22/10/17

Miserias familiares

Poster El castillo de cristal


Dir.: Destin Daniel Cretton
Int.: Brie Larson, Woody Harrelson, Naomi Watts, Max Greenfield, Josh Caras, Sarah Snook, Bridgette Lundy-Paine, Ella Anderson, Charlie Shotwell, Sadie Sink
¿De qué va?: La periodista Jeannette Walls intenta llevar una vida radicalmente opuesta a la que tuvo en su niñez, marcada por una familia de nómadas inconformistas, y liderada por una excéntrica artista como madre y un padre carismático y entusiasta pero con un severo problema de alcoholismo.

Reseña: Antes de que Brie Larson fuese mundialmente reconocida al ganar el codiciado Oscar por su interpretación en La habitación, ya apuntaba maneras en películas como Las vidas de Grace (Short Term 12, 2013), un drama indie muy pequeñito pero muy sentido ambientado en un centro de menores. Ahora, convertida en una estrella, la actriz vuelve a trabajar con el director de aquel film, Destin Daniel Cretton, en El castillo de cristal, aunque las condiciones de trabajo ya no sean las mismas: con el aumento del caché de Larson y la producción de un gran estudio de Hollywood, esta adaptación cinematográfica de las memorias autobiográficas de Jeannette Walls cuenta con más recursos y está más calculada que Short Term 12, así que, de entrada, la naturalidad y honestidad de aquella brillan por su ausencia en esta segunda colaboración entre actriz y cineasta.

TGC_D02-00156.raf

Y eso que el material de partida es bastante espinoso: Jeannette creció en un ambiente atípico y en cierta manera anarquista, bajo la tutela de unos padres despreocupados y liberales que educaron tanto a ella como a sus hermanos en casa, o más bien, en la carretera, pues se mudaban cada dos por tres, subsistiendo con lo mínimo y bajo la promesa de que algún día construirían ese castillo de cristal que sirve como metafórico título de la historia. Vamos, una versión realista y menos buenrollera que esa fantasía hippie que fue Capitán Fantastic (2016), porque por mucho que el patriarca se empeñara en desarrollar la imaginación y el carácter de sus vástagos, su alcoholismo y comportamiento errático provocaron demasiados estragos en esa familia. Es durante esas situaciones incómodas, como cierta lección de natación en una piscina pública, o una monumental pelea entre los progenitores, cuando la película funciona mejor, pero no son más que escenas aisladas dentro de un conjunto con un acabado más blandito del que la historia requería.

Glass Castle

Porque al final, todo ese resentimiento que siente Jeannette hacia su padre, justificado en buena medida, acaba desembocando en una reconciliación un tanto simplista, basada en esa máxima de que hablarán bien de nosotros cuando hayamos muerto por muy hijos de nuestra madre que hayamos sido en vida. Sí, el perdón es posible, y se puede aprender a querer una persona a pesar de sus claroscuros, pero necesito más argumentos y herramientas para que me convenza y me emocione ese final, y la película no los da a pesar de que sobrepase las dos horas de duración. Los flashbacks ocupan gran parte de la narración, por lo que la participación de Brie Larson queda bastante reducida, imponiéndose una muy efectiva Naomi Watts y, sobre todo, un inmenso Woody Harrelson, que con su presencia y su facilidad para reflejar el carácter volátil y contradictorio de su personaje se hace dueño y señor de un film correcto pero demasiado encorsetado en un molde academicista, y aunque no se regodee tanto en el sentimentalismo fácil como podría, le impide exprimir todo el potencial, ético, social y dramático, que posee la historia.

6/10

20/10/17

Robin Hood y Little John huyendo por el bosque

Poster Good Time


Dir.: Benny Safdie, Josh Safdie
Int.: Robert Pattinson, Benny Safdie, Jennifer Jason Leigh, Barkhad Abdi,Buddy Duress, Taliah Webster, Necro, Rose Gregorio, Peter Verby
¿De qué va?: Después de que el robo chapucero de un banco acabe con su hermano pequeño en prisión, Constantine Nikas se embarca en una odisea nocturna en un intento, tan desesperado como peligroso, por conseguir el dinero de la fianza para poder sacar a su hermano de la cárcel.

Reseña: Un joven con una discapacidad intelectual es atendido en la consulta de un médico que está intentando diagnosticarle y hacerle comprender la gravedad de un acto que ha cometido. De repente, el hermano mayor irrumpe en la habitación y lo rescata de esa gente que considera incapaz de ayudarle, para poco después llevárselo a atracar un banco que termina con uno de ellos entre rejas. Así arranca Good Time, thriller dirigido por los hermanos Benny y Josh Safdie que se presentó en el pasado Festival de Cannes consiguiendo una larga ovación. Paradójicamente, el submundo que presenta la película está en las Antípodas del lujo y el glamour que caracteriza al certamen que se celebra cada año la ciudad de la Costa Azul.

Good Time2

El detonante no puede ser más sencillo: Constantine necesita sacar a su hermano de la cárcel antes de que los otros prisioneros le muelan a palos, de que las instituciones se lo vuelvan a arrebatar y de que la policía también dé con él. Tiene todos los elementos en su contra pero pocos pueden alardear de tener un instinto de supervivencia y una capacidad resolutiva como la de él, pese a su naturaleza kamikaze. Constantine se ve envuelto en una aventura cuyo desarrollo imprevisible está marcado por su habilidad para improvisar sobre la marcha, así como para manipular a aquellas personas que se cruzan en su camino para que dejen de ser obstáculos y puedan convertirse en oportunos aliados. A pesar de que todos ellos tengan sus propias miserias debido al deprimente ambiente que les rodea, acabarán arrastrados y damnificados como daños colaterales de la misión del protagonista, la cual acabará mutando en una desesperada huida hacia delante abocada a un final feliz cada vez más improbable.

Good Time

Los hermanos Safdie rehuyen de convertir su película en un thriller del montón deudor de la estética videoclip, y en cambio apuestan por una manera limpia y sencilla de grabar la acción, y por un tono que se emparenta con Hanna (2011) y Lost River (2014), films que, con mayor o menor fortuna, también intentaron crear fábulas suburbanas contemporáneas revirtiendo los elementos más característicos de los cuentos tradicionales. Así, el personaje al que da vida un fantástico Robert Pattinson, que sigue labrándose una carrera post-Crespúsculo tan interesante como subversiva, se presenta como un príncipe de los ladrones, un pícaro que no es consciente de que jamás comerá perdices y de que, al fin y al cabo, no hay mayor villano en la vida de su hermano, su particular Little John, que él mismo, en esta película única gracias a su falta de pretensiones moralistas y a su cáustico devenir de los acontecimientos.

7/10

17/10/17

Crónica del 50º Festival de Sitges

Sitges 50


Por Carlos Rodríguez.

50 ediciones ya. 50 años del mejor festival de cine fantástico del mundo. Que se dice pronto. Y lo tenemos aquí, en un acogedor pueblecito de Cataluña, bien cerquita. Lejos de perder fuelle, sigue reuniendo cada vez más y más aficionados (y profesionales) al cine de género en torno a una celebración que ya es casi ritual para muchos de nosotros.

La presente edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges ha destacado, en lo organizativo, por ampliar un día más su duración. Decisión que sin duda también ha afectado a lo cinematográfico, ya que la Sección Oficial incluye la friolera de 35 películas a concurso. No es este un tema baladí y se sufre a la postre, cuando una vez vistas notamos las carencias de la SO, con un nivel bastante irregular. Lanzo, pues, una pregunta al aire: ¿no sería más sensato reducir el número de películas a concurso, habida cuenta de que hay otras muchas Secciones en el seno del Festival, y en vista de que más de una (y más de dos) parecen ahí programadas exclusivamente por rellenar, afeando el prestigio cinematográfico del Festival entero? Es un problema que llevamos viendo ediciones atrás, pero que al ampliarse el número de películas para la 50 Edición se ha agudizado.

En este sentido, pasamos ya a repasar lo que hemos tenido oportunidad de ver. Hemos encontrado mucha mediocridad, películas más o menos decentes, algunas joyitas destacables y, por qué no decirlo, algún que otro aborto cinematográfico. Como siempre, hay de todo, y más cuando la oferta es tan amplia.

Intentaré quitarme rápido el dolor de muelas, y así podremos comentar lo demás con mayor sosiego. Tragedy Girls. El humor (así en general) es muy arriesgado. Lo que a unos puede hacerle mucha gracia, a otros puede hacerles hasta sufrir. En el cine había mucho de lo primero, pero por desgracia yo me encontraba en lo segundo. Humor forzado, del que busca desesperadamente la complicidad con el espectador, encajando las referencias cinematográficas a la fuerza, sin absoluta justificación en el guion, creyéndose que por enumerar películas de género se está contribuyendo en algo al funcionamiento de la película, o tan solo a transmitir un mensaje. Esto, unido a una trama absurda cuya crítica a las redes sociales y la feroz búsqueda de la fama queda ensombrecida por unas protagonistas que no pueden caerme peor, hace que a más de uno se nos pasen por la cabeza ideas peores que las de sus infames personajes. Acaso intenta ser una especie de The Final Girls, pero bien lejos queda de su homenaje sincero y honesto.

