28/3/17

Habla con ellas

Poster 20th century women

Dir.: Mike Mills
Int.: Annette Bening, Elle Fanning, Greta Gerwig, Lucas Jade Zumann, Billy Crudup, Alia Shawkat, Laura Wiggins, John Billingsley, Casey Burke
¿De qué va?: Dorothea Fields es una enérgica mujer soltera de 55 años cuya mayor preocupación es la educación de su hijo adolescente, Jamie. Ante la imposibilidad de controlarlo, Dorothea solicita la ayuda de Abbie, una artista punk de espíritu libre que vive en una habitación de su casa, y Julie, la vecina y mejor amiga de Jamie.

Reseña: Mike Mills se inspiró en su propia vida para escribir la historia de su anterior película, Beginners (2010). En ella, el director y guionista cuenta cómo el padre del protagonista sale del armario poco después de morir su madre, dando comienzo a una breve pero plena vida acorde con lo que él siempre había querido ser. La madre apenas salía en un par de flashbacks, lo suficiente como para poder tener una ligera pero nítida impresión de cómo era esa mujer que interactuaba con el arte en los museos y que dejaba a su hijo menor de edad conducir por ella. Con su tercer trabajo como director, Mills salda la cuenta pendiente dedicando la película esta vez a la figura de su madre, y por extensión, a la de todas las mujeres que intervinieron en su aprendizaje y crecimiento emocional, no sólo en el suyo, sino en el de cualquiera de nosotros.

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20th Century Women es prima hermana de Beginners, en el sentido en el que también recurre a la voz en off nostálgica y a imágenes de archivo capaces de captar el sentir de una época, además de estar completamente envuelta por un halo de melancolía tierna y agridulce. Ambientada cuando los 70 estaban a punto de ser cosa del pasado para dar paso a los 80, los personajes de la historia se ven condicionados por vivir en una época de cambios, de reivindicación de libertades y toma de conciencia del empoderamiento femenino, representado en las tres generaciones de mujeres que rodean a un chaval que se encuentra en el momento preciso en el que debe decidir en qué adulto se quiere convertir. En primer lugar está su madre (Annette Bening), quien acepta con resignación que ha llegado el momento en el que hay ciertos temas que su hijo (Lucas Jade Zumann) no quiere compartir con ella, y que quizás no sea tan liberal y moderna como le gustaría creer.

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En segundo lugar, la artista punk (Greta Gerwig) que sigue un poco perdida en la vida pese a que ésta le ha dado una segunda oportunidad, y que quizás se esfuerce demasiado en ser diferente y poco convencional. Y en tercer lugar, la joven vecina (Elle Fanning), muy avispada, plenamente consciente del efecto que crea tanto en su amigo como en todos los chicos de su edad, adelantada a su época al llevar a cabo una de las prácticas más extendidas del siglo XXI: la banalización del sexo, convirtiéndolo en algo completamente ajeno al amor. Los dos personajes masculinos de la película, el chaval y el carpintero (Billy Crudup) que vive en la casa a cambio de ayudar a restaurarla, son hombres que sí aman a las mujeres, se preocupan por ellas y se dejan guiar por su sabiduría femenina sin temor a perder su “hombría”. Los cinco intérpretes forman un conjunto poderoso, en el que Benning, Gerwig y Fanning brillan cada una con luz propia, mientras que Crudup y Zumann cumplen dándoles la réplica pero sabiendo que son ellas los pilares sobre los que se sostiene la película.

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Mills quiere abarcar demasiados temas y sensaciones, por lo que su película a veces parece demasiado dispersa y desequilibrada, y desde luego no le ha salido tan, tan redonda como Beginners. No obstante, sigue siendo un film que merece más atención que la que ha reunido (en España saldrá directa al mercado doméstico), porque es una oda a las madres, a las mujeres de nuestras vidas, a su belleza, sus virtudes, sus imperfecciones y contradicciones, el amor que transmiten, su ternura, su inteligencia, su sensibilidad y sus derechos, tanto aquellos que han conseguido tras años de lucha como aquellos que aún les queda por alcanzar…. pero que por sus ovarios lograrán.

8/10

27/3/17

O.C: Memorias del subdesarrollo (1968)

Poster Memorias del subdesarrollo¿De qué va?: Sergio es un burgués que decide quedarse en Cuba mientras toda su familia abandona el país tras el triunfo de la Revolución. En las calles de la capital, Sergio conoce a Elena, una joven con la que mantendrá un affaire que terminará trayendo consecuencias poco agradables.

