22/11/20

O.C: Gritos y susurros (1972)

¿De qué va?: En Suecia, Agnes, enferma de cáncer, recibe la visita de sus dos hermanas, María y Karin, que deciden acompañarla en sus últimos días. Agnes, que permanece soltera, sigue viviendo en la casa de sus padres, por lo que el regreso de María y Karin al hogar familiar suscita viejos recuerdos de infancia. Durante su niñez, las hermanas tenían vínculos muy estrechos, que se perdieron con el paso a la edad adulta.

Reputación: Inspirada en la madre de Ingmar Bergman, Karin Åkerblom, y en la visión que el director tuvo de cuatro mujeres en una habitación roja, Gritos y susurros fue filmada en el castillo de Taxinge-Näsby en 1971. Dado que sus películas eran complicadas de comercializar, Bergman no pudo contar con financiación extranjera, así que decidió rodar el film en sueco, en vez de en inglés, y costearla a través de su propia productora, Cinematograph. A pesar de que utilizó ahorros personales y préstamos, también tuvo que pedir ayuda al Instituto de Cine Sueco para cubrir los 1,5 millones de coronas suecas que costó la producción, lo cual suscitó críticas por no tratarse de un cineasta recién llegado. Para ahorrar costes, tanto las actrices protagonistas como el director de fotografía, Sven Nykvist, cedieron sus salarios en forma de préstamo y fueron acreditados como co-productores. Gritos y susurros funcionó mejor que sus dos anteriores películas tanto tanto a nivel comercial como de crítica. Fue exhibida fuera de competición en el Festival de Cannes y nominada a 5 Óscar, incluyendo el de mejor película, por lo que se convirtió en el cuarto film de habla no inglesa en recibir dicha nominación y el único en la carrera de Bergman que llegó a conseguirlo.

Comentario: Que Un verano con Mónica (1953) sea de momento la película que más me ha gustado de las cinco que he visto de Bergman me hace pensar que el cine del director sueco no es “mi taza de té”. Aquella me pareció la menos “bergmaniana” de todas, mientras que tanto Persona (1966) como Gritos de susurros, consideradas como cúspides de su carrera, me dejan bastante indiferente. De Gritos y susurros aprecio el uso del color y del simbolismo, así como su retrato de mujeres complejas, la desafección cruel de unas hermanas a cada cual más egoísta, pero me parece todo tan frío y afectado que la contemplo como un célebre cuadro expuesto en un museo del que entiendo su éxito sin que me diga gran cosa. Consciente de que el problema es mío y no de Bergman, seguiré viendo las películas que me faltan, que con una filmografía tan extensa como la suya confío en que me depare alguna sorpresa agradable.

Próximo visionado: Funeral Parade of Roses (1969)

19/11/20

La llorona – Suspiros de Guatemala


Dir.: Jayro Bustamante
Int.: María Mercedes, Sabrina De La Hoz, Margarita Kénefic, Julio Diaz, Maria Telón, Juan Pablo Olyslager, Ayla-Elea Hurtado
¿De qué va?: Treinta años después del terrible genocidio acaecido en Guatemala, se abre una causa penal contra Enrique Monteverde, uno de los generales al mando de aquel conflicto armado. Si bien sale absuelto del juicio, una fuerza sobrenatural se cierne sobre su casa buscando la justicia que el tribunal le ha negado.

Reseña: Por avatares pandémicos y de distribución, se han estrenado en España las dos últimas películas del guatemalteco Jayro Bustamante con un lapso de apenas dos meses. Temblores y La llorona parecen películas bastante diferentes pero ambas son fruto del dolor causado por las doctrinas políticas, sociales y religiosas de Guatemala. Si en la primera ese dolor nacía de la homofobia y el fanatismo religioso, en la segunda se produce a raíz del genocidio maya que ocurrió en el país en 1980. La película muestra un escenario similar al vivido en España con la lucha de los familiares de las víctimas del régimen franquista, con una parte de la población pidiendo justicia y sin saber dónde yacen los restos de sus seres queridos, mientras que otros prefieren mirar para otro lado con la excusa de no querer reabrir heridas del pasado que, en realidad, siguen abiertas y supurantes.

Bustamante toma prestada la leyenda de la Llorona del folklore latinoamericano para que el fantasma de una mujer atormentada por la muerte de sus hijos acose a un sanguinario general que ha conseguido eludir el castigo que merecía por los crímenes cometidos. Tanto el general como su mujer, su hija y su nieta quedan aislados en su mansión, rodeados por manifestantes incansables cuyos cánticos y gritos resuenan día y noche. Un notable uso del sonido envolvente convierte la claustrofóbica situación en un particular infierno en el que la acomodada familia sufre el recordatorio constante de los pecados de sangre cometidos por el patriarca…. por no hablar del ente que se cuela en su casa para cobrar su venganza y darles una importante lección de empatía.


