4/4/21

Hora de cotufas – 1x12 – Jonás Trueba


Jonás Trueba es el tema central de nuestro primer monográfico dedicado a un director de cine. Luis Ogando (@luisan_ogades) regresa a Hora de cotufas para revisar la corta pero estupenda filmografía del pequeño de los Trueba: sus influencias, sus colaboradores recurrentes, la música que suena en sus películas, su Madrid, lo que nos transmiten sus historias y mucho más. Porque en esta casa somos "jonasers" a muerte.

Disponible en ivoox y Spotify.

21/3/21

Hora de cotufas – 1x11 – Clásicos Disney

Había una vez, un episodio de Hora de Cotufas con Rashide Emén (@RashEmen) en el que se habló de maratones Disney, de clásicos animados favoritos, de remakes en acción real, de polémicas que atormentan al hogar de Mickey Mouse y de Raya, la última ¿princesa? de la casa. Y vivieron frikis para siempre.

Hilo de Twitter de maratón Disney

Disponible en ivoox y Spotify.

19/3/21

Relic – Flores marchitas


Dir.:
Natalie Erika James
Int.: Emily Mortimer, Bella Heathcote, Robyn Nevin, Chris Bunton, Steve Rodgers, Catherine Glavicic, Jeremy Stanford
¿De qué va?:  Cuando Edna desaparece de forma inexplicable, su hija Kay y su nieta Sam acuden a la casa de campo familiar que se encuentra en completa decadencia, donde descubren numerosas pistas que evidencian el aumento de la demencia de la anciana.

Reseña: Desde pequeños nos inculcan que hay que tener miedo tanto a la muerte como al envejecimiento y las secuelas que este último produce: aparición de arrugas, pérdida de memoria y autonomía, sentidos mermados, dolores físicos, soledad… Todo eso lo experimentamos por primera vez a través de nuestros abuelos, quienes también ejercen de augurio de lo que le pasará a nuestros padres y a nosotros mismos cuando llegue el momento. En torno a este terror tan cotidiano orbita la ópera prima de la realizadora australiana Natalie Erika James, Relic, una película que se vale de los mecanismos del género de terror y del fantástico para crear un inmersivo drama psicológico.

En Relic, una mujer viaja junto a su hija hasta la aislada casa de su madre, una anciana que ha tenido un comportamiento errático en los últimos meses y que ahora ha desaparecido sin dejar rastro. Las tres generaciones de mujeres vivirán una serie de fenómenos extraños que afectan particularmente a la mayor de las tres. Se cuestionan la salud mental de esta última y qué es lo mejor para ella. La película luce una cuidada ambientación lúgubre, putrefacta y opresiva. Nos sumerge en una narración que, aunque en su tramo intermedio se sustenta demasiado en sucesos paranormales y efectismos, cobra todo el sentido en el desenlace, cuando se revela la auténtica naturaleza del mal que se cierne sobre esta familia.

Lo peor que se puede hacer a la hora de ver Relic es tener expectativas de que estamos ante la película de terror del año, un título que no suele sentarle bien a la cinta a la que se le endosa. Relic no da miedo, ni siquiera tiene sustos ni lo pretende, pero sí que crea un desasosiego que va in crescendo conforme la atmósfera se va tornando más asfixiante e insostenible para las tres protagonistas, encarnadas de forma impecable por Emily Mortimer, Bella Heathcote y Robyn Nevin. La película es similar en forma, fondo e intenciones a la también australiana y muy femenina Babadook (2014), que también tuvo que lidiar con la etiqueta de “fenómeno del terror” de su año.

En definitiva, Relic es un relato profundamente empático que aborda la maternidad, el envejecimiento, las enfermedades mentales, la soledad y el deber familiar desde una perspectiva tan sombría como genuina. Es posible que aquellos que esperen emociones fuertes se sientan decepcionados al encontrarse con un film pausado que se revela en última instancia como una conmovedora metáfora sobre el inexorable paso del tiempo y sobre cómo este afecta en el deterioro de nuestros cuerpos y mentes. Estupendo debut de la cineasta Natalie Erika James, a la que habrá que seguirle la pista de cerca.

7/10

Esta reseña también puedes leerla en Cinemagavia.

