22/7/18

Sin noticias de Dios

Poster First Reformed


Dir.: Paul Schrader
Int.: Ethan Hawke, Amanda Seyfried, Cedric Antonio Kyles, Philip Ettinger, Michael Gaston, Victoria Hill
¿De qué va?: Ernest Toller es un exmilitar que, tras la muerte de su hijo en la Guerra de Irak y la separación de su mujer, se refugia en la iglesia de un pequeño pueblo al norte de Nueva York. En su labor como cura conocerá a Mary,  una mujer que se ha quedado embarazada y que le pide hablar con su marido, Michael, que rechaza a su propio hijo debido a que tiene la certeza de que el cambio climático va a acabar con el mundo.

Reseña: La carrera de Paul Schrader no ha sido lo que se dice brillante desde que estrenó Aflicción (1997) hace ya dos décadas, pero su redención llega en forma de First Reformed; una película que escribe y dirige y que conecta directamente con la que fuese su estupenda carta de presentación como guionista, Taxi Driver (1976). Travis, el veterano de Vietnam metido a taxista que terminó desquiciado y ahogado en la violencia de una desolada Nueva York, renace en Ernest, un sacerdote atormentado tras haber enviado a su hijo a encontrar la muerte en la Guerra de Irak, y que pasa sus días en una iglesia que recibe a unos escasos turistas y feligreses cada semana.

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Uno de los pocos visitantes asiduos es una joven embarazada que le pide a Ernest hablar con su marido, dado que el comportamiento de éste resulta cada vez más errático y perturbador. Lo que se habla en esa conversación se aloja en el párroco como un virus, al principio latente, pero que se propaga paulatinamente en su organismo conforme va tomando conciencia de que es incapaz de satisfacer a aquellas personas que se acercan a él en busca de respuestas, así como de que el mundo está condenado a irse a la mierda entre la imparable contaminación, la degradación moral y el feroz capitalismo al que ni siquiera las instituciones religiosas son inmunes. Ernest plasma en un diario sus pensamientos más oscuros, sin recibir ninguna señal por parte de ese Dios al que ha encomendado su vida… salvo por esa chica embarazada, Mary, que parece el único refugio seguro a toda la oscuridad y el desasosiego en los que se ha teñido su existencia.

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Ethan Hawke realiza aquí uno de los trabajos más admirables de su carrera, cumpliendo con creces la responsabilidad de sostener la película sobre sus hombros con contención, pero manifestando a la perfección la tremenda batalla que se está labrando en su interior, y  que solo encuentra un halo de luz ante la presencia de Mary (la elección del nombre no puede ser casual), esa serena  joven a la que da vida una angelical Amanda Seyfried. Su candidez ejerce como único posible salvavidas para Ernest, que rehúsa del acercamiento de cualquier otra persona mientras se lanza a una espiral de autodestruccion, cuyo ambiguo y espiritual desenlace resulta indignante a bote pronto, pero valiente y lógico cuando se asimila y reconsidera; para bien y para mal, es memorable y no deja indiferente.

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First Reformed es una película de digestión lenta y sí, en ocasiones un poco pesada. Corre peligro de que su frialdad se transforme en desapasionamiento, si bien su apartado técnico resulta impoluto, con una fotografía que abarca desde el blanco más puro hasta la oscuridad más absoluta, con un acompañamiento musical muy medido y pensado, y rodada en un formato cuadrado acorde con la claustrofobia que padece Ernest entre las paredes de esa iglesia reconvertida en museo y que rara vez abandona. Schrader recupera la brillantez de sus mejores trabajos con un film exigente, provocador y osado que se plantea si no será demasiado tarde para encontrar y albergar esperanza en una sociedad cuyas grietas morales siguen siendo tan mugrientas como las que condujeron al taxista Travis a la perdición hace ya 42 años.

7’5/10

21/7/18

Candelabros y besos vetados

Poster Disobedience


Dir.: Sebastián Lelio
Int.: Rachel Weisz, Rachel McAdams, Alessandro Nivola, Anton Lesser, Allan Corduner, Nicholas Woodeson, David Fleeshman, Bernice Stegers
¿De qué va?: Tras la muerte de su padre, un importante rabino, Ronit decide volver al barrio judío ortodoxo del noroeste Londres en el que se crió. Al volver a sus raíces, Ronit se reencontrará con Esti, amiga de la infancia que decidió quedarse en el barrio y casarse con Dovid, el mejor amigo de ambas. El reencuentro entre Ronit y Esti hará que se reavive el romance que vivieron años atrás.

