14/10/17

Los sureños dan el golpe

Poster Logan Lucky


Dir.: Steven Soderbergh
Int.: Channing Tatum, Adam Driver, Daniel Craig, Riley Keough, Seth McFarlane, Katie Holmes, Hilary Swank, Sebastian Stan, Katherine Waterston, Farrah Mackenzie
¿De qué va?: Jimmy Logan, un minero desempleado y sin un duro, planea junto a su hermano, un veterano de la guerra de Irak al que le falta un brazo, un atraco en un circuito mientras se desarrolla una carrera de NASCAR. Para ello buscarán la ayuda de su hermana pequeña, una peluquera obsesionada con los coches, y la de un excéntrico experto en demoliciones que está en la cárcel.

Reseña: Después de anunciar su retiro cinematográfico, hacer un puñado películas, anunciarlo otra vez y rodar una serie, todos sabíamos que era cuestión de tiempo que Steven Soderbergh volviese a colocarse tras una cámara de cine; no sólo porque Efectos secundarios (2013) no tenía entidad como para ser una despedida a la altura de su irregular pero muy estimable carrera, sino porque resultaba obvio que a un tipo con ese ritmo de trabajo hiperactivo sólo le hacía falta un guion lo suficientemente atractivo como para traerle de vuelta al redil. Finalmente lo encontró en La suerte de los Logan (Logan Lucky), escrito por una debutante, Rebecca Blunt, de la que no me sorprendería en absoluto que en realidad fuese un pseudónimo de Soderbergh, dada su afición a a hacer diferentes labores, como dirección fotográfica, bajo nombres falsos, porque esta historia es como un traje a medida del director; no en vano, definirla como la versión obrera de Ocean’s Eleven (2001) es un cliché al que no le falta razón, pues incluso hay un guiño al respecto en la película.

LOGAN LUCKY

La suerte de los Logan es una película de atracos con regusto a clásico, pero con un toque moderno y original, un thriller fruto de la sublevación de la América profunda de Trump como también lo fue Comanchería (2016). La sofisticación de los robos con una gran planificación detrás deja de ser algo exclusivo de los timadores experimentados y los burgueses aparentes en manos de un clan de pobres diablos dispuestos a acabar con la mala fortuna y la miseria que arrastra su clan desde generaciones pasadas. El objetivo no es un casino o un banco, sino una carrera de NASCAR, donde se recaudan grandes cuantías de dinero gracias al afán consumista de aquellos aficionados que acuden a disfrutarla. Todos los elementos imprescindibles en una intriga de atracos están ahí, con su jerarquía de poderes dentro de la banda, empezando el cerebro hasta terminar con el par de peones, las relaciones tensas entre ellos, las motivaciones familiares, los contratiempos, y esos detalles del plan ocultos al espectador para pillarle por sorpresa al final. Sin reinventar nada, consigue ofrecer un divertimento ligero, fresco y sólido.

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Teniendo en cuenta el origen humilde de los protagonistas, se podría haber optado por la caricaturización extrema para reírse de ellos, pero Soderbergh acierta al tratarlos con muchísimo cariño, sin caer en la compasión ni forzando la empatía hacia ellos. El resto, lo pone el elenco con su buen hacer, la química que transmiten y lo que aporta cada uno al conjunto: la audacia de un cojo Channing Tatum, la amargura de un manco Adam Driver, la altivez de una choni Riley Keough o la socarronería de un Daniel Craig al que probablemente jamás hayamos visto pasárselo tan bien en una película. Todo transmite tan buen rollo, como esa curiosa sublevación carcelaria, que es capaz de dibujarnos una sonrisa de principio a fin pese al protagonismo que adquiere una Hilary Swank con cara de mala ostia en el tramo final. La película es tan liviana que le costará calar hondo o producir entusiasmo entre los espectadores, pero tiene la capacidad de ganarse nuestra simpatía sin que apenas nos percatemos de ello, y de paso nos trae de vuelta a un Soderbergh en muy buena forma. Bienvenido sea de vuelta.

7/10

12/10/17

Replicante legítimo

Poster Blade Runner 2049


Dir.: Denis Villeneuve
Int.: Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas, Sylvia Hoeks, Jared Leto, Robin Wright, Mackenzie Davis, Dave Bautista
¿De qué va?: K es un blade runner, especializado en la caza de replicantes, que descubre un secreto que ha estado enterrado durante mucho tiempo y que tiene el poder de revolucionar la sociedad. Sus pesquisas le conducirán a la búsqueda de Deckard, un antiguo blade runner en paradero desconocido desde hace 30 años.

Reseña: Hacer una secuela tardía de Blade Runner era una empresa tan kamikaze como lo fue el lanzamiento de esta última por dos razones: la primera, porque la original sólo es recordada y venerada por un limitado sector de cinéfilos que supo apreciarla pese a que en su estreno resultase ser un fracaso de público y crítica (vamos, que no es Jurassic Park). La segunda, porque es precisamente ese grupo de incondicionales el que iba a recibir esta secuela con el machete en la mano, examinando con lupa cualquier detalle que pudiese agraviar al film de Ridley Scott. Sin embargo, aquellos que hemos seguido de cerca la impecable trayectoria del director Denis Villeneuve confiábamos en que su implicación garantizaría algo más que una nueva inyección de nostalgia ochentera, y afortunadamente así ha sido.

