19/10/19

O.C: Diez negritos (1945)

¿De qué va?: Diez personas son invitadas un fin de semana a una isla por un misterioso personaje. Cuando llegan a la isla, su anfitrión no está en ella, pero sí una cinta con una acusación de asesinato y muchas sospechas…

Reputación: Primera adaptación cinematográfica de la novela Ten Little Niggers de Agatha Christie, cuyo título se cambió posteriormente por And Then There Were None al considerarse ofensivo en Estados Unidos y otros países; Reino Unido fue el único país de habla inglesa en el que el film se estrenó bajo el título original de la novela. Se ha descubierto que la premisa de la historia está inspirada en una  pieza teatral poco conocida de Owen Davis titulada The Ninth Guest, que también fue llevada al cine en 1934 y que versa sobre un grupo de personas que son reunidas por un anónimo que las va asesinando una a una. La adaptación de Diez negritos es bastante fiel a su referente literario, pero el final es el que la propia Christie escribió para su adaptación teatral; uno que infunde más optimismo a la audiencia de tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Al no haberse renovado la licencia de copyright, la película es de dominio público, por lo que cualquiera puede duplicar y vender una copia del film. Por eso, muchas de las ediciones de la película que hay en el mercado tienen una edición y una calidad extremadamente pobres.


Comentario: La primera de muchas adaptaciones al cine y la televisión de una de las novelas más populares de Agatha Christie contiene toda la esencia de ese atractivo misterio que ha enganchado a todas las generaciones, y que ha influenciado enormemente a multitud de historias de terror y de suspense. De hecho, es considerado por muchos como el auténtico primer slasher de la historia, siempre que se obvie su olvidado “referente”, The Ninth Guest. La película está dirigida con elegancia por René Clair y bien interpretada por su elenco, pero tiene un tono familiar, incluso cómico, que va a la contra de la tensión que debería generar la trama, concluyendo en un desenlace menos potente que el de la novela. Probablemente no sea la mejor adaptación que se haya hecho, pero sí que es la más clásica tanto para lo bueno como para lo malo. 

Próximo visionado: Bella de día (1967)

16/10/19

Día de lluvia en Nueva York – Cuento de otoño



Dir.: Woody Allen
Int.: Timothée Chalamet, Elle Fanning, Selena Gomez, Diego Luna, Jude Law, Liev Schreiber, Cherry Jones, Annaleigh Ashford, Rebecca Hall
¿De qué va?: Gatsby y Ashleigh son una joven pareja de universitarios que se dispone a pasar un fin de semana en la ciudad de Nueva York. Ella va a entrevistar a un reconocido cineasta que pasa por un momento de crisis creativa, mientras que Gatsby se reencontrará por casualidad con Chan, la hermana pequeña de una ex-novia.

Reseña: Al final de Midnight in Paris (2011), Owen Wilson y Léa Seydoux conectan al descubrir que a los dos les gusta más la capital parisina cuando llueve. La lluvia vuelve a funcionar como elemento romántico en el último film de Woody Allen, puesto que para su joven protagonista, Gatsby, un aguacero otoñal forma parte de un conjunto de pequeños placeres que, a diferencia de tanto su generación como la clase alta neoyorkina de la que proviene, él sí que sabe apreciar. Gatsby, al igual que el personaje de Wilson en Midnight in Paris, es un nostálgico de épocas pretéritas que ni siquiera ha vivido, algo muy característico de aquellas privilegiados a los que nunca les ha faltado de nada y aún así se quejan por todo.


Gatsby es el personaje que probablemente hubiese interpretado Allen de joven, el protagonista por excelencia de su filmografía: intelectual, ególatra, neurótico, excéntrico y sentimentalmente confundido. Sin embargo, en esta ocasión se enfatiza bastante que es un crío consentido que no aprecia la inmensa suerte de haber nacido en una familia acomodada, gracias a su encuentro con Chan (una increíblemente carismática Selena Gomez) que le tiene calado y le habla con desarmante franqueza. Al tiempo que Gatsby va dando tumbos por la Gran Manzana, su novia, Ashleigh, vive una inesperada aventura al dejarse llevar por una serie de encuentros e incidentes con un director, un guionista y una estrella de Hollywood que encuentran en la joven la frescura y la ingenuidad ausente en sus vidas y carreras desde hace tiempo.


