14/10/18

O.C: Aterriza como puedas (1980)

Poster Aterriza como puedas¿De qué va?: En el vuelo 2009 de la aerolínea Trans American, todos los pasajeros y la tripulación se encuentran indispuestos a causa de una intoxicación alimentaria. Ted Striker, un ex piloto de caza que tiene problemas de alcoholismo y miedo a volar, debe cooperar junto a su ex novia, azafata en el avión, para aterrizar.

Comentario: Parodia del cine de catástrofes, sobre todo de la película Suspense… hora cero (1957), cuyos derechos compró el trío de directores compuesto por Jim Abraham, David Zucker y Jerry Zucker para poder parodiarla casi palabra por palabra sin meterse en ningún problema legal. Los directores escogieron actores como Robert Stock, Lloyd Bridges, Peter Graves y Leslie Nielsen por su reputación de encarnar personajes serios y racionales; hasta esta película, ninguno había hecho comedia, por lo que la gravedad que aportaron a sus papeles contribuyó a la eficacia de la sátira. En el caso de Nielsen, relanzó una carrera que como él mismo aseguró parecía estar destinada a roles de abuelo, protagonizando a partir de entonces numerosas comedias absurdas producidas por los responsables de Aterriza como puedas. La película costó 3,5 millones de dólares y recaudó 83 millones sólo en Estados Unidos. Fue nominada al Globo de Oro a mejor comedia y al BAFTA al mejor guion. Al principio su recibimiento fue tibio, pero con el tiempo ganó un estatus de culto que la ha colocado en los primeros puestos de numerosas listas que reúnen las mejores comedias de la historia del cine. Su éxito comercial propició una secuela que abordó el género de la ciencia ficción, pero aunque se consiguió reunir a buena parte del reparto, sus guionistas y directores prefirieron no participar en ella, al considerar que ya habían explotado suficiente los chistes sobre aeropuertos.

Aterriza como puedas


Comentario: La spoof movie es un género muy devaluado en la actualidad por culpa del éxito de Scary Movie (2000), que dio lugar a engendros como Date Movie (2006), Casi 300 (2008) o Disaster Movie (2008) de los que prefiero no acordarme. Los responsables de esas supuestas comedias creían que con hacer un puñado de chistes gruesos, machistas, homófobos, generalmente ofensivos, cutres y obvios ya lo tenían todo ganado, pero afortunadamente, el público empezó a reírse cada vez menos con estas películas y dejaron de ser tan rentables como en antaño. Las únicas que salvaría de la quema son las dos primeras entregas de Scary Movie y No es otra estúpida película americana (2001). El arte de la parodia es mucho más complicado de lo que parece, de ahí que Aterriza como puedas sea un extraño fenómeno, pues como comedia absurda que se ríe de las convenciones y los clichés del cine Hollywood funciona a la perfección, siendo raro el gag que falle o esté fuera de lugar. Pero lo mejor de todo es que, aunque la experiencia tanto en un avión como en un aeropuerto ya no sean lo que era, su humor, sin ser blanco ni ofensivo, sigue siendo a día de hoy igual de vigente que en el año de su estreno.

Próximo visionado: Los niños del paraíso (1945)


9/10/18

El simbionte que me cameló

Poster Venom


Dir.: Ruben Fleischer
Int.: Tom Hardy, Michelle Williams, Riz Ahmed, Jenny Slate, Reid Scott, Michelle Lee, Scott Haze, Marc Brandt
¿De qué va?: Eddie Brock es un astuto periodista que está investigando una empresa sospechosa llamada Fundación Vida. Durante una visita furtiva a su sede, Brock quedará infectado por una forma de vida extraterrestre. Comenzará entonces a experimentar cambios en su cuerpo que no entiende, y escuchará una voz interior, la del simbionte Venom, que toma posesión de su cuerpo y le confiere poderes sobrehumanos.

Reseña: A todos nos gusta un buen villano. Suelen ser más interesantes, atractivos y divertidos que los aburridos héroes de turno. Hollywood es tan consciente de ello que está intentando sacar un nuevo filón, convirtiéndolos en los absolutos protagonistas de historias contadas desde su punto de vista. El problema es que Hollywood no se atreve a llevar la villanía hasta sus últimas consecuencias. O bien resultan ser unos incomprendidos (Maléfica, 2014) o unos antihéroes canallitas (Escuadrón suicida, 2016), pero al final, nunca son tan malos como se les pinta, y siempre encuentran a alguien peor contra el que pelear. Lo mismo ocurre con Venom, intento descarado de Sony de exprimir los derechos de Spider-Man ahora que los tiene que compartir con Marvel.

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Puesto que la película de Ruben Fleischer (que ya nos decepcionó con Gangster Squad) ha sido un éxito de taquilla, recaudando en su primer fin de semana 200 millones de dólares, el doble de lo que costó, no sólo tendremos secuela de Venom, sino una serie de películas protagonizadas por villanos del Hombre Araña, con Jared Leto ya confirmado para dar vida al vampiro Morbius. La lástima es que el éxito les librará de hacer un ejercicio de autocrítica necesario para poder dotar a Venom de una personalidad de la que carece en su carta de presentación. Se percibe el intento de hacer una película adulta y violenta a lo Deadpool (2016), pero no puede jugar en su misma liga evitando a toda costa recibir la calificación R. Intenta ser tantas cosas a la vez que al final se queda en tierra de nadie, siguiendo una trama simplona y superficial que desaprovecha la dicotomía entre Eddie Brock y Venom.

