17/4/16

Vino para erradicar el dolor

Poster La invitacion

Dir.: Karyn Kusama
Int.: Logan Marshall-Green, Michiel Huisman, Tammy Blanchard, John Carroll Lynch, Emayatzy Corinealdi, Mike Doyle, Jordi Vilasuso
¿De qué va?: Mientras asiste a una cena con amigos en su antiguo hogar, un hombre sospecha que su ex-mujer y su nuevo novio esconden siniestras intenciones para sus invitados.

Reseña: Una pareja se dirige en coche a una cena en casa de unos amigos cuando de repente atropella accidentalmente a un coyote. El animal gime gravemente malherido, así que el conductor decide rematarlo con una palanca. Es la opción más humanitaria, atajar el sufrimiento, aunque sea de forma violenta, en vez dejarlo agonizante en el arcén durante más tiempo. Esa obsesión por evitar el dolor del ser humano, tanto el físico como el emocional, es el elefante presente en todas las habitaciones de la casa donde se  desarrolla La invitación, ganadora del premio a mejor película del último Festival de Sitges, aunque de terror tenga poco y de ciencia ficción mucho menos… pero tensión y suspense a raudales.

La invitacion

Los que esperen un thriller en la línea de The Purge o la muy disfrutable Tú eres el siguiente se llevarán un chasco tremendo, pues La invitación es ante todo un drama sobre el duelo, la pérdida, el sufrimiento que produce y las formas de combatirlo, representado en las posturas opuestas que han adoptado, por un lado el protagonista, un muy competente Logan Marshall-Green, y por el otro su ex-mujer (Tammy Blanchard), ante la tragedia que acabó con su matrimonio dos años atrás. Conforme los personajes (un tanto arquetípicos) van definiéndose, el malestar y la inquietud se va adueñando de la velada al acrecentarse, sin prisa pero sin pausa, la paranoia del personaje de Marshall-Green, a través de pequeños y sospechosos detalles que podrían tener o no una justificación inocente.

La invitacion2

No hay trampa ni cartón en La invitación. Tampoco giros locos en su clímax final, resuelto con la elegancia y el saber hacer que ha caracterizado hasta entonces al film de Karyn Kusama, aunque ese acto final me sabe a poco. Al contrario de lo que pensará la mayoría, me gusta más la película mientras su protagonista intenta averiguar si la amenaza que percibe es externa o interna, y cuando el muy inquietante John Carroll Lynch acongoja a través de un monólogo mientras la cámara se va acercando lentamente a él. Poco más puedo decir sin desvelar más sobre la trama, pues cuanto menos se sepa de ella de antemano mejor, y sin expectativas de pasar miedo ni de nada. Sólo aceptar la invitación y dejarse llevar por la cena entre amigos más insana del año.

7/10