20/2/19

¿Podrás perdonarme algún día? – Hay una carta falsificada para ti


Dir.: Marielle Heller
Int.: Melissa McCarthy, Richard E. Grant, Dolly Wells, Ben Falcone, Jane Curtin, Christian Navarro, Stephen Spinella, Gregory Korostishevsky
¿De qué va?: Lee Israel es una escritora que se ganó la vida en la década de los 70 y los 80 realizando las biografías de artistas como Katharine Hepburn, Tallulah Bankhead, Estée Lauder o la periodista Dorothy Kilgallen. Cuando Lee ve que ya no publican sus libros porque no está a la altura del mercado, cambia su método y empieza a falsificar cartas de celebridades fallecidas.

Reseña: Hay muchas formas de clasificar biopics. Por ejemplo, tendríamos por un lado los biopics que giran en torno a individuos virtuosos en su campo profesional o que han realizado grandes hazañas, ya sea aquellos que forman parte de los anales de la Historia o los que son héroes anónimos cuyas proezas bien merecen una película. Por el otro, nos encontraríamos con los biopics sobre personajes infames, que suelen ser más interesantes. Son los que cometen actos deshonestos y criminales, aunque no todos tengan que ver con asesinatos en serie y asuntos muy turbios. Algunos son simplemente pobres diablos cuyos actos han trascendido para bien o para mal. Este sería el caso de Lee Israel, que se hizo famosa allá por los 90 por falsificar cartas de celebridades y artistas muertos para poder salir de la quiebra.


Israel escribió un libro de memorias relatando lo sucedido titulado Can You Ever Forgive Me? (¿Podrás perdonarme algún día?) que ha servido de base del segundo largometraje de Marielle Heller, tras su estupendo debut tras las cámaras, The Diary of a Teenage Girl (2015). Si aquel film se centraba en una adolescente desorientada durante su despertar sexual, aquí nos encontramos a una mujer perdida en la madurez. Sola, abandonada, adicta al alcohol y con serios problemas económicos, puesto que las biografías que escribe no interesan a nadie más que a ella. Pero casi por casualidad da con un sector dispuesto a pagar grandes sumas de dinero por algo que ella es capaz de escribir: los coleccionistas que atesoran cartas de celebridades ya fallecidas. El talento de Israel para plasmar de forma escrita la personalidad de sus objetos de estudio por fin resulta rentable.


La carrera de Melissa McCarthy necesitaba desesperadamente un cambio de registro para salir del encasillamiento cómico en el que se encontraba, y afortunadamente ha sabido aprovechar la ocasión que le brinda la película. McCarthy logra un equilibrio complicado entre el patetismo, la vergüenza y la dignidad que precisa el personaje de Lee Israel, convirtiéndolo en alguien por el que el espectador se preocupa pese a su carácter antipático y cascarrabias. La empatía cobra fuerza gracias a la inestimable ayuda de Richard E. Grant, que encarna a Jack Hock, compinche y único amigo de Israel durante aquella época. Habría sido sumamente fácil caer en la caricatura y la sobreactuación; en cambio, la interpretación de Grant es extravagante en su justa medida, y la pareja que forma con McCarthy resulta divertida, pero sin ocultar nunca la soledad en la que ambos están sumidos y la tristeza implícita en sus vidas.


El guion de ¿Podrás perdonarme algún día?, escrito a cuatro manos por Nicole Holofcenery Jeff Whitty, no se permite nunca ser condescendiente con Lee Israel, aunque sí que le reserva un monólogo redentor hacia el final. Quizás sea la pieza más convencional de una película sencilla que lo tiene complicado para levantar pasiones, pero que tampoco podrá disgustar a nadie, puesto que mantiene el interés alto y un buen ritmo a lo largo de toda la particular odisea que realiza Lee Israel por salir del agujero en el que vive confinada. Paradójicamente, acaba descubriendo que el objeto de estudio que necesitaba para rescatar su carrera profesional no era otro que ella misma.

Reseña publicada originalmente en Cinemagavia.

