28/7/15

A pequeña gran escala

Poster AntMan

Dir.: Peyton Reed
Int.: Paul Rudd, Evangeline Lilly, Michael Douglas, Corey Stoll, Michael Peña, Bobby Cannavale, Judy Greer, Martin Donovan
¿De qué va?: Enfundado en un traje que le permite reducir su tamaño, aumentar su fuerza y comunicarse con los insectos, Scott Lang es un ladrón de guante blanco que se convierte en el protegido del Dr. Hank Pym. Junto a la hija de este, Hope Van Dyne, Lang deberá llevar a cabo un robo en el laboratorio del científico Darren Cross.

Reseña: Cuando Edgar Wright abandonó la dirección de Ant-Man muchos nos sentimos decepcionados con Marvel, al demostrar que su apoyo por los directores con identidad propia no era tan importante como sus planes unitarios a largo plazo, y el escepticismo nos invadió al saber que no sólo su guión había sido bastante retocado, sino que su sustituto sería alguien tan convencional como Peyton Reed. Daba la impresión de que Marvel ya no sabía qué hacer con la película y que incluso la habían dejado un poco de lado al concentrar sus esfuerzos en promocionar Vengadores: La era de Ultrón. Y tal vez sea esa falta de ambición la que ha provocado que Ant-Man resulte una película tan refrescante y disfrutable.

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Siguiendo la estela de flirteos con distintos géneros de las últimas películas de Marvel, Ant-Man es una película de atracos con superpoderes de por medio, los cuales son traspasados de un veterano y distinguido mentor a un pupilo díscolo pero habilidoso, con la hija del primero como gancho del plan y catalizador de ambos. En cierta manera, recuerda al arco argumental de La máscara del Zorro, y es fiel a su espíritu de aunar acción con comedia, teniendo unos gags mucho más afinados y mejor implementados que los vistos en Vegadores: La era de Ultrón. No gestiona mal los lugares comunes por los que transita (relaciones paternofiliales, el entrenamiento del héroe, los planes del malo…), pero su mayor baza reside cuando el héroe se vuelve diminuto y nos descubre un mundo inaudito, inmenso, en contraste con los espacios reducidos en los que se desarrollan los acontecimientos en tamaño real. El clímax llega con una batalla final en las Antípodas de la aparatosidad habitual, y que saca provecho de la diferencia entre la acción vista a través de los ojos humanos y de los de un insecto, ofreciendo momentos delirantes y abogando por el ‘menos es más’.

AntMan

A pesar de los abdominales que ha sacado Paul Rudd para la ocasión, su papel no dista demasiado de los que suele encarnar, el de un tipo simpático, campechano e incluso entrañable, un Robin Hood moderno que quiere reformarse para poder estar cerca de su hija y ser la figura paterna que ésta necesita (una relación menos cursi de lo que puede parecer). Rudd y su co-protagonista femenina, una Evangeline Lilly con mucho carácter, son dos grandes fichajes para la factoría Marvel a los que deberían darles crédito en el futuro. En cuanto a Michael Douglas, se muestra tremendamente carismático y cómodo, y Corey Stoll cumple como villano pero tampoco resulta especialmente memorable; el que sí sorprende, y para bien, es Michael Peña, en un personaje que cumple una función puramente cómica, y aun teniendo todas las papeletas para ser cansino funciona, y muy bien.

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Ant-Man es, contra todo pronóstico, un soplo de aire fresco dentro del género de superhéroes por su ausencia de ínfulas trascendentales, por tomarse en serio a sí misma en su justa medida y porque es capaz incluso de que sintamos cariño por las hormigas digitales. A pesar de que el espíritu de Edgar Wright se hace patente en muchos diálogos y situaciones, lo cierto es que Peyton Reed carece de su nervio y estilo visual, así que el mayor hándicap de la película reside en la sombra de la duda de lo que podría haber sido y no fue. No obstante, el resultado no es un descalabro ni mucho menos, y funciona como buen punto y aparte a la Fase 2 de Marvel, consiguiendo que crucemos los dedos para que esta hormiguita obrera tenga el hueco que le corresponde en la Fase 3.

7’5/10