24/6/19

Men in Black: International – Promoción sin honores



Dir.: F. Gary Gray
Int.: Tessa Thompson, Chris Hemsworth, Liam Neeson, Rafe Spall, Emma Thompson, Rebecca Ferguson, Kumail Nanjiani
¿De qué va?: Los Hombres de Negro se enfrentan a la mayor y más internacional amenaza hasta la fecha: un topo dentro de la organización. Para hacerle frente, la agencia que regula la inmigración intergaláctica en nuestro planeta contará con dos agentes: la novata Agente M y el experimentado Agente H.

Reseña: Las majors se resisten a que sus grandes marcas terminen de forma natural. Reboots, remakes, secuelas, spin-offs, precuelas… todo vale con tal de rentabilizar al máximo. Cuando sale bien, se continúa por esa nueva vía hasta que se vuelva a agotar y si no funciona, ya habrá otra ocasión para intentarlo de nuevo en unos años. El ejemplo más claro lo encontramos en la saga Terminator y sus sucesivos relanzamientos fallidos. También ocurrió con Cazafantasmas, aunque el reboot femenino no mereciese tal fracaso, y probablemente vuelva a suceder con Men in Black pues, aunque MiB: International no esté rindiendo en taquilla según lo esperado, seguro la franquicia será relanzada en el futuro de un modo u otro.


Con Will Smith y Tommy Lee Jones fuera de la ecuación, la película recurre a una pareja de química ya demostrada, la formada por Chris Hemsworth y Tessa Thompson, para embarcarse en una aventura que, a diferencia de las tres entregas anteriores, se desarrolla fuera de los Estados Unidos, aderezada con elementos característicos de las tramas de James Bond: artilugios tan sofisticados como peligrosos, individuos a los que proteger, traficantes de armas, un misterio que resolver, parajes de ensueño y un espía al que desenmascarar. Sin embargo, la película no termina de aprovechar ninguna de sus bazas: Thomson y Hemsworth son buenos actores y tienen un gran instinto para la comedia, pero el humor carece de la chispa y la locura de Thor: Ragnarok (2017). La trama se deja seguir, pero no cuenta con nada realmente sorprendente ni novedoso. Tampoco se saca partido de la variedad de localizaciones y culturas, ni que se produzca una distinción entre extraterrestres refugiados de primera y segunda clase.


Men in Black: International no es tan mala como se dice. A tener de lo que se comenta con la red, hay que aclarar por muy absurdo que parezca que su problema no está en que una de las protagonistas sea una mujer, más bien su principal virtud, pues Tessa Thompson aporta una frescura de la que carece el resto de la cinta, y el traje le sienta francamente bien. El film también cuenta con un extraterrestre entrañable a más no poder, el pequeño Pawny, (con la voz de Kumal Nanjiani), y un elenco de secundarios con intérpretes de la talla de Liam Neeson, Rafe Spall, Rebecca Ferguson y Emma Thompson, pero todo está dirigido y producido en piloto automático, sin desgana, pero sin brío, y con un montaje bastante regular. Cumple como blockbuster veraniego para pasar el rato, siendo quizás lo más revolucionario y agradecido que no sobrepase las dos horas de metraje, pero es probable que para cuando llegue el otoño ya la hayamos olvidado.

5’5/10

20/6/19

X-Men: Fénix oscura – Cenizas a las cenizas



Dir.: Simon Kingberg
Int.: James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Sophie Turner, Nicholas Hoult, Tye Sheridan, Jessica Chastain, Kodi Smit-McPhee, Alexandra Shipp
¿De qué va?: Durante una misión de rescate de los X-Men en el espacio, Jean casi muere al ser alcanzada por una misteriosa fuerza cósmica. Cuando regresa a casa, esta fuerza no solo la ha hecho infinitamente más poderosa, sino también más inestable. Mientras lucha con la entidad que habita en su interior, Jean desata sus poderes de formas que no puede controlar ni comprender.