7’5/10

18/2/19

Feliz día de tu muerte 2 – Vidas extra


Dir.: Christopher Landon
Int.: Jessica Rothe, Israel Broussard, Phi Vu, Suraj Sharma, Sarah Yarkin, Rachel Matthews, Ruby Modine, Steve Zissis, Charles Aitken, Laura Clifton
¿De qué va?: Los peligros no han desaparecido para Tree Gelbman. Esta joven heroína se va a dar cuenta de que morir (y revivir) continuamente no ha sido el mayor de sus problemas. Los acontecimientos que se avecinan prometen poner a Tree en más peligros que nunca.

Reseña: Blumhouse se ha convertido en una productora de cine de terror y ciencia ficción de referencia. No se gastan más de 20 millones de dólares para cada proyecto y sus películas jamás se sienten baratas. No todas son buenas, pero como mínimo resultan un entretenimiento digno. Algunos de sus títulos más destacados son Déjame salir (2017), La noche de Halloween (2018), Upgrade (2018), Insidious (2010), los últimos trabajos de M. Night Shyamalan o Feliz día de tu muerte (2017). Esta última resultó ser una simpática mezcla de Scream (1996) y Atrapado en el tiempo (1993), elevada por su desparpajo y por el sorprendente trabajo de su actriz protagonista, Jessica Rothe, que empezó el film como esa pija insoportable a la que todos odiaríamos y lo acabó siendo la chica guay con la que nos iríamos de fiesta sin dudarlo.


Ahora nos llega su secuela, Feliz día de tu muerte 2, traducción al español que pierde el juego de palabras del original, Happy Death Day 2U, y que arranca justo después del final de su predecesora. Era imposible dar continuidad a la historia obviando la razón por la que nuestra heroína, Tree, acaba metida en el bucle temporal, por lo que es algo que se explica poco después de arrancar el film. No nos dará mucho tiempo para pensar en las incoherencias y los agujeros negros del asunto, pues esta secuela se reinventa a una velocidad solo comparable con el ritmo de inventiva que lleva la serie The Good Place, esquivando la monotonía que se le podía achacar a la película original. Si el terror ya era bastante reducido en aquella, aquí se limita a un par de sustos, dando mucha más cancha a la comedia y la ciencia ficción; Regreso al futuro II (1989) es un referente tan explícito que no tienen reparos en mencionarla en un diálogo de la propia película.


Feliz día de tu muerte 2 no deja de ser un batiburrillo de géneros y referentes, pero su director y guionista, Christopher Landon, ha tenido el morro y el ingenio de coger un poco de aquí y de allá, mezclarlo todo y hacerlo suyo. Y una vez más, cuenta con la inestimable ayuda de Jessica Rothe cargando con el peso de la película sobre sus hombros. Aunque en esta ocasión cobren importancia los secundarios y se incorporan dos simpáticos cerebritos (Suraj Sharma y Sarah Yarkin), Rothe luce una vez más una potente vis cómica y una gran expresividad que contribuyen a que nos enganchemos a ella durante todo su viaje. Además, la película cuenta con un componente emocional que no suele estar presente en las secuelas, y ella no ha dejado pasar la oportunidad para demostrar que tiene potencial de actriz 360. Ojalá podamos verla más en pantalla de ahora en adelante.


A priori puede parecer que Feliz día de tu muerte 2 es solo una secuela que se limita a repetir la fórmula de la primera, pero nada más lejos de la realidad. Toma la premisa del día de la marmota con asesino en serie y la complica, expande y retuerce para dar como resultado una comedia negra/slasher que gustará más a los frikis que a los aficionados del terror trillado y formulaico. Si en la primera parte la supervivencia de Tree iba de la mano de aprender a ser mejor persona, ahora está ligada a la toma de conciencia de que somos las experiencias que acumulamos con los años, incluso las más traumáticas, y que debemos asumir que hay acontecimientos que somos incapaces de alterar. Esperemos que esa tercera parte que se intuye en la escena a mitad de los créditos, y que probablemente sea realidad, dado que en un fin de semana en salas ya ha recaudado el doble de lo que ha costado, tenga tantas ideas (aunque sean prestadas) y resulte tan divertida como ésta.