Venom

Venom se mete con Eddie, le cae simpático y cambia de parecer tras su interacción con él. Todo esto lo sabemos única y exclusivamente porque el simbionte así lo hace saber, porque jamás vemos algún tipo de evolución en la relación entre ambos; tampoco remordimiento o conflicto interno por parte de Eddie, ni las connotaciones trágicas de ser cautivo de un ente violento que ha tomado posesión de su cuerpo. Tom Hardy se deja la piel en levantar la película, consciente de ser su principal valedor, pero se pasa de histriónico, mientras que su partenaire, Michelle Williams, está un tanto desubicada, pese al esfuerzo desde el guion por crear un personaje femenino con peso en la trama más allá de la  etiqueta de ‘interés romántico’, y que no necesita que la rescaten. Riz Ahmed es una elección astuta para dar vida al auténtico villano de la función, pero su rol no puede ser más plano y desabrido.

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Si la trama es simplona y atropellada, la acción es tres cuartas partes de lo mismo, un batiburrillo de CGI en el que no se puede distinguir gran cosa. La película es entretenida, claro, pero el cine de superhéroes ha demostrado que puede ser algo más que un pasarratos clónico. Porque el principal problema de Venom no está en que no se tome demasiado en serio, sino en que no tiene nada que pueda justificar su existencia, habiendo suficiente materia prima y talento involucrado para asumir riesgos y llegar adonde ninguna otra película del mismo corte haya llegado jamás. Veremos si el Joker de Joaquin Phoenix se atreve, da pleno y abre la veda a las películas protagonizadas por villanos de verdad, no estos cuya maldad es pura fachada.

4’5/10

8/10/18

Magia potagia a la vieja usanza

Poster La casa del reloj en la pared


Dir.: Eli Roth
Int.: Jack Black, Cate Blanchett, Owen Vaccaro, Kyle MacLachlan, Renée Elise Goldsberry, Sunny Suljic, Colleen Camp, Lorenza Izzo
¿De qué va?: Lewis Barnavelt es un niño huérfano que se muda a la casa de su tío. Pese a que todo parece normal, ese hogar, su tío y su vecina, esconden muchos secretos. El extraño tic-tac de un reloj resonando por las paredes de la casa inquieta al pequeño, lo que le lleva a una investigación con el objetivo de descubrir todos los misterios ocultos.

Reseña: No puede haber mejor logo para la productora Amblin Entertainment que la icónica imagen de Elliot y E.T. surcando los cielos en la bicicleta. Porque ese momento es sinónimo de aventura, fantasía, imaginación y juventud, elementos que se pueden encontrar en el grueso títulos de la compañía fundada por Steven Spielberg, como Los Goonies (1985), Regreso al futuro (1985), Parque Jurásico (1993), Casper (1995), Monster House (2006), Las aventuras de Tintín (2011) o la reciente Ready Player One (2018). La casa del reloj en la pared es la nueva aventura juvenil con el sello Amblin, el salto a la gran pantalla de la novela homónima de John Bellairs, autor que se especializó en la literatura gótica juvenil.

La casa del reloj en la pared

Afortunadamente, no nos encontramos ante el enésimo intento de lanzar una franquicia cinematográfica basada en una saga literaria juvenil; esa moda ya pasó por acumulación de fracasos. En cambio, La casa del reloj en la pared se enmarca dentro de esa nueva tendencia de revalorizar el cine de los 80 y 90, pero no a base de acumular guiños, homenajes y referencias a películas míticas; lo que adopta como propio de aquel cine es el sentido del espectáculo dirigido a toda la familia que no renuncia al terror ni a temas dramáticos por miedo a que los niños no vayan a pegar ojo por la noche. La larga experiencia de su director, Eli Roth, en el cine de terror más gore y explícito (Cabin Fever, Hostel, Green Inferno…) confiere a la película de un toque macabro que le sienta francamente bien.

La casa del reloj en la pared2

Aunque la trama de la película no sea tan original como el planteamiento del misterio sugiere, los referentes que van surgiendo a lo largo del metraje son buenos: un poco del toque mágico de Harry Potter, otro tanto la ingenua picaresca de Matilda (1996), la elegante, gótica y detallista dirección artística de Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket, el vínculo de admiración mutua entre profesor y aprendiz de Steven UniverseJack Black y Cate Blanchett conforman una extraña pero efectiva pareja de mentores; él se está especializando en este tipo de cine fantástico y familiar que cada vez se le da mejor, y ella, en fin, transmite misterio, fortaleza, sentimiento maternal y tristeza como ella sabe hacer tan bien. Ambos amparan al joven protagonista, Owen Vaccaro, tan tierno como entrañable, pero cabe señalar también lo bueno que es Sunny Suljic, visto en El sacrificio de un ciervo sagrado (2017), que aquí da vida al amigo interesado de turno.

