5/4/20

La mujer americana – Sobreponerse al dolor



Dir.:
Jake Scott
Int.: Sienna Miller, Christina Hendricks, Aaron Paul, Will Sasso, Amy Madigan, Jack Brunault, Sky Ferreira, Pat Healy, Kentucker Audley
¿De qué va?: En un pequeño pueblo de clase trabajadora de Pensilvania, una mujer de 32 años debe cuidar de su nieto después de que su hija adolescente desaparezca sin dejar rastro.

Reseña: Ha tenido que pasar más de una década para que Sienna Miller pudiese conseguir un papel de protagonista absoluto desde Factory Girl (2006). Al principio nadie la tomaba en serio por su fama de “it-girl”, mientras que en los últimos años se ha especializado en papeles secundarios de “mujer de…”, una decisión deliberada para poder pasar más tiempo con su hija. Aún así, Miller ha conseguido sacar punta de esos roles menores, véase Z. La ciudad perdida (2016), y le han permitido trabajar a las órdenes de directores del calibre de Clint Eastwood, Bennett Miller o James Gray. Con todo, pese a que ahora es más actriz que famosa, sigue un tanto infravalorada. De hecho, consiguió el rol protagonista de La mujer americana después de que Anne Hathaway se desvinculara del proyecto. Y Miller ha aprovechado la oportunidad que se le ha brindado con creces.


Es una pena que no se haya encontrado para la película un título menos genérico que American Woman. El cartel y la promoción tampoco le hacen justicia, pues parece vender la historia en torno a la desaparición de una joven. Si bien es cierto que el detonante de la trama es ese, los derroteros van por otro lado. En concreto, la película abarca más de 10 años para centrarse en los esfuerzos de la madre de la chica perdida, Debra, por salir adelante y cuidar de su nieto. Cuando la conocemos es puro “white trash”, con un gusto terrible por los hombres, una ristra de malas decisiones a sus espaldas y un temperamento imposible. Con el paso de los años, vemos el efecto que ha tenido la desaparición de su hija en esta joven abuela, y aunque sigue arrastrando algunos defectos, se esfuerza por corregirlos. Porque La mujer americana nos enseña que el crecimiento y la madurez es un proceso que conlleva tiempo y esfuerzo, reparando en cómo la clase obrera debe secarse las lágrimas y sobreponerse a la tragedia... puesto que no le queda otra si no quiere acabar en la calle. Debra no se autocompadece, ni menciona continuamente a su hija, pero se nota que el corazón se le encoge ante cualquier recuerdo de ella.


Pese a que la vida de Debra sea bastante desdichada, la película no es nada tremendista, al contrario, es humilde, no se recrea en la tragedia y se siente muy real. En buena parte es gracias a lo bien trazadas que están las relaciones interpersonales de Debra con su madre (Amy Madigan), su cuñado (Will Sasso) y, sobre todo, su hermana. Christina Hendricks y Miller no se parecen mucho físicamente, pero son perfectamente creíbles como hermanas que viven una enfrente de la otra, que se cuidan, se pelean y se preocupan la una de la otra, exhibiendo una gran complicidad. También está por ahí Aaron Paul, como la esperanza de que Debra pueda encontrar a alguien que le aporte estabilidad y felicidad, y es que a lo largo de la película se labra ese tipo de conexión entre espectador y personaje por el cual el primero desea genuinamente que las cosas le vayan bien al segundo. Debra al principio no es precisamente simpática, pero más pronto que tarde empatizaremos con ella.


Que sea tan fácil ponernos en el lugar de Debra se debe a lo robusto que es tanto el guion como el trabajo interpretativo de Sienna Miller. Realiza uno de esos “tour de force” donde se demuestra lo bien que puede aguantar el peso de un film, así como una amplia variedad de registros que van desde la contención a la rabia, pasando por la comedia, la vulnerabilidad y la entereza. De haber tenido la película una distribución más potente, la presencia de Miller en la temporada de premios no habría sido nada descabellada. Con todo, no deja de ser un triunfo para ella, pues ya debería disipar cualquier duda que quedase de su talento como actriz. Y al margen de eso, Jake Scott, hijo de Ridley, ha logrado con La mujer americana un drama sólido y notable en torno a la dignidad inquebrantable de la clase trabajadora.

8/10

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