A través de esas dos tramas paralelas, se construye la comedia de Woody Allen más efectiva desde Midnight in Paris. El humor funciona como un tiro en la historia de Ashleigh gracias en buena medida a Elle Fanning presumiendo de vis cómica como no lo había hecho hasta ahora. Por su parte, Timothée Chalamet conduce con confianza una trama en la que los gags se alternan con el romance y la melancolía, forjando una gran química con Selena Gomez y protagonizando grandes momentos, como cuando interpreta Everything Happens to Me de Chet Baker al piano. Muchos actores repudian ahora a Woody Allen, pero el cineasta neyorkino siempre ha sabido sacar lo mejor de ellos en papeles que les sientan como un guante, si bien es verdad que en cuarenta años no ha variado nada con los arquetipos sobre los que se rigen sus personajes.


Es probable que si Día de lluvia en Nueva York se hubiese estrenado hace un año no hubiese tenido tan buena acogida como está teniendo ahora. La ruptura de la tradicional cita anual con Woody Allen ha hecho que el reencuentro con su cine haya sido como un cálido regreso al hogar tras una larga ausencia, tal y como le ocurre a Gatsby al redescubrir Nueva York tras haberse marchado renegando de ella. Por cierto que la Gran Manzana nunca se ha visto tan hermosa en la filmografía de Allen; la culpa la tiene Vittorio Storaro, que consigue concentrar la esencia del otoño en unas estampas de la ciudad grises y ocres, iluminadas por los rayos de sol que se cuelan entre los nubarrones que pueblan un fin de semana de enredos y romance como solo ocurre en un tipo de películas que ya no se hace.

8/10

15/10/19

Paradise Hills – Las doncellas perfectas




Dir.: Alice Waddington
Int.: Emma Roberts, Milla Jovovich, Eiza González, Awkwafina, Danielle Macdonald, Jeremy Irvine, Arnaud Valois
¿De qué va?: En una extraña isla se encuentra Paradise Hills, una residencia de lujo a la que las familias acomodadas mandan a sus hijas para que sean entrenadas y educadas para ser mujeres perfectas. La joven Uma es enviada a este internado en el que pretenden moldear su personalidad, pero quiere seguir siendo fiel a sí misma, y pronto descubrirá que la residencia oculta un turbio secreto.

Reseña: Tenemos muchos motivos para sentirnos orgullosos del cine fantástico y de terror que se hace en España: grandes películas, grandes directores, atraemos estrellas de Hollywood, hemos sido objeto de remakes (ninguno que haya conseguido superar al original) y tenemos en Sitges uno de los festivales de género más prestigiosos e importantes a nivel mundial. Precisamente, en la sección a competición de este festival participó Paradise Hills, ópera prima de la directora bilbaína de 29 años Alice Waddington, que se rodó entre Barcelona y Gran Canaria en inglés y con un reparto internacional. Se trata de una fábula distópica que gira en torno a una institución donde chicas rebeldes son enviadas para ser dóciles y cumplir con lo que sus familias esperan de ellas. Podría definirse como una versión “Young Adult” de  Las esposas de Stepford (1975,) pero no es la única referencia que se puede encontrar en la película.


Desde los clásicos Disney hasta El cuento de la criada, pasando por los videoclips multicolores de Katy Perry y por Black Mirror, Waddington bebe de muchas fuentes para construir una fábula deliberadamente kitsch, con un cuidado vestuario que convierte a sus protagonistas en princesas encadenadas, y un diseño de producción barroco con detalles futuristas. Paradise Hills entra fácil por los ojos… pero no tanto por los oídos. El guion escrito por Nacho Vigalondo y Brian DeLeeuw es sumamente básico, con resortes primitivos para hacer avanzar la trama y líneas de diálogo burdas que son recitadas sin demasiada convicción por Emma Roberts y sus compañeras. Hay una subtrama romántica con Jeremy Irvine que da bastante vergüencita ajena y se descuida la descripción del internado donde se desarrolla el film, apostándose todo por un misterio que se resuelve de forma atropellada y confusa. Bien por reunir en su elenco a una nueva y diversa generación de actrices como Eiza González, Awkwafina y Danielle Macdonald; mal por reducir sus personajes a un par de adjetivos y a ser meras comparsas del de Roberts.


Al margen de la dirección artística, lo mejor del conjunto es una Milla Jovovich que encuentra el punto perfecto de mamarrachismo que necesita su personaje, una mezcla imposible de señorita Rottenmeier y Hiedra venenosa. La película toca temas que deberían calar en la audiencia joven como pueden ser la obsesión por el culto al cuerpo y la belleza, la explotación de la clase baja, el temor a que el futuro nos aguarde un regreso a la Edad Media y la importancia de la liberación femenina. Pero no dejan de ser ideas que en su mayoría no terminan de desarrollarse ni de encajar con la recargada imaginería visual. Con todo, no descartemos que acabe convirtiéndose en film de culto, y no deja de ser una carta de presentación lo bastante llamativa como para que prestemos atención a lo próximo que nos llegue de su directora.

