21/1/17

Gabinete de crisis kaiju

Poster Shin Godzilla

Dir.: Hideaki Anno, Shinji Higuchi
Int.: Satomi Ishihara, Hiroki Hasegawa, Yutaka Takenouchi, Akira Emoto, Kengo Kôra, Jun Kunimura, Ren Ohsugi, Mikako Ichikawa, Pierre Taki, Mark Chinnery
¿De qué va?: Una criatura gigantesca y misteriosa surge del océano y destruye Tokio a su paso. Apremiado por la muerte y la desesperación, las autoridades de Japón deberán reunir el poder necesario para superar este desafío.

Reseña: Ya que el relanzamiento estadounidense de Godzilla (2014) gustó tanto e hizo buenos números en taquilla, la productora Toho no ha querido quedarse de brazos cruzados y también se ha apuntado al carro del relanzamiento de su criatura. De hecho, el “shin” del título es una palabra japonesa que puede significar ‘nuevo’, ‘verdadero’ y ‘dios’, lo cual supone toda una declaración de intenciones sobre el film: este Godzilla destroza Japón como si lo hiciera por primera vez, con un diseño muy similar al de su debut cinematográfico en 1954, pero también con características nuevas, recobrando la fiereza perdida tras numerosas secuelas y revisiones a cada cual más esperpéntica. Sin embargo, aquellos que esperen una película kaiju en toda regla tal vez se lleven una decepción enorme cuando vean que el monstruo es, más bien, una excusa para montar un thriller satírico cuyo principal propósito es radiografiar el sistema político de Japón.

null

Si el Godzilla original era producto del derrotismo, el luto y las heridas abiertas de Japón tras la 2ª Guerra Mundial, el nuevo es hijo de los tiempos que corren en el país del sol naciente, del pánico originado tras el accidente de Fukushima, de las relaciones internacionales del país y de la ineficacia de su propio gobierno. La película se olvida de las principales víctimas, los ciudadanos de a pie, para centrar su mirada en las oficinas, los pasillos y los laboratorios donde políticos, científicos y otros expertos buscan una solución para acabar con la amenaza. La sátira queda bien expuesta en la primera media hora del metraje, en la que se demuestra la lentitud de la excesiva burocracia, la laberíntica cadena de órdenes o la abundancia de reuniones para abordar cualquier asunto por nimio que sea. El problema llega tras el primer asalto contra el monstruo, porque la trama se enrosca en sí misma y acaba resultando monótona, perdiendo la chispa inicial y el ritmo ante demasiadas conversaciones sobre la biología del monstruo y sobre el sistema político nipón, sacando a relucir tanto sus debilidades internas como las de sus relaciones con Estados Unidos. Además, desaprovecha otros temas que sólo toca de pasada, como que se produzcan manifestaciones ciudadanas que glorifican a Godzilla.

Shin Godzilla3

Las impresionantes imágenes de destrucción que remiten a catástrofes reales se ven empañadas por el uso y abuso de letreros para indicar el nombre y el cargo de cada persona que sale en pantalla, así como para señalar hasta el nombre del callejón que ha sido arrasado por la cola de Godzilla. Es probable que se haya hecho así para que los espectadores japoneses identifiquen cada rincón en el que se ambienta la película, en pos de crear una experiencia más realista, lo cual no dejar de ser un síntoma más de que se trata de una película 100% japonesa, pues sólo el público de su país será capaz de pillar todas las referencias y la gracia de los chistes. Es como si les pusiéramos a ellos Ocho apellidos vascos: no se enterarían ni de la mitad. Con todo, Shin Godzilla no deja de ser una curiosa reencarnación del mítico monstruo, recuperando la esencia crítica de sus orígenes, aunque es un lástima que en el proceso hayan perdido la diversión que siempre ha caracterizado al género de los monstruos gigantescos, si bien su mensaje final de que no hay mejor oportunidad que una catástrofe para unir a un país y empezar a hacer las cosas bien es ciertamente poderoso.

6/10