14/9/19

Los días que vendrán – La vida cuando estás esperando



Dir.: Carlos Marques-Marcert
Int.: María Rodríguez Soto, David Verdaguer
¿De qué va?: Vir y Lluís son una pareja de treintañeros que solo hace un año que salen juntos. Todo cambia en sus vidas cuando descubren que están “embarazados”. Durante 9 meses empezarán a sentir las consecuencias  del giro enorme que ha dado su vida, así como los miedos, alegrías,expectativas y realidades que, durante su embarazo, crecen ante ellos.

Reseña: En el 2014, Carlos Marques-Marcet nos sorprendió a todos con esa historia de amor en la distancia tan real y dolorosa como es 10.000 km. Tres años después, volvió con Tierra firme, un tratado sobre la “familia moderna”, el instinto maternal y la ausencia de este. Ahora, parece completar una trilogía sobre la vida a los 30 con Los días que vendrán, en la que ha aprovechado el embarazo real de su actor fetiche, David Verdaguer, y la novia de éste, María Rodríguez Soto, para contar las vicisitudes de una pareja que debe afrontar un embarazo inesperado.


Si bien los propios actores han confirmado que sus alter egos en la ficción viven una experiencia que no se corresponde con la que ellos tuvieron en la vida real, es evidente que buena parte de la película se nutre de la generosidad de la pareja al compartir sensaciones y elementos que pertenecen al ámbito privado, como es el caso del vídeo casero con imágenes reales de cuando la madre de María Rodríguez Soto estaba embarazada de ésta, el cual funciona tanto de columna vertebral del film como para dotarlo de dimensión histórica: lo que en aquella época parecía un proceso natural y sin complicaciones, ahora está cargado de conflictos y dilemas al tratarse, no solo de una época diferente, sino de dos personas que prácticamente están improvisando sobre la marcha, que se enfrentan a la precariedad laboral y a tener que ponerse de acuerdo en cuestiones tan importantes como la educación de la criatura o la forma en la que va a producirse el parto.


Los días que vendrán desprende una naturalidad apabullante porque ni el drama es impostado ni la comedia exagerada, y se crea un ambiente tan íntimo que produce incomodidad escuchar las palabras hirientes que surgen en las discusiones de pareja, de la misma forma en la que sus momentos buenos son tremendamente enternecedores, como cuando deben decidir el nombre del bebé. El film muestra la perspectiva de ambos pero, lógicamente, casi todo el peso recae en una fantástica y reveladora María Rodríguez Soto. El personaje de Verdaguer es un tipo reservado, al que le cuesta decir lo que piensa pero que se preocupa y ofrece su apoyo al 100%, mientras que el de Soto experimenta un amplio espectro de emociones propias de vivir el proceso de gestación en primera persona: miedo, alegría, euforia, soledad, frustración y, sobre todo, amor. A fin de cuentas, la película versa tanto de lo que implica ser padres en los tiempos que corren como del sólido vínculo emocional que se forja entre una madre y su hijo, algo que queda perfectamente plasmado en los créditos finales de esta pequeña, realista y hermosa película.

8/10

12/9/19

O.C: El hombre de mimbre (1973)

¿De qué va?: Tras leer una carta  anónima que da a entender el paradero de una joven desaparecida, el sargento Howie ha de viajar hasta Summerisle, una isla remota alejada de la civilización que se encuentra en la costa de Inglaterra. Una vez allí, el inspector conoce al líder religioso de la isla, Lord Summerisle, y descubre que en la isla se produce un extraño rito pagano.

Reputación: En 1967, el guionista Anthony Shaffer compró los derechos de la novela Ritual de David Pinner con la intención de escribir un guion basado en ella. Shaffer presentó la idea al productor Peter Snell, pero fue rechazada alegando que la novela no era lo suficientemente buena. Al final, decidieron escribir una historia nueva que incluyese algunos de los elementos de Ritual. Sir Christopher Lee estaba tan emocionado con participar en la película que accedió a actuar en ella gratis. Además, pagó de su propio bolsillo su tour promocional y siempre afirmó que se trataba de su película favorita de todas las que había hecho. El rodaje de la cinta duró 8 semanas, durante el otoño de 1972. Como estaba ambientada en verano, se utilizaron frutas de plástico y árboles con flores falsas para ambientarlo como si se tratase de esa estación. En 1989, Shaffer escribió un tratamiento de guion de 30 páginas titulado The Loathsome Worm, una secuela directa de El hombre de mimbre que volvería a estar protagonizada por el detective Howie (Edward Woodward) y que contaría con elementos fantásticos. Sin embargo, a nadie le interesó la idea de rodarla y nunca se llevó a cabo. Sin embargo, en el año 2006 se estrenó un remake dirigido por Neil LaBute y protagonizado por Nicolas Cage que cosechó críticas desastrosas.