Film Review - The House With A Clock In Its Walls

No tengo sobrinos, pero si los tuviese, les llevaría al cine a ver La casa del reloj en la pared sin lugar a dudas. Porque es una película para todos los públicos que no trata a las familias ni a los niños como tontos, cine de palomitas y refresco altamente disfrutable, y  además reivindica las familias no convencionales y la extravagancia como modo de vida. Le falta un poco más de personalidad para trascender y convertirse en un referente del género, pero como experiencia fílmica de espíritu añejo resulta curiosa e insólita… aunque no termine de aprovechar el inquietante y molesto tic-tac de los relojes que habitan en la casa encantada en la que se ambienta la historia.

6’5/10

6/10/18

Itinerario de estrenos de octubre 2018

Estrenos_Octubre


Ha nacido una estrella: Bradley Cooper (Joy) debuta en la dirección de este tercer remake del largometraje homónimo estrenado en 1937 que en un principio iba a dirigir Clint Eastwood con Beyoncé como protagonista. Finalmente ha sido Lady Gaga quien sigue los pasos de Janet Gaynor, Judy Garland y Barbra Streisand dando vida a una aspirante a artista que es descubierta por un profesional ya asentado en la industria que la ayuda a alcanzar el estrellato, enamorándose en el proceso. La película ha obtenido muy buenas críticas desde su presentación en el Festival de Venecia, siendo una gran aspirante a conseguir muchas candidaturas en la próxima edición de los Oscar, aunque ya han empezado a crecerle los detractores…
Estreno: 5 de octubre



Christopher Robin: Disney está detrás de esta adaptación en acción real del cuento de Winnie the Pooh que muestra a Christopher Robin, aquel niño que se lo pasaba pipa en el Bosque de los Cien Acres, convertido en padre de familia y ejecutivo gris, recibiendo un buen día la visita de su viejo amigo Pooh para ayudarle a reconducir su vida. Marc Foster (All I See Is You) dirige el film, que cuenta con Ewan McGregor (T2: Trainspotting) y Hayley Atwell (Agent Carter) como protagonistas de carne y hueso, y que ha tenido una acogida tibia por parte de la crítica.
Estreno: 5 de octubre



Venom: Film dirigido por Ruben Fleischer (Gangster Squad) que, si funciona bien en taquilla, inaugurará una serie de películas protagonizadas por icónicos villanos de Spider-Man. Tom Hardy (Dunkerque) da vida a Eddie Brock, un periodista que, mientras investiga a una peligrosa corporación, es invadido por un ente alienígena que le confiere increíbles superpoderes, pero que también hace que pierda el control, con consecuencias devastadoras. Michelle Williams (¡Qué guapa soy!) y Riz Ahmed (Rogue One: Una historia de Star Wars) secundan a Hardy en esta película que ha dado mucho de que hablar esta semana en las redes sociales por unas declaraciones posteriormente retractadas de su protagonista afirmando que su media hora favorita de la película había quedado fuera del montaje, así como las de Williams afirmando que está en la película por Hardy y el dinero. Las críticas han sido bastante malillas
Estreno: 5 de octubre



First Man (El primer hombre): Tras ganar el Oscar por La La Land, Damien Chazelle dirige el biopic de Neil Armstrong, centrándose en la misión de la NASA que le llevó a la Luna, y cómo el sacrificio y el precio de llevarla a cabo marcó tanto su vida familiar como a los Estados Unidos. Ryan Gosling (Blade Runner 2049), Claire Foy (Perturbada) , Jason Clarke (El escándalo Ted Kennedy), Kyle Chandler (Noche de juegos) y Corey Stoll (Café Society) conforman el reparto de una película que ha gustado bastante más en Estados Unidos que en el resto del mundo, pues aunque unos alaban su sobriedad e intimismo, otros tantos proclaman que es demasiado monótona y poco emocionante.
Estreno: 11 de octubre



La casa del reloj en la pared: Eli Roth (El justiciero) se pasa al cine familiar con esta película producida por Amblin Entertainment (E.T. el extraterrestre) sobre un niño de 10 años que, tras quedarse huérfano, se muda a la casa de su tío, en la que pronto descubrirá un mundo mágico en el que querrá participar, aunque algo tenebroso le aceche desde la sombra… Jack Black (No te preocupes, no llegará lejos a pie) y Cate Blanchett (Ocean’s 8) acompañan al joven Owen Vaccaro (Dos padres por desigual) en esta aventura juvenil con tintes de terror curiosa y atractiva, aunque le falta una pizca de personalidad para poder trascender. En breve, reseña.
Estreno: 11 de octubre



La noche de Halloween: Reboot/secuela directa del film original de John Carpenter del 78 que ignora todas las continuaciones que se han realizado desde entonces. Jamie Lee Curtis retoma el personaje Laurie Strode, quien se ha estado preparando durante décadas para el regreso de su némesis, Michael Myers, produciéndose al fin el reencuentro en, cómo no, la noche de Halloween, en la que Strode también tendrá que proteger a su hija (Judy Geer, Ant-Man y la Avispa) y a su nieta (Virginia Gardner, Goat) del asesino enmascarado. David Gordon Green (Stronger) dirige la película, que tuvo una buena acogida en el Festival de Toronto y de la que se espera que haga suficiente taquilla como para justificar futuras continuaciones.
Estreno: 26 de octubre



