20/11/16

Perdidos en la traducción

Poster La llegada

Dir.: Denis Villeneuve
Int.: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg, Mark O’Brien
¿De qué va?: Cuando unas misteriosas naves aterrizan en todo el mundo, un equipo de élite, liderado por la lingüista Louise Banks, intenta descifrar el motivo de su visita. A medido que la humanidad se prepara para una guerra contra los invasores, Louise y su equipo luchan a contrarreloj en busca de respuestas.

Reseña: Tantas películas de invasiones extraterrestres, y puede que todas esas batallas libradas podrían haberse resuelto intentando, en primer lugar, establecer comunicación con los visitantes del espacio exterior, pues, tal y como afirmó Kofi Annan, “la diplomacia es nuestra primera línea de defensa”. La llegada (Arrival) está más emparentada con el cine de ciencia ficción independiente que con aquel que se confecciona en el epicentro de Hollywood, pues apenas hay efectos digitales, toda la acción se desarrolla en un único gran escenario, dividido en un campamento militar y una sala enorme, donde una lingüista y un físico intentan entenderse con dos seres alienígenas a través de un gran cristal, y, sobre todo, porque esta no es una película sobre extraterrestres, sino sobre lo que experimenta una mujer al enfrentarse a situaciones que se escapan a la lógica del cerebro humano. 

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Denis Villeneuve confirma con La llegada su buena mano para calibrar atmósferas tensas, subyugantes y enrarecidas. La primera vez que Louise entra en la nave extraterrestre se respira una intranquila quietud y una incertidumbre que el director tensa al máximo extendiéndola a toda la narración, y que se intensifica con una brillante banda sonora de Jóhann Jóhannsson, compositor ya totalmente compenetrado con la personalidad como cineasta de Villeneuve tras las experiencias de Prisioneros y, especialmente, Sicario. Y así, la película avanza con la protagonista intentando dar respuesta a la pregunta del millón, y con la presión ejercida por la amenaza del estallido de la guerra, ante la impaciencia de los dirigentes mundiales que no están dispuestos a que un inesperado ataque les pille desprevenidos. La importancia de la comunicación, así como los peligros que conllevan los equívocos que pueden surgir en el proceso, conforman un tema que sobrevuela toda una trama que maneja varios conceptos difíciles de comprender y asimilar por el espectador medio, y que la película se encarga de explicar de forma didáctica, aunque en el caso del lenguaje simbólico que utilizan los extraterrestres, se compensa lo abstracto de su naturaleza con lo bello de su composición.

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Pero lo que hace que La llegada acabe despuntando como una de las muestras de ciencia ficción más reflexivas y redondas del cine moderno es lo bien que aúna el componente emocional de la historia con el de ciencia ficción (algo en lo que cojearon tanto Gravity como Interstellar), a través de un giro de guion completamente inesperado que da un giro de 180º a todo lo que creíamos saber sobre la historia hasta ese momento, y que propicia que Amy Adams remate una interpretación poderosa, sensible y empática, si bien el cariz que toman los acontecimientos puede dar  pie a interesantes y acalorados debates. El resto de personajes, incluyendo al que da vida el majete de Jeremy Renner, no aportan nada más allá de desempeñar su cargo en la historia, pero porque la película empieza y acaba con el potente arco dramático de Adams, acompañado de una partitura musical de Max Richter, On the Nature of Daylight, que ya nos puso los pelos de punta en Shutter Island.

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Con La llegada, Denis Villeneuve vuelve a superarse a sí mismo entregando una obra de ciencia ficción que desafía el concepto de realidad del ser humano, que apuesta por la comunicación y el pacifismo como respuesta a los conflictos entre diferentes civilizaciones, y que ofrece un nuevo giro de tuerca al hipotético primer encuentro entre la especie humana y los extraterrestres. Presumo que todo ya estaba en el relato de Ted Chiang del que parte el film, pero no por ello hay que menospreciar la labor del director canadiense y de su equipo a la hora de traducir el texto en imágenes y componer una pieza tan hermosa, evocadora, inquietante y compleja como ésta. Si Villeneuve no es capaz de sacar adelante una secuela mínimamente decente de Blade Runner, probablemente ningún director actual sea capaz de hacerlo. El año que viene confirmaremos si es verdad que a este hombre no hay nada que se le resista.

8’5/10