Reseña: La gran energía con la que arrancó X-Men: Primera generación (2011) se ha ido diluyendo con cada entrega posterior de la franquicia de los mutantes. Días del futuro pasado (2014) tenía que haber sido el final de la trilogía y no un episodio intermedio (tal y como confirmó Matthew Vaughn recientemente) y Apocalipsis (2016) tenía mucho problemas, pero sobre todo, que jamás transmitía la amenaza inminente de una hecatombe mundial. De igual modo, Fénix oscura no da la sensación de que nos encontremos ante el gran colofón de una saga iniciada hace ya casi 20 años, sino con un episodio intermedio, o un spin-off, que no tiene nada nuevo que contar.


Se supone que la idea era rehacer el arco del cómic de Fénix oscura que ya se llevó a la pantalla en X-Men: La decisión final (2006), con un resultado tan negativo que aprovecharon Días del futuro pasado para deshacer todo lo que sucede en ella. Pero puede que hubiese sido mejor contar con alguien nuevo en vez de con uno de los guionistas de aquella, Simon Kingberg, cuyas ganas de redimirse no se han traducido en un guion a la altura de las mejores entregas de una saga. La única novedad temática reside en poner en tela de juicio la egolatría de Charles Xavier (James McAvoy), el resto, más de lo mismo: la admiración de los humanos hacia los mutantes que se convierte en miedo cuando a uno de estos se le va la cabeza, el concepto de familia como la única salvación de la soledad mutante, que si se tiene o no se tiene propensión genética para la maldad…. Todos estos temas son plasmados en una historia que avanza de forma mecánica y caprichosa, con unas líneas de diálogo simplonas que parecen sacadas de primero de guion.


La desidia de buena parte del reparto tampoco ayuda demasiado, en especial la mostrada por Michael Fassbender y Jennifer Lawrence, esta última dando carpetazo a la delirante evolución que ha tenido el personaje de Mística debido a su creciente fama, radicalmente opuesta a las ganas de la actriz de pasarse tantas horas en la sala de maquillaje. También es una lástima que tras años siendo tentada a formar parte de una película de superhéroes, Jessica Chastain se haya decidido finalmente por esta, para dar vida a una villana inexpresiva e infrautilizada. La única que parece entregada a la causa es Sophie Turner intentando aprovechar la oportunidad para consolidarse fuera de Juego de tronos, pero todo le va a la contra, mientras que el resto del casting joven está ahí para dar vidilla a las secuencias de acción y poco más.


No es que X-Men: Fénix oscura sea mala, sino que causa indiferencia. Cuenta con una buena partitura de Hans Zimmer y no aburre (¡faltaría más!) pero tampoco provoca ninguna emoción ni genera especial interés por el devenir de los personajes, pese a que ya sean viejos conocidos. No justifica su existencia aunque, al tiempo que desarrolla la historia de Jean Grey, intente dar un cierre al arco de la relación entre Magneto y Charles Xavier, que comenzó en Primera generación y que tendría que haber sido la piedra angular de esta tetralogía, en vez de haberse quedado en segundo plano. Los mutantes de Fox se despiden en baja forma, a la espera de ver en qué forma son reinventados e integrados en el MCU, aunque no les vendría nada mal tomarse un buen tiempo de descanso.

5/10

15/6/19

Godzilla: Rey de los monstruos – Gojira y amigos



Dir.: Michael Dougherty
Int.: Kyle Chandler, Vera Farmiga, Millie Bobby Brown, Charles Dance, Ken Watanabe, Sally Hawkins, Bradley Whitford, Zhang Ziyi, Thomas Middleditch
¿De qué va?: Cuando varias super especies ancestrales, que hasta ahora se pensaba que eran simplemente mitos, aparezcan de nuevo, la agencia de criptografía y zoología Monarch tendrá que hacer heroicos esfuerzos. Sus miembros se enfrentarán a una gran cantidad de monstruos gigantes, incluyendo el imponente Godzilla, que luchará contra Mothra, Rodan y su archienemigo, el dragón de tres cabezas Ghidorah.