Bohemian Rhapsody: Biopic del cantante Freddy Mercury, que narra su etapa liderando la mítica banda Queen. Rami Malek (Mr. Robot) encarna a Mercury en este film que empezó dirigiendo Bryan Singer (X-Men: Apocalipsis) y terminó Dexter Fletcher (Eddie el Águila) cuando el primero fue despedido por su comportamiento errático en el set. La película no ha estado exenta de polémica debido a los eufemismos utilizados en la sinopsis lanzada por su productora para no decir la palabra ‘sida’, y porque en el primer avance mostrado parecía que se iba a pasar por alto la homosexualidad del cantante. No se ha proyectado en ningún festival, así que de momento nadie ha podido opinar sobre el resultado final.
Estreno: 31 de octubre

5/10/18

Crónica del 66º Festival Internacional de Cine de San Sebastián

Por Carlos R. Hervás

Festival San SebastianSon ya unos cuantos los años acudiendo puntual a esta cita anual con el cine. Permanece inalterable mi interés por el que, junto a Sitges, es mi evento cinéfilo preferido. Y todavía queda gente que se sorprende cuando, año tras año, remuevo cielo y tierra para asegurar mi presencia en ambos, o cuando les comento que las largas jornadas me permiten disfrutar de alrededor de cinco películas al día (y que no veo más porque a menudo el sueño acumulado hace mella). Obligado a dar explicaciones, suelo recurrir al tan manido “una vez al año no hace daño”. Pero, qué demonios, ojalá pudiera ser más de una.

El Festival Internacional de Cine de San Sebastián se presentaba, en esta su 66 edición, con una de las a priori más atractivas programaciones de los últimos años. A nombres como Claire Denis, Naomi Kawase, Carlos Vermut, Isaki Lacuesta, Kim Jee-Woon o José Luis Cuerda en su Sección Oficial, se suman cintas especialmente esperadas en diferentes secciones (Perlas es la más nutrida) como Pájaros de verano (Ciro Guerra y Cristina Gallego), Un asunto de familia (Hirokazu Koreeda) o First Man (Damien Chazelle).

Todo un lujo, aunque para la mayoría, a tenor de los comentarios generalizados, no se hayan cumplido las expectativas. Nada más lejos de mi opinión, acaso porque comprendo que no solo de obras maestras vive el cinéfilo, acaso porque detecto cierta autocomplacencia en el espectador con ínfulas medio que, cargado de experiencia, y necesitando la afirmación de un criterio propio solidísimo en función de una exigencia ilusa, casi necia, cree ver, un año tras otro, una Sección Oficial “especialmente floja”.

Analicemos, pues, lo visto en esta edición, ordenando lo visto de peor a mejor. Por supuesto, y como siempre, habrá de todo.

Desde Cannes aterriza en la sección Perlas Asako I & II, lo nuevo de Ryûsuke Hamaguchi. Se trata de un film japonés que profundiza en la tan sobada por el mundo cinematográfico figura del doppelgänger a través de una (estúpida) relación amorosa entre la protagonista y dos personas de igual apariencia pero carácter opuesto. Hamaguchi juega a ser Hong Sang-soo y se queda en el intento. En esta cinta sobra ligereza (en ocasiones, nos sentimos asistiendo a un culebrón televisivo cualquiera de las cuatro de la tarde) y falta casi de todo: coherencia formal, guion mínimamente creíble, unos actores decentes… Aun queriéndola entender de manera alegórica o simbólica (van por ahí los tiros, no se me escapa), el intento es tan fútil y el viaje tan anodino que no merece la pena el esfuerzo de soportar a este trío de indeseables durante dos largas horas.

Asako I y II

Tampoco alcanzo a disfrutar lo más mínimo de Dantza, la “película poética vasca” de este año que, como un cruce entre Baraka (Ron Fricke, 1992) y Flamenco (Carlos Saura, 1995), representa una historia silente de manera figurativa a través de los bailes folclóricos vascos de una popular compañía de danza regional. Se aguanta durante 10 minutos. A los 20, uno empieza a pedir la hora. A los 30, la acumulación de efectos especiales realmente chungos y de danzas que, por desgracia, no dan para aguantar una película de más de una hora, te obliga a huir.

Dantza

No obstante, estos no los puedo considerar fiascos porque verdaderamente no esperaba tampoco gran cosa de ellos. El caso de lo nuevo de Kim Jee-Woon es muy distinto. Del director de Encontré al diablo o de El imperio de las sombras esperaba más. Se trata de una nueva adaptación de la historia de Mamoru Oshii Jin-Roh titulada Illang: La brigada del lobo, una cinta de ciencia ficción que dibuja una distopía típica ambientada en un futuro no demasiado lejano de guerras por el conflicto coreano. Son demasiados los problemas que tiene Jee-Woon para narrar una historia que se padece absolutamente enrevesada, a pesar de que la trama política es, de hecho, simplona. A unos actores pésimos hay que sumarle unas escenas de acción demasiado rutinarias, una trama que no interesa y una acumulación de finales que exaspera. Las subtramas, lejos de sumar, molestan. Uno acaba deseando que las escenas de acción resuciten una función muerta. El momento no llega.