Reseña: Sebastián Lelio no tuvo que esperar a ganar el Oscar para dar el salto a Hollywood. Cuando se subió al escenario del Dolby Theatre para recoger la estatuilla a mejor película de habla no inglesa obtenida por Una mujer fantástica (2017), ya había presentado en Toronto su debut en Hollywood, Disobedience, y ya se encontraba rodando el siguiente film, un remake americano de su propio film, Gloria (2013), aquel que le reportó reconocimiento internacional por primera vez. Pero antes de descubrir si se marcará un “Haneke”, que copió plano plano su Funny Games para el remedo yanqui, tenemos Disobedience, un film continuista en cuanto a estilo y temas pese a que la historia ya no transcurra en Santiago de Chile sino en una comunidad judía ortodoxa de Londres.

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Existe cierto paralelismo entre el conflicto de Marina, la heroína de Una mujer fantástica, y el de Ronit, la protagonista de Disobedience: ambas afrontan la muerte de un ser querido, pero en vez de recibir el apoyo de las demás personas afectadas por la pérdida, sufren su rechazo por no ser consideradas parte de la familia. En el caso de Ronit, se le trata como oveja negra por haberse marchado del barrio y no haberse puesto en contacto desde entonces, pese a haber dejado atrás a Esti, una amiga con la que tiene un vínculo especial que el transcurso del tiempo no ha podido romper. A diferencia de otras historias de temática homosexual, las protagonistas de Disobedience no descubren que les gustan las mujeres, sino que es algo que tienen más que asumido. El problema se encuentra en ese entorno opresor en el que han nacido y que las ha hecho reaccionar de forma diferente: mientras una cogió las maletas y se marchó, la otra decidió quedarse e intentar cambiar a base de una vida heteronormativa y devota que se viene abajo cuando regresa aquello que en el pasado provocó su despertar sexual.

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Completa el triángulo Dovid, amigo de la infancia de Ronit y Esti, marido de esta última y llamado a convertirse en el sucesor del rabino fallecido. Al contrario de lo que pueda parecer, Dovid no es mal tipo ni es cuadriculado, pues sus creencias religiosas son puestas a prueba ante el sufrimiento de Esti. En cierta manera, es una víctima más del entorno conservador en el que se ha educado, o al menos es así como nos lo quiere trasmitir Lelio, que enfoca el día a día de esta comunidad judía con respeto pero con distancia, sin interés en intentar indagar demasiado en ella. De todos los conflictos presentes en la película, el de Esti es el más interesante, sobre todo por la evolución que experimenta el personaje y la genuina forma en la que cobra vida a través de Rachel McAdams, en la que probablemente sea la interpretación más compleja y hermosa de su carrera. La actriz forma una estupenda pareja romántica con Rachel Weisz, aunque esta no demuestre nada que no hayamos visto ya de ella, mientras que Alessandro Nivola sorprende realizando un trabajo estupendo para lo inadvertido que suele pasar.

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Disobedience es un drama que aborda con gusto y delicadeza el renacer de un romance prohibido, aunque tiene alguna incongruencia, como la escena de sexo. Una escena en la que por fin Ronit y Esti se desinhiben y se aman, rodada con naturalidad y erotismo… pero en la que no se quitan la ropa. No se trata de una cuestión de morbo, sino de que no resulta creíble que estas mujeres hagan el amor con tanta pasión pero sin desnudarse; es un tanto contradictorio, especialmente porque al final todo se reduce a una cuestión de libertad, una reivindicación del libre albedrío que tal vez resulte demasiado simple u obvia, insuficiente para cerrar la historia con brío. Aun con todo, Disobedience es una estimable entrada en el cine de temática lésbica, el cual se encontraba famélico hasta hace unos años en cuanto a títulos destacados, y confirma a Sebastián Lelio como un director con una sensibilidad innata para plasmar miradas femeninas veraces y profundas.