Comentario: El reciente estreno de Midsommar ha puesto de nuevo en boga a El hombre de mimbre, pues se dan similitudes temáticas y estéticas entre ambas. La película de Robin Hardy se basa en el choque cultural entre un sargento de Scotland Yard de estricta fe cristiana y una comunidad que rinde culto a dioses paganos de origen celta. Buscando a una joven desaparecida, el buen hombre se topa con las costumbres y tradiciones de esta sociedad, en las Antípodas de la castidad y el pudor de la que hace gala su religión. Conforme él se va escandalizando cada vez más, aumenta la fascinación y extrañeza hacia esa cultura (comandada por el gran Sir Christopher Lee) que atenta contra todos los valores de la sociedad occidental. Ambos extremos reciben palos por igual en esta extraña película que indaga en el relativismo cultural, de forma muy atrevida para su época, y en la que el terror surge cuando se tambalean las creencias y se prende fuego al manual de conducta por el que nos hemos regido toda la vida, lo cual implica descubrir, o bien que hemos vivido en una mentira, o bien que nos asusta en quiénes nos convertiríamos si nos dejase de guiar nuestra brújula moral de confianza.

Próximo visionado: Kes (1969)

9/9/19

La virgen de agosto – Se busca perderse





Dir.: Jonás Trueba
Int.: Itsaso Arana, Vito Sanz, Joe Manjón, Isabelle Stoffel, Luis Heras, Mikele Urroz, María Herrador, Naiara Carmona
¿De qué va?: Eva es una joven de treinta y tres años que es consciente de que su vida no está trascurriendo de la forma que ella esperaba. A diferencia de la mayoría de los madrileños, Eva decide quedarse en Madrid a pasar las vacaciones de verano como "acto de fe". El período vacacional sirve para que la joven, entre fiestas y verbenas, se dé cuenta de que la vida podría estar ofreciéndole una segunda oportunidad para volver a empezar de cero.

Reseña: Muchos no saben gestionar el hastío, ni hacer cosas en solitario. Observan con compasión a aquellos que van al cine, a comer o a los conciertos sin acompañante. No contemplan la posibilidad de que alguien haya elegido por voluntad propia estar acompañado de sus pensamientos en vez de por otra persona.  Igualmente, la idea de pasar el mes de agosto sin nada que hacer en una ciudad calurosa y sin mar parece absurdo, pero desde el mismo comienzo de La virgen de agosto, Jonás Trueba e Itsaso Arana lo explican para que nadie se lleve a engaños: Eva ve el verano madrileño como una oportunidad perfecta para darse una nueva oportunidad tras pasar por una mala racha, y va a dedicarse a hacer lo único que le apetece: dejarse llevar.


Ambientada en la primera quincena de agosto, la película muestra el día a día de Eva en Madrid. Entre tardes perezosas en casa, verbenas y paseos varios, van produciéndose encuentros entre Eva y diferentes personajes, viejas y nuevas amistades que la acompañarán un rato en su periplo personal, y con las que se entablarán conversaciones sobre múltiples temas: la conciliación entre maternidad y vida social, los efectos de la migración, la vocación profesional, el peso de las relaciones rotas, la madurez… Jonás Trueba siempre ha sido un director que pone mucha carga intelectual y muchos referentes en sus guiones, pero aquí, salvo por algún caso aislado, los diálogos son más orgánicos, al tiempo que aportan multitud de ideas y lecturas a lo que implica la treintena en los tiempos que corren, una época que para muchos consiste en empezar a tomar decisiones tras haberlo pospuesto una y otra vez durante toda la década de los 20.


Sin embargo, Eva no es exactamente alguien que esté buscando qué hacer con su vida, y ni ansía ni espera una revelación al respecto. Ella observa, curiosea, conversa, disfruta, se atreve a hacer cosas que normalmente no haría, y todo está conducido a través de la mirada despierta y la sempiterna sonrisa de Itsaso Arana, también autora del guion junto con Jonás. Ya nos habíamos quedado con ella en La reconquista (2016), pero La virgen de agosto es su consagración. Queremos verla en más sitios y que se afiance como uno de los “ilusos” habituales de Trueba, quienes también participan en la película en papeles pequeños pero bonitos, encarnando a personajes perfectamente dibujados a través de tiralíneas. Al final y al cabo, son satélites que giran en torno a la figura de Arana, que enamora y brilla con luz propia de principio a fin.


