11/2/16

Reimaginando la cuna de la ambición

Poster Macbeth

Dir.: Justin Kurzel
Int.: Michael Fassbender, Marion Cotillard, David Thewlis, Paddy Considine, Jack Reynor, Elizabeth Debicki, Sean Harris
¿De qué va?: Macbeth, duque de Escocia, recibe una profecía de un trío de brujas que auguran que un día se convertirá en dueño y señor del reino. Consumido por la ambición y alentado por su esposa, Macbeth asesina al rey y ocupa su trono.

Reseña: William Shakespeare es uno de los autores con mayor repercusión en la literatura y la cinematografía mundial. Sus obras son diamantes en bruto de temas universales y atemporales de la condición humana, por lo que resulta muy fácil encontrar producciones que remiten a las situaciones y conflictos abordados por el dramaturgo inglés. Mientras unos se inspiran en su legado, otros directamente optan por realizar nuevas versiones de sus obras, adaptándose a las diferentes corrientes cinematográficas y a los cambiantes gustos del público. El Macbeth que firma Justin Kurzel es una reinterpretación moderna y respetuosa de la obra original, ofreciendo suficientes motivos para acercarse a ella pese a su condición de enésima adaptación.

Macbeth

Macbeth podría confomar una interesante sesión doble con La novia, no sólo por adaptar a dos dramaturgos clásicos manteniendo la fidelidad al verso, sino por los ecos de tragedia griega de ambos relatos y la especial atención en la puesta en escena, que sirve tanto para embellecer el diálogo como para exteriorizar el estado emocional de los personajes. Si en La novia el desierto andaluz representaba la desolación de su protagonista, aquí son los húmedos y escarpados parajes de Escocia los que escenifican la codicia y culpabilidad crecientes y el consecuente descenso a los infiernos del traicionero matrimonio Macbeth, aunque también es bastante probable que la televisiva Juego de tronos haya ejercido de referencia visual y escénica, ya sea en escenarios, recreación de la violencia o en las escenas de acción que abren y cierran el film, en las que prima la brutalidad en primer plano y la sangre mezclada con barro por encima de una espectacularidad a gran escala.

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Pero por encima del apartado técnico de la película, absolutamente impecable desde el diseño de producción hasta la inquietante banda sonora que firma Jed Kurzel, hermano del director, se encuentra la labor de la pareja protagonista, Michael Fassbender y Marion Cotillard. Ambos derrochan química y recitan con convicción, furia y aflicción los versos de Shakespeare (con la dificultad añadida, sobre todo para ella, de tratarse de escocés antiguo), a la vez que aportan nuevos matices a unos personajes tan archiconocidos, como el trastorno por estrés postraumático que sufre él o cierta humanidad que se deja entrever en ella. Sus encarnaciones casan con la reinterpretación moderna que realiza Kurzel sobre el texto original, elevando escenas que en otras circunstancias habrían resultado plomizas como el lúgubre y portentoso soliloquio final de Lady Mabeth.

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Pero a pesar del esfuerzo del tándem Fassbender-Cotillard y del brío escénico de Kurzel, el desarrollo de Macbeth se torna un tanto irregular debido a ciertos tramos y parlamentos alargados y a recursos reiterativos que dilatan la narración, de tal forma que posee tanto escenas e imágenes realmente hipnóticas (el final en llamas) como otras que rozan el tedio. Con todo, este Macbeth es una digna incorporación al grupo de adaptaciones cinematográficas de la obra de Shakespeare, de la misma forma que complacerá a buena parte de sus fanáticos y la dará a conocer entre esas nuevas generaciones que no ven ni leen nada hecho antes del año 2013 por considerarlo “viejo”. Las grandes historias nunca pasan de moda, siendo bastante probable que no sea la última vez que presenciemos la ambición desmedida de Macbeth en la gran pantalla; al parecer Martin Scorsese rodará una nueva en un par de años…

7/10