17/3/21

Minari. Historia de mi familia – Un lugar donde quedarse


Dir.: Lee Isaac Chung
Int.: Steve Yeun, Yeri Han, Daniel S. Kim Youn Yuh-jung, Will Patton, Alan Kim, Noel Cho, Darryl Cox
¿De qué va?: A mediados de los 80, una familia coreano-estadounidense se muda a una pequeña granja de Arkansas en busca del sueño americano.

Reseña: Decía Bong Joon-Ho en una entrevista concedida a El País que Parásitos (2019) es “Corea del Sur como podría ser España”. También podría haber sido México, Sudáfrica o Estados Unidos, pues el conflicto de clases fruto de las desigualdades económicas es universalmente reconocible, y de ahí viene parte del gran éxito de la laureada película de Joon-Ho. Sin embargo, hay temáticas ancladas a un territorio en particular, y no siempre lo están por albergar elementos exclusivos de un territorio (véase los samuráis en Japón): las historias sobre la esperanza de un mejor futuro depositada en la emigración son reconocibles para todas las culturas pero están concentradas en el cine norteamericano, pues Estados Unidos a lo largo de su historia ha insistido en mostrarse como la tierra de las oportunidades definitiva; el sueño americano al alcance de todos, siempre y cuando te esfuerces por conseguirlo.

Ligeramente inspirada en su propia infancia, Lee Isaac Chung ha dirigido y escrito Minari, la historia de una emigración ya iniciada, pues la familia coreana protagonista lleva años viviendo en Estados Unidos, pero los conocemos mudándose de la ciudad al campo, donde el padre, Jacob (Steven Yeun), ha comprado un terreno donde quiere empezar una granja de productos coreanos. El idealismo de Jacob es diametralmente opuesto a la actitud de su esposa, Monica (Yeri Han), que apenas habla inglés y no está del todo convencida de la gran inversión que hay que hacer para materializar el sueño agrícola. La pareja tiene dos hijos, pero colman sus atenciones en el pequeño, David (Alan S. Kim), pues padece una dolencia del corazón por la que debe estar continuamente vigilado. Por eso, deciden traer desde Corea a la abuela (Youn Yuh-jung), para que cuide de los niños cuando ellos trabajan como sexadores de pollos (hay que dar las gracias a Chung por mostrarnos esta profesión tan curiosa como desconocida).

En Minari confluyen elementos propios de la cultura coreana (el propio título del film) con las emociones fácilmente identificables de sus personajes. No reconocerás las especias que la abuela se trae desde Corea, pero sí las lágrimas de su hija al recibir un producto que le recuerda a su añorada tierra natal. O la extrañeza de David al conocer a su abuela, o los problemas de entendimiento y las diferencias ¿irreconciliables? entre Jacob y Monica. La película se mueve entre el drama y la comedia con una calidez muy familiar, alternando entre las diferentes tramas y los distintos puntos de vista y mostrándose comprensiva con la postura y las motivaciones de todos los personajes. Todo el elenco está formidable, pero sí hay que destacar a alguien es a Youn Yuh-jung por esa impagable abuela, tan peculiar como tierna, que crea una relación profundamente emotiva con David. Si hay que ponerle alguna pega, sería la de que la otra niña, Anne (Noel Cho), queda relegada a un discreto segundo plano, y sus breves intervenciones nos dejan con ganas de conocerla más.

Minari. Historia de mi familia es una maravilla. Honesta, humilde, divertida y nostálgica. Poética al tiempo que anclada a la tierra. No intenta derribar el sueño americano ni enarbolarlo, sino contar la experiencia de esta familia en su intento por alcanzarlo. Si queremos adscribirla al contexto sociopolítico actual, sí que puede interpretarse como una oda a la emigración como fenómeno histórico indispensable en la construcción identitaria y la mezcla de culturas, en un momento en el que se apela al levantamiento de muros para proteger una supuesta “pureza” tan imposible como innecesaria. Pero esto no es más que una lectura que se saca a colación de la historia de una familia que intenta salir adelante como buenamente puede, intentando adaptarse a una realidad que le es extraña sin perder aquello que les mantiene unidos al lugar de donde vinieron.

9/10

Esta reseña también puedes leerla en Cinemagavia.

16/3/21

O.C: Sombrero de copa (1935)

¿De qué va?: Jerry Travers, bailarín americano, actúa para su productor británico en Londres. Así es como despierta a su vecina de abajo. Enfadada, Dale Tremont sube al piso para protestar, pero al conocerse, sienten una irresistible atracción el uno por el otro.