7/10

16/2/19

María, reina de Escocia – Sororidad isabelina



Dir.: Josie Rourke
Int.: Saoirse Ronan, Margot Robbie, Jack Lowden, Joe Alwyn, David Tennant, Guy Pearce, Ian Hart, Martin Compston, Brendan Coyle, Gemma Chan
¿De qué va?: María Estuardo, reina de Francia a los 16 años y enviudada a los 18, se niega a volver a casarse, por lo que es obligada a abdicar. En ese momento decide regresar a su Escocia natal para reclamar el trono, al cual tiene derecho legítimo. Sin embargo, en ese momento Inglaterra está bajo el dominio de Isabel I, por lo que intentará hacer prevalecer sus derechos al trono frente a ella.

Reseña: Lo peor que le podía haber pasado a María, reina de Escocia ha sido estrenarse poco después de La favorita. Es terrible hacer comparaciones, pero en este caso resulta inevitable al tratarse de dos dramas británicos de época centrados en reinas; además, ambas curiosamente comparten al ascendente Joe Alwyn en sus elencos. Pero mientras que el film de Yorgos Lanthimos era en realidad una comedia negra que solo prestaba atención al contexto histórico para enriquecer a los personajes, el debut cinematográfico de la directora teatral Josie Rourke es una película de época de las de toda la vida, encorsetadita, sin riesgo, ideal para todos aquellos a los que La favorita les pareció demasiado extravagante.


María, reina de Escocia debe lidiar en primer lugar con no poder cumplir las expectativas generadas a través del material publicitario que prometía un gran enfrentamiento entre Isabel I y María Estuardo. Cierto es que existe tensión entre ambas debido al interés de la segunda por ganarse la sucesión del trono de Inglaterra aprovechando que la reina no tiene descendencia, pero toda su relación se produce a distancia, comunicándose a través de cartas. Isabel I se nos presenta como una mujer acomplejada ante la célebre belleza de su prima, y aunque se establezcan ciertos paralelismos entre ambas, en especial a lo que se refiere a sus intentos por hacerse oír y respetar en un mundo ampliamente dominado por hombres, lo cierto es que la película se centra en María y sus desventuras gobernando Escocia.


Los espectaculares parajes escoceses, la esmerada ambientación y el cuidado vestuario no pueden ocultar que estamos ante un drama de intrigas palaciegas tan correcto como desapasionado. Y no es culpa de Saoirse Ronan, que pone empeño y un convincente acento escocés, sino por un guion sin mucha chicha que podría resumirse en “las mujeres gobernarían con tranquilidad si no fuese por los hombres metemierda que se sienten amenazados por su liderazgo”. Los intentos de modernizar la película no vienen por la forma en la que está narrada, sino por detalles tímidos y un tanto desconcertantes como poner a María Estuardo de mariliendre del siglo XVI o que Isabel I tenga una sirvienta asiática y un embajador negro. Pues muy bien, pero luego no vayas presumiendo de rigor histórico.


Por ahí también tenemos a Guy Pearce como consejero de la reina de Inglaterra y a David Tennant como follonero detractor de María Estuardo, pero lo mejor de la película es Margot Robbie: aunque ya no le haga falta afearse para demostrar que es buena actriz, aparece hecha un cristo, resulta convincente y tiene una escena hacia el final que bien podría haberle merecido una nominación al Oscar. Por lo demás, resulta interesante conocer la figura de María Estuardo y sus circunstancias, que en cierta manera la asemejan a Juana de Arco, aunque en poco tiempo nos olvidaremos de la película, como otras tantas que llegaron antes con hambre de premios y pasaron por la cartelera y por delante de nuestras retinas sin pena ni gloria.