7/10

17/7/18

O.C: La mosca (1986)

Poster The Fly¿De qué va?: Un científico se utiliza a sí mismo como cobaya en la realización de un experimento de teletransportación que ha desarrollado. La prueba es un éxito, pero empieza a sufrir unos extraños cambios en su cuerpo. Pronto se dará cuenta de que una mosca también ha sido expuesta a la máquina a la misma vez que él…

Reputación: David Cronenberg dirigió y co-escribió esta adaptación cinematográfica de un relato de George Langelaan publicado en la revista Playboy en 1957 que ya había sido llevado al cine, en un film de 1958 dirigido por Kurt Neumann. Cronenberg estuvo a punto de no dirigir el film, pues iba a hacerse cargo de Desafío total (1990), pero finalmente lo aceptó al darse cuenta de las diferencias creativas que tenía con el productor Dino De Laurentis, y después de que el director contratado en su lugar, Robert Bierman, sufriese una tragedia familiar al comienzo de la producción que le hizo abandonar. Jeff Goldblum fue la primera elección de Cronenberg para el rol protagonista, pero encontró oposición tanto en el estudio, que no lo consideraba suficientemente mediático, como en el encargado de los efectos especiales y maquillaje, Chris Walas, pues este consideraba que sería complicado trabajar el maquillaje en el rostro del actor. Más adelante, fue Goldblum quien tuvo que convencer a Cronenberg de que le hiciera una prueba a su entonces novia, Geena Davis, para el otro rol protagonista, ya que el director no quería trabajar con una pareja real, pero quedó encantado tras la lectura de guion de la actriz. Con un presupuesto de 15 millones de dólares, La mosca recaudó 60,6 millones en todo el mundo, suficientes beneficios como para dar luz verde a una secuela estrenada dos años después y de la que se encargó  Chris Walas, que había ganado el Oscar al mejor maquillaje por la primera parte, pero la película fue un fracaso tanto de crítica como de público. Curiosamente, el asqueroso vómito de la mosca estaba hecho de miel, huevos y leche.

La mosca


Comentario: Cronenberg se saca un doctorado en repugnancia con este thriller centrado en la degradación física y psicológica de su protagonista, pasando por diferentes estados de descomposición y enajenación hasta llegar a un clímax terrorífico. El carisma innato de Jeff Goldblum y la empatía de Geena Davis aportan el gancho emocional, haciéndonos sufrir junto a ellos en la pesadilla en la que están inmersos. El director se vale de elementos mínimos, tres personajes y unos pocos escenarios, para articular una historia que ejerce como triste metáfora de las enfermedades terminales, la desesperación de los series queridos, el miedo al contagio, la putrefacción a la que puede llegar lo que era un cuerpo perfecto y la pérdida de la identidad y de la razón. La película indaga con interés en aspectos turbios de la condición humana, aunque al final lo que quede en el recuerdo sean esas delirantes y repulsivas imágenes, lo cual hará que los más aprensivos se queden con eso y olviden todo lo demás, lo cual es una pena, pero es un riesgo que Cronenberg abraza con viscosidad y sin miramientos.

Próximo visionado: Ultimátum a la Tierra (1951)

15/7/18

Soledad monstruosa

Poster Mary Shelley


Dir.: Haifaa al-Mansour
Int.: Elle Fanning, Douglas Booth, Bel Powley, Tom Sturridge, Stephene Dillane, Maisie Williams, Joanne Froggatt, Ben Hardy, Hugh O’Conor
¿De qué va?: Mary Wollstonecraft Godwin es una joven que se enamora del carismático poeta Percy Shelley A pesar de la diferencia de edad inician un romance, que se complica cuando la familia de Mary lo descubre, prohibiendo que ambos vuelvan a verse. Ante la oposición de la familia, los dos se van con Claire, hermana de Mary, a una casa que tiene su amigo Lord Byron en el lago Lemán, en Suiza, donde la joven concibe la idea de una novela gótica que supondá toda una revolución literaria mundial.

Reseña: Hace poco pude leer Frankenstein o el moderno Prometeo y me sorprendieron las diferencias con respecto a la icónica adaptación cinematográfica del año 1931; para la película de James Whale, se creó el personaje de Igor, el ayudante del científico loco, y el monstruo, un poco atolondrado, estaba condenado desde su nacimiento a la maldad, al haber heredado el cerebro de un criminal. Sin embargo, la novela de Mary Shelley se centra tanto en el tormento del doctor Frankenstein al sufrir las funestas consecuencias de haber jugado a ser Dios, como en la terrible soledad del monstruo que ha creado, tras ser rechazado por su creador y aborrecido por los timoratos humanos, lo cual le conduce a actos terribles a pesar de su inteligencia y de su frágil humanidad. Al leer la novela uno puede percibir que su autor tiene una visión bastante oscura y pesimista sobre la vida, algo que se ve reflejado en este biopic en torno a la figura de Mary Shelley y a las circunstancias en las que escribió su obra más aclamada.