Reseña: En el 2014, Godzilla volvió a emerger en la costa norteamericana para enmendar la broma que supuso su primera aventura angloparlante. La película gustó más pero tampoco demasiado: que si el monstruo aparecía a los 60 minutos de película, que si los personajes eran muy planos, que de tan seria que era resultaba aburrida… Los 500 millones de dólares recaudados avalaron la continuidad de la saga, pero a tenor de las críticas… ¿se introducirían cambios? Gareth Edwards le cedió la silla de director a Michael Dougherty, que también se encargó de co-escribir el guion de una secuela que partía con la promesa de dar a los fans lo que ansiaban ver: el enfrentamiento de Godzilla con los monstruos más míticos de la Toho.


Es evidente que Dougherty tomó nota de lo que funcionaba y lo que no en el film de Edwards, y que ha intentado aplicarlo en Godzilla: Rey de los monstruos... con resultados dispares. El gran protagonista no tarda demasiado en hacer acto de aparición (¡bien!) y el resto de bicharracos luce todo lo espectacular y terroríficos que merecen. La aparición de todos se justifica con una alocada mezcla de ciencia y mitología y una trama tan absurda y confusa como la que arman los japoneses con cada película que sacan sobre Godzilla, solo que ellos no se lo toman tan en serio como los americanos, quienes además contratan a grandes intérpretes para dar empaque a roles insulsos. Esta secuela tiene exceso de personajes para lo intercambiables que resultan unos de otros, siendo esto más lacerante cuando se desaprovechan talentos como los de Kyle Chandler, Vera Farmiga o Sally Hawkins.


Aunque siga existiendo un problema con el factor humano, Dougherty sí que ha intentado corregir la sobriedad del film precedente con un componente humorístico que, en realidad, le hace un flaco favor a la película por lo bobalicón e infantil que resulta; es evidente que se ha intentado imitar la fórmula Marvel, pero los gags están mal escritos e integrados, además de carecer de complicidad con el espectador, aunque para ello recupere una figura habitual en el cine comercial norteamericano de los años 90 y 2000: el secundario afroamericano (O’Shea Jackson Jr) cuya única función en la película es ser gracioso y reaccionar de forma “campechana” ante los asombros acontecimientos de los que es testigo.


En el lado positivo de la balanza, vemos que se mantiene el mensaje ecologista que ya estaba de tapadillo en el film anterior, así como que se ha intentado dar algo de trasfondo a los protagonistas, puesto que al fin y al cabo, se trata de dos padres que reaccionan a la muerte de un ser querido de forma distinta: uno encauzando su odio hacia aquel al que considera responsable, y el otro intentando construir algo a raíz de la pérdida para que ésta no resulte tan dolorosa. El vínculo entre el personaje de Ken Watanabe y Godzilla conlleva uno de los mejores momentos de la película, y los combates de este último con King Ghidora son de lo mejorcito y más brutal que se ha visto en el género kaiju… hasta que se produce el corte que devuelve la atención a los humanos. Ojalá me hubiese gustado más, y aún así, sigo teniendo muchas ganas de presenciar el ansiado enfrentamiento que se producirá el año que viene entre Godzilla y King Kong, dos monstruos que siempre generan fascinación aunque las películas que protagonicen no siempre estén a su descomunal altura.

6/10

14/6/19

O.C: El fotógrafo del pánico (1960)

¿De qué va?: Mark Lewis es un joven que asesina mujeres mientras graba en vídeo la expresión de horror en sus rostros.