BLADE RUNNER 2049

Los avances de Blade Runner 2049 nos mandaron mensajes contradictorios: un primer tráiler repetía plano a plano la estructura del que se hizo para el film original, aventurando que nos encontrábamos ante una especie de remake encubierto, pero el último publicado prometía una aventura de ciencia ficción con muchos tiroteos y explosiones. Finalmente, no ha resultado ser ni lo uno ni lo otro. Esta secuela es extremadamente respetuosa con su precedente, vertebrándose a través de una investigación detectivesca heredera de su tono neo-noir-crepuscular, pero también se labra una identidad propia, expandiendo la mitología con cabeza y jugando continuamente tanto con las expectativas del espectador como la de los propios personajes del relato. El guion, escrito a cuatro manos por Hamptor Fancher (uno de los autores del libreto de la cinta original) y por Michael Green (Logan), tiene la virtud de no abusar de los homenajes y los guiños a la película del 82, de la misma forma que mantiene intactos algunos de los misterios sin resolver de la misma, y aunque intente ganar accesibilidad con la inclusión de innecesarios flashbacks que subrayan ciertos aspectos de la trama y contenga pasajes más espectaculares, resulta ser una historia tan intimista y con tanta carga filosófica como la protagonizada por Deckard en su momento.

Blade Runner2

Porque pese a que Harrison Ford esté de vuelta, probablemente en el mejor ‘comeback’ de sus personajes icónicos, el verdadero y principal protagonista es K, el blade runner al que da vida Ryan Gosling. K conduce una investigación policial que acabará convirtiéndose en una turbia y descorazonadora búsqueda de la identidad propia, que a su vez saca a colación el eterno debate sobre si lo artificial puede llegar a alcanzar la autenticidad de lo real. Su papel en la trama no está sujeto a los convencionalismos creados en torno a la figura del héroe de este tipo de películas, aunque eso no ocurre con el grueso de personajes que pueblan la historia, utilizados principalmente como mecanismos e instrumentos para describir y hacer avanzar la trama. Cabe destacar la fuerte presencia de un plantel femenino de órdago, desde una sorprendente Ana de Armas hasta la entereza de Robin Wright, todo lo contrario al villano al que da vida Jared Leto, que no es que esté mal, sino que su presencia está demasiado diluida, y sus motivaciones resultan demasiado confusas y crípticas, reduciéndolo a algo anecdótico.

Blade Runner
Blade Runner 2049
comparte, al fin y al cabo, la naturaleza de los replicantes: técnicamente supera con holgura a su referente pero nunca llega a reproducir su espíritu, algo imposible debido a las circunstancias que rodearon su concepción. ¿Es eso un defecto? En absoluto, puesto que, de la misma manera que ser un replicante no implica necesariamente ser inferior a los humanos pese a la utilidad que estos últimos les dan, esta secuela consigue construirse una identidad propia sin acumular deudas respecto a su predecesora, resultando continuista a la par de genuina y expansiva, un complicado equilibrio que también se aplica a la banda sonora compuesta por Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch, con ecos de la mítica de Vangelis a la par de diferente, y al magnífico trabajo de fotografía realizado por Roger Deakins que, sumado al buen ojo que tiene Villeneuve en la composición visual, hace virguerías con las luces de neón, los claroscuros, los reflejos, la lluvia y las ruinas envueltas en una nube de polvo anaranjada, dando lugar a una consecución de imágenes, que se mueven entre lo decadente y lo aséptico, tan sublimes como bellas. Habrá que ver si el tiempo la trata tan bien como a su referente, pero por lo pronto Blade Runner 2049 no es la secuela que esperábamos o necesitábamos, pero sí la mejor a la que podíamos aspirar.

8/10

8/10/17

O.C: Footloose (1984)

Poster Footloose¿De qué va?: Ren es un joven que, tras haber vivido siempre en Chicago, se traslada a una pequeña comunidad donde el ayuntamiento ha prohibido el baile y el rock tras la muerte de unos adolescentes, en un accidente automovilístico ocasionado cuando volvían de una fiesta. Pero Ren, que además de rebelde es un entusiasta de la música, promoverá una petición para acabar con el veto, encontrándose con la dura oposición del reverendo del lugar, de cuya hija Ren se enamora.

Reputación: La película está parcialmente basada en los eventos que tuvieron lugar en una pequeña, rural y extremadamente religiosa población de Oklahoma, en 1978; los bailes habían sido prohibidos durante cerca de 90 años, hasta que un grupo de adolescentes se movilizaron para volverlos a permitir. Tom Cruise y Rob Lowe fueron tanteados para encarnar al protagonista, pero el primero estaba ocupado rodando La clave del éxito (1983) y el segundo lo rechazó tras hacerse daño en la rodilla. Tras ver Diner (1982) el director, Herbert Ross, convenció a los productores de que Kevin Bacon era la opción indicada, y ellos a su vez tuvieron que convencer al actor de que tenía que rechazar un papel asegurado en Christine (1983) para hacer una prueba por un papel que no tenía garantizado, pero que si conseguía lo convertiría en una estrella. Tras treinta segundos de prueba de cámara, Bacon consiguió el personaje y la promesa de los productores se cumplió, puesto que la película fue un éxito (80 millones de dólares recaudados sólo en Estados Unidos) y la carrera del actor despegó, aunque una vez confesó en una entrevista que da propinas a los DJs en las bodas para que no pongan el famoso tema principal de la cinta; la gente espera que baile como en la película y, en realidad, algunos de los movimientos también fueron realizados por un doble. El film fue nominado a dos Oscars en la categoría de mejor canción y ha contado con una adaptación a un musical de Broadway que se estrenó en el año 1998 y con un remake de 2011 que pasó por las carteleras sin pena ni gloria.