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En la película se nos presenta a Mary como una joven apasionada por las letras, hija de un librero, que se enamora perdidamente de un poeta, Percy Shelley. Sin embargo, la diferencia de edad de la pareja y ciertos escándalos atribuidos al poeta impiden que su padre bendiga a la pareja, lo que conduce a que ésta se fugue. Pronto, Mary experimentará varios desengaños vitales y amorosos, lo cual, sumado a la sensación de abandono por su padre y su interés por la ciencia, facilita el caldo de cultivo necesario para crear la historia de Frankenstein, un relato gótico en el que predomina el destino funesto, el sentimiento de pérdida y la incomprensión por encima de la ciencia ficción. La cineasta saudí Haiffa Al-Mansour dirige esta película biográfica ajustada al corsé del cine de época, con su correspondientes y cuidadísimos valores de producción (dirección artística, vestuario, banda sonora, fotografía…) pero en ningún momento lo desata para aportar algo que le dé identidad propia dentro del género.

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El film sale muy beneficiado de la esforzada interpretación principal de Elle Fanning, capaz de transmitir toda la pasión que sentía Mary hacia todo lo que amaba: sus hijos, Percy, la literatura, la poesía y una convicción feminista que, a pesar de que pueda parecer un añadido moderno por los tiempos que corren, formaba parte inherente de su carácter y de su obra, tal y como se puede descubrir al informarse un poco sobre la vida de la autora. Por su parte, Douglas Booth está bien como el volátil Percy Shelley, aunque es eclipsado fácilmente cuando aparece Tom Sturridge dando vida al juguetón Lord Byron. La trama siempre mantiene alto el interés, pero flaquea en lo que respecta al enfoque escogido para abordar la relación entre Mary y Percy: las palabras que se le dedica al devenir de la pareja en el desenlace no terminan de corresponderse con lo que hemos visto, dándole preferencia a una historia de amor desdibujada, cuando lo más destacado ha sido el empoderamiento de una escritora que encuentra la inspiración al descubrir que buena parte de la vida consiste en sobrellevar pérdidas. Pero a pesar de la forma irregular en la que enlaza sus temas, este acercamiento a la vida de la creadora de uno de los monstruos fundamentales del imaginario colectivo no resulta nada desdeñable.

6/10

10/7/18

La encrucijada efímera

Poster En la playa de Chesil


Dir.: Dominic Cooke
Int.: Saoirse Ronan, Billy Howle, Anne-Marie Duff, Emily Watson, Samuel West, Adrian Scarborough, Bebe Cave, Jonjo O’Neill
¿De qué va?: Inglaterra, 1962. Florence y Edward tienen poco más de 20 años. Ella es de clase media alta, él de clase baja. Inocentes, vírgenes y enamorados, se casan y pasan su primera noche de bodas en un hotel, junto a la playa de Chesil. Lo que sucede esa velada, cambiará sus vidas para siempre.

Reseña: En Expiación (2007), la mentira de una imaginativa y caprichosa niña traía consecuencias terribles para el devenir de una pareja antes de que ésta pudiese explorar el amor que sentían el uno por el otro. En la nueva adaptación cinematográfica de una novela de Ian McEwan, En la playa de Chesil, también nos encontramos ante una situación en la que la articulación de unas palabras, o la omisión de ellas, alberga el poder de alterar el futuro del romance de una joven pareja de recién casados que ignora lo trascendental que va a resultar para sus vidas su primer día como marido y mujer.

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Florence y Edward están hechos el uno para el otro. Lo vemos a través de los flashbacks que se van alternando con lo que ocurre en la habitación de hotel en la que se alojan tras la celebración de su boda. Provienen de estratos sociales diferentes, pero les unen las mismas inquietudes y una comprensión mutua que les hace ver en el otro la inseguridad que sienten respecto al paso a la edad adulta. Sin embargo, de vuelta al presente vemos que algo no va bien cuando los nervios les delatan, la intimidad resulta torpe e incómoda, se piden permiso antes de hablar con franqueza y se tienen que decir continuamente lo mucho que se quieren. Todo va cobrando sentido conforme nos percatamos de cómo son ellos, sus relaciones familiares, de la inexperiencia marcada por una época en la que la liberación sexual aún se encontraba en ciernes en Inglaterra, de lo precipitado de las decisiones tomadas para cumplir con las normas sociales, y de la ingenuidad propia de quienes a los 20 años deben afrontar conflictos para los que no están preparados. Porque a esa edad nadie sabe nada aún de la vida.

