriel Bateman, está francamente bien, sobre todo cuando su personaje está completamente desquiciado, y no ha podido tener madre más guay en la ficción que Aubrey Plaza. Además, visualmente la película luce bastante bien, cuenta con una acertada banda sonora compuesta por Bear McCreary y un histérico tercer acto. En definitiva, esto es Muñeco diabólico pasado por el filtro Black Mirror, y aunque no sea terrorífica, ni especialmente memorable, ni aproveche del todo el giro tecnológico, es bastante mejor que las secuelas, y un remake más decente que muchos otros que se han perpetrado de clásicos del terror.

6'5/10