La llorona no es una película de terror, sino un drama social y político abordado desde un enfoque fantástico que plasma con sumo respeto la rabia de las víctimas silenciadas. Su sobriedad y tempo lento contribuyen a crear una atmósfera inquietante que cuenta, además, con algunas imágenes bastante inquietantes. Sin embargo, su desenlace resulta demasiado precipitado, y hay incógnitas, como  la muy comentada ausencia de cierto personaje, que se quedan sin una resolución satisfactoria.  En cualquier caso, La llorona confirma algo que ya se dejaba entrever con Temblores, y es el gran talento que posee Jayro Bustamante para exponer de forma descarnada los terrores que acarrea Guatemala y gran parte de Latinoamérica.

7/10

17/11/20

Casa ajena – Fantasmas exiliados


Dir.:
Remi Weekes
Int.: Sope Dirisu, Wunmi Mosaku, Matt Smith, Malaika Wakoli-Abiga, Javier Botet, Emily Taffe, Rasaq Kukoyi
¿De qué va?: Después de escapar de Sudán del Sur, un país devastado por la guerra, una joven pareja de refugiados lucha por adaptarse a su nueva vida en un pequeño y tranquilo pueblo de Gran Bretaña. Además, descubrirán que su apartamento está embrujado y que posee un mal indescriptible que acecha debajo de la superficie.

Reseña: El año pasado, Netflix compró la película senegalesa Atlantique después de que esta ganase el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes. El film, que llegó a pasar el corte de selección de las nominadas al Oscar a mejor película de habla no inglesa, sorprendía por ser cine de denuncia social con giro fantástico y fantasmagórico. Este año, la plataforma ha hecho una jugada similar adquiriendo en el Festival de Sundance los derechos de distribución de Casa ajena (His House), ópera prima de Remi Weekes que combina un tema tan actual como la inmigración y la crisis de refugiados con dos elementos clásicos del género de terror como son las casas encantadas y los espíritus vengativos. Y por raro que suene, la mezcla resultante es muy efectiva.

De entrada, Weekes resuelve una de las preguntas que más nos hacemos ante una película de este tipo: ¿por qué no abandonan la casa? Una pareja de inmigrantes en un país desconocido, que no conoce a nadie, y que está esperando a que se apruebe su petición de asilo simplemente no tiene otra opción que quedarse. Mientras que él se esfuerza por integrarse en su nuevo entorno, ella no está tan por la labor. Otro cliché ágilmente sorteado: la mujer, habitual víctima de las actividades paranormales, aquí las acepta y las asume con tranquilidad, conocedora de que a quienes más hay que temer no es a los muertos, sino a los vivos. Es él quien más sufre los extraños fenómenos que se suceden en su nuevo hogar, y que parecen estar vinculados con las terribles circunstancias en las que huyeron del conflicto bélico que asola su país natal, Sudán del Sur.

En Casa Ajena hay un puñado de sustos efectivos y una atmósfera tremendamente inquietante, pero el terror siempre está supeditado a una historia tremenda sobre el síndrome del superviviente, el remordimiento, las secuelas del trauma y como este último no se supera, sino que se aprende a vivir con él. La película además cuenta con dos estupendas interpretaciones protagonistas a cargo de Sope Dirisu y Wunmi Mosaku, así como a Matt Smith en un rol secundario pero valioso para mostrar la condescendencia característica de la ayuda occidental. En resumidas cuentas, Casa ajena es un film original y sorprendente, así como una estupenda carta de presentación por parte de Remi Weekes, que vuelve a demostrar que el largamente infravalorado género de terror también puede dar forma a historias que tienen un fuerte componente crítico y social.

7’5/10

16/11/20

El otro fanpodcast – 1x02 – Vuelta a casa

 

Alberto Román Padilla, aka Titus (@titissima_89), nos acompaña en este episodio sobre cómo el cine ha abordado el trance que supone la vuelta a casa. Un viaje a través de películas, géneros y directores muy diferentes para intentar descubrir si Dorothy tenía razón al decir que no hay nada como el hogar. 

