23/7/15

La diva y sus demonios

Poster Amy

Cuando Amy Winehouse falleció en el 2011, ingresó en el llamado ‘Club de los 27’ de estrellas malditas como James Dean, Jim Morrison o Kurt Cobain, jóvenes que vivieron la vida de forma tan rápida e intensa que se fueron de forma prematura,  privándonos al mundo de un talento que, tal vez, no supimos aprovechar. Tras realizar una alabada radiografía del piloto de Fórmula Ayrton Senna, el cineasta Asif Kapadia centra su atención en la autora de Rehab, con el fin de indagar en las causas  por las que la cantante de jazz de mayor proyección de la última década acabó saboteando tanto su carrera profesional como su vida.

Amy

Kapadia ha hecho buen acopio de videos caseros, fotos, cuadernos y declaraciones de los familiares y allegados de la cantante, a los que en vez de ver hablando frente a la cámara tan sólo oímos de fondo mientras vemos un collage de recuerdos y momentos privados, públicos y robados de Winehouse. La historia de la ascensión de un ídolo y de su posterior declive, perpetrado por los mismos que la auparon, la conocemos de sobra por historias precedentes, pero en este caso resulta particularmente íntima en la honestidad implícita en las declaraciones de la propia Winehouse y en la asociación de las brillantes letras que compuso con acontecimientos clave de su vida, como su turbulenta historia de amor con Blake Fielder. Amy no contiene nada especialmente revelador sobre las circunstancias de su caída en desgracia, pero sí que da la impresión de ser un documento veraz y bastante completo sobre su vida personal y su carrera artística. Tal vez se valga demasiado del material de la misma prensa amarilla a la que pone en tela de juicio, pero resulta necesario para dar una visión completa del fenómeno mediático.

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Lo que hay detrás del nombre es una chica humilde de un talento inmenso que caminó tan cerca del precipicio, alentada por su padre, su marido, su equipo y la presión mediática, que acabó cayendo en él. Buena parte de su inspiración provenía de su lado personal más inestable y turbulento, y quizás por ello nadie, salvo sus amigos más cercanos, se preocupó especialmente en ayudarla, no fuera a ser que el negocio se terminara; ahí es donde reside la parte más terrorífica de la historia. En definitiva, Amy es un documental hábil y bien facturado capaz de interesar a los neófitos de la música de Winehouse, pero que resulta imprescindible para todos aquellos que se sientan un poco huérfanos desde la desaparición de una figura tan controvertida, apasionante y trágica como las canciones que compuso.

7’5/10