La virgen de agosto es la obra más redonda de una filmografía ya de por sí muy notable. Jonás debutó con un film con mucha influencia del cine de Woody Allen, Todas las canciones hablan de mí (2010), vivió una época de Nouvelle Vague (Los ilusos, Los exiliados románticos) y ahora, con la inestimable ayuda de Itsaso Arana, se postula como una suerte de Éric Rohmer español y contemporáneo. Nada que objetar. En contadas ocasiones, Madrid ha lucido tan bien en pantalla grande como en La virgen de agosto, una oda a la autonomía y a la desorientación que culmina como un hermoso tributo castizo a la feminidad.

9/10

7/9/19

Érase una vez en… Hollywood – Mapa de las estrellas




Dir.: Quentin Tarantino
Int.: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Emile Hirsch, Al Pacino, Margaret Qualley, Timothy Olyphant, Dakota Fanning, Bruce Dern, Luke Perry
¿De qué va?: Un actor de televisión de capa caída y su doble de acción se esfuerzan por alcanzar la fama y el éxito en la industria del cine durante los últimos años de la Edad de Oro de Hollywood, a finales de la década de los 60.

Reseña: Siendo Quentin Tarantino un director cuyo cine se alimenta siempre de los referentes con los que se formó artísticamente, aún le faltaba algo importante a lo que reverenciar: Hollywood, cuna del cine norteamericano que siempre le ha recibido con los brazos abiertos gracias a la férrea complicidad que ha mantenido con el gran público desde sus primeros trabajos. Aunque aún le queda por estrenar una película para cumplir su promesa de retirarse tras la décima, Érase una vez en… Hollywood tiene un toque crepuscular tanto por temática como por tratarse de la propuesta más serena y madura de Tarantino… aunque eso no implique que sea la mejor.


Esta es la historia de Rick Dalton, una estrella de cine en decadencia que, con su doble de riesgo como fiel escudero, intenta adaptarse a los cambios que se están introduciendo en Hollywood. Se da la casualidad de que Dalton vive puerta con puerta con aquello que se está convirtiendo en tendencia en su ciudad: Roman Polanski, exponente del cada vez más imitado cine europeo, y su esposa, Sharon State, actriz que se está abriendo paso en la industria y cuyo estilo está influenciado por el movimiento hippie que se había extendido por Estados Unidos en la década de los 60. Tarantino se vale de estos personajes para componer una serie de pasajes que en su conjunto forman una panorámica del aire que se respiraba en aquella época en los sets de rodaje, en las calles, en los corrillos hippies, en los cines… sin olvidar esa amenaza escondida en la figura de Charles Manson y sus acólitos que acabaría con toda esa ingenuidad y despreocupación.


Tan embelesado está Tarantino con la recreación de la época que no ha metido demasiado tijera en el montaje. Siempre ha hecho películas largas, pero pocas veces da la impresión de que falte o sobre algo. Aquí, por el contrario, hay tramas subdesarrolladas y otras alargadas en exceso. Esto es algo que se percibe más durante el visionado que a posteriori, pues al final lo que permanece en la memoria son los momentazos, que no son pocos, como el que probablemente sea de los más bonitos del cine de Tarantino, uno que encapsula de forma tan sencilla como hermosa la magia del cine: Sharon Tate (luminosa Margot Robbie) viéndose a sí misma en la pantalla de un cine y cómo el resto del público disfruta de la película. Que Quentin haya decidido quedarse con lo que simboliza Tate en vez de convertirla en un personaje complejo y con peso en la trama es un poco decepcionante, pero también lógico, pues su intención nunca ha sido rodar un biopic, y el homenaje que se le hace es bonito y respetuoso sin dejar de ser tarantiniano (ese fetichismo de pies…).