Lista de películas comentadas: https://letterboxd.com/jblanch/list/coming-home/ 

Disponible en ivoox y Spotify

12/11/20

O.C: La noche del demonio (1957)

¿De qué va?: Un escéptico psicólogo norteamericano, el doctor John Holden, se desplaza a Londres para asistir a un simposio dedicado a psicología paranormal con la intención de desenmascarar al líder del culto al diablo Julian Karswell. Holden contará con la ayuda de Joanna Harrington, sobrina de un colega fallecido recientemente en extrañas circunstancias.

Reputación: El guionista Charles Bennett consiguió los derechos de la historia Casting the Runes de M.R. James y escribió un guion ligeramente basado en él titulado The Haunted. Vendió los derechos al productor independiente y ex-niño actor Hal H. Chester tras llegar a Estados Unidos. Poco después, Bennett se arrepintió de ello, puesto que RKO se le acercó con una oferta que incluía el ofrecimiento de dirigir la película. Jacques Tourner acabó encargándose de la dirección, y tuvo algún desencuentro con Bennet por cuestiones del libreto, lo que hizo que el actor protagonista, Dana Andrews, amenazase con abandonar la producción si no dejaban a Tourner hacer su trabajo. El plan original era no mostrar al demonio en pantalla, pero el productor introdujo una criatura creada con efectos especiales tras terminar el rodaje y pese a las objeciones del guionista, del director y del actor protagonista. Benett se enfadó tanto con los cambios introducidos por Chester que llegó a declarar que si lo viese pasando por delante de su casa le dispararía. En Estados Unidos se estrenó una versión diferente del film, titulada Curse of the Demon, en vez del original Night of the Demon, y se proyectó dentro de una sesión doble junto a La venganza de Frankenstein (1958).


Comentario: Efectivamente, el productor Hal H. Chester se cargó La noche del demonio. Siendo una película sobre un escéptico que no cree en el mundo sobrenatural, habría ganado enteros si se hubiese mantenido el misterio de si la maldición que le han echado es real o fruto de la sugestión, en vez de mostrar a un demonio que es más entrañable que terrorífico desde los primeros minutos de metraje. Así, se pierde buena parte del misterio de un thriller a contrarreloj en el que su pareja protagonista es una suerte de antepasados de Mulder y Scully indagando en el ocultismo desde enfoques diferentes, con una dirección por parte de Tourner que apuesta por sugerir antes que mostrar pese a la aparición del demonio de marras.

Próximo visionado: Gritos y susurros (1972)

11/11/20

Las brujas (de Roald Dahl) – Añejas y digitales


Dir.:
Robert Zemeckis
Int.: Anne Hathaway, Octavia Spencer, Stanley Tucci, Jahzir Bruno, Codie-Lei Eastick, Chris Rock, Kristin Chenoweth
¿De qué va?: En el Alabama de los años 60, un niño huérfano que se hospeda con su abuela en un hotel se topa con una conferencia de brujas y es transformado en ratón por la Gran Bruja.

Reseña: La maldición de las brujas (1990) fue una de esas películas estrenadas durante la década de los 80 y los 90 que no tenían reparos a la hora de asustar al público infantil al que iban dirigidas. Es curioso que en la actualidad se tenga mucha más cautela en este aspecto y, al mismo tiempo, los niños estén más insensibilizados que nunca debido a la gran cantidad de estímulos visuales y violentos que reciben desde muy pequeños. En realidad, los críos de ahora se burlan de que Chucky, Freddy Krueger o unas brujas narizudas traumatizaran a toda una generación. No creo que la nueva versión de Las brujas de Roald Dahl provoque pesadillas, pero al menos genera unas vibraciones de cine de aventuras juvenil pasado de moda que siempre son bienvenidas.

El guion del remake, en el que ha metido mano Guillermo del Toro, cambia la fría Noruega donde trascurre tanto el libro como el film precedente por la húmeda Alabama. También introduce un conflicto de clase con protagonistas afroamericanos de orígenes humildes, definiendo a las brujas como monstruos que van a por niños pobres para no llamar demasiado la atención, y a través de ese estupor que se genera cuando van a hospedarse en un hotel de lujo donde los negros solo suelen entrar por trabajo. No obstante, son cambios menores que apenas tienen incidencia en un desarrollo de la trama que no cambia demasiado salvo por un tercer acto que concluye a medio camino entre la novedad y el final del libro, que fue cambiado por uno más feliz en el film del año 90.