Tragedy Girls

España no ha quedado impune. Jaume Balagueró presenta su nueva cinta, Musa, fuera de concurso, con todos los avales de los que dispone su director. Qué decepción al encontrarme esta suerte de telefilme barato con actores horrorosos (en el peor de los sentidos) y una trama que se va volviendo más y más absurda. Importante mácula esta trasnochada cinta en una filmografía que cuenta con éxitos como REC o Mientras duermes (sí, vale, también con OT: la película y secuelas de dudosa calidad de REC, a las que Musa se acerca) en su haber.

Y a un nivel muy similar, acaso ligeramente superior, también tenemos The Maus (curioso parecido en el nombre con la anterior). Si bien su trama tiene más lógica, los mecanismos en los que se apoya el guion son totalmente fallidos. Se recurre incansablemente a hacernos partícipes de momentos desasosegantes para luego negarlos, volviendo a un punto anterior en la historia, de modo que debemos reinterpretar todo lo visto durante los 5 minutos anteriores como una ilusión o un sueño. Este efecto, bien usado y dosificado, puede ser perfectamente válido. Aquí el abuso es casi insultante. Al final, como en Pedro y el Lobo, el espectador pierde la confianza en el relato, y abandona el interés. Lo que podía haber sido una interesante reflexión en torno a los traumas, a cómo convivimos con los traumas personales y sociales, en el marco de una sociedad dividida por la Guerra de los Balcanes, se queda en una cinta tramposa que al principio sabe generar tensión y que poco a poco va perdiendo interés, hasta su ridícula conclusión.

Maus

Por suerte, acabamos por aquí con España en un año en que, eso sí, podemos observar un repunte de calidad en el cine patrio en general (fuera de Sitges).

Asia, que en años anteriores ha ofrecido una importante y sólida remesa de cine de calidad (recordemos las coreanas de la edición anterior), nos ha dado un poco de todo en esta ocasión. Lo peor, sin duda, la cinta de animación china Have a Nice Day, cuya débil y trillada trama se ve enormemente lastrada por una animación escasa se mire por donde se mire. Los diseños son horribles y la animación, más todavía. Ante esta fealdad plástica, cabría esperar al menos una historia bien hilada, pero el conjunto de personajes es confuso y antipático, limitándose a merodear alrededor de la cinta, soltando frases sin sentido pero con pretensiones de tenerlo.

Have a Nice Day

Elevando el nivel, casi se salva de la quema una sorprendente y arriesgada Sword Master 3D, cuyo director vuelve a adaptar una novela hongkonesa que ya fue llevada al cine en los 70, protagonizada por él mismo. En ella, un maestro espadachín decide fingir su muerte, hastiado de la vida que pretende dejar atrás, pero otro espadachín le busca para matarle. Si bien la historia posee una narración con ritmo, y los personajes una personalidad muy definida (casi simplona), la estética algo hortera y el histrionismo de sus actores pueden hacer que a más de uno le salga sarpullido. Al final obtenemos un conjunto muy ligero, familiar y bastante naif, que no será recordado para los restos.

Sword Master 3d

Por no sobrecargar el texto de infamias, no me extenderé en las del resto de secciones del Festival, bien porque a la Sección Midnight X-treme se le perdonan (Los olvidados, Game of Death, más o menos disfrutables en un contexto adecuado de distensión total, desde el más absoluto abandono de la seriedad), bien por falta de interés en las cintas (Fashionista y Marjorie Prime, importantes ladrillos), bien por no hacer leña del árbol caído (Still/Born, la peor película que he visto en mucho tiempo).

Pero sí me detendré en una de las más celebradas del Festival por la mayoría, cuyo éxito ha culminado, a nivel competitivo, con el Premio a Mejor Guion y el Premio Especial del Jurado: Thelma, lo nuevo de Joaquim Trier. La historia posee a priori suficiente enjundia, a pesar de sus parecidos con Carrie (comparación con la que sin duda sale mal parada), pero falla en su desarrollo, articulando la trama sin apenas puntos de interés, redundando en ciertas temáticas referentes sobre todo a la familia y la religión como elementos represores de los deseos. Los poderes de la protagonista no se traducen en escenas bien medidas; al contrario, alguna que otra más bien sosa, como la de la desaparición de la amiga. La excepción es el último tramo, que posee elementos visuales que potencian el resultado final, aunque para entonces el interés en la trama ya lo tengo totalmente perdido, presa de un conjunto que me provoca constante paramnesia, un quiero y no puedo de drama malrrollero a lo escandinavo no tan original como pretende ser, y tampoco tan intenso.

Thelma

Terminamos así la quema del Festival, pero comenzamos con todo lo recomendable, que no ha sido poco. Seguiremos centrándonos en la Sección Oficial, a pesar de películas más que estimables como la descarnada Hounds of Love, la mágica Lu Over the Wall y la tremendamente imaginativa Poesía sin fin, que suponen sin duda un aderezo muy de agradecer al conjunto del Festival.

El terror puro (si es que hoy día este concepto es siquiera computable) ha tenido muy poca representación este año. Aparte de las ya mencionadas aportaciones patrias, de nivel más que cuestionable, podemos contar las cintas de terror con los dedos de una mano. De las más esperadas, The Ritual. Se trata de una película de trama bastante convencional (un grupo de amigos se pierde en un bosque en el que comienzan a ocurrir fenómenos inexplicables), tomada como excusa para hablarnos, demasiado reiteradamente, del sentimiento de culpa y de la necesidad de redención. A pesar de la impresionante imaginería visual que maneja, no termina de crear una atmósfera lo suficientemente sólida, aunque sí funciona en toda la primera mitad, cuando el misterio todavía no se ha encarnado y permanece insondable. La película falla donde tantas otras: al crear expectación en torno a lo desconocido, se suele decepcionar en el momento de mostrárnoslo. A menudo es más poderosa nuestra imaginación que las imágenes que se pueden conseguir con una cámara. No me estorba la criatura, pero la sociedad de adoración en torno a ella es bastante ridícula. Mención aparte merecen las interpretaciones, con un actor principal ganador del Premio a Mejor Interpretación Masculina que a mi juicio es totalmente inmerecido. De hecho, el gran problema de la película es que el protagonista cae mal, impidiendo cualquier tipo de simpatía o identificación con el espectador.

The Ritual

Elevando un poco el nivel del género, ya solo tenemos dos cintas más: El habitante y Les affamés. La primera es una película mexicana de posesiones. Si bien el subgénero está muy trillado, destaca a la hora de representar la intriga en torno a la posesión, además de nutrirse de una atmósfera que, en momentos puntuales y muy bien medidos, consigue poner los pelos de punta. El mensaje, como en casi todas las películas de posesiones, es un poco meapilas, pero el filme hace gala de un abanico cromático lo suficientemente complejo como para aguantar lecturas de todo tipo, con momentos sonrojantes (ese “te perdono” tan cínico cristiano) y momentos bellamente expresivos en su virulenta exposición del Mal (el momento en que el diablo, encarnado en la niña, trata de tentar al cura, fantástica puesta en escena mediante, o los planos finales, que de alguna forma provocan una reinterpretación del conjunto). Igualmente recomendable es la cinta canadiense de Robin Aubert. Les affamés destaca en su representación del apocalipsis zombi desde un punto de vista realista e inmersivo, ubicando la acción en una zona rural de Quebec. A pesar de que el desarrollo no es todo lo interesante que debiera, y se siente algo desaprovechada, su atmósfera provoca una sensación de peligro palpable, constante, casi desesperanzador. A esto hay que añadir el drama de los personajes, que al menos no molesta, y algunos fogonazos surrealistas y de humor negro que enriquecen el conjunto.

El habitante

La acción este año ha gozado de buena salud. Sus representantes salen bien parados, con cintas entretenidas y disfrutables en mayor o menor medida. De la remesa que ofrece la Sección Oficial, destacan Mom and Dad, Mayhem, Bushwick y, sobre todo, Blade of the Immortal. Las dos primeras tienen en común un humor desenfadado, con un tono de distensión total que no se toma demasiado en serio a sí misma, amén de ciertos aspectos de la trama. Mom and Dad subvierte el subgénero zombis creando una especie de apocalipsis en que todos los padres sienten la imperiosa necesidad de asesinar a sus hijos, perdiendo por completo la inhibición y el control de sus actos. El reparto está muy divertido, y aunque el humor es bastante ligero, rayano lo pueril, te contagian buen rollo. Prácticamente todo lo dicho encaja en Mayhem. Aquí apenas hay subversión, ya que posee una trama de infectados algo estándar, en que los infectados pierden la inhibición temporalmente, pero aporta estructura y ritmo, con una puesta en escena más que solvente que ubica la historia exclusivamente en un edificio de oficinas. Eso sí, el humor es todavía más adolescente que en Mom and Dad.