Reputación: Recordada como uno de los primeros slashers de la historia del cine de terror, si bien no fue el pionero en utilizar la cámara en primera persona para ver la escena desde el punto de vista del asesino; esa técnica ya se había utilizado anteriormente en Jack, el destripador (1944) y en Concierto macabro (1945). El guion fue escrito por Leo Marks, criptógrafo británico durante la Segunda Guerra Mundial. El título original del film, Pepping Tom, es una expresión en argot inglés que significa ‘mirón’, y que hace referencia al mito medieval sobre Lady Godiva, concretamente al chico que la miró cuando montó desnuda sobre un caballo alrededor de su aldea, cuando todos habían recibido la orden de no hacerlo. Aunque el Consejo Británico de Clasificación de Películas eliminó muchas imágenes de desnudo femenino y violencia del montaje, las terribles críticas y la protestas del público provocaron que la película fuera retirada de los cines británicos tan solo 5 días después de su estreno. Algunos de esos cortes fueron recuperados y restaurados para el lanzamiento doméstico de la cinta, pero otros se perdieron para siempre. La mala acogida de la película acabó con la carrera de su director, Michael Powell, al que le resultó prácticamente imposible encontrar trabajo a posteriori. Martin Scorsese ha declarado que es, junto a Fellini 8½ (1963), la película que mejor plasma en qué consiste el arte de dirigir cine.


Comentario: Es comprensible que el público se escandalizara con una película como El fotógrafo del pánico en los años 60: desvela la identidad del asesino desde el comienzo, para luego obligar a la audiencia a ser partícipe y cómplice de sus crímenes. Por otra parte, se revela a través de vídeos horripilantes la raíz de su psicosis, causada por un padre violento, distante y vouyerista, y establece paralelismos entre su obsesión por encontrar una retorcida belleza en la filmación de los asesinatos que comete con la de cualquier artista entregado y ensimismado en crear su obra, representación de su particular visión del mundo. Y no es un tipo aborrecible en absoluto, sabe que lo que hace es terrible, pero tampoco puede parar. Son temas demasiado atrevidos y controvertidos para su época de los que ahora ya estamos curados de espanto, pero la película conserva íntegro su valor artístico por su audacia visual y narrativa y su gran contribución al cine de terror que llegó después.

Próximo visionado: Cleo de 5 a7 (1962)

9/6/19

Rocketman – Vida y obra de un showman



Dir.: Dexter Fletcher
Int.: Taron Egerton, Jamie Bell, Richard Madden, Bryce Dallas Howard, Gemma Jones, Steven Mackintosh, Tom Bennett, Charlie Rowe
¿De qué va?: Reginald Kenneth Dwight pasa de ser niño prodigio del piano y estudiante de la Academia Real de la Música a convertirse en Elton John, una superestrella de la música rock que forja una exitosa colaboración musical con el letrista Bernie Taupin y una convulsa trayectoria personal marcada por los excesos.

Reseña: Cuando cedió los derechos de Your Song para Moulin Rouge (2001) y posteriormente vio la película, Elton John quedó tan maravillado con el resultado que decidió que algún día auspiciaría un musical basado en su vida. No tengo ninguna prueba de que esto haya pasado en realidad, pero me lo puedo imaginar perfectamente. No es que fuese a esperar a morirse para que otra persona desarrollase esa idea sin su supervisión, de eso nada. Así que, 18 años después de que Ewan McGregor enamorase a Nicole Kidman entonando Your Song (¡18 años ya!), llega Rocketman, biopic en torno a la vida de Elton John que parte con la singularidad respecto a films que ensalzan a otras estrellas de la música de integrar el repertorio de canciones en la narración para conferir un musical auténtico, en el que los personajes empiezan a cantar y bailar de forma espontánea.


Las comparaciones son odiosas e inevitables con Bohemian Rhapsody (2018) por lo reciente de su estreno, la temática o que el director de Rocketman, Dexter Fletcher, fuese el encargado de finalizar aquella cuando despidieron a Bryan Singer. En lo que al tratamiento de la figura central se refiere, resulta mucho más honesta la aproximación a Elton John que la que se realizó de Freddy Mercury, si bien hay cosas que no cambian, como las relaciones paternofiliales complicadas o que el villano y responsable de gran parte de los males del artista sea el manager. No seré yo quien ponga en entredicho la biografía de Elton John (quien también produce la cinta), pero sí que es cierto que, al menos lo que cuenta la película, resulta un tanto convencional, pero se compensa con unos números musicales que por lo general son bastante creativos, tanto en su escenificación como en la forma en la que las letras encajan con el desarrollo de la historia y de los personajes.