Reputación: Una de las obras más aclamadas de la filmografía del director cubano Tomás Gutiérrez Alea, también conocido como Titón, basada en la novela homónima de Edmundo Desnoes, que colaboró con el cineasta en la redacción del guion. Fue la primera película hecha en Cuba después de la subida al poder de Fidel Castro que se estrenó en Estados Unidos. La Sociedad Nacional de Críticos de Nueva York quiso premiar con un galardón especial a Alea en 1973, consistente en un trofeo y 2.000 dólares, pero el gobierno cubano le retiró el visado, impidiéndole recogerlo personalmente. Es más, toda persona que se presentase a recibir el premio en nombre del cineasta podría haber sido condenado por violar la ley de comercio con el enemigo. Alea afirmó haberse inspirado tanto en el cine neorrealista como en el film Hiroshima, mon amour (1959) de Alain Resnais, para dotar al film de ese estilo tan peculiar que posee. La película se rodó completamente en entornos naturales de La Habana, con muchos planos grabados con cámara oculta, y el montaje alterna la historia con documentos históricos auténticos, como imágenes de ceremonias oficiales o de  revueltas a pie de calle que se sacaron de los noticiarios de la época.

Memorias del subdesarrollo

Comentario: Memorias del subdesarrollo es una película libre, un collage de recuerdos, pensamientos, ideas y momentos contagiados por el estado de ánimo y la voz interior de su protagonista, un tipo que, a pesar de estar en contra de la revolución y de todo lo que ello representa, decide quedarse en Cuba, siendo testigo pasivo de la transición a la que se vio sometida el país con la entrada de Fidel Castro en el gobierno. La capacidad analítica, imparcial y crítica que tiene Alea a la hora de poner en evidencia las contradicciones y los agujeros del castrismo, siendo él partidario, resulta lo más admirable del conjunto, mientras que la relación que entabla Sergio con esa muchacha ingenua y un poco desequilibrada lo más ameno de una película que se presta a un análisis concienzudo sobre las diferentes capas de ficción y realidad que intercala para materializar la incertidumbre y los claroscuros en torno al cambio de rumbo al que se sometió un país anclado en su propio espacio temporal.

Próximo visionado: Todo en un día (1986)

26/3/17

Una rosa es una rosa

Poster La bella y la bestia

Dir.: Bill Condon
Int.: Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Kevin Kline, Josh Gad, Ewan McGregor, Stanley Tucci, Audra McDonald, Guggu Mbatha-Raw, Ian McKellen, Emma Thompson
¿De qué va?: Bella es una joven hermosa, lista e independiente a la que una temible bestia hace prisionera en su misterioso castillo. A pesar de sus temores, Bella se hace amiga de los habitantes encantados de la morada y aprende a ver más allá del espantoso aspecto de la bestia, aunque hará falta algo más para romper el hechizo que tiene embrujado a todo el castillo.

Reseña: Echando un vistazo a la cartelera y a las apuestas más importantes de las majors de Hollywood para este año, resulta inevitable cuestionarse si la maquinaria cultural contemporánea es tan incapaz de producir ideas, historias y personajes icónicos que debe tirar de nostalgia para conseguir arrastrar al público a las salas. Nos quejamos de la falta de originalidad, pero a todos nos gusta ir sobre seguro, ver lo familiar, lo que sabemos que nos va a gustar, y aunque el porcentaje de novedad sea insignificante (un sombrero para la Stacy Malibú que dirían Los Simpsons) nos quedamos satisfechos porque el ser humano es animal de costumbres y tradición. Si Disney, con lo bien que le está yendo con su estudio de animación, Star Wars y Marvel, sigue sacando remakes en acción real de sus clásicos es porque le da al pueblo lo que quiere, y así será hasta que éste se canse (complicado) o hasta que no le queden películas que revisitar.