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Comentario: Footloose es una de las películas más emblemáticas de los 80, porque es un simpático celebración de la juventud que creció en esa época, de ese look rescatado por los hipsters millenials y de su actitud inconformista y rebelde heredada del movimiento hippie de los 60 y 70. Sin embargo, también es de esos casos en los que la película es más venerada por el impacto cultural que produjo que por la calidad artística que encierra, pues no deja de ser un film bastante liviano, predecible y algo tontorrón sin nada destacable más allá de dos temazos tan pegadizos como Holding Out a Hero y el que da nombre a la película, un reparto en el que sobresalen Kevin Bacon, los siempre fantásticos John Lithgow y Dianne Wiest y una debutante Sarah Jessica Parker y el empleo de la música y el baile como celebración de la vida, el amor, la juventud, la amistad y la libertad.

Próximo visionado: El precio del poder (1983)

4/10/17

La casa de todos

Poster Madre


Dir.: Darren Aronofsky
Int.: Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Ed Harris, Michelle Pfeiffer, Domhnall Gleeson, Brian Gleeson
¿De qué va?: La relación entre un poeta maduro en horas bajas y su joven esposa será puesta a prueba con la llegada de una visita inesperada a la magnífica y aislada mansión en la que viven, rehabilitada gracias al esmero y a la dedicación de ella.

Reseña: La paranoia, la obsesión enfermiza por alcanzar la excelencia, el sacrificio, la distorsión de la realidad… son temas que se repiten una y otra vez en la filmografía de Darren Aronofsky, desde diferentes perspectivas, abordando diferentes mundos, pero siempre pegado a la nuca de aquel pobre desgraciado al que le haya tocado protagonizar una de sus historias. Porque en todas ellas, el camino a la felicidad y la realización personal conlleva una buena ración de sangre, sudor, lágrimas y, ante todo, muchísimo dolor, tanto físico como emocional. Tras Noé, su producción más mastodóntica e irregular, se podría pensar que madre!, con su apariencia de película de terror dentro de la modalidad del ‘Home Invasion’, podría ser algo así como un respiro para Aronofsky, una cinta de suspense sin otra pretensión que la de dar una nueva vuelta de tuerca al género, para nada más lejos de la realidad.

mother!

Resulta una tarea muy, muy complicada comentar madre! sin mencionar de qué va todo el tinglado, dado que el subtexto tiene una importancia capital en un film profundamente simbólico. Todo lo que vemos, personajes, situaciones, objetos y demás, es una representación de otra cosa, y aunque Aronofsky no sea precisamente sutil, su planteamiento puede inducir al despiste del espectador, nublando su percepción con toda la locura que acontece en el film e impidiendo que profundice en lo que ve en la pantalla. Sin embargo, aquel que capte la alegoría y, sobre todo, comulgue con ella, será ¿felizmente? arrastrado a una pesadilla opresiva y enfermiza, una bajada a los infiernos en la que las situaciones más surrealistas, absurdas y caricaturescas no hacen otra que cosa que enfatizar el carácter terrorífico y tragicómico del viaje que realiza su heroína, una muchacha sin nombre, siempre descalza y que nunca va más allá de la entrada de su aislada casa, con el único acompañamiento musical de los crujidos, los ruidos y el barullo que acaban llenando su silencioso y pacífico hogar.

mother!

En este punto es necesario elogiar la labor de Jennifer Lawrence, entregadísima a la causa. La actriz llevaba una racha de películas en la que se aferraba a su condición de estrella para no hacer gran cosa más allá de posar ante la cámara y cumplir sin demasiado esfuerzo, pero aquí se gana el sueldo a base de bien, en un papel arriesgadísimo, demandante y visceral, con la cámara sin dejar de orbitar a su alrededor en todo momento. Se pasa buena parte de la película en constante estado de estupefacción, pero es hacia el tramo final, cuando su personaje es empujado al abismo, cuando brilla con luz propia, pone toda la carne en el asador y nos demuestra lo gran actriz que puede llegar a ser. La extraña pareja que forma con Javier Bardem funciona por oposición y por lo bien que cada uno ejerce su función en la trama, al igual que unos inquietantes Ed Harris y Michelle Pfeiffer, ambos como el elemento desestabilizador y desencadenante de todos los males que ocurrirán en esa casa tras su llegada.

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madre! entusiasmará a muchos, horrorizará a otros tantos, pero no dejará a nadie indiferente, y difícilmente conseguiremos olvidarnos de ella. Se le puede achacar a Aronofsky su ambición, su gusto por el exceso y por la provocación, pero no por ello habría que infravalorar el mérito de haber condensado la historia de la humanidad en una película centrada en una pareja y ambientada íntegramente en un caserón. Su visión de la condición humana, de las relaciones interpersonales y de las claves para alcanzar el logro artístico son todo menos optimistas, pero no le faltan verdad. Nos encontramos ante la sublimación de la carrera de Aronofsky, una película antipática, agotadora, excesiva, grotesca y artificial que, sin embargo, esconde bajo la superficie un corazón latiendo, pero que agoniza ante la profecía autocumplida de que la civilización humana está condenada al fracaso una y otra vez.