De lo que sí no puede caber duda es de lo bien que está aprovechada la histórica unión de Leonardo DiCaprio y Brad Pitt en la gran pantalla. Juntos tienen una química brutal y por separado están igual de sensacionales: DiCaprio como la estrella cuyo peor enemigo son sus propias inseguridades y Pitt como un especialista de acción fanfarrón, chulesco y misterioso. La película tiene más alicientes, como la interpretación de una magnética Margaret Qualley o la inesperada resolución de algunas situaciones, pero también deja un regusto amargo: los diálogos no siempre están a la altura de lo que nos tiene acostumbrados su director, el ritmo acelera y frena como un coche que se cala continuamente y ese tercer acto, que tanto ha gustado, me parece una concesión de Tarantino a aquellos que solo se quedan con la violencia cafre de sus películas. Que sí, que el final es de lo mejor y más divertido del conjunto, pero puede que las carcajadas histéricas del chico que estaba sentado tras de mí me hayan hecho pensar que se trata de un trazo de brocha gorda que interfiere en todo lo visto anteriormente: un Tarantino irregular, pero el más cálido y tierno hasta la fecha.

7’5/10

5/9/19

Midsommar – Relativismo cultural





Dir.: Ari Aster
Int.: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Vilhelm Bomgren, Ellora Torchia, Archie Madekwe, Henrik Norlén, Isabelle Grill
¿De qué va?: Dani y Christian atraviesan una dura crisis de pareja cuando deciden embarcarse con el resto de sus amigos en un prometedor viaje a un festival de verano que se celebra una vez cada 90 años en una remota aldea de Suecia. Sin embargo, y a pesar de su paradisiaca apariencia, el lugar no es lo que parece…

Reseña: El miedo a no estar a la altura de las expectativas generadas puede sumir en un estado de bloqueo a los directores que han causado una gran impresión con su ópera prima. No es el caso de Ari Aster, pues mientras Hereditary (2018) se iba estrenando en todo el mundo, él ya estaba enfrascado en la producción de su segundo largometraje, basado en un guion que había escrito hace un tiempo tras terminar una complicada relación de pareja. La buena acogida que tuvo su carta de presentación le dio alas para sacar adelante Midsommar, en la que vuelve a utilizar elementos propios del género de terror y el fantástico para llevar al extremo un drama tan terrenal como cotidiano: si en el film protagonizado por Toni Collette se trataba de la descomposición de una familia, en Midsommar lo que se destroza es una relación sentimental.


Dani ha sufrido un trauma tremendo y su novio, Christian, no es lo que se dice un gran apoyo. Pese a todo, se embarcan en un viaje junto a los amigos de él a una aldea de Suecia en la que apenas hay horas de oscuridad y en donde se va a realizar un festival de verano compuesto por rituales un tanto peculiares. Aster puede jactarse del nulo miedo que tiene a hacer el ridículo, lo cual se traduce en diversas situaciones en las que no se sabe muy bien si la comicidad es voluntaria o no. En realidad da lo mismo, porque si hay una sensación que sobrevuela durante las 140 horas de metraje es el desconcierto: la película es un viaje psicotrópico en el que la belleza de los parajes contrasta con las imágenes macabras que se dan lugar en ellos, orquestadas por una comunidad tan aparentemente pacífica como inquietante, en sintonía con los vecinos satánicos de La semilla del diablo (1968), film que se asemeja en estilo e intenciones con Midsommar.


Si el film de Polanski giraba en torno a la creciente paranoia y degradación psicológica de su protagonista, el film de Aster hace lo mismo con su particular heroína, interpretada por una magnífica Florence Pugh. Su personaje realiza un viaje personal que parte de un lugar muy oscuro, arrastrando una tragedia personal y una relación tóxica y de dependencia (con un estupendo Jack Reynor), pero que desemboca en la luminosidad del festival de verano, donde va a poder realizar la catarsis que necesita con la ayuda de los lugareños. La historia de Dani es brutal de principio a fin, pero el problema está en lo que le rodea; el grueso de la película es una sucesión tanto de rituales a cada cual más esperpéntico como de elementos que, o bien arrojan pistas de lo que pasará más adelante, o simplemente se quedan en nada y no resultan tan importantes en la trama como cabría esperar. Puede que esto se arregle en el anunciado montaje del director que se va a estrenar próximamente en Apple TV, aunque 171 minutos se antojan igualmente excesivos.


Con Midsommar, Ari Aster se confirma como un director con tan buen ojo como pulso para relatos incómodos, tensos y que infunden un terror que, en vez de generar sustos fáciles, perturban y se meten debajo de la piel. Aún así, su segundo trabajo se queda un escalón por debajo de su ópera prima al acusar de cierta dispersión. Su alta ambición se salda a medias, pues pese a la cuidada y peculiar atmósfera, que da un giro de tuerca a lo ya visto en The Wicker Man (1973), se empeña demasiado en resultar chocante y desagradable, cuando su mejor golpe de efecto se encuentra en el rostro de Florence Pugh. Con todo, muchas ganas por saber en qué nuevos horrores se enfrascará Aster en un futuro próximo.