BEAUTY AND THE BEAST

Siendo La bella y la bestia una de las producciones más queridas de la factoría Disney, su remake en acción real ers cuestión de tiempo desde que el estudio se topó con el enorme éxito de la Alicia en el país de las maravillas de Tim Burton. También era previsible que Bill Condon y los guionistas tendrían menor margen de maniobra que el que tuvo Jon Favreau con la notable El libro de la selva para alterar la historia, dada la pasión talifán que despierta la película. Y si bien los cambios más sonados han sido un carácter más aguerrido por parte de la heroína y que la homosexualidad de uno de los personajes resulta ahora más que obvia, también hay nuevas canciones y detalles argumentales, como los que atañen a la madre ausente de Bella. Sin embargo, que los mejores momentos de la película sean recreaciones fidedignas de diferentes escenas de la película de animación, mientras que ninguna de los añadidos lo sea, da que pensar sobre dónde reside el verdadero mérito artístico de este remedo.

Beauty and the Beast

También es curioso que, pese a que dure algo más de media hora que su referente, transmita la impresión de que todo sucede de forma muy acelerada. Todo ocurre en cuestión de días, las relaciones que establece Bella con los habitantes del castillo se sienten forzadas, y, dependiendo del día, la distancia que separa este último de la aldea de paletos donde vive la muchacha es cuestión de minutos u horas. Bestia no impone como en antaño (y su aspecto digital podría haber sido mejor), mientras que Emma Watson alterna la corrección con el piloto automático; véase su escasa expresividad mientras un montón de objetos mágicos montan un número espectacular delante de sus narices. El trabajo vocal de Ewan McGregor, Ian McKellen, Emma Thompson y compañía es muy disfrutable, pero lo es aún más la dupla formada por Gastón y Le Fou, encarnados por Luke Evans y Josh Gad respectivamente. Además de hilarante, el número musical que ambos protagonizan es el momento de la película que mejor aúna fidelidad e innovación del conjunto.

BEAUTY AND THE BEAST

La bella y la bestia ya está haciendo las delicias de un público de todas las edades y de todos los rincones del planeta. Pero si tú, amigo lector, no te has sentido tan conmovido ni emocionado como el resto del mundo, si sospechas que la película no tiene nada que hacer frente a un revisionado de la cinta original , si te gustó más la presentación de la historia a través de vidrieras de aquella, y si te ha parecido demasiado cursi la presentación del elenco en los créditos finales, que sepas que no estás solo. Al fin y al cabo, la magia Disney no surte efecto en todo el mundo por igual, y en esta ocasión ha resultado ser más la reproducción renqueante de un viejo truco que uno nuevo que despierte emociones que no sean sinónimo de nostalgia.

6/10

22/3/17

Mi gran amigo Kong

Poster Kong

Dir.: Jordan Vogt-Roberts
Int.: Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John Goodman, John C. Reilly, Thomas Mann, Toby Kebbell, Jing Tian, John Ortiz, Shea Whigham
¿De qué va?: En los años 70, un grupo de exploradores y militares se reúne para viajar a una misteriosa isla del Pacífico que no aparece en los mapas, sin saber que está invadiendo los dominios de Kong, un gorila inmenso que no les recibirá con los abrazos abiertos precisamente…

Reseña: A Hollywood le cuesta mucho despedirse de sus figuras más icónicas, sobre todo cuando confían en que todavía pueden sacarle algún rendimiento económico. ¿Que el remake de King Kong de Peter Jackson no cumplió las altas expectativas de taquilla? No pasa nada, dejamos que pase un poco de tiempo y lo intentamos una vez más, sin tanto sentimiento pero con más acción. Para fortuna de los fans incondicionales, esta nueva aparición del gigantesco gorila es algo más que una mera explotación de la marca, gracias a su autoconsciencia, al buen hacer de sus responsables y a los escasos reparos que tiene de abrazar las convenciones del serie B… tanto para lo bueno como para lo malo.

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De entrada sorprende que, en vez de ambientar la historia en la actualidad o en los años 30 como el film original, se haya optado por los 70, justo después de que Estados Unidos se retirase de Vietnam. Esta elección no sólo sirve para que el director, Jordan Vogt-Roberts, homenajee Apocalypse Now en varias ocasiones y se flipe con la selección musical, sino para puntualizar el gran mal de los Estados Unidos (meterse las narices donde no les llaman, básicamente), y darle algo de trasfondo al militar al que da vida Samuel L. Jackson, un tipo que no podría soportar otra retirada indecorosa del campo de batalla. Lamentablemente, Kong: La isla calavera recae en el mismo problema que padecía el Godzilla de Gareth Edwards, que no es otro que una galería de personajes plano, plano, el cual se puede dividir en dos categorías: los héroes/supervivientes y la carnaza para los bicharracos. La película confía en el carisma natural de sus actores para que la platea pueda sentir alguna afinidad con los personajes, algo que ocurre fácilmente con Brie Larson, pero puede que no tanto con Tom Hiddleston, si tenemos en cuenta lo mal que ha manejado su imagen pública en el último año. El único que se salva es John C. Reilly, pues a pesar de entrar en escena a mitad de metraje se gana rápidamente la simpatía del personal, erigiéndose como el auténtico gancho emocional de la historia.