Bushwick ofrece, en cambio, un tono más serio, casi apocalíptico. No desentona Dave Bautista en este papel que otrora podría haber interpretado perfectamente el tito Arnold o alguno de los de su quinta. La cinta, que él mismo produce, posee un espíritu de serie B que recuerda al de Carpenter en varios aspectos, como en la representación del Mal como entidad colectiva despersonalizada (Asalto a la comisaría del distrito 13, El príncipe de las tinieblas…) o en su panorama musical. La acertada dirección, con predominio del plano secuencia, consigue sumergir al espectador en la acción, de manera que se sigue como un entretenido videojuego, con la suficiente capacidad inventiva para salir indemne de la función.

Bushwick

El género de acción alcanza su mejor nivel gracias a Takashi Miike en su película número 100: Blade of the Immortal, una adaptación del manga del mismo nombre en que un hombre del Japón feudal que ha cometido actos atroces por venganza es condenado a la vida eterna, inmortal; años después, será contratado por una niña para vengar la muerte de sus padres. La ligereza de la historia es compensada con una dirección sorprendentemente fina, un dibujo complejo de sus personajes, y un sentido estructural de la violencia. La batalla final, que se desarrolla por varios flancos, es un prodigio de puesta en escena. Por el contrario, Miike encuentra algunos problemas para justificar las más de dos horas de metraje, que se acaban sintiendo irregulares.

Blade of the Immortal

La gran remesa del festival la han ofrecido los dramas, con mayor o menor encaje en los géneros aledaños, a veces con difícil justificación en su presencia en la SO de un festival de cine fantástico. En esta línea, tenemos películas como El sacrificio de un ciervo sagrado, As boas maneiras, A Ghost Story, Brimstone, My Friend Dahmer y Before We Vanish.

La nueva película del griego Yorgos Lanthimos, El sacrificio de un ciervo sagrado, ofrece todo lo que se puede querer buscar en su cine. Pero, al contrario que en películas anteriores como Langosta o Canino, aquí agota la propuesta, que una vez desvela sus cartas, se vuelve menos interesante por momentos, redundante. Si la primera mitad de película crea un clima de extrañeza como solo el griego sabe lograr, apoyado en una trama con personajes marcianos, un guion bien medido y una banda sonora enorme, la segunda se vuelve irregular y pierde fuelle. Destaca por encima de todo un enorme Barry Keoghan, que se echa la película al hombro en un papel que remite a películas como Teorema o Visitor Q.

The Killing of a Sacred Deer

As boas maneiras se articula en cambio como un fantástico y casi terrorífico cuento de hadas, estructurada en dos mitades bien diferenciadas. La cinta brasileña narra la historia de una madre joven que contrata a una niñera (la auténtica protagonista) para que la ayude con las labores del hogar mientras gesta a su bebé. Pronto entenderemos que el bebé es un hombre lobo. La película es un canto al amor materno, y dibuja personajes entrañables que son puestos en contradicción constantemente mediante pequeños destellos de violencia o diversos actos que subvierten la rectitud moral. Es una pena que, si bien la primera mitad ofrece aire fresco al subgénero de hombres lobo, la segunda esté construida de una manera bastante más convencional y, a la postre, menos sólida.

As boas maneiras

Otra fábula es la que articula David Lowery en su A Ghost Story, un arriesgado cuento de fantasmas de espíritu indie que explora los límites de la memoria humana, de su permanencia, pero también de la culpa, del duelo, de la aceptación y de la capacidad de pasar página. En definitiva, es una película sobre el paso del tiempo. Su propuesta es, como digo, arriesgada, pues la representación fantasmal, empleando el arquetipo infantil de la sábana blanca en la cabeza, deambula a menudo en la fina línea entre la genialidad y el ridículo, y desde luego es una película más para ver en la tranquilidad del hogar que entre una multitud de personas. Si eres capaz de conectar y aceptar la propuesta (me encuentro en este grupo), disfrutarás de un relato circular sosegado, profundo y de una poética sincera. Si no, solo obtendrás momentos de ridículo y exasperación, y su sensibilidad te chirriará constantemente. Muy merecido el Premio a Mejor Fotografía. No creo que se le puedan discutir sus aciertos visuales.

A Ghost Story

Brimstone se adentra en los terrenos de la intriga en una historia de venganza que recuerda a La noche del cazador, que nos habla de la culpa y de la redención en el marco de la moral cristiana, que aquí se ve negada a través del personaje del predicador (enorme presencia la de Guy Pearce, que está mejor que nunca). Se nutre de una estructura narrativa desordenada, in media res, que le viene bien al relato y se sigue con interés, a pesar de una dirección más bien plana, que no obstante consigue momentos puntuales de importante tensión visual y emocional.

Brimstone

My Friend Dahmer nos narra la adolescencia del que a la postre vendría a ser llamado “El caníbal de Milwaukee”, uno de los más famosos asesinos en serie, cuya historia ya había sido llevada al cine anteriormente (haciendo saltar a la fama a Jeremy Renner). Esta es la historia antes de la historia. Se trata de un drama convencional, quizá demasiado, que nos dibuja un personaje fuera de lugar, con problemas para adaptarse a su entorno, que con una familia desestructurada con ciertos antecedentes de enfermedades mentales. La película quiere realizar un estudio sobre cómo se forja la personalidad de un asesino, y se cuestiona qué factores pueden ser más determinantes. A pesar de que la temática es sobradamente atractiva y compleja, a la postre posee muy pocos elementos de interés en su desarrollo. El producto final es más bien plano y reiterativo, y deja más poso por la temática sobre la que se apoya que por ser disfrutable per se. Destaca un creíble Ross Lynch encarnando a Dahmer, en un cambio de registro bastante sorprendente que bien podría haberle valido el premio que se ha llevado The Ritual con Rafe Spall.

My friend Dahmer

Terminando con los dramas, el maestro Kiyoshi Kurosawa nos trae su última película, Before We Vanish. Siempre que el japonés estrena película, hay expectación en torno a ella, y últimamente venía satisfaciéndola en mayor o menor medida, con cintas más que estimables como Creepy, Le secret de la chambre noir y Journey to the Shore. En esta ocasión tenemos un producto irregular, que no tiene muy claro el tono que quiere adoptar, y que da demasiados rodeos para llegar a una conclusión a la que se podría haber llegado con más decisión y claridad. La invasión alienígena que nos muestra, con unos entes que poseen los cuerpos de algunas personas, dibuja personajes que nos recuerdan a ese Dougie Jones de Twin Peaks II, marionetas inadaptadas sin habilidades sociales que acaban teniendo más éxito vital al perder su identidad real que cuando eran ellos mismos. Kurosawa traza un estudio sobre la esencia de lo que nos hace humanos, pero lo realiza de una manera poco atractiva, reiterativa y, a la postre, algo obvia. Es una película estimable, el talento de su director le da para una película aceptable aun estando a medio gas, pero queda lejos de sus éxitos más rotundos.

Before we Vanish

Solo he tenido oportunidad de ver una representante del género de ciencia ficción. Se trata de la cinta The Endless, una película de bajo presupuesto rodada por Justin Benson y Aaron Moorhead. La cinta mezcla elementos de la ciencia ficción más new age con elementos oscuros de terror y de intriga. No es para nada una película luminosa; al contrario, es un relato sucio en que el presupuesto ha determinado por desgracia que el producto final no sea más atractivo estéticamente. Nos narra la historia de unos hermanos, protagonizados por los propios directores, que deciden volver a visitar la comuna-secta en la que se criaron de pequeños. Una vez allí, se suceden los fenómenos paranormales. A pesar de que la historia se sigue con interés, ni es especialmente innovadora, ni especialmente atractiva en su forma expositiva, empezando por los propios directores en su faceta de actores, que son muy muy escasos. Se nutre de algunos destellos de humor y de una tensión in crescendo razonablemente bien medida.

The Endless

Por último, los habituales thrillers nos han dejado dos películas reseñables en la SO, de desigual calado: La villana y Brawl in Cell Block 99.

La villana es el enésimo thriller coreano, el que toca esta temporada. No posee en su trama suficientes elementos de interés o mínimamente innovadores, historia típica de venganza mediante, que se apoya incansablemente en los tópicos del género denotando una tremenda falta de imaginación. Sus aciertos más cacareados se hallan en su arranque y en su conclusión. Efectivamente, la acción adrenalínica está rodada con bastante estilo, pero apenas novedoso: la primera persona ya impactó, y con mucha mayor fuerza, en Hardcore Henry. Se pierde así el factor sorpresa, amén de algunas filigranas técnicas que hacen las delicias de los fans de la acción. Por mi parte, me quedo con el tramo final, menos atado a una propuesta formal tan limitada y beneficiado por el conocimiento previo que ya poseemos de los personajes y sus motivaciones. Todo lo de en medio es largo, anodino y ciertamente tedioso.

