10/7/15

Mis adorables lacayos

Poster Los minions

Dir.: Kyle Balda, Pierre Coffin
¿De qué va?: Desde el principio de los tiempos, los Minions son unos seres que siempre buscan servir al amo más vil de todos. Tras una serie de vasallajes frustrados, los Minions entran en depresión, así que tres de ellos, Kevin, Stuart y Bob, emprenden un viaje para conseguir una jefe a la que seguir, Scarlet Overkill, la villana más mala y popular del mundo en los años 60.

Reseña: Los Minions se ganaron el derecho a protagonizar su propia película al ser lo mejor de la blandita Gru, mi villano favorito, y lo recalcaron en una secuela en la que sus responsables se dieron cuenta del fenómeno que tenían entre manos al otorgarles más protagonismo y centrar en ellos su estrategia de merchandising. Sin embargo, por muy monos y simpáticos que sean, los Minions no pueden escapar a la prueba de fuego implícita en todo spin off: demostrar que lo que funciona en pequeñas dosis puede ser igual de efectivo a granel. ¿Lo habrán conseguido?

Los Minions2

La película arranca de forma inmejorable contándonos los orígenes de los Minions y sus meteduras de pata al servicio de diferentes villanos a lo largo de la Historia,  para luego detenerse a finales de los años 60, cuando los tres Minions que protagonizan la historia se separan del grupo para ir en busca del amo definitivo. La ambientación es otro de sus puntos fuertes, sacando partido del contexto histórico, la estética sesentera y la música de la época para dotar de una identidad colorista y particular al filme. Las identidades del trío protagonista también están muy bien definidas, basadas en arquetipos clásicos (el líder, el hippie y el inocente) y que, sumadas al carácter patoso y cómico que han heredado estos personajes de grandes de la comedia muda como Charlie Chaplin o Buster Keaton (salvando las distancias), dan pie a varios gags muy divertidos y para todos los gustos: físicos, referenciales, escatológicos, elaborados y facilones.

Los Minions

Al entrar en escena Scarlet Overkill  (doblada al español por una muy eficiente Alexandra Jiménez) la película toma derroteros más convencionales, persecución alocada incluida, y aunque mantiene buenos niveles de diversión y simpatía pierde fuelle respecto a su principio, sobre todo en el tramo final, que parece que nunca va a terminar. A Los Minions le ha pasado lo mismo que a Los pingüinos de Madagascar: demuestran que son capaces de liderar una película por sí mismos pero les ha tocado una empresa que no saca partido de todo su potencial. Sus directores ni siquiera se molestan en introducir la clásica moraleja dirigida a los más pequeños porque saben lo que se traen entre manos: una comedia ligera para que un gran público de todas las edades pase un buen rato, al tiempo que aumentan las ventas de los muñequitos, las camisetas y demás. Las tramas ambiciosas mejor dejarlas en manos de Disney y Pixar.

6’5/10