8’5/10

3/10/17

Itinerario de estrenos de octubre 2017

Estrenos_Octubre



Blade Runner 2049: Esperadísima secuela del clásico de culto de ciencia ficción de 1982. Denis Villeneuve (La llegada) toma el testigo de Ridley Scott dirigiendo el film, ambientada treinta años después de los acontecimientos de la cinta original y centrada en un nuevo blade runner, K, que descubre un secreto largamente oculto que podría acabar con el caos que impera en la sociedad. La revelación que hace K le conduce a iniciar la búsqueda de Deckard, un blade runner al que se le perdió la pista décadas atrás. Ryan Gosling (La La Land), Harrison Ford (Star Wars: El despertar de la fuerza), Jared Leto (Escuadrón suicida), Ana de Armas (Juego de armas) , Robin Wright (Wonder Woman), Mackenzie Davis (Black Mirror: San Junipero) y Sylvia Hoeks (La mejor oferta) encabezan el reparto del film, que ha sido acogido por la prensa con entusiasmo y críticas excelentes.
Estreno: 6 de octubre


La suerte de los Logan: Steven Soderbergh (Efectos secundarios) vuelve de su retiro cinematográfico con un film que podría interpretarse como la versión sureña y obrera de Ocean’s Eleven. La historia sigue los pasos de tres hermanos que, intentando revertir una supuesta maldición familiar, intentarán llevar a cabo un atraco durante una importante carrera de NASCAR en Carolina del Norte. Channing Tatum (Kingsman: El círculo de oro), Adam Driver (Paterson), Daniel Craig (Spectre), Riley Keough (Viene de noche), Seth McFarlane (Mil maneras de morder el polvo), Katie Holmes (La dama de oro), Sebastian Stan (Capitán América: Civil War) y Hilary Swank (Deuda de honor) conforman el elenco de la película, que ha tenido una recepción crítica bastante positiva.
Estreno: 12 de octubre


El castillo de cristal: Adaptación cinematográfica de las memorias de Jeanette Wallis, quien creció en una familia disfuncional, con una madre excéntrica y un padre alcohólico que hicieron uso de la imaginación para distraer a sus hijos y hacer que olvidaran la pobreza en la que vivían. Brie Larson vuelve a trabajar bajo las órdenes de Destin Daniel Cretton tras la estupenda y muy recomendable Las vidas de Grace (Short Term 12) en este drama que también protagonizan Naomi Watts (Demolición) y Woody Harrelson (La guerra del planeta de los simios). Las reseñas en este caso han sido bastante reguleras pese a la potente historia y al reparto.
Estreno: 12 de octubre


Canción de Nueva York (The Only Living Boy in New York): Con un título sacado de una canción de Simon & Garfunkel, el film se centra en un joven recién licenciado que acaba sentimentalmente involucrado con la amante de su padre. Marc Webb (Un don excepcional) dirige la cinta, que cuenta con un reparto compuesto por Callum Turner (Assassin’s Creed), Jeff Bridges (Kingsman: El círculo de oro), Kate Beckinsale (Underworld: Guerras de sangre), Pierce Brosnan (The Son), Cynthia Nixon (Historia de una pasión) y Kiersey Clemons (Malditos vecinos 2). Tiene una pinta bastante resultona, aunque ha cosechado bastantes críticas negativas.
Estreno: 12 de octubre


Thor: Ragnarok: Tercera entrega de las aventuras en solitario del Dios del Trueno, quien se enfrenta a una carrera contra el tiempo para salvar a la civilización asgardiana de la aniquilación por parte de la implacable Diosa de la Muerte, Hela. Para colmo, Thor ya no contará con su famoso martillo, pero sí con la ayuda de viejos y nuevos aliados. A los ya conocidos en el universo Marvel Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Mark Ruffalo, Idris Elba y Anthony Hopkins hay que sumar a Tessa Thompson (Westworld), Jeff Goldblum (Independence Day: Contraataque), Karl Urban (Peter y el dragón) y Cate Blanchett (Carol) como la gran villana de la función. Taika Waititi (Lo que hacemos en las sombras) es el director, una de las principales razones por las que confiamos en que esta vez el hijo de Odín tendrá por fin un vehículo con el que lucirse acorde a su alcurnia.
Estreno: 27 de octubre

1/10/17

Actor del mes: Adam Driver

Adam Driver


Nombre completo: Adam Douglas Driver

Fecha de nacimiento: 19 de noviembre de 1983

Lugar de nacimiento: San Diego, California (EE.UU.)