Reputación: La comedia musical más exitosa de Fred Astaire y Ginger Rogers. Fue la primera ocasión en la que la pareja contaba con un guion escrito específicamente para ellos. Astaire reaccionó negativamente a las primeras versiones del guion escrito por Dwight Taylor, dado que le recordaba bastante a la historia de La alegre divorciada (1934) y que su personaje le parecía demasiado antipático. Allan Scott fue entonces contratado para reescribirlo; se trataba de su primer proyecto de envergadura, pero a partir de este volvió a trabajar en otras seis películas del tándem Astaire-Rogers. El director, Mark Saldrich, dirigió cinco musicales de la pareja y era físico antes de dedicarse al cine; diseñaba planos para cada escena y así sabía exactamente dónde colocar la cámara y a los actores. Igualmente, Fred Astaire supervisaba cada aspecto del departamento musical, desde la orquestación hasta el rodaje y la edición; era particularmente firme en cómo debían grabarse los números, pues no le gustaba interrumpir el baile con ángulos de cámara inusuales, cortes a la cara y a los pies de los bailarines o planos de reacción del público. Sombrero de copa fue uno de los mayores éxitos cinematográficos de 1935, con 3 millones de dólares recaudados, y fue nominada al Oscar a mejor película, dirección artística, coreografía y canción, pero no se llevó ninguno.

Comentario: Sombrero de copa es tanto un musical ¡ como una comedia de enredo y deslumbra en ambos frentes por igual. Los diálogos son divertidísimos, cargados de dobles lecturas y grandes réplicas, y aunque están concebidos para el lucimiento de Astair y Rogers, Edward Everett, Erik Rhodes y Helen Broderick no se quedan atrás en sus roles secundarios. Por su parte, el repertorio musical es una delicia, con Cheek to Cheek como la canción más mítica, pero cada número está deliciosamente interpretado y coreografiado; no falta ni sobra nada. Esa Venecia idealizada y fantasiosa donde transcurre gran parte de la acción es la metáfora perfecta de lo que Sombrero de copa es en realidad: un sueño de celuloide al que se puede acudir para ser feliz durante poco más de hora y media y evadirse de los problemas del mundo real.

Próximo visionado: Cita en San Luis (1944)

13/3/21

Raya y el último dragón – Cuestión de confianza


Dir.:
Don Hall, Carlos López Estrada, Paul Briggs, John Ripa
¿De qué va?: Tiempo atrás, en el mundo fantástico de Kumandra, humanos y dragones vivían juntos y en armonía. Pero cuando una fuerza malévola amenazó su tierra, los dragones se sacrificaron para salvar a la humanidad. Ahora, 500 años después, el mismo mal ha regresado y todo depende de que una solitaria guerrera, Raya, encuentre al legendario último dragón para reparar la tierra fracturada y su dividida población.

Reseña: Aunque las películas del Disney reciente y de Pixar sean bastante homogéneas, hay ciertas diferencias sutiles entre unas y otras, como la tendencia de esta última por hacer historias que van más dirigidas a los padres que al niño, o que los clásicos Disney sigan creándose a partir de la base narrativa de siempre, pero introduciendo algunas novedades adecuadas a los tiempos que corren, siendo una de los más significativas que ahora las princesas reniegan de su título y no necesitan un interés romántico para sentirse realizadas. Igualmente, los ingredientes principales suelen ser los mismos: un reino en peligro, conflicto con los padres, algún animalito o criatura como aliado de la heroína, una lección moral que aprender…. Disney acostumbra a lanzar clásicos competentes, y al final, que guste uno más que otro depende mucho de las simpatías que genere entre el público. 

Raya y el último dragón es el primer clásico Disney que no es secuela desde Vaiana (2016), y si aquella era una historia que partía de la cultura y la mitología polinesia, esta está arraigada a la asiática. Con gran claridad expositiva, el film presenta el mundo en el que se desarrolla la acción, así como los acontecimientos que preceden a la aventura de la heroína a través de los diferentes reinos que conforman Kumandra, cada uno con una apariencia muy distintiva. Disney alcanza una nueva cota de excelencia técnica con una animación de apabullante belleza, colorida y rica en detalles; un espectáculo visual, acompañado de una estupenda partitura de James Newton Howard, que merece ser disfrutado en la pantalla más grande en la que se pueda ver.   

