22/8/15

Sinergias devoradoras de mundos

Poster Cuatro fantasticos

Dir.: Josh Trank
Int.: Miles Teller, Kate Mara, Michael B. Jordan, Jamie Bell, Toby Kebbell, Reg E. Cathey, Tim Blake Nelson
¿De qué va?: Desde que era pequeño, Reed Richards ha estado obsesionado con inventar una máquina de teletransporte. Gracias a la beca ofrecida por la Fundación Baxter, Reed conseguirá hacer su sueño realidad, pero tras ser teletransportado a un mundo desconocido, tanto él como sus compañeros sufrirán un accidente que les conferirá poderes sobrehumanos…

Reseña: El reboot de la familia de superhéroes por excelencia ha llegado a los cines arrastrando el mayor buzz negativo que ha tenido un estreno en la última década. Desde que el anuncio del casting no contentara a los fans, se ha producido una cadena de meteduras de pata que ha terminado con el director renegando de su propia película y una recaudación en taquilla muy por debajo de lo esperado. Da la impresión de que lo único que quería Fox era relanzar la saga para no tener que devolver los derechos cinematográficos a Marvel, sin saber  con seguridad qué enfoque darle a la película, más allá de distanciarse del tono kitsch e infantil de las anteriores traslaciones al cine del cómic. Y así ha quedado el filme, como una demostración inigualable de la diferencia abismal que puede haber entre la visión de un director y la del estudio que pone la pasta.

Cuatro fantasticos

Gracias a la peluca falsa que le endosaron a Kate Mara para grabar las escenas adicionales resulta bastante sencillo reconocer qué escenas pertenecen a la versión del director y cuáles fueron añadidas por el estudio a posteriori. La primera hora de la película pertenece en gran medida a Josh Trank, siendo una suerte de apéndice del filme que le valió este encargo, Chronicle. Trank se toma su tiempo para sentar las bases de la historia y presentar a los personajes, unos chavales ambiciosos y solitarios que quieren demostrarle al mundo de lo que son capaces y que están a punto de adquirir un poder para el que no están preparados. Poco tiene que ver con la fuente original y quizás su ritmo es demasiado sosegado, pero es evidente que Trank ha hecho suyo el material, además de otorgarle atmósfera, contar con actores competentes y exponer el conflicto con claridad.

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Pero tras un salto temporal en la narración, la película da un giro de 180º y se convierte en otra cosa muy distinta: la trama se acelera, la banda sonora se vuelve más rimbombante, la asimilación de los poderes se pasa por alto, los conflictos se resuelven en dos líneas simplonas de guión, las relaciones entre los personajes evolucionan de forma brusca y la peluca rubia de Kate Mara se hace más omnipresente. La aparición del villano afianza el disparate en el que se ha convertido la película, pues se percibe como un pegote que está ahí porque sí, porque no puede haber una película de superhéroes sin el villano que quiere acabar con el planeta porque es malo malísimo, echando por tierra la presentación previa del personaje llevada a cabo por Toby Kebell. Y ya el colofón llega con el clímax, una rudimentaria escena de acción resuelta sin inventiva en dos minutos para acto seguido finiquitar la película, como si fuera el episodio piloto barato de un proyecto de serie.

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No es mala idea hacer una película de Los cuatro fantásticos antes de que se conviertan en lo que son, una familia, y dejar la historia de amor entre Reed y Sue, entre otros temas, para futuras secuelas. Lo que sí ha sido una terrible decisión por parte de Fox es dejar que Josh Trank hiciera su película para luego parchearla con el fin de que parezca más comercial. No sé si el montaje del director era una gran película, pero estoy seguro de que tenía un sentido y una coherencia de la que carece lo que ha llegado a los cines. Cuatro fantásticos es el desastre que tenía que llegar tarde o temprano como consecuencia de años de relaciones tirantes entre jóvenes talentos y con personalidad y las majors que los capturan para confiarles blockbusters que no se salgan del camino ‘mainstream’ asentado, y es una pena que la implosión se haya producido precisamente con esta película, porque tanto el cómic como la revisión que proponía Trank merecían algo mucho mejor que esta mala película de visionado obligatorio para entender cómo funciona Hollywood y lo que cree que nos gusta a nosotros como espectadores.

4’5/10