Filmografía destacada:

Annette (¿?)
Star Wars: Episodio IX (2019)
Tough as They Come (2018)
The Man Who Killed Don Quixote (2018)
Star Wars: Episodio VIII – The Last Jedi (2017)
The Meyerowitz Stories (New and Selected) (2017)

La suerte de los Logan (2017)
Girls (Serie de TV) (2012 – 2017)
Silencio (2016)
Paterson (2016)
Midnight Special (2016)
Star Wars: Episodio VII – El despertar de la Fuerza (2015)
Ahí os quedáis (2014)
Mientras seamos jóvenes (2014)
Hungry Hearts (2014)
Amigos de más (2013)
Tracks (2013)
A propósito de Llewyn Davis (2013)
LIncoln (2012)
Frances Ha (2012)
Not Waving But Drowning (2012)
J. Edgar (2011)


Méritos: Mientras algunos se meten en la actuación por pura vocación, otros llegan a ella casi por casualidad. Es el caso de Adam Driver, que decidió volcarse en ella cuando su carrera en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, iniciada tras el 11-S, se truncó al sufrir un accidente que le dañó el esternón, viéndose forzado a retirarse del servicio activo. Tras licenciarse en Juilliard y empezar a trabajar sobre las tablas de Broadway, Lena Dunham, que es más lista que el hambre, vio algo especial en él y lo eligió para ser el “galán” de su álter ego, Hannah, en la serie Girls, papel que le valió tres nominaciones a los Emmy en el apartado de mejor actor de reparto y una exitosa prueba de casting que lo acabaría convirtiendo en el sucesor del mismísimo Darth Vader en la nueva trilogía de Star Wars, un personaje el de Kylo Ren que ha causado división de opiniones y encendidos debates entre los fans.

Si bien la mayor parte de las discusiones se centran en si es guapo, feo o feo atractivo a lo Javier Bardem, Driver va a lo suyo y, al margen de la saga intergaláctica, continúa forjándose una carrera artística la mar de interesante y apegada al cine indie, donde parece encontrarse mucho más cómodo que rodeado de pantallas verdes. Tras trabajar con Scorsese en Silencio y protagonizar la preciosa y poética Paterson de Jim Jarmusch, el actor forma parte del elenco del regreso de Steven Soderbergh al cine, Logan Lucky, donde, curiosamente, encarna a un veterano de la guerra de Irak, en la que estuvo a punto de participar. En octubre también lo veremos en un pequeño papel en el estreno de Netflix The Meyerowitz Stories, su tercer trabajo a las órdenes de Noah Baumbach, y a finales de año comprobaremos si Rian Johnson consigue redimir a Kylo Ren en Los últimos Jedi. Y para el 2018, destaca el lanzamiento de The Man Who Killed Don Quixote, con la que por fin se acabará la maldición que ha perseguido tantos años a la producción y a su director, Terry Gilliam, que ha intentado sacar la película adelante durante muchos años. Seguro que Gilliam, todo un experto en percances y contratiempos, también considera que el que Adam Driver haya aterrizado en la actuación ha sido, en realidad, un feliz accidente.

Logan Lucky


Extras:

Tráiler de La suerte de los Logan

Tráiler de The Meyerowitz Stories

Tráiler de Star Wars VIII: Los últimos Jedi

Star Wars: The Last Jedi – Detrás de las cámaras

Entrevista sobre Silencio

Daisy – Flaunt Magazine

30/9/17

Crónica del 65º Festival de San Sebastián

Festival San Sebastian


Por Carlos Rodríguez.

Vuelve la mejor época del año. Vuelven los amaneceres junto a la Playa de Zurriola y los paseos por el Boulevard. Vuelven los pintxos y toda su excelente oferta gastronómica. Vuelven también las prisas para llegar a tiempo a los cines, las colas interminables y los madrugones para coger número en las taquillas, en una ciudad que es capaz de concentrar todas las estaciones del año en una sola semana. Vuelve el cine a San Sebastián, y un año más he tenido el placer de estar allí para disfrutarlo.

Comenzamos así la crónica de este año repasando todo lo que he tenido oportunidad de ver en las diferentes secciones de la presente edición del Festival.

Si algo ha destacado por encima de todo ha sido, por desgracia, un cierto bajón de nivel (en lo cinematográfico) con respecto a ediciones anteriores. Observo verdaderos problemas en los creadores para conseguir productos novedosos, historias interesantes o al menos narraciones con alma, con garra. Y así, asistimos a un Festival dominado por las medianías. Películas en su mayoría con buenas intenciones y factura solvente, pero carentes de verdadero ingenio creativo, de eso que hace a las películas perdurar en el tiempo, en la memoria de los cinéfilos.

Por ir elevando el nivel de loa, comenzaré comentando las películas que menos me han gustado y dejaré lo mejor para el final, porque estas películas han acabado salvándome el Festival, y me quedo con lo positivo.

El secreto de Marrowbone es una película de intriga con tintes de terror. Cuenta la historia de unos hermanos que tratan de dejar atrás un pasado que se antoja trágico refugiándose en un viejo caserón alejado de la civilización. El arranque convence, con una elipsis que provee de un espacio narrativo que el espectador deberá ir rellenando a medida que avanza la trama. Pero a partir de aquí comienzan los problemas. La historia, articulada en torno a giros del guion y a un misterio sostenido que solo funciona en la primera mitad de película, resulta un remedo de otras películas que ya hemos visto, como Los Otros (que tampoco es que me encante, por cierto), dejando una molesta sensación de déjà vu. Los actores están sobreactuados y no te los crees, historia de amor inverosímil mediante, con momentos bastante ridículos. Solo te satisfará si tienes 12 años y es la primera película de terror que ves en tu vida.