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Hay algo en lo que Kong sí mejora respecto a Godzilla: las dosis de entretenimiento. Vogt-Roberts rebaja la gravedad y seriedad de aquel film, va directa al grano, no tarda demasiado en mostrar a su criatura estrella en todo su esplendor, y alterna muy bien acción, comedia, suspense, truculencia y terror, ofreciendo una aventura equilibrada y deudora (en el buen sentido) del género pulp más gozoso y desvergonzado. Kong luce francamente bien y el resto de criaturas que pulula por la isla son variopintas, sorprendentes y originales. Además, la película viene cargada de imágenes de una potencia visual apabullante, quizás demasiado perfectas y calculadas, pero que consiguen su propósito, que no es otro que impedir que apartemos nuestra mirada de la pantalla y que nos asombremos con su belleza y exuberancia (fantástico trabajo de fotografía de Larry Fong).

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Si sólo se hubieran preocupado en trabajar un poco a los personajes para que no fuesen simples avatares, estaríamos hablando de una de las películas de aventuras más modélicas de la cosecha de blockbusters reciente. También habría estado bien elaborar un desenlace que no fuese tan insípido, superado ampliamente tanto por la escena que acompaña a los primeros créditos como por la que está escondida al final de éstos. Esta última no es que sea nada del otro mundo, pero alimenta el hype en torno a lo que está por llegar. En definitiva, a pesar de sus evidentes puntos débiles, Kong: La isla calavera es una reinvención digna, inteligente y muy disfrutable de la mitología del gorila más grande del mundo, que goza de una segunda oportunidad para lucirse ahora que la gritona de Ann Darrow está fuera del mapa.

7’5/10

20/3/17

Largo domingo de resaca

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Dir.: Danny Boyle
Int.: Ewan McGregor, Jonny Lee Miller, Robert Carlyle, Ewan Bremmer, Anjela Nedyalkova, Kelly Macdonald, Shirley Henderson, Pauline Turner, Scot Greenan
¿De qué va?: Han pasado 20 años desde que Mark Renton abandonara Escocia y la heroína. Ahora, Renton vuelve a su Edimburgo natal con el objetivo de rehacer su vida y reencontrarse con sus viejos amigos: David “Spud” Murphy y Simon “Sick Boy” Williamson. Sin embargo, Renton ignora que Begbie acaba de salir de la cárcel con fuertes deseos de venganza.

Reseña: Si algo hemos aprendido del boom de ‘revivals’ y secuelas tardías que hemos experimentados en los últimos años es que la nostalgia es un arma de doble filo. Porque al tiempo que nos reconfortamos recordando los viejos y buenos tiempos percibimos de forma más clara que nunca lo decepcionante que es nuestro presente respecto a las expectativas que nos habíamos creado, cuando éste aún era un futuro incierto pero prometedor. En T2: Trainspotting, esta agridulce melancolía se materializa en el personaje de Brenton, pues ese chaval delque nos despedimos veinte años atrás abandonando los vicios que había adquirido en Escocia para empezar una nueva y mejor vida, resulta que se ha convertido en un hombre gris, un proyecto de yuppy sin acabar, al que el pasado le pesa más que aquella gran bosa de dinero que le birló a sus colegas.

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La gran duda que se tenía en torno a esta secuela radicaba en que si se limitaría a ser un más de lo mismo o algo diferente y más maduro, acorde con la edad de los protagonistas. Pues bien, Danny Boyle se ha esforzado por alcanzar un término medio entre la repetición y la novedad, con una historia que incluye la nostalgia por aquellos frenéticos y alucinógenos 90 como parte esencial de su trama, al tiempo que hace que sus personajes lidien con conflictos y dilemas propios de los hombres en la cuarentena, como el remordimiento, las crisis de madurez, la necesidad de una estabilidad económica, el vínculo con los hijos o la importancia del legado. En cierta manera, T2: Trainspotting es desalentadora, en el sentido de que carece del espíritu juvenil y despreocupado de su precedente, lo cual, por otra parte, resulta bastante coherente.

