15/6/16

Soñando, soñando, triunfé saltando

Poster Eddie the Eagle

Dir.: Dexter Fletcher
Int.: Taron Egerton, Hugh Jackman, Christopher Walken, Jim Broadbent, Jo Hartley, Keith Allen, Ania Sowinski, Mads Pettersen
¿De qué va?: El sueño de Michael “Eddie” Edwards desde que era pequeño fue participar en los Juegos Olímpicos. Con la ayuda de un entrenador rebelde y carismático, Eddie luchó con todas sus fuerzas para poder participar en la categoría de salto de esquí en los Juegos Olímpicos de Invierno de Calgary de 1988.

Reseña: A los británicos se les da muy bien hacer ‘feel good movies’, que es como se conoce a esas películas que transmiten muy buen rollo, optimismo y alegría a raudales. No sé si será porque tienen una gran cantera de señoras muy rectas y muy finas que con que suelten algún chiste verde ya nos tienen el corazón ganado, por el humor inglés, o porque poco hay que nos conmueva tanto como un ‘sir’ o una ‘madame’ cuya fachada severa termina ablandándose gracias al amor, la amistad o a la familia. El caso es que películas como Billy Elliot, Una canción para Marion o Pride me hacen feliz aunque sea consciente de la manipulación a la que me someten. Eddie el Águila es la última en sumarse a la lista.

Eddie el aguila2

Sólo hay una cosa que dé más pereza que una película deportiva: aquella que nos quiere vender la moto que con mucho esfuerzo tus sueños pueden hacerse realidad. Se da el caso de que Eddie el Águila es ambas, pero el tener a Matthew Vaughn en la producción ya nos da una pista de que el asunto no va a ser tan edulcorado como parece, y es que el protagonista es, al igual que el chaval que se convirtió en Kick-Ass, que los X-Men de Primera generación o como Eggsy (el prota de Kigsman: Servicio secreto) un misfit, un bicho raro marginado por la sociedad. Sin embargo, al final será lo que le hace especial la clave para triunfar en el terreno de aquellos que se mofaban de él. La historia versa sobre un chico cuya meta no es ganar los Juegos Olímpicos, sino formar parte de ellos, competir con dignidad, y es un mensaje que no está de más en tiempos tan competitivos como los que vivimos.

Eddie el aguila

Dexter Fletcher lidia con los clichés de la historia a través de una labor de dirección pulida y trabajada; ninguno de los numerosos saltos está rodado de la misma manera, el clásico montaje de entrenamiento del protagonista no es nada rutinario, y la emotividad está presente sin cargar las tintas sobre ella. Taron Egerton es un Eddie muy entrañable y carismático, se le coge cariño rápido, mientras que hacía tiempo que Hugh Jackman no estaba tan comedido y tan bien. La trama acaba convirtiéndose en la búsqueda de redención tanto del maestro como del aprendiz, ambos con necesidad de ser tomados en serio por el mundo en general y por una figura paterna en particular. Esa necesidad de ser aceptados en el redil es lo que más me chirría de una propuesta que, a pesar de su ligereza, goza de interesantes lecturas sobre la autoestima, la competitividad, el deporte o la perseverancia, envuelto en una atractiva estética ochentera y con un chute extra de adrenalina y buen humor. Poco más se le puede pedir.

7/10