Raya es una estupenda heroína y la galería de personajes son tan simpáticos y entrañables como cabría esperar de un clásico Disney. Ahora bien, la dinámica entre Raya y la dragona Sisu, principal en la trama, no la encuentro tan especial y conmovedora como la de Elsa y Anna, Ralph y Vanellope o Vaiana y Maui, ejemplos recientes cortados por el mismo patrón. Es una sensación de familiaridad que no despierta fervor y que se puede extender a toda la película, cuya única salida del canon Disney, el componente post-apocalíptico, parece prestado de otra franquicia de la casa, Marvel.

Lo que sí me parece bastante insólito es la relación entre Raya y su némesis, Namaari, y el importante papel que asume esta última tanto en el desenlace como en la moraleja del film, sobre lo importante que es la confianza y la unidad para poder solucionar los problemas del mundo. Probablemente nadie dejará de desconfiar de la gente tras terminar la película… pero la intención es lo que cuenta. En definitiva, Raya y el último dragón cumple con los estándares de la factoría Disney, destacando sobremanera en el apartado visual, pero su impronta asiática es lo único que parece genuino de un film igualmente notable, pero habrá que ver si el entusiasmo que genera será suficiente para que la película permanezca viva en el recuerdo.

7’5/10

12/3/21

The Assistant – Callar y acatar


Dir.: Kitty Green
Int.: Julia Garner, Matthew Macfadyen, Makenzie Leigh, Kristine Froseth, John Orsini, Noah Robbins
¿De qué va?: Un día en la vida de Jane, la asistente de un poderoso ejecutivo. Mientras Jane sigue su rutina diaria, empieza a darse cuenta del abuso que amenaza cada aspecto de su posición.

Reseña: Tres años después del nacimiento del #MeToo, empiezan a llegar las películas que surgieron a raíz de él, como ocurre con cualquier acontecimiento cultural, social y político que sacude el mundo en el que vivimos. Algunas de estas películas abordan sus consecuencias y otras las situaciones de misoginia que originaron dicho movimiento. Este último es el caso de The Assistant, film dirigido y escrito por Kitty Green que sigue a lo largo de un día la rutina de la asistente de un importante ejecutivo cinematográfico. A este último nunca se le muestra en pantalla, un hábil recurso empleado para demostrar que el abuso no es una cuestión personalizada, sino un mal sistémico.

Jane es la primera en llegar a la oficina y la última en irse. Trabaja a destajo y aspira a convertirse en productora algún día, pero es tratada por sus compañeros con un paternalismo rancio, quienes además le endosan tareas “femeninas” como lidiar con la esposa del jefe o encargarse de pedir el almuerzo. A Jane la obligan a estar agradeciendo constantemente la oportunidad laboral que se le ha concedido, pero solo se le reconoce su labor para doblegarla y para que siga sumisa y callada. Ante una serie de comportamientos sospechosos de su jefe hacia unas chicas jóvenes, Jane intenta hacer algo en la mejor y más reveladora escena del film, aquella en la que se demuestra que un Harvey Weinstein no abusa de las mujeres por su cuenta y en secreto; todos lo saben y lo aceptan, incluso hacen bromas al respecto, porque el poder que concede el patriarcado consiste en hacer y deshacer como convenga con la complicidad de un club de hombres detrás.


The Assistant es fría, distante y aséptica de forma premeditada. Una película de terror incómoda que orbita en torno a la gran interpretación de Julia Garner, el único ancla moral de la historia, que destila frustración al verse en una situación en la que se ve obligada a tragar y mirar hacia otro lado. La película se pone del lado de todas aquellas mujeres que sabían lo que pasaba y no hicieron nada ante las amenazas de todo lo que podían perder si alzaban la voz, pero la jornada laboral de Jane está un tanto sobrecargada de un amplio abanico de actitudes machistas, lo cual podría haber quedado mejor plasmado si se hubiera desarrollado a lo largo de, por ejemplo, una semana, en vez de en un único día. Igualmente, The Assistant es una película valiosa tanto para hacerse una idea de las situaciones que hicieron tan necesario el #MeToo como para detectar micromachismos que siguen produciéndose a día de hoy.

7/10