El secreto de los Marrowbone

Mención aparte merece la banda sonora de Fernando Velázquez, en la línea de sus detestables trabajos para el presente productor, Bayona, que no parece darse cuenta de que eso de subrayar los sentimientos tan toscamente no es una buena idea. Suena impostada, y juega la baza del golpe orquestal-susto de manera bastante chabacana. En fin, el pestiño del Festival.

Ha habido algún otro fracaso, pero ninguno tan notorio. En la SO tenemos Licht. Es una película austriaca que narra la historia real de una pianista ciega en el siglo XVIII, de cómo el tratamiento para su ceguera fue acompañado de una pérdida de talento musical. La idea no es tan original como parece, pero el problema es que se derrumba, incapaz de insuflar vida al relato a pesar de los esfuerzos de una actriz que hace lo que puede, pero que acaba cayendo mal. Es plomiza y carente de ritmo, y finalmente domina la sensación de desaprovechamiento.

En Horizontes Latinos, tenemos Medea, otro de esos pequeños fracasos, acaso no tan sonado, pero igualmente olvidable. La historia gira en torno a una adolescente que oculta su embarazo a su entorno, alienada por una sociedad, la costarricense, cuyo Estado, recordemos, es católico y tiene prohibido el aborto. La protagonista es comparada con la femme fatale de la Grecia Clásica en sus intentos de liberarse de aquello que la constriñe (el embarazo), y es dibujada como una especie de heroína moderna. El problema es que el relato no ofrece los suficientes elementos de interés, a pesar de la corrección formal. El tono es plano, la historia es escasa y al final es olvidable, sencillamente.

Medea

A partir de aquí, dominan las mencionadas medianías, que las ha habido en casi todas las secciones. Películas todas decentes, en mayor o menor medida, pero sin los suficientes elementos de interés, o con demasiados altibajos.

Empezando por las de Horizontes Latinos, que han sido la mayoría, tenemos la argentina La novia del desierto, un sorprendente debut que sabe lo que quiere, bien dirigido y sobre todo muy bien interpretado por una omnipresente Paulina García, sobre cuya mirada se sustenta el relato, otorgándole peso al lenguaje visual mediante el juego de enfoques. Acierta en su deseo de transmitir ternura y complicidad con su personaje principal, en una parábola sobre la vejez en relación a los tiempos en constante cambio, pero la temática no me resulta del todo interesante, siendo a la postre un drama bien contado pero menor.

Desde Argentina (aunque en la SO) nos llega también Una especie de familia, otro drama bien narrado y con ritmo, que se carga a los hombros una soberbia Bárbara Lennie, cuya interpretación femenina es probablemente la mejor del Festival, pero con un argumento de telefilme de la hora de la siesta. Imaginación, cero. La crítica social de denuncia de las desigualdades no basta.

Una especie de familia

Por terminar con las argentinadas, tenemos La educación del rey, otro drama más de andar por casa, sostenido por un ritmo más que decente y por la construcción de alguno de sus personajes (concretamente, el del guarda de seguridad, coprotagonista del relato, que es la bomba). Pero de nuevo el argumento es simplón, la carencia de medios es notoria, ocasionando problemas de verosimilitud (nunca he visto una mafia policial corrupta tan cutre) y las actuaciones, salvando la mencionada, dejan mucho que desear.

Y acabando la Horizontes Latinos más anodina de los últimos tiempos, nos encontramos con la venezolana La familia. Posee un potente arranque, bien dirigido, loable sobre todo en su duro retrato de la ciudad (que se erige tercer protagonista del relato) y en la dirección de los niños (no es cosa menor para alguien acostumbrado a direcciones patrias de niños penosas), pero se empieza a hundir en su propia falta de ambición. La narración es sobria, realista, pero algo plana, y apenas aporta nada nuevo en su intención de reflejar las desigualdades sociales en Caracas. En este sentido, sobrevuela la sombra de la laureada Desde allá, que ofrecía algo parecido pero con un resultado muchísimo más pulido.

La familia

También encontré otra medianía en mi incursión en Nuevos Directores. Se trata de la francesa Le Semeur, un drama (dramilla) ambientado en la Francia de Napoleón III que cuenta la historia de un pueblo de mujeres que, huérfanas de hombres, pactan procrear en común con el primero que pase por allí. Por allá que pasa uno, la protagonista se enamora y deberá enfrentarse a su promesa. El argumento es bastante tontorrón y banal, pero da para articular una historia ligera en torno a ella que se ve con cierto interés, apoyada en un correcto sentido del ritmo, en una fotografía de interiores cuidada, en un suave sentido del humor y en un fino erotismo. Es bastante inocua e inocente, ideal para un tipo de público que se halla, por suerte o por desgracia, en mis antípodas.

La Sección Oficial por suerte solo me ha dejado dos así, pero no sería por falta de posibilidades, sino más bien por el poco interés que, en líneas generales, me produjo la sección. Aparte de Una especie de familia, tenemos la griega Love Me Not, de Alexandros Avranas, un pastiche de Lanthimos y Haneke cuyo mayor defecto es, quizá, haber llegado muy tarde. Esta película ya se hacía en los 90 (y mejor). Sus mayores aciertos son los paralelismos que relacionan su historia con la actual crisis griega, y un perverso guion bastante redondo. Pero trata desesperadamente de subvertir con mecanismos para nada novedosos, en su forma de mostrar la violencia de manera cruda e impactante, y ni el drama está a la altura de los dos directores mencionados, ni cuenta con el humor negro de Lanthimos, ni con la madurez de Haneke. Al final tenemos un producto que pide a gritos llamar la atención pero que funciona mejor en su primera mitad, cuando es una película cuyo misterio aún no se ha desvelado del todo.