Si Rami Malek ganó un Oscar por su encarnación de Freddy Mercury, Taron Egerton debería recibir como mínimo la nominación. Además del detalle de que sea él mismo quien cante las canciones, lo suyo no es tanto una imitación como una asimilación del espíritu de Elton John, al que dota de una empatía de la que el personaje anda un tanto escaso. Egerton canta, baila, grita, toca el piano, se rompe y se entrega al completo bañado en purpurina. Jamie Bell también está muy bien como Bernie Taupin, amigo y letrista de Elton, quizás la persona con la que ha mantenido una relación más sana y honesta; también hay que destacar a Bryce Dallas Howard dando vida a su distante progenitora y a Gemma Jones como la abuela que le da el cariño y el apoyo que no recibió de sus padres, y a la que le falta una escena más para terminar de redondear al personaje.


Rocketman es una celebración de la vida de Elton John y de sus canciones que es todo lo gay y excesivo que tenía que ser. Sin embargo, por un lado le pesan los tics del género biopic, como condensar ciertos pasajes de su vida hasta no aportar nada significativo a la trama (el episodio de la boda), y por el otro, que pese a que se hable con franqueza de sus excentricidades y de sus problemas con el alcohol y las drogas, no deja de haber una intención redentora y una santificación excesiva que lastra el tercio final de la película. Al menos, es un musical con todas las de la ley, que juguetea un poco con la fórmula del cine biográfico y que nos hace redescubrir y/o recuperar todos los temazos que nos ha dejado la carrera de Elton John, tan pegadizos como universalmente identificativos.

7/10

7/6/19

El hijo – Niño supermalo



Dir.: David Yarovesky
Int.: Elizabeth Banks, David Denman, Jackson A. Dunn, Meredith Hagner, Matt Jones, Becky Wahlstrom, Emmie Hunter
¿De qué va?: El matrimonio formado por Tori y Kyle Breyer siempre ha querido tener un hijo. Años después de decidir criar a Brandon, un niño venido de las estrellas, descubrirán que este posee unas habilidades muy especiales. El problema surgirá cuando se den cuenta de que el mal comienza a crecer dentro de él...

Reseña: Hay ideas que se venden solas. La de contar qué pasaría si un joven Superman utilizara sus poderes sobrehumanos para sembrar el mal en vez del bien es una de ellas, sobre todo si la auspicia James Gunn, el de Guardianes de la Galaxia, y si el guion viene firmado por su hermano y su primo, Brian y Mark Gunn. Los cómics ya han explorado la línea argumental de un Superman al que se le cruzan los cables en Injustice: Dioses entre nosotros, pero en El hijo se parte de la base de que la naturaleza del niño extraterrestre es pura maldad y cero empatía, y que solo hace falta un detonante para hacerla emerger. Y no conviene olvidar que si el ser más poderoso del universo se posiciona en contra de la Tierra, estaríamos muy jodidos.


La adolescencia de Clark Kent en Smallville se funde con La profecía (1976) y da lugar a esta película de terror que, pese a la potente premisa, presenta un desarrollo bastante convencional, plagado de sustos fáciles pero generoso en lo que respecta al gore; las muertes son sanguinolentas y explícitas, siendo de agradecer que no se hayan cortado ni un pelo de cara a conseguir una calificación por edades permisiva que falicitase el acceso a la película de un público más amplio. Aún así, el que Brandon Breyen, el álter ego de Clark Kent, acepte tan rápido su maldad intrínseca, demuestra que los responsables del film no tienen otra pretensión que la de orquestar un relato de terror más efectista que efectivo alrededor de un crío megalómano, sádico y, sobre todo, imparable.


