4/3/15

La importancia de espiar con clase

Poster Kingsman

Dir.: Matthew Vaughn
Int.: Colin Firth, Taron Egerton, Samuel L. Jackson, Michael Caine, Mark Strong, Sophia Cookson, Jack Davenport, Mark Hamill, Sofia Boutella
¿De qué va?: Un veterano agente secreto inglés acoge bajo su protección a un joven sin refinar para ser entrenado en un programa secreto de entrenamiento de superespías, al tiempo que investiga una amenaza global procedente de un genio retorcido.

Reseña: Sin armar mucho ruido, Matthew Vaughn se está marcando una carrera tremenda a golpe de reforma del concepto de ‘blockbuster’, ya sea del cine mafioso (Layer Cake), del de espadas y brujería (Stardust) o el de superhéroes (Kick-Ass, X-Men: Primera generación). La clave del éxito de Vaughn reside en que, en vez de intentar demostrar que está reinventando la rueda, dirige sus esfuerzos en jugar con las claves y clichés del género que aborda, con algo de distancia irónica pero sin descuidar la historia y a los personajes. Lo que hace es un complicado equilibrio entre compromiso y desparpajo que da lugar a divertimentos tan adultos y gratos como Kingsman. Servicio secreto.

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Parodias de James Bond hay muchas y películas sobre adiestramiento de jóvenes superhéroes/espías/asesinos otras tantas. Kingsman es un híbrido de ambas y lo que la diferencia del resto de “intentos de” es que, en primer lugar, no toma a su público como idiotas o críos, y en segundo, que la dirección de Vaughn es fluida e inventiva, dándole un nuevo aire a situaciones demasiado familiares y arreglándoselas para sorprendernos en el momento menos pensado, y aquí también hay que alabar el trabajo de Jane Goldman, su co-guionista habitual. El sarcasmo y el humor meta-cinematográfico está muy medido para no saturar, pero cuando estalla la violencia el despiporre es máximo. Cierta escena que se produce dentro de una iglesia resulta tremendamente descarnada, impactante y frenética, además de estar coreografiada, grabada y editada a la perfección; desde ya una de las escenas más memorables del año.

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Pocos podían imaginarse a Colin Firth como un héroe de acción, pero lo cierto es que el intérprete sale airoso al aunar la característica flema inglesa y la elegancia clásica del gentleman con la exigencia física del héroe de acción; que tiemblen Liam Neeson y Jason Stathan. De todas formas, Firth no es es tan protagonista de la película como lo es Taron Egerton, un chaval que está empezando su carrera y que ya apunta muy buenas maneras: no sólo se desenvuelve muy bien en la comedia, la acción y los interludios dramáticos, sino que tiene un atractivo pícaro a lo Harrison Ford que le abrirá muchas puertas (no en vano, suena para encarnar a un joven Han Solo en un spin-off de Star Wars). Respecto a los secundarios, se agradece que Mark Strong no encarne al villano por una vez y que este papel vaya a parar a un Samuel L. Jackson tan temible como cómico.

Kingsman

Kingsman. Servicio secreto demuestra que otro tipo de blockbuster es posible, uno que no se alimente únicamente de explosiones sin ton ni son, chascarrillos fáciles y buenorras con mucha delantera. Incluso se vale de problemáticas políticas y sociales para armar la trama, como la dependencia mundial a la telefonía móvil, la tiranía ejercida por las altas esferas o el despotismo respecto a los estratos de la sociedad más humildes, algo que se remonta 50 años atrás, al estreno de My Fair Lady, hermana espiritual del filme de Matthew Vaughn, quien se ha ganado por mérito propio mi plena confianza para todos sus proyectos venideros.

8/10