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Aún así, la existencia de esta secuela no queda del todo justificada. La forma en la que saca a colación los temas que aborda no resulta especialmente atractiva ni rompedora, a través de un desarrollo argumental que a veces parece ir un poco a la deriva y que arrastra consigo a los protagonistas, de los cuales Robert Carlyle es el único que consigue brillar, más que nada porque su personaje, de naturaleza tan tragicómica, es el que mejor tratamiento ha recibido en esta secuela. En cambio, Renton (Ewan McGregor) era mucho más carismático cuando se drogaba, y su amistad con Sick Boy (Jonny Lee Miller) queda un poco forzada, puesto que en la primera parte apenas pasaban tiempo juntos. Tal vez el mayor problema de la película sea la experiencia que Danny Boyle ha ganado como director entre el estreno de la primera Trainspotting y su secuela; la inventiva de aquel entonces ha dado lugar a una pericia muy calculada que impide que la película tome riesgos y que algo nos sorprenda de verdad, aunque también es verdad que Boyle sigue demostrando mucho ingenio en lo que se refiere a recursos narrativos puramente visuales (la sombra de las personas ausentes, la escena del lavabo, el reencuentro entre Renton y Spud…).

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Sin tanto interés en retratar los vicios de la cultura pop como la cinta original, T2: Trainspotting es como la resaca después de una gran juerga, de esas de las que necesitas dos días para recuperarte porque ya no tienes el aguante de antaño. No estoy del todo seguro de que me haya gustado descubrir que Renton y compañía han tenido unas vidas tan anodinas como las de cualquier hijo de vecino, aunque fuese de esperar. El film también se muestra incapaz de presentar un repertorio musical que resulte tan icónico como el de su predecesora, aunque sí que consigue que terminemos el visionado dando botes recurriendo a ese Lust for Life de The Prodigy con el que cierra el círculo de este ejercicio de nostalgia y desencanto cuarentón.

6/10

13/3/17

Al pie de la acotación

Poster Fences

Dir.: Denzel Washington
Int.: Denzel Washington, Viola Davis, Stephen Henderson, Russell Hornsby, Mykelti Williamson, Jovan Adepo, Saniyya Sidney
¿De qué va?: Troy Maxon  es un trabajador del sistema de alcantarillado del Pittsburgh de los años 50 que de joven vio cómo su prometedora carrera como profesional de béisbol se truncó, dada la negativa de la liga profesional de admitir a jugadores negros. Ahora se tiene que conformar con una vida humilde, y aunque se esfuerza por ser un buen marido y padre, su frustración le corroe y amenaza con destrozar a su familia.

Reseña: La fidelidad está sobrevalorada. Me refiero en el cine, claro. Una película no tiene por qué ser estrictamente fiel a la obra en la que se basa. El proceso de adaptación entre un medio y otro puede ser más rico que la mera traslación al celuloide que muchos desean. Todo esto viene a cuento del miedo que los grandes estudios de Hollywood le tienen a los “talifanes”, a los que tienen que mantener contentos dada su capacidad para hundir una película antes de su estreno a través de su “influencia” en las redes sociales. Pero hay ocasiones en que esa literalidad en la traslación no tiene que ver con el público al que está destinado, sino con la profunda admiración que se tiene al material de origen. Si algo funciona, ¿para que cambiarlo?

FENCES

Probablemente fue eso lo que pensó Denzel Washington cuando se le ofreció la oportunidad de capitanear el salto al cine de Fences, aclamada obra teatral de August Wilson, figura clave de la dramaturgia afroamericana y que, para más inri, el doblemente oscarizado actor interpretó sobre las tablas de Broadway hace pocos años. Precisamente, esa falta de distancia que tiene Washington respecto a la obra es lo que termina por lastrar la propuesta, que es básicamente la misma pieza teatral representada en un decorado más realista. La película está tan teatralizada y es tan perezosa que los actores se mueven y se colocan como si estuvieran en el propio escenario del teatro, mientras que el ritmo se ralentiza hasta la exasperación por las larguísimas peroratas que suelta el protagonista de vez en cuando para entretener a sus colegas, con nada que aportar al conjunto. Washington se ha arriesgado tan poco que recurre al mismo reparto principal que lo acompañó en Broadway, siendo el montaje de imágenes que se suceden entre acto y acto lo único que probablemente sea nuevo respecto a su referente.