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Y de repente todo estalla, y la pareja se ve precipitada a ese inesperado momento en el que debe tomar LA decisión, un momento en el que sentimientos como el orgullo, la vergüenza, el dolor o la empatía juegan un papel crucial. Es a partir de entonces cuando la película recoge todo lo que ha sembrado en los dos primeros tercios de la película para dar el mazazo emocional al espectador, con un acto final que provoca un cambio en la narrativa, pues sustituye la sobriedad exhibida hasta ese momento por un dramatismo más efectista, y abandona el punto de vista de Florence para centrarse únicamente en el de Edward. Y sin embargo, sigue funcionando, probablemente porque McEwan, que también escribe el guion, se compromete a darle un desenlace más cinematográfico a la historia que no altere su significado, y el director, el debutante en el cine Dominic Cooke, ha dado con el tono perfecto para traducirla en imágenes, con una exquisita atención por el detalle.

En la playa de Chesil

En la playa de Chesil es una película sobre esos momentos y detalles imperceptibles en torno a los que se va construyendo una vida; sobre dolorosos recuerdos de los que jamás escaparemos por mucho que los enterremos en la memoria; sobre lo coartados que podemos estar por las convenciones sociales sin darnos cuenta, y también sobre la necesidad de ser generosos, comprensivos y pacientes con los demás si queremos crear un vínculo realmente significativo con ellos. Todo lo asimilamos a través de unas vibrantes interpretaciones por parte de Saoirse Ronan y Billy Howle. Ella ya es vieja conocida y él es toda una revelación. Juntos, protagonizan esta historia de amor generacional triste, delicada y melancólica impregnada de salitre y arrullada por las olas.

8/10

8/7/18

Reír por no sucumbir

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Dir.: Gus Van Sant
Int.: Joaquin Phoenix, Jonah Hill, Rooney Mara, Jack Black, Tony Greenhand, Beth Ditto, Mark Webber, Ronnie Adrian, Kim Gordon, Udo Kier, Carrie Brownstein
¿De qué va?: En los años 70, John Callahan sufrió un grave accidente de coche que lo dejó tetrapléjico, situación que transformará su vida para siempre cuando empieza a acudir a una reunión de alcohólicos anónimos y comience a dibujar como parte de su terapia.

Reseña: El cine de Gus Van Sant se puede dividir en dos grandes grupos: la experimentación pura y dura (Elephant, Gerry, Last Days…) y la narración clásica (El indomable Will Hunting, Mi nombre es Harvey Milk, Tierra prometida…). Tanto un frente como otro nos han traído tantas alegrías como frustraciones, pero el director siempre ha sabido darle a cada historia el estilo que mejor le encajaba. Para el biopic del dibujante John Callahan, un proyecto que ya tanteó en los años 90 con el malogrado Robin Williams como protagonista, ha optado por la segunda vía, la del clasicismo, y aunque aborde con honestidad los claroscuros de la vida de su objeto de estudio, no quiere, o no sabe, aprovechar el espíritu gamberro del personaje para ofrecer una película con un toque más personal y diferenciado.

DON'T WORRY HE WON'T GET FAR ON FOOT

John Callahan fue un hombre que aprendió a canalizar su frustración, rencor, alcoholismo y declive en la creatividad y el humor. Un humor de aquel que muchos pueden considerar ofensivo y de mal gusto, pero que proviene de una visión melancólica, irónica y brutalmente honesta de la vida y de las adversidades que conlleva. Van Sant muestra el camino de Callahan partiendo de su comportamiento kamikaze antes del accidente que le dejó tetrapléjico, continúa sin reparar tanto en la adaptación a su nueva vida en silla de ruedas como en su proceso de sanación emocional con la ayuda de un grupo de adictos anónimos, hasta acabar en el momento en el que descubre su vocación, alcanza el éxito profesional y hace las paces consigo mismo y con los demás. Lo hace de forma un tanto desordenada y descompensada, alternando escenas con algunas de sus viñetas, pero ese toque lascivo, travieso y cáustico de Callahan y de su obra se diluye en un relato convencional sobre la superación de adicciones que no aporta gran cosa a lo que ya sabemos del tema a través de otras producciones, como la reivindicable sitcom Mom.