7’5/10

4/9/19

Itinerario de estrenos de septiembre 2019




It. Capítulo 2: Segunda parte de la adaptación cinematográfica de la voluminosa novela homónima de Stephen King, que reúne al club de los perdedores en Derry para acabar de una vez por todas con Pennywise, que ha vuelto para atormentarles y ocasionar estragos en la localidad. Andy Muschietti vuelve a encargarse de la dirección, y aunque los jóvenes protagonistas de la primera parte vuelven en forma de flashbacks, el reparto ahora está encabezado por James McAvoy (Glass), Jessica Chastain (X-Men: Fénix oscura), Bill Hader (Barry), Isaiah Mustafa (Shadowhunters), Jay Ryan (Mary Kills People) y con Bill Skarsgård encarnando una vez más al diabólico payaso. La película, que dura casi 3 horas, está recibiendo críticas entre buenas y regulares. 
Estreno: 6 de septiembre






Ad Astra: El nuevo film del siempre estupendo y algo infravalorado James Gray (Z. La ciudad perdida) es una epopeya espacial en la que un astronauta viaja a los límites exteriores del sistema solar en busca de respuestas tanto a la desaparición de su padre como a un misterio que amenaza la supervivencia de nuestro planeta. Brad Pitt (Érase una vez en… Hollywood) protagoniza y produce la cinta, acompañado de Liv Tyler (The Leftovers), Ruth Negga (Loving), Donald Sutherland (El viaje de sus vidas) y Tommy Lee Jones (Jason Bourne). Fue presentada en el Festival de Venecia con críticas mayoritariamente notables.
Estreno: 20 de septiembre





Blinded by the Light (Cegado por la luz): En la Inglaterra de los años 80, un adolescente británico con ascendencia paquistaní, empieza a verse a sí mismo, a su familia y al mundo que le rodea desde otra perspectiva cuando descubre la música de Bruce Springsteen. Gurinder Chadha (Quiero ser como Beckman) dirige esta comedia protagonizada por Viveik Kalra (Next of Kin) y con Hayley Atwell (Christopher Robin) en su reparto. Buena recepción de la crítica.
Estreno: 20 de septiembre







Mientras dure la guerra: Tras el fiasco de Regresión (2015), Alejandro Amenábar vuelve con este drama histórico que gira en torno a la figura de Miguel de Unamuno, contando lo que ocurrió con el escritor tras arrepentirse de haber salido en defensa de la sublevación militar orquestada por el general Franco, apoyo que  le costó su puesto de rector en la Universidad de Salamanca. Karra Elejalde (La pequeña Suiza), Eduard Fernández (Todos lo saben), Santi Prego (A Esmorga) y Nathalie Poza (No sé decir adiós) encabezan el reparto de la película, que se podrá ver por primera vez en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.
Estreno: 27 de septiembre



3/9/19

Actor del mes: James McAvoy





Méritos: Aunque nadie había puesto en duda su talento como actor, James McAvoy consiguió la admiración del gran público gracias al éxito de Múltiple hace tres años;  para un intérprete no hay nada más infalible para lucirse que interpretar a varios personajes diferentes entre sí en una misma obra. No obstante, aunque ya sea descrito por las señoras cinéfilas modernas como “un chico que trabaja bien”, la carrera del actor escocés no ha experimentado ningún cambio importante a raíz del film de M. Night Shyamalan. Desde entonces, ha sido la comparsa de Charlize Theron en Atómica (2017), protagonizó la denostada Inmersión (2017) junto a Alicia Vikander, prestó su voz a uno de los protagonistas de la miniserie La colina de Wathership y ha hecho secuelas: Sherlock Gnomes (2018), Glass (2019) y X-Men: Fenix oscura (2019).

Es una lástima que se haya despedido del personaje de Charles Xavier en una de las entregas más flojas de la saga X-Men, pero lo más probable es que compense ese desastre taquillero con It: Capítulo 2, que aspira a superar los impresionantes 700 millones de dólares que recaudó la primera parte. En la película, encarna a la versión adulta de Bill Denbrough (Jaeden Martell), que intentará acabar de una vez por todas con Pennywise con la ayuda de sus amigos de la infancia ya crecidos, entre los que se incluye Jessica Chastain, con la que repite tras haber trabajado en La desaparición de Eleanor Rigby y en Fénix oscura. No será la última vez que veamos a McAvoy en lo que queda de año, pues este otoño se emitirá la primera temporada de His Dark Materials, con la que se intentará hacer justicia a las novelas de Philip Pullman tras la fallida adaptación cinematográfica del 2007 llamada La brújula dorada. Se trata de la producción televisiva británica más cara de la historia, lo que viene a reforzar el estatus de estrella de McAvoy, al que sin embargo, le hace falta fichar por algún que otro proyecto arriesgado para impedir que su carrera se estanque como le ha ocurrido a su colega Michael Fassbender. Pero ya no hay nada ni nadie que pueda arrebatarle el título de actor todoterreno. Que Pennywise se eche a temblar.