La villana

Terminamos la crónica con la gran joya del Festival: Brawl in Cell Block 99, el nuevo thriller carcelario de S. Craig Zahler, director de la excelente Bone Tomahawk. Heredera espiritual de aquella, Brawl in Cell Block 99 se apoya en una estructura narrativa casi calcada a la de su precedente, trasladando la acción del lejano oeste a los barrotes de la cárcel. Protagonizada por un Vince Vaughn especialmente magnético en su física interpretación, el descenso a los infiernos de su personaje nos atrae en todo momento, empatizamos con su drama y queremos seguir sabiendo lo que ocurrirá después, no sin cierto temor hacia lo que está por venir. Zahler, que también escribe estupendamente sus películas, consigue una total comunión entre el espectador y la desesperación paulatina del personaje principal, que no obstante parece tener en todo momento el dominio de la difícil situación a la que se enfrenta, casi como el protagonista de un videojuego que tiene que ir superando diversos niveles de dificultad creciente. Me declaro totalmente afín a su estilo narrativo, aun reconociendo que esta película es claramente inferior y menos memorable que Bone Tomahawk, acaso porque, reconozcámoslo, le cuesta casi una hora arrancar. Pero la paciencia merece la pena, en un relato que se cuece a fuego lento, hasta que finalmente estalla.

Brawl in Cell Block 99

A pesar del bajo nivel de este año, hemos podido extraer algunas pequeñas joyas que han salvado el conjunto. Aunque algunas se han ido sin reconocimiento por parte del Jurado, conviene sean tenidas en cuenta, sobre todo entre el público más afín al fantástico. Por mi parte, solo me queda desear que la remesa de los años venideros ofrezca un repunte de calidad, el repunte que se merece Sitges, Festival en torno al cual celebramos, seguiremos celebrando, siempre que las circunstancias nos lo permitan, nuestro amor por el cine fantástico, año tras año, edición tras edición.

14/10/17

Los sureños dan el golpe

Poster Logan Lucky


Dir.: Steven Soderbergh
Int.: Channing Tatum, Adam Driver, Daniel Craig, Riley Keough, Seth McFarlane, Katie Holmes, Hilary Swank, Sebastian Stan, Katherine Waterston, Farrah Mackenzie
¿De qué va?: Jimmy Logan, un minero desempleado y sin un duro, planea junto a su hermano, un veterano de la guerra de Irak al que le falta un brazo, un atraco en un circuito mientras se desarrolla una carrera de NASCAR. Para ello buscarán la ayuda de su hermana pequeña, una peluquera obsesionada con los coches, y la de un excéntrico experto en demoliciones que está en la cárcel.

Reseña: Después de anunciar su retiro cinematográfico, hacer un puñado películas, anunciarlo otra vez y rodar una serie, todos sabíamos que era cuestión de tiempo que Steven Soderbergh volviese a colocarse tras una cámara de cine; no sólo porque Efectos secundarios (2013) no tenía entidad como para ser una despedida a la altura de su irregular pero muy estimable carrera, sino porque resultaba obvio que a un tipo con ese ritmo de trabajo hiperactivo sólo le hacía falta un guion lo suficientemente atractivo como para traerle de vuelta al redil. Finalmente lo encontró en La suerte de los Logan (Logan Lucky), escrito por una debutante, Rebecca Blunt, de la que no me sorprendería en absoluto que en realidad fuese un pseudónimo de Soderbergh, dada su afición a a hacer diferentes labores, como dirección fotográfica, bajo nombres falsos, porque esta historia es como un traje a medida del director; no en vano, definirla como la versión obrera de Ocean’s Eleven (2001) es un cliché al que no le falta razón, pues incluso hay un guiño al respecto en la película.

LOGAN LUCKY

La suerte de los Logan es una película de atracos con regusto a clásico, pero con un toque moderno y original, un thriller fruto de la sublevación de la América profunda de Trump como también lo fue Comanchería (2016). La sofisticación de los robos con una gran planificación detrás deja de ser algo exclusivo de los timadores experimentados y los burgueses aparentes en manos de un clan de pobres diablos dispuestos a acabar con la mala fortuna y la miseria que arrastra su clan desde generaciones pasadas. El objetivo no es un casino o un banco, sino una carrera de NASCAR, donde se recaudan grandes cuantías de dinero gracias al afán consumista de aquellos aficionados que acuden a disfrutarla. Todos los elementos imprescindibles en una intriga de atracos están ahí, con su jerarquía de poderes dentro de la banda, empezando el cerebro hasta terminar con el par de peones, las relaciones tensas entre ellos, las motivaciones familiares, los contratiempos, y esos detalles del plan ocultos al espectador para pillarle por sorpresa al final. Sin reinventar nada, consigue ofrecer un divertimento ligero, fresco y sólido.

DSC_2326.tif

Teniendo en cuenta el origen humilde de los protagonistas, se podría haber optado por la caricaturización extrema para reírse de ellos, pero Soderbergh acierta al tratarlos con muchísimo cariño, sin caer en la compasión ni forzando la empatía hacia ellos. El resto, lo pone el elenco con su buen hacer, la química que transmiten y lo que aporta cada uno al conjunto: la audacia de un cojo Channing Tatum, la amargura de un manco Adam Driver, la altivez de una choni Riley Keough o la socarronería de un Daniel Craig al que probablemente jamás hayamos visto pasárselo tan bien en una película. Todo transmite tan buen rollo, como esa curiosa sublevación carcelaria, que es capaz de dibujarnos una sonrisa de principio a fin pese al protagonismo que adquiere una Hilary Swank con cara de mala ostia en el tramo final. La película es tan liviana que le costará calar hondo o producir entusiasmo entre los espectadores, pero tiene la capacidad de ganarse nuestra simpatía sin que apenas nos percatemos de ello, y de paso nos trae de vuelta a un Soderbergh en muy buena forma. Bienvenido sea de vuelta.

7/10

12/10/17

Replicante legítimo

Poster Blade Runner 2049


Dir.: Denis Villeneuve
Int.: Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas, Sylvia Hoeks, Jared Leto, Robin Wright, Mackenzie Davis, Dave Bautista
¿De qué va?: K es un blade runner, especializado en la caza de replicantes, que descubre un secreto que ha estado enterrado durante mucho tiempo y que tiene el poder de revolucionar la sociedad. Sus pesquisas le conducirán a la búsqueda de Deckard, un antiguo blade runner en paradero desconocido desde hace 30 años.

Reseña: Hacer una secuela tardía de Blade Runner era una empresa tan kamikaze como lo fue el lanzamiento de esta última por dos razones: la primera, porque la original sólo es recordada y venerada por un limitado sector de cinéfilos que supo apreciarla pese a que en su estreno resultase ser un fracaso de público y crítica (vamos, que no es Jurassic Park). La segunda, porque es precisamente ese grupo de incondicionales el que iba a recibir esta secuela con el machete en la mano, examinando con lupa cualquier detalle que pudiese agraviar al film de Ridley Scott. Sin embargo, aquellos que hemos seguido de cerca la impecable trayectoria del director Denis Villeneuve confiábamos en que su implicación garantizaría algo más que una nueva inyección de nostalgia ochentera, y afortunadamente así ha sido.

BLADE RUNNER 2049

Los avances de Blade Runner 2049 nos mandaron mensajes contradictorios: un primer tráiler repetía plano a plano la estructura del que se hizo para el film original, aventurando que nos encontrábamos ante una especie de remake encubierto, pero el último publicado prometía una aventura de ciencia ficción con muchos tiroteos y explosiones. Finalmente, no ha resultado ser ni lo uno ni lo otro. Esta secuela es extremadamente respetuosa con su precedente, vertebrándose a través de una investigación detectivesca heredera de su tono neo-noir-crepuscular, pero también se labra una identidad propia, expandiendo la mitología con cabeza y jugando continuamente tanto con las expectativas del espectador como la de los propios personajes del relato. El guion, escrito a cuatro manos por Hamptor Fancher (uno de los autores del libreto de la cinta original) y por Michael Green (Logan), tiene la virtud de no abusar de los homenajes y los guiños a la película del 82, de la misma forma que mantiene intactos algunos de los misterios sin resolver de la misma, y aunque intente ganar accesibilidad con la inclusión de innecesarios flashbacks que subrayan ciertos aspectos de la trama y contenga pasajes más espectaculares, resulta ser una historia tan intimista y con tanta carga filosófica como la protagonizada por Deckard en su momento.