6/10

13/2/19

Green Book - Un manual para confraternizar



Dir.: Peter Farrelly
Int.: Viggo Mortenssen, Mahershala Ali, Linda Cardellini, Sebastian Maniscalco, Dimiter D. Marinov, Mike Hatton, P.J. Byrne, Joe Cortese
¿De qué va?: Un brusco, malhablado y racista italoamericano se convierte en el conductor de Don Shirley, un pianista clásico afroamericano en una gira de conciertos por el sur estadounidense de la década de 1960.

Reseña: Las road movies nos han enseñado que no hay nada mejor que un viaje por carretera para descubrirse a sí mismo y aprender lecciones vitales. Sobre todo si se realiza por las carreteras de Norteamérica, tan rectilíneas, infinitas y escasas de tráfico, atravesando pueblos de paletos en los que poder atesorar divertidas anécdotas, y parando en lugares naturales e inhóspitos donde poder experimentar una gran revelación. En la vida real, pocos tenemos el tiempo y la oportunidad de realizar un viaje así de idílico, largo e introspectivo, aunque como siempre hay excepciones. Este podría ser el caso de Tony Lip, cuyo viaje por los estados del sur de Norteamérica, trabajando como chófer de un pianista afroamericano, ha sido llevado al cine a través de un guion originalmente escrito por Nick Villalonga, su hijo, basándose en las historias que su padre le contaba sobre aquel año de su vida.


Dejando al margen las acusaciones de la familia de Don Shirley acerca de la escasa veracidad de los acontecimientos que narra el film, Green Book es una película cuyo recorrido se puede predecir fácilmente desde la presentación de la historia y del protagonista, un tipo bruto, algo simple y racista, que se embarca en un viaje en el que va a pasar gran parte del tiempo en un vehículo junto a un músico afroamericano sumamente educado y cultivado. Por supuesto que el choque de caracteres inicial dará paso a un aprendizaje recíproco en el que el tosco aprenderá a ser sensible y el sensible aprenderá a dejarse llevar, y que vivirán experiencias por todos los lugares por los que pasan que les harán acercarse más y reafirmarse en lo rancios que son los sureños racistas. Todo resulta predecible y seguro, pero… nos lo pasamos tan bien, que la mayor parte del tiempo podemos pasar por alto que todo sea tan descaradamente manufacturado.


Y la culpa de que nos lo pasemos tan bien la tiene Viggo Mortenssen, incapaz de realizar una interpretación antipática, y Mahershala Ali, que dota de dignidad y sobriedad a su personaje, incluso cuando tiene que bajarse del coche en plena lluvia para rodar su particular Oscar clip. Ambos son muy buenos actores, tienen una química estupenda  y resulta prácticamente imposible no empatizar con ellos, siendo también necesario romper una lanza a favor de Linda Cardellini dando vida a la esposa de Tony Lip, con la que se comunica a través de cartas que suponen uno de los principales pilares humorísticos y emocionales del film. La comedia y los gags funcionan bien como contrapunto al drama, por el que se pasa más de puntillas, quizás porque la película se cuenta a través del punto de vista de Tony, que no es un personaje especialmente problemático (su racismo se resuelve rápidamente), a diferencia del de Don Shirley, en cuyo conflicto de identidad no se ahonda demasiado.


Los principales hallazgos de Green Book se encuentran en el elemento que da pie al título, una guía de hoteles de Estados Unidos donde estaba permitido que los negros se hospedasen, en la figura no demasiado conocida de Don Shirley, y en que la dirección esté a cargo de Peter Farrelly, separado de su, creíamos, inseparable hermano Bobby, y lejos de la comedia de trazo grueso con la que se hizo popular a finales de los años 90 y a principios de los 2000. No obstante, su trabajo como realizador encaja perfectamente con el estilo inocente, amable y académico de un guion que parece trazado con escuadra y cartabón para complacer a un público mayoritario al tiempo que esquiva terrenos pantanosos. Cumple sus cometido con creces, impulsado por dos actores absolutamente comprometidos y compenetrados, aunque en el fondo no sea más que una trampa para ratones arcaica con un queso delicioso como cebo. Lo peor de todo es que caemos y saboreamos el queso como si jamás lo hubiésemos probado.