Lo mejor de lo mejor de James McAvoy


5. X-Men: First ClassX-Men: Primera generacion (Matthew Vaughn, 2011)

Antes de convertirse en el Profesor X, Charles Xavier era un doctorado en mutación genética que podía caminar y lucía pelazo. James McAvoy tomó el testigo de Patrick Stewart para encarnar la versión joven del líder de los X-Men, además de tener una química fantástica con su colega Magneto (Michael Fassbender) quien, a raíz de los acontecimientos narrados en la película, se convertiría en su principal enemigo. Cada secuela ha ido de mal en peor, conforme la relación entre Xavier y Magneto ha perdido importancia pen beneficio de otras historietas que han conducido a que la saga termine en muy mala forma, y a la espera de ver cómo Disney y Marvel introduce a los mutantes en el MCU. Habrá un nuevo Xavier, pero no nos olvidaremos de la impecable labor de McAvoy.




4. Rory O’Shea Was HereBailo por dentro (Damien O’Donnell, 2004)

Una de sus primeras películas fue esta dramedia británica, carne de los casi extintos videoclubs, en la que el actor da vida a un joven paralítico que se alía con un compañero de residencia para conseguir un piso tutelado y la ansiada libertad. McAvoy es un rebelde que le enseñará a su retraído colega que la vida puede ser divertida, loca e impredecible aunque estén confinados a una silla de ruedas. La película huye de cualquier atisbo de paternalismo o compasión a la hora de explorar la amistad entre estos dos personajes, estupendamente interpretados por Steven Robertson y James McAvoy, quien ya mostraba por entonces lo carismático que puede llegar a ser.




3. AtonementExpiación (Joe Wright, 2007)

Es muy probable que la mayoría de nosotros hayamos descubierto a McAvoy a raíz de esta película de Joe Wright. En ella, el actor vive un breve pero tórrido romance con Keira Knightley y nos lleva de la mano por uno de los planos secuencia más espectaculares que jamás se hayan rodado. Fue nominado al Globo de Oro a mejor actor dramático y las puertas de Hollywood se abrieron para él, donde permanece 12 años después. Para quien esto escribe, es su mejor película hasta la fecha, y aunque fue el personaje con el que nos conquistó, no es con el que ha podido lucirse más.




2. Split Múltiple (M. Night Shyamalan, 2017)

M. Night Shyamalan le ofreció el papel protagonista en primer lugar a Joaquin Phoenix, pero cuando este lo rechazó fue a parar a McAvoy, quien supo aprovechar la oportunidad al máximo. Fueron muchos los que reclamaron premios de interpretación que no se materializaron, quizás porque la película se había estrenado un año antes de la temporada de galardones a la que pertenecía. En cualquier caso, el habitualmente agradable actor escocés nos metió el miedo en el cuerpo y dio una clase magistral de interpretación física y cambio de registro que repetiría una vez más en Glass, si bien ya en la secuela se nota que le dieron escenas de más para que pudiera dar rienda suelta a las 23 personalidades de Kevin.




1. FilthFilth, el sucio (Jon S. Baird, 2013)

Para esta adaptación de una novela de Irvine Welsh (Trainspotting), McAvoy volvió a su Escocia natal y encarnó al personaje más detestable de su filmografía: un detective de policía misántropo, pervertido, maleducado y adicto a las drogas y al sexo que intenta conseguir un ascenso resolviendo un asesinato y poniéndole la zancadilla a sus compañeros sin remordimiento alguno. McAvoy convence tanto cuando tiene que entregarse al desmadre como cuando se atisban las muchas vulnerabilidades que hay ocultas debajo de tanta suciedad. Su mejor y más magnético trabajo hasta la fecha.




Extras:

Tráiler de It: Parte 2

Tráiler de His Dark Materials

Entrevista sobre Glass

Office Erotic Asphyxiation - After Hours con Josh Horowitz

Air Traffic Control - Saturday Night Live