Blade Runner2

Porque pese a que Harrison Ford esté de vuelta, probablemente en el mejor ‘comeback’ de sus personajes icónicos, el verdadero y principal protagonista es K, el blade runner al que da vida Ryan Gosling. K conduce una investigación policial que acabará convirtiéndose en una turbia y descorazonadora búsqueda de la identidad propia, que a su vez saca a colación el eterno debate sobre si lo artificial puede llegar a alcanzar la autenticidad de lo real. Su papel en la trama no está sujeto a los convencionalismos creados en torno a la figura del héroe de este tipo de películas, aunque eso no ocurre con el grueso de personajes que pueblan la historia, utilizados principalmente como mecanismos e instrumentos para describir y hacer avanzar la trama. Cabe destacar la fuerte presencia de un plantel femenino de órdago, desde una sorprendente Ana de Armas hasta la entereza de Robin Wright, todo lo contrario al villano al que da vida Jared Leto, que no es que esté mal, sino que su presencia está demasiado diluida, y sus motivaciones resultan demasiado confusas y crípticas, reduciéndolo a algo anecdótico.

Blade Runner
Blade Runner 2049
comparte, al fin y al cabo, la naturaleza de los replicantes: técnicamente supera con holgura a su referente pero nunca llega a reproducir su espíritu, algo imposible debido a las circunstancias que rodearon su concepción. ¿Es eso un defecto? En absoluto, puesto que, de la misma manera que ser un replicante no implica necesariamente ser inferior a los humanos pese a la utilidad que estos últimos les dan, esta secuela consigue construirse una identidad propia sin acumular deudas respecto a su predecesora, resultando continuista a la par de genuina y expansiva, un complicado equilibrio que también se aplica a la banda sonora compuesta por Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch, con ecos de la mítica de Vangelis a la par de diferente, y al magnífico trabajo de fotografía realizado por Roger Deakins que, sumado al buen ojo que tiene Villeneuve en la composición visual, hace virguerías con las luces de neón, los claroscuros, los reflejos, la lluvia y las ruinas envueltas en una nube de polvo anaranjada, dando lugar a una consecución de imágenes, que se mueven entre lo decadente y lo aséptico, tan sublimes como bellas. Habrá que ver si el tiempo la trata tan bien como a su referente, pero por lo pronto Blade Runner 2049 no es la secuela que esperábamos o necesitábamos, pero sí la mejor a la que podíamos aspirar.

8/10

8/10/17

O.C: Footloose (1984)

Poster Footloose¿De qué va?: Ren es un joven que, tras haber vivido siempre en Chicago, se traslada a una pequeña comunidad donde el ayuntamiento ha prohibido el baile y el rock tras la muerte de unos adolescentes, en un accidente automovilístico ocasionado cuando volvían de una fiesta. Pero Ren, que además de rebelde es un entusiasta de la música, promoverá una petición para acabar con el veto, encontrándose con la dura oposición del reverendo del lugar, de cuya hija Ren se enamora.

Reputación: La película está parcialmente basada en los eventos que tuvieron lugar en una pequeña, rural y extremadamente religiosa población de Oklahoma, en 1978; los bailes habían sido prohibidos durante cerca de 90 años, hasta que un grupo de adolescentes se movilizaron para volverlos a permitir. Tom Cruise y Rob Lowe fueron tanteados para encarnar al protagonista, pero el primero estaba ocupado rodando La clave del éxito (1983) y el segundo lo rechazó tras hacerse daño en la rodilla. Tras ver Diner (1982) el director, Herbert Ross, convenció a los productores de que Kevin Bacon era la opción indicada, y ellos a su vez tuvieron que convencer al actor de que tenía que rechazar un papel asegurado en Christine (1983) para hacer una prueba por un papel que no tenía garantizado, pero que si conseguía lo convertiría en una estrella. Tras treinta segundos de prueba de cámara, Bacon consiguió el personaje y la promesa de los productores se cumplió, puesto que la película fue un éxito (80 millones de dólares recaudados sólo en Estados Unidos) y la carrera del actor despegó, aunque una vez confesó en una entrevista que da propinas a los DJs en las bodas para que no pongan el famoso tema principal de la cinta; la gente espera que baile como en la película y, en realidad, algunos de los movimientos también fueron realizados por un doble. El film fue nominado a dos Oscars en la categoría de mejor canción y ha contado con una adaptación a un musical de Broadway que se estrenó en el año 1998 y con un remake de 2011 que pasó por las carteleras sin pena ni gloria.

x-default

Comentario: Footloose es una de las películas más emblemáticas de los 80, porque es un simpático celebración de la juventud que creció en esa época, de ese look rescatado por los hipsters millenials y de su actitud inconformista y rebelde heredada del movimiento hippie de los 60 y 70. Sin embargo, también es de esos casos en los que la película es más venerada por el impacto cultural que produjo que por la calidad artística que encierra, pues no deja de ser un film bastante liviano, predecible y algo tontorrón sin nada destacable más allá de dos temazos tan pegadizos como Holding Out a Hero y el que da nombre a la película, un reparto en el que sobresalen Kevin Bacon, los siempre fantásticos John Lithgow y Dianne Wiest y una debutante Sarah Jessica Parker y el empleo de la música y el baile como celebración de la vida, el amor, la juventud, la amistad y la libertad.

Próximo visionado: El precio del poder (1983)

4/10/17

La casa de todos

Poster Madre


Dir.: Darren Aronofsky
Int.: Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Ed Harris, Michelle Pfeiffer, Domhnall Gleeson, Brian Gleeson
¿De qué va?: La relación entre un poeta maduro en horas bajas y su joven esposa será puesta a prueba con la llegada de una visita inesperada a la magnífica y aislada mansión en la que viven, rehabilitada gracias al esmero y a la dedicación de ella.

Reseña: La paranoia, la obsesión enfermiza por alcanzar la excelencia, el sacrificio, la distorsión de la realidad… son temas que se repiten una y otra vez en la filmografía de Darren Aronofsky, desde diferentes perspectivas, abordando diferentes mundos, pero siempre pegado a la nuca de aquel pobre desgraciado al que le haya tocado protagonizar una de sus historias. Porque en todas ellas, el camino a la felicidad y la realización personal conlleva una buena ración de sangre, sudor, lágrimas y, ante todo, muchísimo dolor, tanto físico como emocional. Tras Noé, su producción más mastodóntica e irregular, se podría pensar que madre!, con su apariencia de película de terror dentro de la modalidad del ‘Home Invasion’, podría ser algo así como un respiro para Aronofsky, una cinta de suspense sin otra pretensión que la de dar una nueva vuelta de tuerca al género, para nada más lejos de la realidad.

mother!

Resulta una tarea muy, muy complicada comentar madre! sin mencionar de qué va todo el tinglado, dado que el subtexto tiene una importancia capital en un film profundamente simbólico. Todo lo que vemos, personajes, situaciones, objetos y demás, es una representación de otra cosa, y aunque Aronofsky no sea precisamente sutil, su planteamiento puede inducir al despiste del espectador, nublando su percepción con toda la locura que acontece en el film e impidiendo que profundice en lo que ve en la pantalla. Sin embargo, aquel que capte la alegoría y, sobre todo, comulgue con ella, será ¿felizmente? arrastrado a una pesadilla opresiva y enfermiza, una bajada a los infiernos en la que las situaciones más surrealistas, absurdas y caricaturescas no hacen otra que cosa que enfatizar el carácter terrorífico y tragicómico del viaje que realiza su heroína, una muchacha sin nombre, siempre descalza y que nunca va más allá de la entrada de su aislada casa, con el único acompañamiento musical de los crujidos, los ruidos y el barullo que acaban llenando su silencioso y pacífico hogar.

mother!

En este punto es necesario elogiar la labor de Jennifer Lawrence, entregadísima a la causa. La actriz llevaba una racha de películas en la que se aferraba a su condición de estrella para no hacer gran cosa más allá de posar ante la cámara y cumplir sin demasiado esfuerzo, pero aquí se gana el sueldo a base de bien, en un papel arriesgadísimo, demandante y visceral, con la cámara sin dejar de orbitar a su alrededor en todo momento. Se pasa buena parte de la película en constante estado de estupefacción, pero es hacia el tramo final, cuando su personaje es empujado al abismo, cuando brilla con luz propia, pone toda la carne en el asador y nos demuestra lo gran actriz que puede llegar a ser. La extraña pareja que forma con Javier Bardem funciona por oposición y por lo bien que cada uno ejerce su función en la trama, al igual que unos inquietantes Ed Harris y Michelle Pfeiffer, ambos como el elemento desestabilizador y desencadenante de todos los males que ocurrirán en esa casa tras su llegada.