FENCES

El director y protagonista dispone de todos los elementos a su alcance para lucirse en un papel antipático y ególatra destinado a aglutinar premios. Sin embargo, Viola Davis le acaba comiendo la tostada a partir del momento en el que el conflicto estalla y su personaje también, sacando todas sus armas (voz rota, lágrimas, mocos, furia, tristeza, instinto maternal, resignación…) para robar cada escena, y esa empatía que desprende es lo que hace que la película mejore en su parte final, aunque nunca llegue a soltar el lastre de su herencia teatral. Y no es porque no trate temas suculentos e interesantes, como las consecuencias de la frustración personal, el hastío de la rutina, la envidia que puede sentir un padre de su hijo o los efectos colaterales del racismo, siendo este el gran elefante presente en cada uno de los escenarios en los que se desarrolla la historia. Pero a Fences le ha faltado alguien al que no le temblara el pulso a la hora de cortar diálogos y que aprovechase los recursos que el cine le brinda para ofrecer una interpretación diferente del texto de August Wilson, y en cambio, le ha sobrado veneración y respeto por este último

4,5/10

8/3/17

Desarmando al murciélago

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Dir.: Chris McKay
¿De qué va?: Bruce Wayne debe lidiar tanto con que Gotham City ya no necesite que vuelva a ser Batman nunca más como con la responsabilidad de criar a un niño que ha adoptado sin querer.

Reseña: Lo que más sorprendió de la ya de por sí sorprendente, imaginativa y divertidísima LEGO película fue lo robaescenas nato que resultó ser el personaje de Batman, con una vis cómica que no demostraba desde aquella mítica serie camp de los 60. Por tanto, a nadie le sorprendió que Warner decidiese rápidamente sacar un spin-off centrado en él, teniendo también en cuenta el valor lucrativo del que ha gozado siempre el Hombre Murciélago y el poco reparo que tienen en explotar al personaje. Afortunadamente, Batman: La LEGO película va más allá de ser un simple sacacuartos familiar para ofrecer una original e inventiva aventura, aunque no termine de alcanzar el inesperado nivel de calidad artística que tuvo la obra de la que parte.

LEGO BATMAN

“Pues me ha gustado más que la de Batman contra Superman”. Seguramente esa sea una de las frases más recurrentes a la salida de la proyección de esta película hecha con bloques de lego por ordenador, y todo porque tiene a raudales algo de lo que la película de Zack Snyder flaqueaba: diversión. El film vuelve a ser planteado como un gran juego de niños en el que los disparos y las explosiones son sonidos que hacemos con la boca, mientras que vemos, por primera vez, a Batman disfrutando y jactándose de ser quien es y teniendo una respuesta ingeniosa para cualquier situación. Aún así, Bruce Wayne no se libra de su resabido trauma familiar, pero éste es empleado para explorar la soledad autoimpuesta del superhéroe de una forma tremendamente hilarante, en la que incluso hay cabida para mofarse del vínculo paternofilial que mantiene con Robin y de la evolución que ha experimentado la franquicia cinematográfica a lo largo de los años. Incluso esa relación de odio y dependencia que ha mantenido siempre con el Joker es escudriñada en la cinta, siendo este último la versión más entrañable del villano que hemos llegado a conocer.

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Si bien la película empieza de forma genial y resulta loable que no recurra a los gags ya empleados en La LEGO película, en su recta final baja un poco el listón, cuando las risas ceden terreno a la acción y los mensajes positivos sobre la importancia de la familia y de la amistad. También es un poco decepcionante que el guion desaproveche a villanos tan carismáticos como Catwoman, Hiedra Venenosa o Dos Caras y los reduzca a meros figurantes de la trama. Aún así, Batman: La LEGO película es una notable, divertidísima y desprejuiciada incorporación a la saga cinematográfica del Hombre Murciélago, un necesario soplo de aire fresco al tratamiento cada vez más intensito y oscuro del personaje y un sano ejercicio de autoparodia afianzado por el magnífico trabajo vocal realizado por Will Arnett, quien, entre que es la voz del Batman Lego y de Bojack Horseman, merece subir a los altares de la interpretación animada, si es que eso existe.

8/10