7/10

10/2/19

La favorita – Conejos en la corte


Dir.: Yorgos Lanthimos
Int.: Olivia Colman, Rachel Weisz, Emma Stone, Nicholas Hoult, Joe Alwyn, Mark Gatiss, James Smith
¿De qué va?: A comienzos del siglo XVIII, una frágil reina Anne ocupa el trono y su íntima amiga, Lady Sarah, gobierna el país en su lugar. Cuando llega una nueva sirviente, Abigail, su carisma se gana la simpatía de Sarah, pero ésta empezará a verla como una amenaza cuando la reina caiga rendida ante sus encantos.

Reseña: Al comienzo de la película, la reina Anne debate con su amiga y consejera de toda la vida, Lady Sarah, si el amor verdadero debería ser o no incondicional. Durante las siguientes dos horas, seremos testigos de humillaciones, amenazas, conspiraciones, venganzas, ataques, mentiras, juegos sucios, manipulaciones y demás artimañas, pero en realidad, todo se basa en la búsqueda por parte de la reina de un amor que no le haga sentir tan miserable, sola y perdida en el enorme castillo en el que habita.


La nueva película de Yorgos Lanthimos es la más accesible de su filmografía, probablemente porque es la primera que no cuenta con un libreto escrito por él junto con su colaborador habitual, Efthymis Filippou, así que los diálogos gélidos y las interpretaciones impasibles brillan aquí por su ausencia. Sin embargo, toda la particular mala uva del director griego está presente, así como su habilidad para construir entornos aislados que resultan tan anacrónicos como reconocibles. La favorita se desarrolla prácticamente en su totalidad dentro del castillo y en sus inmediaciones, y muchos planos están rodados con objetivos de ojos de pez que potencian la claustrofobia del frágil ecosistema donde se mueven sus personajes. En él, la reina Anne gobierna sin tener mucha idea de lo que ocurre en su país, por lo que cede la toma de decisiones a su mano derecha, Sarah, con la que tiene una relación íntima y afectiva que se pone en peligro cuando entra en escena Abigail, una doncella que se levanta de la mierda (literalmente) dispuesta a escalar posiciones en la jerarquía social de la corte, en un principio, sin traicionar sus principios, pero en cuanto la guerra con Sarah suba de nivel, estos podrían dejar de ser tan férreos…


Pocas películas pueden presumir del lujo de contar con tres interpretaciones femeninas tan fuertes, complejas y atractivas como las que nos encontramos en La favorita. Dilucidar quién es más protagonista que las otras dos dependerá del prisma con el que se mire, o dicho en otras palabras, del punto de vista desde el que se prefiera enfocar la historia. Por un lado tenemos a la reina, con un carácter infantil, sufriendo un gran dolor tanto físico como emocional, aislada y acomplejada, en constante búsqueda de ese amor que cree necesitar para ser feliz. Por el otro está Sarah, que posee todas las dotes de liderazgo de las que carece la soberana, combativa y sumamente perspicaz. Y por último está Abigail, deseosa por tener el poder del que siempre se le ha privado por culpa de un padre irresponsable. Por ahí también hay hombres, que llevan pelucones y maquillajes más exagerados que las mujeres; bufones primitivos incapaces de jugar en la misma liga que ellas aunque lo intenten, pues solo sirven como simples peones. Anne, Sarah y Abigail son personajes tremendos y Olivia Colman, Rachel Weisz y Emma Stone están sublimes otorgándoles vida, cada una en su registro y en perfecta y fatídica sincronía.