Illang

De Felix Van Groeningen no esperaba gran cosa, pero sí de una cinta que reúne en sus papeles principales a actores de la talla de Steve Carell y de Timothée Chalamet, uno de los actores del momento. Beautiful Boy es un drama sobre la adicción a las drogas en que un padre batalla contra el problema de drogadicción de su hijo. Supongo que no debe ser fácil esquivar el sermón cuando se aborda esta temática, y Beautiful Boy no es una excepción. Su desarrollo es rutinario, sus situaciones repetitivas y su escritura (que podría haber firmado Ronald Reagan) patéticamente discursiva. Los actores, efectivamente, salvan la función de la quema máxima. Pero no pueden hacer gran cosa ante una película que se acerca más al sensacionalismo de American History X que a la sutileza de Arrebato.

Beautiful Boy

Desde Francia nos llega El cuaderno negro, una película de la directora Valeria Sarmiento, montadora habitual de Raoul Ruiz. Se trata de una película de época en que una cortesana va pasando por diferentes manos cual Lazarillo de Tormes. A pesar de que durante la primera mitad de la película observamos una narración con cierto pulso, una ambientación que, basada en elementos sencillos de bajo presupuesto, convence, y escenas cargadas de erotismo, la intriga de misteriosas paternidades que comienza a vislumbrarse tras el ecuador del film hace aguas por todos los costados. Se suceden escenas intrascendentes y momentos directamente irrisorios (que arrancaron bastantes carcajadas no pretendidas entre el público), que culminan en un final inenarrable.

El cuaderno negro

Naomi Kawase, la mítica directora japonesa, presenta en la Sección Oficial Vision, un drama con ínfulas poéticas y new age en el que ni la propia directora tengo muy claro que sepa lo que nos quiere contar. A una trama que va descubriendo su propia esencia a medida que se desarrolla (un drama familiar con saltos temporales) se unen elementos simbólicos que asocian lo humano con la naturaleza, tratada como un agente que determina nuestro destino. La filosofía de baratillo, para el que la quiera comprar. Mientras, ni Juliette Binoche ni Masatoshi Nagase salvan la función.

Vision

La colección de películas a mi juicio fallidas la cierra la premiada por el jurado ALPHA, The Right to Kill, del filipino Brillante Mendoza. No alcanzo a compartir el entusiasmo del jurado hacia una película cuyo exotismo se limita a su localización, pero que no ofrece alicientes novedosos ni en la trama ni en su desarrollo. El estilo visual, con cámara en mano, pretende ser inmersivo, pero uno se acostumbra rápido al recurso, ciertamente manido, y si acaso acaba cansando. La fea fotografía no ayuda. El guion de Troy Espiritu se cree más inteligente de lo que en realidad es: son decenas las películas que han llegado a las mismas conclusiones por vías mucho más estimulantes. También posee evidentes problemas para conseguir que el espectador empatice con los problemas de sus personajes, a pesar de que se regodee en la miseria de su malogrado protagonista. El desenlace, supuestamente contundente y pretendidamente desolador, no solo le deja a uno frío sino que es previsible.

Alpha

Mejor fue la acogida por parte del público de la cinta uruguaya La noche de 12 años, de Álvaro Brechner, recientemente escogida por Uruguay para representar a su país en los Óscar. Se trata de un drama carcelario (un género que siempre ha poseído especial aceptación) que narra la historia real de privación de libertad en régimen de especial aislamiento durante 12 años por parte de la dictadura militar de Uruguay a un grupo de Tupamaros entre los que se encontraba José Mújica. La situación terrible que narra está tratada por Brechner con especial rigor formal y el dibujo de sus personajes es sólido. Los actores trabajan especialmente bien. Los problemas vienen a la hora de insuflar ritmo a una historia en esencia monótona. A pesar de algunas escenas (directamente influidas por Cadena perpetua) que la aligeran, la cinta se atasca en su desarrollo hasta llegar a un final poco esclarecedor. Tampoco alcanza el nivel de belleza estética y de profundidad psicológica de cintas como Hunger (Steve Mcqueen, 2008). En definitiva, aunque estimable, no posee la suficiente fuerza como para trascender.

La noche de 12 años

El film austríaco de Markus Schleinzer (habitual colaborador de Haneke) Angelo bucea inteligentemente en los orígenes del racismo en Europa. Nos cuenta la historia real de Angelo, un africano trasladado a Europa con 10 años en el siglo XVIII. Tratado como un ornamento, la vida de Angelo estará sometida a diversas vicisitudes relacionadas con su permanente otredad, de la que, no obstante, sabrá beneficiarse. El estilo en la dirección es seco, pausado, con largos planos fijos que recuerdan a su compañero Haneke y que mantienen una perfecta congruencia entre fondo y forma. En su desarrollo, Schleinzer no encuentra los suficientes elementos de interés, lo que sumado a su ritmo moroso repercute en una cierta antipatía hacia la película, que se siente demasiado cerebral. No obstante, se percibe una inteligencia expositiva estimable, que compensa el esfuerzo. Los minutos finales son especialmente clarividentes.