Habría sido interesante que se explorase un poco más en la psicología de Brandon, o que sus padres adoptivos pasasen más tiempo intentando seducirle con el bien que autoconvenciéndose de que al crío no le pasa nada malo (te seguimos queriendo igual Elizabeth Banks), Pero entonces habría sido otra película, una que daría más que hablar que El hijo, que tampoco está mal, y que se disfruta sobre todo cuando se desata hacia la parte del final, pero que tampoco tiene chicha más allá de un puñado de muertes truculentas y un gran concepto con posibilidad de ser explotado como le gusta a Hollywood: a base de secuelas y spin-offs baratos hasta que deje de ser rentable. Así es como se suele sacar partido a las buenas ideas en la Meca del Cine.

5’5/10

3/6/19

Mr. Link. El origen perdido – El mito de la aprobación



Dir.: Chris Butler
¿De qué va?: Sir Lionel Frost es un investigador de mitos y monstruos que busca una criatura legendaria, el eslabón perdido que une al hombre y la bestia. Cuando descubre a una extraño y amable ser, de un tamaño descomunal, peludo y que sabe hablar, decide llamarlo Mr. Link. Esta criatura es la última de su especie, y como se siente muy solo, juntos decidirán viajar hasta el otro lado del mundo para encontrar a los suyos.

Reseña: Cada vez que el estudio de animación Laika estrena nueva largometraje sufro un microinfarto. En parte se debe a la emoción de estar ante otro joyita en stop motion por parte de los responsables de Los mundos de Coraline (2009), pero también porque experimentan una evolución decreciente de rendimiento en taquilla que me preocupa muchísimo. Porque Laika es ante todo necesaria, pues por muy bien que suelan estar las películas de Disney y Pixar, necesitamos otro tipo de historias, técnicas y perspectivas que enriquezcan el cine de animación. El estudio alcanzó su mayor cumbre artística hasta la fecha con Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016), y aunque su nuevo trabajo, Mr Link. El origen perdido, no sea tan sorprendente ni rompedor como aquel, reúne suficientes alicientes como para dejarse cautivar y disfrutar como un enano.


La película tiene una estructura clásica de aventura alrededor del mundo en el que el trío protagonista se embarca en un viaje en busca de una civilización perdida mientras unos villanos les pisan continuamente los talones, aunque en realidad, lo que en realidad ansían estos héroes es ser aceptados y reconocidos, ya sea por parte de los colegas de profesión, de congéneres o de uno mismo tras haber permanecido años a la sombra de otra persona. Como todos los films de animación para toda la familia, Mr. Link tiene moraleja, pero brilla por la ausencia de conservadurismo al apostar por la amistad y el individualismo como repuesta ante el rechazo y el elitismo ejercido por los demás. Los tres personajes principales son carismáticos, están muy bien definidos e interpretados, al menos en la versión original, que cuenta con las voces de Hugh Jackman, Zach Galifianakis y Zoe Saldana.


Buena parte de la comedia que contiene el film proviene de Mr. Link, un auténtico y peludo ser de luz, cuya ingenuidad y nobleza absoluta le juega alguna que otra mala pasada a lo largo de un viaje que empieza en el noroeste del Pacífico y concluye en el Himalaya, dando lugar a una gran variedad de paisajes que Laika aprovecha para llenar de luz, color y detalles. Puede que el periplo vaya escaso de sorpresas y emociones fuertes, pero es algo muy digno de ver y admirar por lo indudablemente hermoso que resulta su artesanía visual. Así pues, Mr. Link. El origen perdido combina tradición y modernidad para dar lugar a una encantadora película de espíritu idealista y empoderado; otro reluciente tesoro de Laika, de la que esperamos con los dedos cruzados que en dos o tres años pueda regresar con uno más.

8/10