La favorita es, al igual que la siempre reivindicable María Antonieta (Sofia Coppola, 2006), un film de época radicalmente diferente de la media del género, puesto que lo importante no es el rigor histórico, sino el viaje que realizan sus personajes a lo largo de la película, sin títulos que te expliquen lo que les depara tras el último fundido a  negro, y repleta de paralelismos con actitudes y circunstancias de la sociedad contemporánea. La película de Lanthimos es, además, una comedia divertidísima, con muchos grandes momentos, situaciones hilarantes y diálogos para enmarcar. Aunque su director no se muestre tan marciano como en sus anteriores trabajos, su impronta se nota en numerosas escenas, como ese plano final que se sirve de la yuxtaposición de imágenes para decirlo todo sin articular palabra alguna, sobre cómo acabamos siendo esclavos de nuestros impulsos, pasiones y ambiciones, hasta el punto de que nos convertimos en sombras de lo que un día soñamos ser.

9/10

7/2/19

Creed II – Padres contra hijos



Dir.: Steven Caple Jr.
Int.: Michael B. Jordan, Sylvester Stallone, Tessa Thompson, Dolph Lundgren, Florian Munteanu, Phylicia Rashad, Russell Hornsby, Wood Harris
¿De qué va?: Adonis Creed debe repartir su tiempo entre sus obligaciones personales y su entrenamiento para su próxima gran pelea, en la que afrontará el gran reto de su vida al enfrentarse a un oponente vinculado con el pasado de su familia.

Reseña: Como ya comentamos en la reseña que se le dedicó en su momento, Creed (2016) fue una estupenda forma de revitalizar la saga Rocky sin centrar el foco en Sylvester Stallone. Todos salieron ganando con el merecido éxito cosechado por la película: Ryan Coogler fue contratado para dirigir Black Panther, las carreras de Michael B. Jordan y Tessa Thompson despegaron, y Stallone recogió varios premios y fue nominado al Oscar. No lo consiguió, pero él, que de tonto no tiene ni un pelo, no tardó en declarar que tenía una muy buena idea para la secuela, y que ésta pasaba por recuperar a Iván Drago, el boxeador ruso encarnado por Dolph Lundgren, responsable de la muerte de Apollo Creed, padre del nuevo protagonista del spin-off. Suficientes elementos de tragedia griega como para no querer aprovecharlos.


Creed II arranca poco después de los acontecimientos del film original, con Adonis (Jordan) siendo campeón indiscutible, hasta que llega del este una amenaza en forma de provocación por parte de Iván Drago e hijo, en busca de un Creed contra Drago de la generación millennial y de resarcirse de la derrota que sufrió el padre por parte de Rocky. Pero al parecer, Adonis no se ha visto Star Wars, puesto que no ha aprendido de Anakin Skywalker que la ira solo te lleva hacia el lado oscuro, así que se deja llevar por la supuesta vendetta que tiene que realizar en nombre de su padre, alejándose de su entrenador y de su familia e ignorando sus sabios consejos.


La película en ningún momento se siente como una secuela gratuita sin nada que contar, al contrario, pues supone una progresión de todos los conflictos que ya estaban en el anterior film: la relación entre Adonis y Bianca (Thompson), la pérdida auditiva genética de esta última, la soledad de Rocky y el distanciamiento de su hijo, la carga del legado paternal que tiene que llevar Adonis sobre sus espaldas… Este último es el tema que más importancia cobra en el film, puesto que tanto Adonis como su contrincante, Viktor Drago (Florian Munteanu), son cautivos de la rivalidad y de los actos de sus progenitores, estando el del primero ausente y el del otro calentándole la oreja todo el tiempo. Tanto padres como hijos necesitan aprender a dejar de vivir por y para el otro, hacer las paces con el pasado y eliminar la toxina de sus relaciones para salir de la esquina del ring en la que viven arrinconados.


Pese a tener una historia sólida y un reparto con química que le tiene cogido el pulso a sus respectivos personajes, Creed II se queda un escalón por debajo del film original porque hemos cambiado a Ryan Coogler por un recién llegado, Steven Caple Jr., en la dirección. Visualmente la película sigue el patrón marcado por la anterior pero de forma más impersonal, con unas escenas de combate que carecen del nervio, la destreza y la emoción que desplegó Coogler en su momento. Aún así, es muy probable que Creed II sea mejor que muchas de las continuaciones que se sacaron como churros de Rocky. Los 200 millones de dólares que lleva recaudados hasta la fecha dan alas para que la saga Creed continúe, pero esperemos que, por lo menos, Stallone siga teniendo buenas ideas que les den una razón de ser más allá de la rentabilidad.