Angelo

Son varias las películas que colocaría en un peldaño inmediatamente superior a estas últimas. Todas estimables. Algunas, gratas sorpresas; otras, ligeras decepciones, a pesar de su evidente buen nivel (todo depende de las expectativas…). Entre aquellas de las que esperaba algo más, se encuentran Un asunto de familia, First Man, Cold War y High Life. Todas ellas, de directores especialmente reputados. Tanto en el caso de Koreeda como en el de Chazelle creo que se trata de obras menores dentro de su filmografía. El japonés vuelve a sus temáticas familiares para ofrecernos una intriga algo repetitiva. Chazelle, sencillamente, no encuentra el tono adecuado, ni penetra de verdad en el enigma que plantea. Lo demás, son florituras en la dirección que comienzan siendo realmente inmersivas pero que acaban fatigando, hasta llegar a un final anodino en el que no logra emocionar. Por otro lado, no soy especial fan ni de Pawlikoswki ni de Claire Denis, aunque les reconozco los méritos profesionales. Acaso por la temática, esperaba con especial ilusión High Life. Más cercana a Solaris que a 2001, durante buena parte de la cinta admiro su novedoso tono, que insufla aire fresco a un género demasiado manido. Hacia el final, la acumulación de absurdeces puede conmigo, aunque no tumba para nada el mérito de una cinta que ganará con las revisiones. De Cold War me cuesta disfrutar más, acaso por los mismos motivos que con Ida: su excesiva asepsis me hace alejarme de cinta, que siento demasiado cerebral. Aunque admiro su aroma a cine clásico, algo que Pawlikowski consigue especialmente bien a través de la puesta en escena y, en este caso, también por la naturaleza de la historia narrada. Es una película más que estimable, aunque no acabe de casar del todo con mis intereses.

Cold War

Por otro lado, salí más que satisfecho del visionado de Yuli y, sobre todo, de Viaje al cuarto de una madre. De la nueva cinta de Icíar Bollaín no esperaba gran cosa. No soy apenas afín a su lenguaje, a las historias que a menudo nos cuenta la directora. Pero, para mi sorpresa, la película, una especie de Billy Elliot cubana despojado de la temática homosexual, funciona. El montaje intercala escenas del pasado del famoso bailarín cubano Carlos Acosta con escenas basadas en el presente en que Acosta se interpreta a sí mismo. A través de las coreografías, Acosta nos narra sus vivencias, que serán pertinentemente llevadas a imagen a través de constantes flashbacks. Bollaín y Laverty (premiado con el Premio al Mejor Guion) encuentran el equilibrio exacto para hacer que la historia funcione y que las escenas de coreografías, lejos de molestar, enriquezcan la historia. Destaca el personaje del padre de Acosta, una especie de Alfredo de Cinema Paradiso, motor para que nuestro héroe se mantenga siempre caminando hacia adelante.

Yuli

En Viaje al cuarto de una madre se respira verdad durante todo el metraje. La cinta de la debutante Celia Rico merece la mayor de las atenciones. Por un lado, explora la relación maternofilial en un momento muy concreto: aquel en que los hijos han de abandonar el nido. Por otro lado, es un estudio sobre la pérdida y la soledad. Llena de matices, la cinta sortea inteligentemente los posibles peligros y evita caer en zonas obvias o que simplemente fuesen una distracción. Consciente de lo que nos quiere contar, Rico sustrae de la historia al padre de la familia, solo presente a través de los objetos, que cobran especial relevancia en el desarrollo de la historia. Mención especial merecen las interpretaciones de Anna Castillo, una de las actrices jóvenes más prometedoras del panorama actual, y de Lola Dueñas. Ambas se meten en un papel alejado de otros registros a los que nos tienen acostumbrados. Y el resultado no podría ser más satisfactorio. Finalmente, a pesar de ser una película pequeñita, el sabor de boca es de película importante.

Viaje al cuarto de una madre

In Fabric es la nueva locura de Peter Strickland (Berberian Sound Studio). Se trata de una comedia de terror con un tono personalísimo. La premisa, inicialmente absurda (una prenda de ropa asesina) es tratada con una comicidad alejada de la comercialidad del cine americano (del que sobran las comedias de terror, producidas a espuertas). La creatividad que despliega no es habitual hoy día en el cine de terror, y en su locura y surrealismo, Strickland encuentra un lenguaje propio en que se siente cómodo. La estructura del filme, que suma dos tramas independientes unidas solamente por la ínclita prenda, funciona a pesar de presentarnos a un nuevo personaje a la hora de película. El sofisticado diseño de sonido y los montajes alucinógenos de imágenes hipnóticas dotan a la película de una personalidad virulenta. La reiteración en algunos elementos (la dependienta de la boutique) acaba saturando un poco, pero se compensa con el derroche de creatividad de que hace gala Strickland.