Joaquin Phoenix as John Callahan and Jonah Hill as Donnie star in DON'T WORRY, HE WON'T GET FAR ON FOOT.

Como era de esperar, Joaquin Phoenix realiza un trabajo impecable con un papel que parece hecho a su medida y a su reconocida actitud pasota, aunque no le reportará esos premios que tanto se le resisten, ni mucho menos será de los más memorables de su carrera. Rooney Mara se conforma con uno de esos roles de ‘novia de’, como el que hizo en Lion y que se le quedan muy pequeños, en una trama romántica muy anodina. Quien da la campanada es Jonah Hill como mesiánico líder del grupo de apoyo y confidente de Callahan; jamás lo habíamos visto en un papel tan serio y dramático, pero lo hace francamente bien, y hasta consigue eclipsar al mismísimo Joaquin en su última escena en la película. La faceta dramática de Hill y las viñetas de John Callahan son los dos grandes hallazgos de No te preocupes, no llegará lejos a pie, una película motivacional con estupendas intenciones que hubiese ganado enteros si hubiese abrazado sin rubor la característica comicidad de la figura en la que se inspira.

6/10

6/7/18

O.C: ¿Qué he hecho yo para merecer esto! (1984)

Poster Que he hecho yo para merecer esto¿De qué va?: Gloria es una sufrida ama de casa que debe convivir, en un barrio de los suburbios de Madrid, con un marido machista, un hijo chapero, otro hijo traficante de drogas y una suegra neurótica. La pobre mujer sobrelleva la opresión a la que está sometida con la ayuda de los medicamentos estimulantes a los que es adicta y con la de su única amiga, Cristal, su vecina prostituta.

Reputación: Cuarto largometraje de Pedro Almodóvar y el que le consiguió por primera vez el beneplácito de la crítica, así como reconocimiento internacional, sobre todo en Estados Unidos. El propio Almodóvar reconoció que hasta entonces lo habían tomado como a un “experimento extracinematográfico”. La película está inspirada en el neorrealismo italiano y está parcialmente basada en el relato corto Lamb to the Slaughter (1953) de Roal Dahl. Carmen Maura no era la primera opción para dar vida a Gloria, la protagonista, puesto que Almodóvar quería a una mujer más madura, pero tanto Esperanza Roy como Concha Velasco declinaron la oferta. Por su parte, Ángela Molina y Victoria Abril rechazaron el rol de Cristal, esta última porque ya había interpretado a una prostituta hace poco y no quería repetir tan pronto; el papel fue a parar a Verónica Forqué, iniciando así su carrera como chica Almodóvar. La escena del homicidio culinario está inspirada en un episodio de Hitchock presenta, concretamente el de Cordero para cenar, mientras que el personaje de Chus Lampreave está basado en la madre de Pedro Almodóvar, Francisca Caballero, que aparece como figurante en la película.

Que he hecho yo para merecer esto


Comentario: Con ¿Qué he hecho yo para merecer esto!, Almodóvar destiló su estilo de tal forma que consiguió conectar con el gran público sin renunciar a su personalísima forma de hacer cine. Gloria es un tributo a esas mujeres dedicadas exclusivamente a atender las necesidades de todos los que la rodean, pero por la que nadie hace nada, y sin embargo, cuando llega el momento de que por fin se libra de todos se siente vacía e inútil, porque por mucho que se queje, no conoce otra vida que no sea la dedicada a cuidar de los demás. Carmen Maura brilla dando vida a Gloria como en todas y cada una de sus colaboraciones con Almodóvar, pero la auténtica robaescenas es Chus Lampreave como esa impagable abuela que “se olvida” constantemente de que es diabética y que recita las mejores frases del guion. La película flaquea cuanto más se separa del microcosmos familiar de Gloria, como con la subtrama en Berlín o la que aporta un toque fantástico, pero sigue siendo de lo mejorcito de Almodóvar y una perfecta hija de su tiempo, aquel en el que la mujer española aún tenía que definirse dentro de la nueva sociedad española y en el que se podían hacer bromas sobre pederastia y prostitución infantil sin que nadie se escandalizase demasiado.

Próximo visionado: La mosca (1986)