6’5/10

4/2/19

The Old Man and the Gun – Un final feliz para Sundance Kid



Dir.: David Lowery
Int.: Robert Redford, Casey Affleck, Sissy Spacek, Danny Glover, Tom Waits, Tika Sumpter, Elizabeth Moss, John David Washington
¿De qué va?: Forrest Tucker  es un ladrón de bancos que durante sus 70 años de vida ha logrado escaparse 18 veces de prisión. En uno de sus viajes por Estados Unidos, Tucker conoce a Jewel, de la que se queda prendado, pero aún no siente la necesidad de retirarse del oficio.

Reseña: No todos podemos permitirnos el lujo de elegir cómo despedirnos. Dado que un adiós tiene connotaciones tristes, qué mejor forma de hacerlo bajo los términos que queramos, con serenidad, celebrando lo vivido y con la satisfacción de haber aprovechado el tiempo, de que todo tiene un fin, y que éste ha llegado de forma natural. No sabemos si Robert Redford tenía planes de seguir actuando antes de que llegara a sus manos el proyecto de The Old Man & the Gun, pero entendemos perfectamente por qué ha decidido que ésta sea su última película como actor. Puede que hubiese conseguido una película mejor, o un papel que le reportase ese Oscar que solo ha conseguido ganar de forma honorífica, pero jamás podría encontrar un vehículo que rindiese tributo a su persona y su carrera con el cariño que lo hace  el film de David Lowery, con el que ya había trabajado en Peter y el dragón (2016).


A Redford el personaje de Forrest Tucker le sienta como un guante: se trata de un señor que se ha pasado la vida atracando bancos y escapando de prisiones, sin perder nunca las formas, siempre caballeroso y educado con los cajeros incautos que le atendían y con los policías que iban a por él. En una de sus huidas conoce por casualidad a Jewel, una viuda encantadora que podría ser la válvula de escape perfecta a su vida como delincuente, pero Tucker no puede ser domesticado. Ya lo intentó una vez y no salió bien. Su vida gira en torno a los robos, la euforia de burlar a la policía, la adrenalina de una persecución sin fin, y nada puede detenerlo, ni siquiera tener la edad idónea para jubilarse. Ahí es donde radica la principal diferencia entre actor y personaje: Redford ha dedicado su vida al Séptimo Arte, tanto delante como detrás de las cámaras, y aunque ha seguido bastante activo en la madurez, a sus 82 años ha encontrado el momento perfecto para retirarse.


Y lo hace con una película que, pese a lo crepuscular que resulta, no resulta demasiado triste ni trágica, sino ligera. Una comedia sin muchas risas pero que se ve y disfruta con agrado, contagiándonos de la sonrisa limpia con la que Tucker siempre afronta los atracos que perpetra, algo que se refuerza al presenciar el dulce y entrañable romance que viven Robert Redford y Sissy Spacek en la pantalla. El policía al que da vida Casey Affleck en la película nos representa con la creciente admiración que siente hacia Tucker, pese a que él sea un gato y este último el ratón al que debe dar caza. Danny Glover y Tom Waits como secuaces yayos de Tucker también resultan tiernos. No hay ni una sola nota discordante en todo el film.


Además, Lowery insufla a The Old Man & the Gun de un buen puñado de referencias y guiños a algunas de las películas más emblemáticas de la carrera de Robert Redford. Por tanto, se trata de una película que, por sí sola, no pasaría de correcta, un revés con aroma a clásico de su director tras la tremenda A Ghost Story (2017), pero el tener a Redford encarnando a una suerte de alter ego que tiene tantas similitudes con su carrera como actor lo convierte en un sentido homenaje a su legado y una despedida humilde, vitalista y alegre por parte de una de las grandes estrellas del Hollywood dorado del que ya poco queda en pie.

7’5/10