5/10

14/10/19

O.C: Vinieron de dentro de… (1975)

¿De qué va?: Un científico que está realizando experimentos con una nueva forma de trasplantes orgánicos mata a una mujer residente en un complejo de apartamentos e inmediatamente después se suicida. La investigación de ambas muertes conduce a un descubrimiento espeluznante: un parásito que originalmente había sido creado por el científico como parte de su experimento ha escapado del lugar y se encuentra recorriendo el edificio en busca de un huésped.

Reputacion: Tras rodar dos películas y haber trabajado en televisión, David Cronenberg decide que quiere centrarse en el cine, y en 1973 termina el guion de su siguiente proyecto, titulado Orgy of the Blood Parasites (La orgía de los parásitos de la sangre). Pese a buscar financiación en Estados Unidos, es su Canadá total la que finalmente pone dinero para poder rodarla. Se estrenó bajo el título Shivers (Escalofríos), aunque en Estados Unidos se comercializó bajo el nombre They Came from Within, del que sale su título español. Se rodó en 14 días con 200.000 dólares y con un equipo técnico cualificado que tenía a Ivan Reitman (Los Cazafantasmas) a cargo de la música y de la producción, una mejoría considerable respecto a las anteriores películas de Cronenberg, para las que había recurrido a amigos y compañeros de la universidad. La película funcionó bien en taquilla, pero pese a ganar el premio a mejor dirección del Festival de Sitges, recibió críticas terribles. El periodista canadiense Robert Fuldord la atacó a través de un artículo para una revista nacional titulado "You Should Know How Bad this Movie Is: You Paid for It” (Deberías saber lo mala que es esta película: Has pagado por ella), en relación a las ayudas públicas con las que se había costeado parte del film. El artículo tuvo tanta repercusión que no solo dificultó la búsqueda de financiación de los proyectos posteriores de Cronenberg, sino que propició que éste perdiera su apartamento de Toronto.


Comentario: David Cronenberg se ha convertido en uno de los directores más interesantes y subversivos de la industria cinematográfica global, pero como muchos otros, necesitó de tiempo y práctica para perfeccionar su estilo. Su tercera pelicula, Vinieron de dentro de…, forma parte de ese aprendizaje y… no es buena. Tiene un prólogo prometedor e inquietante mostrando diapositivas de los apartamentos de lujo en los que se va a desarrollar la acción y un argumento que parece una variante sexual de La invasión de los ladrones de cuerpos (1956). Sin embargo, en el apartado técnico es cutre, los actores son terribles, el suspense está mal manejado y ni siquiera es lo bastante disparatada como para ser divertida. Pero que no quepa duda de que en esta revolución sexual asquerosilla se atisban destellos de genio por parte de su director que se avivaron en posteriores y mejores películas, como es el caso de La mosca (1986).

Próximo visionado: Diez negritos (1945)

12/10/19

Pequeñas mentiras para estar juntos – Amistad duradera



Dir.: Guillaume Canet
Int.: François Cluzet, Marion Cotillard, Gilles Lellouche, Laurent Lafitte, Benoît Magimel, Pascale Arbillot, Clémentine Baert, Valérie Bonneton, José Garcia
¿De qué va?: Siete años después de la muerte de Ludo, sus amigos se reencuentran de nuevo en la casa de verano de Max para darle una sorpresa de cumpleaños que éste no recibe nada bien al estar pasando por una mala época.

Reseña: En la primavera de 2011 llegó a los cines españoles Pequeñas mentiras sin importancia bajo el eslogan de “la película del año en Francia”, que no deja de ser una variante de ese chiste recurrente en el que se ha convertido la frase promocional de “la comedia francesa del año”. La película destacó por la habilidad de su director y guionista, Guillaume Canet, de alternar drama y comedia al contar lo que ocurría con un grupo de amigos cuando se iban de vacaciones a la playa pese a que uno de ellos se encontrase grave en el hospital tras sufrir un accidente de tráfico. Inmadurez, inseguridades, miedo al compromiso y demás estigmas de la crisis de la mediana edad se daban cita en un film que, pese a durar dos horas y media, entraba muy fácil y concluía con un lacrimógeno final. Nueve años después de su exitoso estreno galo, nos llega su secuela, titulada Pequeñas mentiras para estar juntos (Nous finirons ensemble). Puede que nadie la pidiese, pero cualquier fan de la película original la acogerá con los brazos abiertos.