Mother2

madre! entusiasmará a muchos, horrorizará a otros tantos, pero no dejará a nadie indiferente, y difícilmente conseguiremos olvidarnos de ella. Se le puede achacar a Aronofsky su ambición, su gusto por el exceso y por la provocación, pero no por ello habría que infravalorar el mérito de haber condensado la historia de la humanidad en una película centrada en una pareja y ambientada íntegramente en un caserón. Su visión de la condición humana, de las relaciones interpersonales y de las claves para alcanzar el logro artístico son todo menos optimistas, pero no le faltan verdad. Nos encontramos ante la sublimación de la carrera de Aronofsky, una película antipática, agotadora, excesiva, grotesca y artificial que, sin embargo, esconde bajo la superficie un corazón latiendo, pero que agoniza ante la profecía autocumplida de que la civilización humana está condenada al fracaso una y otra vez.

8’5/10

3/10/17

Itinerario de estrenos de octubre 2017

Estrenos_Octubre



Blade Runner 2049: Esperadísima secuela del clásico de culto de ciencia ficción de 1982. Denis Villeneuve (La llegada) toma el testigo de Ridley Scott dirigiendo el film, ambientada treinta años después de los acontecimientos de la cinta original y centrada en un nuevo blade runner, K, que descubre un secreto largamente oculto que podría acabar con el caos que impera en la sociedad. La revelación que hace K le conduce a iniciar la búsqueda de Deckard, un blade runner al que se le perdió la pista décadas atrás. Ryan Gosling (La La Land), Harrison Ford (Star Wars: El despertar de la fuerza), Jared Leto (Escuadrón suicida), Ana de Armas (Juego de armas) , Robin Wright (Wonder Woman), Mackenzie Davis (Black Mirror: San Junipero) y Sylvia Hoeks (La mejor oferta) encabezan el reparto del film, que ha sido acogido por la prensa con entusiasmo y críticas excelentes.
Estreno: 6 de octubre


La suerte de los Logan: Steven Soderbergh (Efectos secundarios) vuelve de su retiro cinematográfico con un film que podría interpretarse como la versión sureña y obrera de Ocean’s Eleven. La historia sigue los pasos de tres hermanos que, intentando revertir una supuesta maldición familiar, intentarán llevar a cabo un atraco durante una importante carrera de NASCAR en Carolina del Norte. Channing Tatum (Kingsman: El círculo de oro), Adam Driver (Paterson), Daniel Craig (Spectre), Riley Keough (Viene de noche), Seth McFarlane (Mil maneras de morder el polvo), Katie Holmes (La dama de oro), Sebastian Stan (Capitán América: Civil War) y Hilary Swank (Deuda de honor) conforman el elenco de la película, que ha tenido una recepción crítica bastante positiva.
Estreno: 12 de octubre


El castillo de cristal: Adaptación cinematográfica de las memorias de Jeanette Wallis, quien creció en una familia disfuncional, con una madre excéntrica y un padre alcohólico que hicieron uso de la imaginación para distraer a sus hijos y hacer que olvidaran la pobreza en la que vivían. Brie Larson vuelve a trabajar bajo las órdenes de Destin Daniel Cretton tras la estupenda y muy recomendable Las vidas de Grace (Short Term 12) en este drama que también protagonizan Naomi Watts (Demolición) y Woody Harrelson (La guerra del planeta de los simios). Las reseñas en este caso han sido bastante reguleras pese a la potente historia y al reparto.
Estreno: 12 de octubre


Canción de Nueva York (The Only Living Boy in New York): Con un título sacado de una canción de Simon & Garfunkel, el film se centra en un joven recién licenciado que acaba sentimentalmente involucrado con la amante de su padre. Marc Webb (Un don excepcional) dirige la cinta, que cuenta con un reparto compuesto por Callum Turner (Assassin’s Creed), Jeff Bridges (Kingsman: El círculo de oro), Kate Beckinsale (Underworld: Guerras de sangre), Pierce Brosnan (The Son), Cynthia Nixon (Historia de una pasión) y Kiersey Clemons (Malditos vecinos 2). Tiene una pinta bastante resultona, aunque ha cosechado bastantes críticas negativas.
Estreno: 12 de octubre


Thor: Ragnarok: Tercera entrega de las aventuras en solitario del Dios del Trueno, quien se enfrenta a una carrera contra el tiempo para salvar a la civilización asgardiana de la aniquilación por parte de la implacable Diosa de la Muerte, Hela. Para colmo, Thor ya no contará con su famoso martillo, pero sí con la ayuda de viejos y nuevos aliados. A los ya conocidos en el universo Marvel Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Mark Ruffalo, Idris Elba y Anthony Hopkins hay que sumar a Tessa Thompson (Westworld), Jeff Goldblum (Independence Day: Contraataque), Karl Urban (Peter y el dragón) y Cate Blanchett (Carol) como la gran villana de la función. Taika Waititi (Lo que hacemos en las sombras) es el director, una de las principales razones por las que confiamos en que esta vez el hijo de Odín tendrá por fin un vehículo con el que lucirse acorde a su alcurnia.
Estreno: 27 de octubre

1/10/17

Actor del mes: Adam Driver

Adam Driver


Nombre completo: Adam Douglas Driver

Fecha de nacimiento: 19 de noviembre de 1983

Lugar de nacimiento: San Diego, California (EE.UU.)

Filmografía destacada:

Annette (¿?)
Star Wars: Episodio IX (2019)
Tough as They Come (2018)
The Man Who Killed Don Quixote (2018)
Star Wars: Episodio VIII – The Last Jedi (2017)
The Meyerowitz Stories (New and Selected) (2017)

La suerte de los Logan (2017)
Girls (Serie de TV) (2012 – 2017)
Silencio (2016)
Paterson (2016)
Midnight Special (2016)
Star Wars: Episodio VII – El despertar de la Fuerza (2015)
Ahí os quedáis (2014)
Mientras seamos jóvenes (2014)
Hungry Hearts (2014)
Amigos de más (2013)
Tracks (2013)
A propósito de Llewyn Davis (2013)
LIncoln (2012)
Frances Ha (2012)
Not Waving But Drowning (2012)
J. Edgar (2011)


Méritos: Mientras algunos se meten en la actuación por pura vocación, otros llegan a ella casi por casualidad. Es el caso de Adam Driver, que decidió volcarse en ella cuando su carrera en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, iniciada tras el 11-S, se truncó al sufrir un accidente que le dañó el esternón, viéndose forzado a retirarse del servicio activo. Tras licenciarse en Juilliard y empezar a trabajar sobre las tablas de Broadway, Lena Dunham, que es más lista que el hambre, vio algo especial en él y lo eligió para ser el “galán” de su álter ego, Hannah, en la serie Girls, papel que le valió tres nominaciones a los Emmy en el apartado de mejor actor de reparto y una exitosa prueba de casting que lo acabaría convirtiendo en el sucesor del mismísimo Darth Vader en la nueva trilogía de Star Wars, un personaje el de Kylo Ren que ha causado división de opiniones y encendidos debates entre los fans.

Si bien la mayor parte de las discusiones se centran en si es guapo, feo o feo atractivo a lo Javier Bardem, Driver va a lo suyo y, al margen de la saga intergaláctica, continúa forjándose una carrera artística la mar de interesante y apegada al cine indie, donde parece encontrarse mucho más cómodo que rodeado de pantallas verdes. Tras trabajar con Scorsese en Silencio y protagonizar la preciosa y poética Paterson de Jim Jarmusch, el actor forma parte del elenco del regreso de Steven Soderbergh al cine, Logan Lucky, donde, curiosamente, encarna a un veterano de la guerra de Irak, en la que estuvo a punto de participar. En octubre también lo veremos en un pequeño papel en el estreno de Netflix The Meyerowitz Stories, su tercer trabajo a las órdenes de Noah Baumbach, y a finales de año comprobaremos si Rian Johnson consigue redimir a Kylo Ren en Los últimos Jedi. Y para el 2018, destaca el lanzamiento de The Man Who Killed Don Quixote, con la que por fin se acabará la maldición que ha perseguido tantos años a la producción y a su director, Terry Gilliam, que ha intentado sacar la película adelante durante muchos años. Seguro que Gilliam, todo un experto en percances y contratiempos, también considera que el que Adam Driver haya aterrizado en la actuación ha sido, en realidad, un feliz accidente.

Logan Lucky


Extras:

Tráiler de La suerte de los Logan

Tráiler de The Meyerowitz Stories

Tráiler de Star Wars VIII: Los últimos Jedi

Star Wars: The Last Jedi – Detrás de las cámaras

Entrevista sobre Silencio

Daisy – Flaunt Magazine

30/9/17

Crónica del 65º Festival de San Sebastián

Festival San Sebastian


Por Carlos Rodríguez.

Vuelve la mejor época del año. Vuelven los amaneceres junto a la Playa de Zurriola y los paseos por el Boulevard. Vuelven los pintxos y toda su excelente oferta gastronómica. Vuelven también las prisas para llegar a tiempo a los cines, las colas interminables y los madrugones para coger número en las taquillas, en una ciudad que es capaz de concentrar todas las estaciones del año en una sola semana. Vuelve el cine a San Sebastián, y un año más he tenido el placer de estar allí para disfrutarlo.