Love Me Not

Perlas, a menudo la sección que aglutina los éxitos más sonados, no ha estado carente de medianías que no han cumplido las expectativas. En primer lugar, tenemos la última película de Hirokazu Koreeda, El tercer asesinato, que gira en torno a un grupo de abogados que trata de defender a un asesino confeso, hasta que comienzan a dudar de su autoría. La historia se sigue gracias al pulso narrativo y la habilidad tras la cámara, marca de la casa, planteando algunas soluciones visuales realmente bellas, sobre todo en los diálogos entre los dos protagonistas. Pero las cuestiones morales que plantea son algo pueriles, impropias de un creador que considero muy maduro. Su personajes son clichés y no se termina de epatar con ellos, recordando más a ese cine medio japonés tan impostado que a la finura de la mayoría de producciones de Koreeda. Por desgracia, obra menor en su filmografía.

El tercer asesinato

Esperaba mucho de En realidad, nunca estuviste aquí, la última película de la directora Lynne Ramsay, pero se queda a medias. La trama sigue a un sicario interpretado por Joaquin Phoenix que deberá rescatar a una niña secuestrada con fines sexuales. La historia nos habla de los traumas, de la imposibilidad de olvidar, de perdonar, y de la necesidad de redención, pero está enunciada de una manera que no me apasiona, a pesar de algunos detalles de interés, como lo medidos que están los estallidos de violencia, que casi siempre es representada fuera de campo. Por desgracia, ni es la mejor actuación de Phoenix, que creo que ha estado mejor en todas sus otras apariciones recientes, ni la historia es demasiado original, sintiéndose un remedo de otras películas que ya hemos visto.

You were never really here

Acabando ya el museo de las medianías, la última de Perlas es un reciente estreno en España, Madre!, lo nuevo de Aronofsky. Sus aciertos polarizarán al público. Creo que Aronofsky está más preocupado de llamar la atención que de trazar un relato atractivo, lo que se traduce en pantalla en un supuesto caos que más bien siento como gritos de desesperación del director rogando molar, buscando personalidad en la construcción de la historia. Es un problema la sensación de que el director interpela al espectador con esos mimbres tan obvios y diría que chabacanos (el momento de la paliza a Jennifer Lawrence es de lo más basto que he visto en mucho tiempo), pero más problemático es que no se consiga empatizar apenas con la historia, que da bastante igual. Por mencionar solo alguno de sus problemas, nombraré el más obvio: el casting no funciona. Lawrence y Bardem caen mal, y no tienen ninguna química. Parecen estar haciendo cada uno la película por su lado.

Mother

A partir de aquí, la Sección Oficial eleva un poquito el nivel, con películas que ya merecen más la pena, que no me importaría volver a ver.

De un lado, tenemos El autor, lo nuevo de Manuel Martín Cuenca. El director almeriense posee personalidad, y sabe insuflar vida a este relato sobre los problemas creativos y la inspiración, magistralmente interpretado por un Javier Gutiérrez que está para repetir Goya, totalmente entregado a su papel. Su humor ácido funciona, en un relato hiperbólico cargado de ironía y mala leche, con el que es fácil identificarse. Ojalá no perdiera fuelle hacia la mitad de película, a pesar de alguna que otra escena brillante, porque va de más a menos y al final queda un regusto de cierto desaprovechamiento. Es una pena. Pero la película merece mucho la pena.

De otro lado, la SO nos trae una rara avis, un documental marino rodado en 3D, producido por Schwarzenegger y dirigido por el hijo de Cousteau: Wonders of the Sea 3D. Lo primero que destaca es su preciosa fotografía, el mejor 3D que he visto desde Gravity, y no exagero. Así, el motivo de atracción principal que posee la película es lo extremadamente bello de sus imágenes, que, por el contrario, parecen fruto del haber pasado por allí y haber visto eso. Así, la película se torna irregular, incapaz de encontrar drama en sus imágenes, que en ocasiones parecen una mera sucesión de preciosos salvapantallas. Además, el alegato ecologista queda algo impostado e hipócrita saliendo de la boca del exgobernador. En fin, merece la pena solo por ver las impresionantes imágenes logradas por el equipo, pero hay muchas películas similares, y mejores.

Wonders of the Sea

Podemos rescatar algo más de la SO. Es Pororoca, un drama rumano que narra la historia de un padre que pierde a su hija en el parque, siguiendo la desesperación de la pareja por encontrarla. Es una película que explora los límites de la culpa, apoyándose en unos actores más que decentes y sobre todo en una dirección que brilla en determinados momentos. Para muestra, la escena de la desaparición, al comienzo, un auténtico tour de force en plano secuencia larguísimo, bastante impresionante. Por otro lado, la película posee demasiado metraje, sintiéndose algo irregular, y la decadencia psíquica que sufre la pareja y sobre todo su protagonista termina por írsele de madre.