In Fabric

Vuelve Cuerda. Y vuelve por todo lo grande, retomando el estilo de la que para un servidor es su mejor película: Amanece, que no es poco, una de las mejores comedias de siempre. Es verdad que no todos los chistes de Tiempo después funcionan, y que ni tan siquiera su trama es muy original (véase High-Rise, de Ben Wheatley), pero es un placer observar que José Luis Cuerda, tanto tiempo después, mantiene intacto su humor, y gozamos viendo lo que se siente como un homenaje a su figura por parte de tantos cómicos y actores del momento. El reparto es irregular: no alcanzo a ver comicidad alguna en Roberto Álamo, pero me gusta mucho Manolo Solo; tampoco le encuentro la gracia a Blanca Suárez, pero por ahí está el elenco de Muchachada nui para compensar. Los chistes, en ocasiones se atropellan los unos a los otros, pero también esto era una característica de Amanece, que no es poco. En definitiva, una película obligada para los amanecistas, aunque posiblemente no todos los nuevos espectadores la disfrutarán por igual.

Tiempo despues

Ciro Guerra ya sorprendió en 2015 con esa especie de cruce entre 2001: una odisea del espacio y Apocalypse Now que era El abrazo de la serpiente, una de las mejores cintas de aquel año. Ahora, junto a Cristina Gallego, llega a Perlas su siguiente película Pájaros de verano, que nos narra la historia de los orígenes del narcotráfico en la Colombia de finales de los 60. De nuevo, se trata de una de las mejores que he tenido oportunidad de ver este año en San Sebastián. En esta ocasión, al estilo de El abrazo de la serpiente se le une una trama que tiene muchos más puntos en común con la serie Narcos, de cuyo ritmo también bebe en cierta medida. En ella, se estudia cómo la avaricia relacionada con el control del narcotráfico producía un choque con las costumbres indígenas en los pueblos Colombianos. La tensión entre vida moderna y tradición es el tema principal de una película por otra parte bella y emocionante. Si bien más convencional que su anterior cinta, Pájaros de verano se apoya en las constantes del subgénero de mafias, aderezado con algo de western, para ofrecer una cinta más digerible, aunque sin tanta elevación artística.

Pajaros de verano

Lo mejor, por segundo año consecutivo, lo encontramos en la Sección Oficial. Al igual que en la edición anterior con The Disaster Artist, también era la película que esperaba con más ganas. Quién te cantará es lo nuevo de Carlos Vermut, cuyo anterior trabajo, Magical Girl, ganaría la Concha de Oro en su correspondiente edición. En esta ocasión, entre el jurado no se encontraba, como aquella vez, Pedro Almodóvar. Y es que el cine de Vermut no podría tener más en común con el manchego. Los nexos se amplifican en Quién te cantará, añadiendo a los elementos comunes referencias a Persona de Bergman, todo combinado con un lenguaje retorcido, con personalidad propia. Las historias de Vermut están articuladas en torno a unos personajes cuya relación a menudo se basa en los engaños y las mentiras, ofreciendo guiones circulares que tienden a cerrarse al final. En esta ocasión, Vermut narra la historia de una cantante de éxito que se enfrenta a una amnesia sobrevenida por un accidente. Para recuperar su identidad perdida, la protagonista deberá contactar con una imitadora para que le enseñe a ser ella misma.

Quien te cantara

Con esta premisa, Vermut retoma la idea del doppelgänger que traíamos a colación en la primera reseña, esta vez sí con cohesión narrativa y acompañada de un lenguaje visual especialmente cuidado. De hecho, cabe destacar su evolución visual con respecto a cintas anteriores. Si bien la cinta pierde la frescura de Magical Girl, se acerca mucho a ella ofreciendo otros alicientes, como una mayor complejidad psicológica o unas interpretaciones incluso más pulidas. A destacar, una inmensa Eva Llorach que huele a Goya. La temática de la pérdida y suplantación de la identidad es especialmente profunda en ese juego de cantantes en que todas quieren ser lo que no son, y ninguna sabe muy bien quién es en realidad. Si bien el personaje de Natalia de Molina, interpretado con enorme solvencia por esta actriz de sobrado talento, desentona un poco, se antoja crucial como motor de una trama que se desarrolla con precisión de cirujano. Solo por esta cinta, el San Sebastián de este año ha merecido la pena. Le deseo la mejor de las suertes en la carrera de premios.

1/10/18

Actriz del mes: Claire Foy

Claire Foy


Nombre completo: Claire Elizabeth Foy

Fecha de nacimiento: 16 de abril de 1984

Lugar de nacimiento: Stockport, Inglaterra (Reino Unido)

Filmografía destacada:

Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte (2018)

First Man (2018)
Perturbada (2018)
The Crown (Serie de TV) (2016 – 2017)
Una razón para vivir (2017)
The Lady in the Van (2015)
Wolf Hall (Miniserie de TV) (2015)
Rosewater (2014)
Vampire Academy (2014)
White Heat (Miniserie de TV) (2012)
Arriba y abajo (Serie de TV) (2010 – 2012)
Wreckers (2011)
The Promise (Miniserie de TV) (2011)
En tiempo de brujas (2011)
Little Dorrit (Serie de TV) (2008)

Méritos:¿Quién es esa chica y de dónde ha salido?” Probablemente sea la pregunta más formulada entre los espectadores de la primera temporada de The Crown, tras quedarse atónitos ante la delicada y sensible interpretación de la actriz que daba vida a Isabel II en sus años mozos. Pues se trataba de Claire Foy, actriz británica de cine, televisión y teatro de orígenes humildes y juventud complicada, pues con 13 años sufrió una artritis que la dejó temporalmente lisiada, con 17 un tumor en el ojo y recientemente ha confesado padecer ansiedad desde que era niña, pero consiguió superar todas las dificultades y completar sus estudios de arte dramático en Liverpool y Oxford. No fue hasta llegar The Crown que Hollywood reparó en ella, lo que le ha permitido acceder a proyectos cinematográficos ambiciosos y amortiguar su salida de la serie, dado que Olivia Colman recogerá su testigo como recambio generacional en la tercera temporada.