Comenzamos así la crónica de este año repasando todo lo que he tenido oportunidad de ver en las diferentes secciones de la presente edición del Festival.

Si algo ha destacado por encima de todo ha sido, por desgracia, un cierto bajón de nivel (en lo cinematográfico) con respecto a ediciones anteriores. Observo verdaderos problemas en los creadores para conseguir productos novedosos, historias interesantes o al menos narraciones con alma, con garra. Y así, asistimos a un Festival dominado por las medianías. Películas en su mayoría con buenas intenciones y factura solvente, pero carentes de verdadero ingenio creativo, de eso que hace a las películas perdurar en el tiempo, en la memoria de los cinéfilos.

Por ir elevando el nivel de loa, comenzaré comentando las películas que menos me han gustado y dejaré lo mejor para el final, porque estas películas han acabado salvándome el Festival, y me quedo con lo positivo.

El secreto de Marrowbone es una película de intriga con tintes de terror. Cuenta la historia de unos hermanos que tratan de dejar atrás un pasado que se antoja trágico refugiándose en un viejo caserón alejado de la civilización. El arranque convence, con una elipsis que provee de un espacio narrativo que el espectador deberá ir rellenando a medida que avanza la trama. Pero a partir de aquí comienzan los problemas. La historia, articulada en torno a giros del guion y a un misterio sostenido que solo funciona en la primera mitad de película, resulta un remedo de otras películas que ya hemos visto, como Los Otros (que tampoco es que me encante, por cierto), dejando una molesta sensación de déjà vu. Los actores están sobreactuados y no te los crees, historia de amor inverosímil mediante, con momentos bastante ridículos. Solo te satisfará si tienes 12 años y es la primera película de terror que ves en tu vida.

El secreto de los Marrowbone

Mención aparte merece la banda sonora de Fernando Velázquez, en la línea de sus detestables trabajos para el presente productor, Bayona, que no parece darse cuenta de que eso de subrayar los sentimientos tan toscamente no es una buena idea. Suena impostada, y juega la baza del golpe orquestal-susto de manera bastante chabacana. En fin, el pestiño del Festival.

Ha habido algún otro fracaso, pero ninguno tan notorio. En la SO tenemos Licht. Es una película austriaca que narra la historia real de una pianista ciega en el siglo XVIII, de cómo el tratamiento para su ceguera fue acompañado de una pérdida de talento musical. La idea no es tan original como parece, pero el problema es que se derrumba, incapaz de insuflar vida al relato a pesar de los esfuerzos de una actriz que hace lo que puede, pero que acaba cayendo mal. Es plomiza y carente de ritmo, y finalmente domina la sensación de desaprovechamiento.

En Horizontes Latinos, tenemos Medea, otro de esos pequeños fracasos, acaso no tan sonado, pero igualmente olvidable. La historia gira en torno a una adolescente que oculta su embarazo a su entorno, alienada por una sociedad, la costarricense, cuyo Estado, recordemos, es católico y tiene prohibido el aborto. La protagonista es comparada con la femme fatale de la Grecia Clásica en sus intentos de liberarse de aquello que la constriñe (el embarazo), y es dibujada como una especie de heroína moderna. El problema es que el relato no ofrece los suficientes elementos de interés, a pesar de la corrección formal. El tono es plano, la historia es escasa y al final es olvidable, sencillamente.

Medea

A partir de aquí, dominan las mencionadas medianías, que las ha habido en casi todas las secciones. Películas todas decentes, en mayor o menor medida, pero sin los suficientes elementos de interés, o con demasiados altibajos.

Empezando por las de Horizontes Latinos, que han sido la mayoría, tenemos la argentina La novia del desierto, un sorprendente debut que sabe lo que quiere, bien dirigido y sobre todo muy bien interpretado por una omnipresente Paulina García, sobre cuya mirada se sustenta el relato, otorgándole peso al lenguaje visual mediante el juego de enfoques. Acierta en su deseo de transmitir ternura y complicidad con su personaje principal, en una parábola sobre la vejez en relación a los tiempos en constante cambio, pero la temática no me resulta del todo interesante, siendo a la postre un drama bien contado pero menor.

Desde Argentina (aunque en la SO) nos llega también Una especie de familia, otro drama bien narrado y con ritmo, que se carga a los hombros una soberbia Bárbara Lennie, cuya interpretación femenina es probablemente la mejor del Festival, pero con un argumento de telefilme de la hora de la siesta. Imaginación, cero. La crítica social de denuncia de las desigualdades no basta.

Una especie de familia

Por terminar con las argentinadas, tenemos La educación del rey, otro drama más de andar por casa, sostenido por un ritmo más que decente y por la construcción de alguno de sus personajes (concretamente, el del guarda de seguridad, coprotagonista del relato, que es la bomba). Pero de nuevo el argumento es simplón, la carencia de medios es notoria, ocasionando problemas de verosimilitud (nunca he visto una mafia policial corrupta tan cutre) y las actuaciones, salvando la mencionada, dejan mucho que desear.

Y acabando la Horizontes Latinos más anodina de los últimos tiempos, nos encontramos con la venezolana La familia. Posee un potente arranque, bien dirigido, loable sobre todo en su duro retrato de la ciudad (que se erige tercer protagonista del relato) y en la dirección de los niños (no es cosa menor para alguien acostumbrado a direcciones patrias de niños penosas), pero se empieza a hundir en su propia falta de ambición. La narración es sobria, realista, pero algo plana, y apenas aporta nada nuevo en su intención de reflejar las desigualdades sociales en Caracas. En este sentido, sobrevuela la sombra de la laureada Desde allá, que ofrecía algo parecido pero con un resultado muchísimo más pulido.

La familia

También encontré otra medianía en mi incursión en Nuevos Directores. Se trata de la francesa Le Semeur, un drama (dramilla) ambientado en la Francia de Napoleón III que cuenta la historia de un pueblo de mujeres que, huérfanas de hombres, pactan procrear en común con el primero que pase por allí. Por allá que pasa uno, la protagonista se enamora y deberá enfrentarse a su promesa. El argumento es bastante tontorrón y banal, pero da para articular una historia ligera en torno a ella que se ve con cierto interés, apoyada en un correcto sentido del ritmo, en una fotografía de interiores cuidada, en un suave sentido del humor y en un fino erotismo. Es bastante inocua e inocente, ideal para un tipo de público que se halla, por suerte o por desgracia, en mis antípodas.

La Sección Oficial por suerte solo me ha dejado dos así, pero no sería por falta de posibilidades, sino más bien por el poco interés que, en líneas generales, me produjo la sección. Aparte de Una especie de familia, tenemos la griega Love Me Not, de Alexandros Avranas, un pastiche de Lanthimos y Haneke cuyo mayor defecto es, quizá, haber llegado muy tarde. Esta película ya se hacía en los 90 (y mejor). Sus mayores aciertos son los paralelismos que relacionan su historia con la actual crisis griega, y un perverso guion bastante redondo. Pero trata desesperadamente de subvertir con mecanismos para nada novedosos, en su forma de mostrar la violencia de manera cruda e impactante, y ni el drama está a la altura de los dos directores mencionados, ni cuenta con el humor negro de Lanthimos, ni con la madurez de Haneke. Al final tenemos un producto que pide a gritos llamar la atención pero que funciona mejor en su primera mitad, cuando es una película cuyo misterio aún no se ha desvelado del todo.

Love Me Not

Perlas, a menudo la sección que aglutina los éxitos más sonados, no ha estado carente de medianías que no han cumplido las expectativas. En primer lugar, tenemos la última película de Hirokazu Koreeda, El tercer asesinato, que gira en torno a un grupo de abogados que trata de defender a un asesino confeso, hasta que comienzan a dudar de su autoría. La historia se sigue gracias al pulso narrativo y la habilidad tras la cámara, marca de la casa, planteando algunas soluciones visuales realmente bellas, sobre todo en los diálogos entre los dos protagonistas. Pero las cuestiones morales que plantea son algo pueriles, impropias de un creador que considero muy maduro. Su personajes son clichés y no se termina de epatar con ellos, recordando más a ese cine medio japonés tan impostado que a la finura de la mayoría de producciones de Koreeda. Por desgracia, obra menor en su filmografía.

El tercer asesinato

Esperaba mucho de En realidad, nunca estuviste aquí, la última película de la directora Lynne Ramsay, pero se queda a medias. La trama sigue a un sicario interpretado por Joaquin Phoenix que deberá rescatar a una niña secuestrada con fines sexuales. La historia nos habla de los traumas, de la imposibilidad de olvidar, de perdonar, y de la necesidad de redención, pero está enunciada de una manera que no me apasiona, a pesar de algunos detalles de interés, como lo medidos que están los estallidos de violencia, que casi siempre es representada fuera de campo. Por desgracia, ni es la mejor actuación de Phoenix, que creo que ha estado mejor en todas sus otras apariciones recientes, ni la historia es demasiado original, sintiéndose un remedo de otras películas que ya hemos visto.