Volviendo a Perlas, encontramos dos películas más que decentes, que podrían haber dado más de sí, pero que ante tanta mediocridad, se yerguen. Una de ellas es Borg McEnroe, una película sueca cuyo principal éxito es construir un relato entretenido en torno a una supuesta rivalidad (basada en los famosos tenistas Björn Borg y John McEnroe) que en realidad nunca se llega a sentir como tal. Así, falla al construir el drama y equivoca a su protagonista, entre otras cosas porque LaBeouf es mucho mejor actor. El tramo final se ve con suficiente emoción, pero da la sensación de que nunca despega del todo, de que nunca llega a ser la Rush que querría ser.

Borg McEnroe

La otra es la laureada Custodia compartida, del francés Xavier Legrand. En términos narrativos, posee un comienzo potente, contándonos toda la historia a través de los abogados de una pareja recién separada que lucha por la custodia de sus hijos. Su problema es que no despega realmente hacia la mitad de la película, y para entonces hemos perdido la capacidad de empatía con los personajes, que por otra parte habitan una historia poco original. Con todo y con eso, me quedo con su impactante final, de los mejores minutos de cine de todo el Festival. El último plano nos hace partícipes de la violencia doméstica como observadores, una posición incómoda pero absolutamente necesaria.

Y ahora pasamos a comentar lo mejor del Festival. Esas películas que hacen que haya merecido la pena la selección, y la visita. Ruben Östlund, uno de los puntales de la filmografía europea del momento, nos trae su flamantemente recién premiada en Cannes The Square. Y aunque ahonda en las temáticas preferidas del director, por fin encontramos un argumento original de verdad. A través de un humor incómodo y ácido, critica a los vendehúmos en el arte y, por extensión, a la hipocresía de la indolente sociedad sueca. Lo brillante es que encontramos algunos elementos que parecen sacados de contexto, pero que están puestos ahí para hacernos reflexionar sobre las mismas cosas que sus protagonistas, en una suerte de metarrelato que solo Östlund podría así filmar. Por otra parte, y aunque el humor funciona, la gracia se desinfla algo en la media hora final, que alarga innecesariamente la película.

The Square

Si Östlund es un puntal reciente, qué decir de Haneke, con una trayectoria ya más que consolidada. Su reciente Happy End no será la mejor película de su excelsa filmografía, pero es más que suficiente para sobresalir por encima de la media. A sus habituales críticas a la alta sociedad, esta película añade un suave humor negro que no había explorado hasta ahora Haneke en su filmografía, amén de introducir en la combinación al personaje de la niña pequeña, a través del cual se critica la frialdad y ferocidad de las relaciones actuales entre los jóvenes, formadas pantalla mediante, con esa necesidad de compartir nuestras vidas que en realidad es mero reflejo de la vacuidad dominante. De todo ello habla Happy End, una especie de continuación velada de su anterior largo Amor, con personajes que parecen tenerlo todo y no tienen nada. A destacar, las escenas que comparten la niña protagonista y Trintignant.

Happy End

Terminando ya, las dos mayores joyas me las ha dejado la SO. En primer lugar, tenemos Morir, la segunda película de Fernando Franco tras su aclamada La herida, que prosigue explorando las relaciones sociales en torno a la enfermedad. En este caso, a Marian Álvarez le toca vivir en el lado contrario, cuidando de su novio terminal. Lejos de caer en sentimentalismos baratos, Franco realiza un estudio íntimo y elegante, apoyado por unos intérpretes más que buenos, con química, articulando un relato mediante grandes elipsis que nos hacen partícipes del deterioro mental y físico, y de cómo este se relaciona con el deterioro de la pareja. La película, que refleja la cotidianeidad de la pareja con sorprendente naturalidad, nos habla de la incomunicación, del miedo y de la desconfianza ante esta situación trágica. Posee un final doloroso, tenue, con unos excelentes planos finales que bien justificarían cualquier premio, confirmando el repunte de calidad en el cine Español de 2017. Franco se supera con esta película y consigue una total complicidad con una historia que parece pequeña, pero que en realidad es la vida misma.

Morir

Por último, la película que redime al Festival entero: The Disaster Artist. La esperada comedia de James Franco, que explora los pormenores creativos en torno a uno de los mayores éxitos de culto cinematográfico de serie B de los últimos años (The Room), es un triunfo en todos los sentidos. Posee frescura, ofreciendo un relato con ritmo en que el humor funciona en todo momento. También unas excelentes interpretaciones, destacando la principal de un Franco totalmente entregado al extravagante personaje de Wiseau, al que parece respetar y admirar. En este sentido, cabe reseñar que el mito en torno a Wiseau está casi hagiografiado, y aun así se siente fascinación hacia lo que nos narra. Esto se produce porque parece evidente que todos se la pasaron bien haciéndola, y nos contagian ese buen rollo a los espectadores. Esto solo no sería suficiente si no fuera porque todos los elementos de la película están perfectamente medidos, perfectamente colocados en el relato para que no haya apenas altibajos. Es una película que cae bien, sin forzar los mecanismos de la empatía, lo cual ya es bastante complicado y complejo. Gustará a la mayoría, hayas visto o no The Room.

The Disaster Artist

Con The Disaster Artist ponemos así la guinda al Festival, coincidiendo además con mi marcha de la ciudad, en un inmejorable final que hace que te marches con una sonrisa de oreja a oreja, y te quedes desde ya deseando poder volver a tener la oportunidad de retornar a esta mágica ciudad el año que viene, y todos los siguientes.