Tras despedir a Elizabeth II por todo lo alto ganando hace un par de semanas el Emmy a mejor actriz dramática, en una edición con un nivel altísimo de interpretaciones femeninas, Foy va a dedicar lo que queda del año a la promoción de dos estrenos potentísimos. En primer lugar, First Man, nuevo film del oscarizado Damien Chazelle (La La Land) en el que da vida a Janet, la esposa de Louis Armstrong, el primer ser humano en pisar la Luna. En segundo lugar, llegará a los cines el mes que viene Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte, en la que asume el complicado reto de dar vida a la icónica Lisbeth Salander y sobrevivir a las comparaciones con sus dos predecesoras, Noomi Rapace y Rooney Mara. De momento y que se sepa no tiene más proyectos pendientes en la agenda, aunque de buen seguro que no le faltarán ofertas, puesto que la serie de Netflix ha sido el escaparate perfecto de su talento, granjeándole rápidamente un estatus de actriz de inmenso talento que tendrá que cuidar y afianzar a partir de ahora. Larga vida a la reina.

Claire_Foy

Extras:

Tráiler de First Man

Tráiler de Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte

Ganando el Emmy a mejor actriz de serie dramática por The Crown

Entrevista sobre The Crown 

Photocall con Ryan Gosling en San Sebastián

29/9/18

El robot metió la mano

Poster Upgrade


Dir.:
Leigh Whannell
Int.: Logan Marshall-Green, Betty Gabriel, Harrison Gilbertson, Simon Maiden, Benedict Hardie, Melanie Vallejo
¿De qué va?: En un futuro cercano, la tecnología controla prácticamente todos los aspectos de nuestra vida. Pero cuando el mundo del tecnófobo Grey da un revés trágico, su único esperanza para hallar venganza es un chip informático experimental que es implantado en su cuerpo y que responde al nombre de Stem.

Reseña: Leigh Whannell acudió a la presentación de su película, Upgrade (Ilimitado), en Motel X, el Festival de Cine de Terror de Lisboa. Allí contó que cuando propuso a Jasom Blum, propietario de la productora en alza Blumhouse (Déjame salir, Insidious, The Purge…), financiarle su particular versión de Terminator, este le puso como condición presentarle un proyecto que se pudiese rodar con el presupuesto estándar que manejan para sus producciones: 5 millones de dólares. Por lo que, según cuenta Whannell, tuvo que abaratar las escenas de acción desde el guion, pasando en una escena de enfrentar al protagonista con cuatro enemigos a dos, después uno y, finalmente, a situarlo en una habitación vacía. Cierto o no, fue un buen chascarrillo con el que Whannell bromeó sobre la modestia de una propuesta que en ningún momento se siente barata ni vulgar.

Upgrade2

Partiendo de un recurso tan manido como la búsqueda de venganza por la muerte de un ser querido, la mejor baza de Upgrade radica  en el conflicto que se le presenta al protagonista: un tipo vintage que desprecia los avances tecnológicos, debe asumir que una inteligencia artificial es tanto su tabla de salvación como su mejor aliado en su vendetta particular. Para colmo, la IA es como un super ordenador sabelotodo que solo puede oír él y que es capaz de tomar el control de su cuerpo, convirtiéndolo en un arma letal. No hay muchas escenas de acción, probablemente por las limitaciones presupuestarias, pero las que hay son esmeradas y vistosas. Los movimientos de cámara y las coreografías resultan orgánicas, acordes con la naturaleza a medio camino entre lo humano y lo robótico del protagonista. El resto lo pone Logan Marshall-Green, que tras impresionar en The Invitation (2015), vuelve a realizar una interpretación fantástica y esforzada que debería darle reconocimiento más allá de su tremendo parecido con Tom Hardy; no hay más que ver el recital físico y tragicómico que realiza en la primera escena de acción, la mejor y más bestia del conjunto.

Upgrade

Whannell no tiene demasiado que aportar al debate sobre los peligros de los avances tecnológicos que no se haya dicho ya. Sin embargo, ofrece algo fresco, perturbador y violento en su justa medida. Hacia el tramo final del film tropieza en lugares comunes del género, pero lo arregla bastante con un desenlace potente y satisfactorio. Así pues, Upgrade se libera de cualquier complejo que pueda sentir hacia Terminator o Tom Hardy para erigirse como un thriller que abraza la serie B en la que se enmarca con simpatía, ingenio y desparpajo. Y sin pasarse de los 5 millones de dólares.

7/10