14/4/16

Espiral del silencio

Poster Julieta
Dir.: Pedro Almodóvar
Int.: Emma Suárez, Adriana Ugarte, Inma Cuesta, Darío Grandinetti, Daniel Grao, Rossy de Palma, Michelle Jenner, Pilar Castro, Susi Sánchez
¿De qué va?: Cuando Julieta está a punto de abandonar Madrid para mudarse a Portugal, un encuentro fortuito en la calle le hará recordar un hecho trágico del pasado que creía haber superado. Aturdida por los emociones que vuelven a ella, Julieta decide cancelar la mudanza y escribir un relato para esclarecer ese pasado largamente enterrado.

Reseña: En el año en el que se celebra el décimo aniversario del estreno de la última incontestable gran película de Pedro Almodóvar, Volver, llega Julieta, su esperado regreso al universo femenino tras el fallido intento de recuperar el espíritu de las comedias disparatadas de sus inicios que supuso Los amantes pasajeros (2013). Sin embargo, el director manchego no se ha limitado a recuperar una de las señas de identidad por las que su cine se ha granjeado seguidores y reconocimiento en todo el mundo, sino que ha optado por seguir por esa vía de experimentación de géneros y estilos ajenos que empezó con La piel que habito (2011) llevándose a su terreno los tres relatos cortos de Alice Munro en los que se basa, pero con una sobriedad y una contención inusitadas en su carrera.

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Silencio es el título del tercero de los relatos de Munro, y fue también el de la película hasta que se anunció que Martin Scorsese estrenaría este mismo año un film titulado igual, Silence; no en vano, es la palabra clave en la triste historia de la vida de Julieta. Tanto ella como las personas que la rodean sufren a costa de la incomunicación, de los secretos, de la ausencia de conversaciones dolorosas pero importantes, y por eso, cuando después de tanto tiempo la verdad sale a la luz el impacto que produce es mil veces mayor. Todos los conflictos y las relaciones que se establecen en el film están de alguna manera u otra conectadas por un mutismo que también marcará la odisea particular de la protagonista, que al igual que aquella de Homero que enseña a sus alumnos, estará marcada por el mar y por la partida y ausencia de una persona cercana que, según descubrirá mucho más tarde, no conocía en absoluto.

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Almodóvar toma la arriesgada decisión de dividir a su Julieta en un díptico entre dos actrices cuyo físico no resulta especialmente similar. No obstante, tanto Emma Suárez como Adriana Ugarte realizan una labor impecable transmitiendo la pesadumbre y el conflicto interior del personaje que interpreta cada una en sendas etapas muy diferentes de su vida, conectadas a través de una escena en la que el director justifica plenamente la fragmentación de la protagonista. A su alrededor se mueven una serie de personajes supeditados a ella, de apariciones breves pero agradecidas, aunque en el caso de Inma Cuesta se echa en falta indagar un poco más en su personaje. Lo curioso del asunto es que el gran antagonista de la historia es un personaje que brilla por su ausencia, alguien al que sólo vemos a través de los ojos de Julieta, pero cuya presencia se respira como la de la Rebecca de Hitchcock; no por casualidad, el personaje al que da vida Rossy de Palma guarda cierto parecido con la mítica ama de llaves de aquella película.

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Julieta es, a mi jucio, la película más consistente de Pedro Almodóvar de la última década. Aun siendo su obra más austera, sin rastro de su reconocible sentido del humor y del esperpento, contiene algunos detalles artificiales que desconciertan de vez en cuando: ausencia de acentos regionales, efectos digitales deficientes o alguna que otra línea de diálogo impostada. Sin embargo, su mayor hándicap se encuentra en esa frialdad, aparentemente buscada, que dificulta la conexión emocional con el drama al que estamos asistiendo, algo que se evidencia en un final que sería el colmo del anticlímax si no fuera por el tema de Chavela Vargas que acompaña los créditos. Se ve con sumo interés y admiración ante la incontestable habilidad de su director de concebir poderosas imágenes cinematográficas, pero no remueve las entrañas, por lo que es difícil que pueda provocar entusiasmo más allá de su incondicional club de admiradores.

7/10