El principal problema de esta nueva versión es que a Robert Zemeckis le gusta más el CGI que a un tonto un lápiz, abusando de los efectos digitales de tal manera que parece que le faltó poco para sustituir a los actores por personajes animados a lo Polar Express (2004). Claro que de esa manera habría perdido el mejor efecto especial que tiene la película, que no es otro que Anne Hathaway. La oscarizada actriz se lo ha pasado pipa dando vida a la Gran Bruja, con un acento y unos manierismos pasadísimos de rosca. Sí, está sobreactuada, pero logra tanto distanciarse de la encarnación de Anjelica Houston desde una vertiente más paródica como que la película se crezca cada vez que ella está en escena.

Sin Hathaway, Las brujas (de Roald Dahl) es un entretenimiento familiar pasable que no da ni frío ni calor, aunque tenga a Octavia Spencer en su candoroso registro habitual y a Stanley Tucci… sin hacer nada en realidad. Se echa en falta el toque terrorífico y artesanal del film de Nicolas Roeg (Jim Henson que estás en los cielos…) pero desde luego que no es el descalabro que nos ha pintado la prensa especializada. Pese al uso y abuso de efectos especiales, conserva algo de ese espíritu antiguo de película familiar que entremezcla humor, fantasía, terror y ternura, al tiempo que no se deja contagiar demasiado por los tics del cine contemporáneo y no recurre jamás al efecto nostalgia para embaucar espectadores.

6/10

8/11/20

Sentimental – La lujuria vive arriba


Dir.: Cesc Gay
Int.: Javier Cámara, Griselda Siciliani, Belén Cuesta, Alberto San Juan
¿De qué va?: Julio y Ana son un matrimonio que lleva más de 15 años juntos pero que no están pasando por su mejor momento. Una noche, Ana invita a Salva y Laura, una pareja más joven que vive encima de ellos, a pasar una velada en casa, convirtiéndose el encuentro en una experiencia catártica y excesiva para los cuatro.

Reseña: Tras ganar el Goya a mejor película y dirección por Truman (2015), avalando así una notable e interesante carrera cinematográfica, Cesc Gay probó suerte en la televisión y en el teatro. Mientras que la serie que rodó para Movistar, Félix (2018), pasó muy desapercibida, su obra de teatro, Los vecinos de arriba, fue un éxito que ha contado con diferentes representaciones en Madrid y Barcelona desde que se estrenó en el año 2016. Ahora, Gay vuelve al cine adaptando su propia obra, con distinto elenco y título: Sentimental. El nuevo nombre no resulta tan apropiado como el original pero, sin haber visto la obra, parece que es lo único que ha ido en detrimento en el proceso de adaptación.

Pocos minutos después de empezar el film, ya nos podemos percatar del estado en el que se encuentra el matrimonio de los protagonistas, Julio y Ana. A través de la la conversación pasivo-agresiva que mantienen se vislumbra el rencor, los desacuerdos y la tensión presente en una relación que hace bastante tiempo que no va bien. De repente, llegan los vecinos de arriba, Salva y Laura, la irritante viva imagen de todo lo que ellos ya no son: jóvenes, apasionados y modernos. Tanto es así, que una inesperada propuesta por parte de estos últimos evidencia tanto las diferencias entre las dos parejas como todos los problemas que arrastran los anfitriones. Cesc Gay nunca se va por las ramas ni necesita inventar excusas narrativas para lograr que los cuatro personajes permanezcan en el mismo espacio incluso cuando la situación se torna demasiado incómoda. En menos de 90 minutos, consigue dar forma a una obra compacta, ágil y muy divertida en la que las puyas resultan tan hirientes como hilarantes, y cada revelación mejor que la anterior.


Aunque la condición de “teatro filmado” suele considerarse negativa y el origen de Sentimental es evidente, Cesc Gay esquiva el hieratismo y la artificialidad presentes en las obras que son llevadas al cine de forma mecánica. No obstante, es un cuarteto en estado de gracia lo que insufla mayor vida a la película. Si bien Javier Cámara aporta su profesionalidad al personaje más antipático de los cuatro y Belén Cuesta hace gala de su desenvoltura (recordando eso sí a su interpretación en cierto anuncio televisivo), mis favoritos son Griselda Siciliani, una revelación que consigue hace virguerías con la gestualidad, y Alberto San Juan, tremendamente gracioso y seductor. Ojalá se prodigase más en el cine.


Termina Sentimental y nos quedamos con una sensación de que tal vez no se haya llevado el encuentro a sus últimas consecuencias, o que ha quedado tela pendiente de cortar, pero también se termina con una sonrisa en la cara, fruto de un entretenimiento tan ligero como mordaz que gira en torno al desgaste que provoca el tiempo en una relación amorosa y que nos retrotrae a la época en la que un virus no monopolizaba todas las conversaciones y la distancia social era solo cosa de ermitaños.

7’5/10