Toda la banda original está de vuelta y aún así, parece que la cosa no fluye durante los primeros minutos. Probablemente sea algo deliberado, porque poco después descubriremos que se han producido más desencuentros que encuentros entre ellos durante los últimos años. Igualmente, Max (François Cluzet), el atento anfitrión, no recibe con alegría a sus amigos porque esconde un secreto que no quiere compartir con ellos. Las mentiras, verdades a medias, rencores y confabulaciones vuelven a marcar la dinámica de esta cuadrilla, que esta vez además tiene que descubrir si la amistad que les une sigue siendo sincera y valiosa pese a las distancias físicas y emocionales que les separan. Tras superar la incomodidad inicial, la película no tarda en encauzar la comedia y el drama con tanto tino como su precedente, con el impulso de un elenco cómplice y con química que genera ese sentimiento familiar que se produce en los reencuentros con viejos amigos en los que parece que no ha pasado el tiempo.


No obstante, aunque Canet ha conferido de una evolución inesperada pero coherente a la mayoría de los personajes, no resuelve la mayoría de las tramas de forma satisfactoria. Mientras unas se quedan en el aire, otras, como la de Marion Cotillard, se valen de situaciones forzadas para provocar un desenlace obvio al que se podría haber llegado de una manera más honesta y menos “peliculera”. Con todo, Canet ha conseguido sacar adelante una continuación de su mayor éxito profesional como director que no se siente ni gratuita ni hueca de contenido. Continúa profesando amor por sus personajes y por los actores que los interpretan mientras se aborda la crisis de una mediana edad más madura, volviendo a celebrar la amistad como bálsamo de todos los golpes que da la vida.

7/10

10/10/19

Joker – El rey bufón



Dir.:
Todd Phillips
Int.: Joaquin Phoenix, Robert De Niro, Zazie Beetz, Frances Conroy, Brett Cullen, Shea Whigham, Bill Camp, Glenn Flescher, Leigh Gill
¿De que va?: En la ciudad de Gotham, Arthur Fleck es un aspirante a comediante con problemas mentales que se embarca en una espiral de revolución y crímenes sangrientos. Este camino lo pone cara a cara con su álter ego: "Joker".

Reseña: El ruido mediático puede ocasionar que no pensemos la cosas con claridad. La cantidad de titulares generados durante el último mes a raíz del paso triunfal de Joker por el Festival de Venecia ha sido abrumadora: discusiones sobre si es o no una película de superhéroes, su director, Todd Phillips, declarando que la corrección política ha acabado con sus ganas de hacer comedia (ugh), asociaciones americanas de víctimas de tiroteos alertando de los peligros de la película, más declaraciones absurdas de Phillips… En estos casos uno puede llegar al visionado sin haberse comido ningún spoiler pero exhausto, con el deseo último de descubrir al fin a qué viene tanto jaleo, pero sobre todo de poder pasar a otra cosa. Porque sí, es probable que estemos ante la película favorita del año para medio planeta, y es muy buena, pero cuidado con el hype, que siempre nos juega malas pasadas.


Todd Phillips tiene una intención clara con Joker, y que al comienzo de la película aparezca el logo clásico de Warner es toda una declaración de intenciones: traer de vuelta el thriller urbano que tuvo su auge en la década de los 70. Para ello cuenta con dos grandes referentes: Taxi Driver (1976) y El rey de la comedia (1982), ambas dirigidas por Martin Scorsese, el mismo que hace poco declaró que las películas de Marvel no eran cine auténtico. Joker es, en esencia, una historia de orígenes de uno de los supervillanos más importantes de la cultura popular contada en clave de drama psicológico. Arthur no es un loco espontáneo por haberse caído en un tanque de productos químicos, sino una persona con un trastorno mental agravado por un entorno dañino y violento que le menosprecia y le da la espalda. La película narra el descenso a la locura de Arthur en su intento por crecerse en un mundo caótico, y esto se produce  a través de una serie de tragedias, traumas y carencias tremendistas que le emparenta directamente con Precious (2009), pues aquella muchacha también acarreaba con todos los males del mundo sobre sus hombros.


