29/9/20

Nunca, casi nunca, a veces, siempre – Sororidad en tierra hostil


Dir.:
Eliza Hittman
Int.: Sidney Flanigan, Talia Ryder, Théodore Pellerin, Ryan Eggold, Sharon Van Etten, Kelly Chapman, Mia Dilllon
¿De qué va?: Un par de chicas adolescentes de la Pennsylvania rural viajan a Nueva York en busca de ayuda médica después de que una de ellas se haya quedado embarazada de forma accidental.

Reseña: Cada 28 de septiembre se celebra el Día de Acción Global por un aborto legal y seguro. Una de las principales luchas del feminismo es evitar que millones de mujeres sigan muriendo por practicarse abortos peligrosos en zonas donde una legislación patriarcal y arcaica las empuja a ello. El mundo es un lugar hostil para las mujeres, tal y como se muestra en la nueva película de la directora Eliza Hittman, Nunca, casi nunca, a veces, siempre. Es un título complicado de recordar correctamente, a mí al menos  me cuesta, pero no se lo cambiaría por ningún otro puesto que alude a una de las escenas más potentes del film, en el que la joven protagonista es obligada a enfrentarse a sus terribles circunstancias.

Ella es Autumn, una adolescente de un pueblo de Pennsylvania que descubre que está embarazada. La ley de su Estado impide que las menores de edad pueden practicarse un aborto sin el consentimiento de sus padres, y para Autumn eso no es una opción. Acompañada de su prima, Skylar,  y con muy poco dinero, la joven viaja a Nueva York para acudir a una clínica donde poder abortar. La película cuenta exactamente eso, sin giros, ni revelaciones, ni alegatos de ningún tipo. Con un estilo hiperrealista, Hittman acompaña a Autumm y Skylar a través de un viaje a la Gran Manzana que carece de la sofisticación y la capacidad de asombro que suele asociarse a la ciudad. Sin dinero para poder pasar la noche en un hotel, duermen donde pueden y se mantienen en movimiento, permaneciendo alerta ante las miradas e insinuaciones de los depredadores que les acechan. La película evidencia que, aunque Caperucita Roja ya no sea tan ingenua como en antaño, los lobos no cejan en su empeño por comérsela.


Pero Caperucita no está sola, y no es un leñador quien la ayuda, sino otras mujeres, de su misma edad y mayores, que entienden perfectamente por lo que está atravesando. Tanto en la relación entre las Autumn y Skylar como en las interacciones de la primera con las trabajadoras sociales se evidencia que la sororidad ha sido y es fundamental para la supervivencia de las mujeres. Las jóvenes apenas hablan entre sí durante la película, y no pasa nada, porque se lo dicen todo con la mirada y con pequeños gestos que a su vez demuestran que
Sidney Flanigan y Talia Ryder son actrices debutantes muy prometedoras. Flanigan en particular aguanta un primer plano largo en el que se refleja cómo la emoción se va apoderando gradualmente de ella de forma portentosa.


Tras representar de forma certera la masculinidad tóxica en la muy estimable
Beach Rats (2017), Eliza Hittman se consagra como una directora a seguir de cerca con Nunca, casi nunca, a veces, siempre. Se trata de una película que en ningún momento se permite recalcar el drama de lo que ya de por sí es una situación tremendamente dramática, sin entrar tampoco en juicios de valor. Hittman se limita a exponer la realidad de muchísimas adolescentes norteamericanas, logrando que sea una experiencia inmersiva a través de la cual podemos empatizar con la desesperación, la confusión, la soledad, el dolor y el trauma que sienten al sufrir un embarazo no deseado en un entorno adverso y desfavorable. Es el cine como espejo de una realidad incómoda a la que debemos prestarle más atención de la que tiene.

8/10

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