You were never really here

Acabando ya el museo de las medianías, la última de Perlas es un reciente estreno en España, Madre!, lo nuevo de Aronofsky. Sus aciertos polarizarán al público. Creo que Aronofsky está más preocupado de llamar la atención que de trazar un relato atractivo, lo que se traduce en pantalla en un supuesto caos que más bien siento como gritos de desesperación del director rogando molar, buscando personalidad en la construcción de la historia. Es un problema la sensación de que el director interpela al espectador con esos mimbres tan obvios y diría que chabacanos (el momento de la paliza a Jennifer Lawrence es de lo más basto que he visto en mucho tiempo), pero más problemático es que no se consiga empatizar apenas con la historia, que da bastante igual. Por mencionar solo alguno de sus problemas, nombraré el más obvio: el casting no funciona. Lawrence y Bardem caen mal, y no tienen ninguna química. Parecen estar haciendo cada uno la película por su lado.

Mother

A partir de aquí, la Sección Oficial eleva un poquito el nivel, con películas que ya merecen más la pena, que no me importaría volver a ver.

De un lado, tenemos El autor, lo nuevo de Manuel Martín Cuenca. El director almeriense posee personalidad, y sabe insuflar vida a este relato sobre los problemas creativos y la inspiración, magistralmente interpretado por un Javier Gutiérrez que está para repetir Goya, totalmente entregado a su papel. Su humor ácido funciona, en un relato hiperbólico cargado de ironía y mala leche, con el que es fácil identificarse. Ojalá no perdiera fuelle hacia la mitad de película, a pesar de alguna que otra escena brillante, porque va de más a menos y al final queda un regusto de cierto desaprovechamiento. Es una pena. Pero la película merece mucho la pena.

De otro lado, la SO nos trae una rara avis, un documental marino rodado en 3D, producido por Schwarzenegger y dirigido por el hijo de Cousteau: Wonders of the Sea 3D. Lo primero que destaca es su preciosa fotografía, el mejor 3D que he visto desde Gravity, y no exagero. Así, el motivo de atracción principal que posee la película es lo extremadamente bello de sus imágenes, que, por el contrario, parecen fruto del haber pasado por allí y haber visto eso. Así, la película se torna irregular, incapaz de encontrar drama en sus imágenes, que en ocasiones parecen una mera sucesión de preciosos salvapantallas. Además, el alegato ecologista queda algo impostado e hipócrita saliendo de la boca del exgobernador. En fin, merece la pena solo por ver las impresionantes imágenes logradas por el equipo, pero hay muchas películas similares, y mejores.

Wonders of the Sea

Podemos rescatar algo más de la SO. Es Pororoca, un drama rumano que narra la historia de un padre que pierde a su hija en el parque, siguiendo la desesperación de la pareja por encontrarla. Es una película que explora los límites de la culpa, apoyándose en unos actores más que decentes y sobre todo en una dirección que brilla en determinados momentos. Para muestra, la escena de la desaparición, al comienzo, un auténtico tour de force en plano secuencia larguísimo, bastante impresionante. Por otro lado, la película posee demasiado metraje, sintiéndose algo irregular, y la decadencia psíquica que sufre la pareja y sobre todo su protagonista termina por írsele de madre.

Volviendo a Perlas, encontramos dos películas más que decentes, que podrían haber dado más de sí, pero que ante tanta mediocridad, se yerguen. Una de ellas es Borg McEnroe, una película sueca cuyo principal éxito es construir un relato entretenido en torno a una supuesta rivalidad (basada en los famosos tenistas Björn Borg y John McEnroe) que en realidad nunca se llega a sentir como tal. Así, falla al construir el drama y equivoca a su protagonista, entre otras cosas porque LaBeouf es mucho mejor actor. El tramo final se ve con suficiente emoción, pero da la sensación de que nunca despega del todo, de que nunca llega a ser la Rush que querría ser.

Borg McEnroe

La otra es la laureada Custodia compartida, del francés Xavier Legrand. En términos narrativos, posee un comienzo potente, contándonos toda la historia a través de los abogados de una pareja recién separada que lucha por la custodia de sus hijos. Su problema es que no despega realmente hacia la mitad de la película, y para entonces hemos perdido la capacidad de empatía con los personajes, que por otra parte habitan una historia poco original. Con todo y con eso, me quedo con su impactante final, de los mejores minutos de cine de todo el Festival. El último plano nos hace partícipes de la violencia doméstica como observadores, una posición incómoda pero absolutamente necesaria.

Y ahora pasamos a comentar lo mejor del Festival. Esas películas que hacen que haya merecido la pena la selección, y la visita. Ruben Östlund, uno de los puntales de la filmografía europea del momento, nos trae su flamantemente recién premiada en Cannes The Square. Y aunque ahonda en las temáticas preferidas del director, por fin encontramos un argumento original de verdad. A través de un humor incómodo y ácido, critica a los vendehúmos en el arte y, por extensión, a la hipocresía de la indolente sociedad sueca. Lo brillante es que encontramos algunos elementos que parecen sacados de contexto, pero que están puestos ahí para hacernos reflexionar sobre las mismas cosas que sus protagonistas, en una suerte de metarrelato que solo Östlund podría así filmar. Por otra parte, y aunque el humor funciona, la gracia se desinfla algo en la media hora final, que alarga innecesariamente la película.

The Square

Si Östlund es un puntal reciente, qué decir de Haneke, con una trayectoria ya más que consolidada. Su reciente Happy End no será la mejor película de su excelsa filmografía, pero es más que suficiente para sobresalir por encima de la media. A sus habituales críticas a la alta sociedad, esta película añade un suave humor negro que no había explorado hasta ahora Haneke en su filmografía, amén de introducir en la combinación al personaje de la niña pequeña, a través del cual se critica la frialdad y ferocidad de las relaciones actuales entre los jóvenes, formadas pantalla mediante, con esa necesidad de compartir nuestras vidas que en realidad es mero reflejo de la vacuidad dominante. De todo ello habla Happy End, una especie de continuación velada de su anterior largo Amor, con personajes que parecen tenerlo todo y no tienen nada. A destacar, las escenas que comparten la niña protagonista y Trintignant.

Happy End

Terminando ya, las dos mayores joyas me las ha dejado la SO. En primer lugar, tenemos Morir, la segunda película de Fernando Franco tras su aclamada La herida, que prosigue explorando las relaciones sociales en torno a la enfermedad. En este caso, a Marian Álvarez le toca vivir en el lado contrario, cuidando de su novio terminal. Lejos de caer en sentimentalismos baratos, Franco realiza un estudio íntimo y elegante, apoyado por unos intérpretes más que buenos, con química, articulando un relato mediante grandes elipsis que nos hacen partícipes del deterioro mental y físico, y de cómo este se relaciona con el deterioro de la pareja. La película, que refleja la cotidianeidad de la pareja con sorprendente naturalidad, nos habla de la incomunicación, del miedo y de la desconfianza ante esta situación trágica. Posee un final doloroso, tenue, con unos excelentes planos finales que bien justificarían cualquier premio, confirmando el repunte de calidad en el cine Español de 2017. Franco se supera con esta película y consigue una total complicidad con una historia que parece pequeña, pero que en realidad es la vida misma.

Morir

Por último, la película que redime al Festival entero: The Disaster Artist. La esperada comedia de James Franco, que explora los pormenores creativos en torno a uno de los mayores éxitos de culto cinematográfico de serie B de los últimos años (The Room), es un triunfo en todos los sentidos. Posee frescura, ofreciendo un relato con ritmo en que el humor funciona en todo momento. También unas excelentes interpretaciones, destacando la principal de un Franco totalmente entregado al extravagante personaje de Wiseau, al que parece respetar y admirar. En este sentido, cabe reseñar que el mito en torno a Wiseau está casi hagiografiado, y aun así se siente fascinación hacia lo que nos narra. Esto se produce porque parece evidente que todos se la pasaron bien haciéndola, y nos contagian ese buen rollo a los espectadores. Esto solo no sería suficiente si no fuera porque todos los elementos de la película están perfectamente medidos, perfectamente colocados en el relato para que no haya apenas altibajos. Es una película que cae bien, sin forzar los mecanismos de la empatía, lo cual ya es bastante complicado y complejo. Gustará a la mayoría, hayas visto o no The Room.

The Disaster Artist

Con The Disaster Artist ponemos así la guinda al Festival, coincidiendo además con mi marcha de la ciudad, en un inmejorable final que hace que te marches con una sonrisa de oreja a oreja, y te quedes desde ya deseando poder volver a tener la oportunidad de retornar a esta mágica ciudad el año que viene, y todos los siguientes.