Joker es valiente porque, a diferencia de todos los spin-off centrados en villanos, jamás intenta redimir al personaje ni defender sus actos. Sí que se genera cierta empatía al tratarse de una víctima del sistema y de que todo lo veamos a través del prisma de Arthur, pero en ningún momento se inclina a apoyar sus acciones o incita más a iniciar una revolución que otras películas que abordan agitaciones sociales. Si bien Gotham no recupera el icónico estilo gótico que le infundió Tim Burton, sí que se ha hecho un gran trabajo de ambientación. Casi se puede oler la basura tirada por las calles de Gotham, de la misma forma en la que se percibe la crispación y el malestar de una ciudad que tan solo necesita de un detonante para implosionar… y ese detonante cobra la forma del Joker, que se convierte sin buscarlo en un símbolo de la lucha contra el sistema.


Y qué se podrá decir que no se haya dicho ya sobre lo que hace una bestia parda de la interpretación como Joaquin Phoenix con este personaje. Extremadamente delgado, retorciendo su cuerpo como si se tratase de una marioneta, y con esa risa histérica e incómoda que se reproduce hasta la saciedad, Phoenix construye un Joker distinto a todos los que conocemos, lo saca de su rol de archienemigo de Batman para hacerlo suyo y logra una simbiosis perfecta tal y como se puede ver en la mejor escena del conjunto, la del baile en el baño, en la que también destacan los otros grandes valores del film: la fotografía de Lawrence Sher, la partitura compuesta por Hildur Guðnadóttir y la dirección de Phillips. El resto de personajes son meramente funcionales, siendo el más destacable Robert De Niro. Lástima que se introduzcan algunos flashbacks explicativos que no hacen más que subrayar obviedades y, sobre todo, que al final me haya quedado con la duda de si Joker es algo más que la suma de sus referencias aplicada a un villano extrapolado del tebeo donde ha crecido. Que no queda duda de que es un film notable gracias en gran medida a su factura y su protagonista, pero su supuesto carácter revolucionario no es más que una reproducción fidedigna de un tipo de cine que se hacía hace cuarenta años.

8/10

9/10/19

O.C: ¡Jo, que noche! (1985)

¿De qué va?: Paul Hackett trabaja como programador en una compañía de informática de Nueva York. Una noche, después de finalizar su jornada laboral, conoce en un bar a una joven que le invita  a su apartamento en el Soho. En el camino, Paul se verá inmerso en una espiral de contratiempos y coincidencias, perdido en un extraño barrio y perseguido por algunos de sus extraños habitantes. Entre miedo y asombro, la noche de Paul se convertirá en una auténtica locura.

Reputación: Martin Scorsese planteó ¡Jo, qué noche! (After Hours) como una parodia del estilo de Alfred Hitchcock. Los elaborados movimientos de cámara emulan las secuencias de Marnie, la ladrona (1964), mientras que la partitura de Howard Shore recrea el estilo de uno de los colaboradores más habituales de Hitchcock, Bernard Herrmann. Tim Burton fue la segunda opción para dirigir el film después de que los productores viesen Vincent (1982). Sin embargo, la agenda de Scorsese quedó libre cuando la producción de La última tentación de Cristo (1988) se retrasó, así que Burton se retiró del proyecto alegando que no quería entrometerse en el camino de Scorsese. El guion es de Joseph Minion, que lo presentó como su tesis para la Escuela de Cine de Columbia, calificada con una 'A' por el director yugoslavo Dusan Makavejev. Scorsese le pidió a su actor protagonista, Griffin Dune, que se abstuviera de mantener relaciones sexuales y de dormir durante el rodaje para conseguir de él un sentimiento de paranoia más realista. La película recaudó poco más de 10 millones de dólares en Estados Unidos. A pesar de no ser bien recibida por el público, recibió buenas críticas y le proporcionó a Scorsese el premio a mejor director del Festival de Cannes.


Comentario: La película más marciana de la filmografía de Scorsese es una suerte de Alicia en el país de las maravillas en la que Alicia es un ejecutivo gris, la madriguera donde se mete el Nueva York nocturno, y el conejo blanco que persigue una atractiva y misteriosa joven. A lo largo de su periplo, Paul se cruza con una galería de personajes con conductas a cada cual más errática y excéntrica que lo conducen a experimentar una serie de catastróficas y delirantes desdichas. Griffin Dune esta estupendo como el ¿cuerdo? en un mundo de locos que se rige por su propia lógica interna en este sueño febril surrealista, absurdo y muy, muy divertido.

Próximo visionado: Vinieron de dentro de… (1975)