26/12/15

Tócala otra vez, Charlie Brown

Poster Peanuts

Dir.: Steve Martino
¿De qué va?: Llega el invierno y con él, una nueva niña se instala con su familia frente a la casa donde reside Carlitos junto a su fiel perro Snoopy. Carlitos se queda tan prendado de su vecina que hará todo lo posible para detener su eterna mala fortuna, siendo ayudado por Snoopy, quien, además, se inspira en la situación para escribir su novela sobre la lucha de un piloto de guerra contra el malvado Barón Rojo.

Reseña: Tras la muerte de Charles M. Schultz en el año 2000, Snoopy, Charlie Brown y el resto de la pandilla que conforma tanto la tira cómica de Peanuts como El show de Charlie Brown y Snoopy, quedó relegada a objetos de merchandising y diseños de camisetas…. hasta ahora, pues coincidiendo con el 65º aniversario de su creación, se estrena su primera ventura cinematográfica. Soprende y alivia que, en estos tiempos en los que vivimos, se haya optado por una revitalización de la obra sin prostituir su esencia, como tantas otras adaptaciones de series animadas en las que creen que la clave de enganchar a las nuevas audiencias reside en pronunciar palabras “guays”, mezclar actores de carne y hueso con seres digitales y ponerlos a bailar el tema de moda. Lo peor es que la fórmula funciona, ahí está la infumable Alvin y las ardillas, que ya va por la cuarta entrega.

Peanuts2

Pero que conste que Charlie Brown baila un machacón tema de Meghan Trainor en la película. Es, junto a la espectacularidad de las imaginarias aventuras en el aire de Snoopy, la única concesión moderna de un film que resulta un compendio de las historietas clásicas a las que homenajea, supeditando el 3D al proyecto y no al revés. Los personajes se mueven, actúan y gesticulan tal y como lo hacían en la serie, logrando una deliciosa combinación entre las dos y las tres dimensiones, y manteniendo intacto el espíritu de todos y cada uno de los personajes: la altivez de Lucy, la sabiduría de Linus, la pasión musical de Schoreder, el pasotismo de Peppermint Patty… y, por supuesto, la inseguridad crónica de Charlie Brown, siendo su lucha por reinventarse en un triunfador el motor de una película que recupera las mayores señas de identidad de su referente literario y televisivo, como esas voces inaudibles de unos adultos siempre fuera de campo o el reconocible tema musical de la cabecera de la serie.

Peanuts

Es quizás, ese respeto absoluto que mantiene el director Steve Martino sobre la obra de Schultz el que provoca que la cinta depare muy pocas sopresas, pues parece más un compendio de sus historias más populares que una película realmente original. Por ello, está especialmente indicada para aquellos fans nostálgicos que crecieron con las aventuras de Snoopy y Carlitos y para que nuevas generaciones de chavalines los descubran. A ellos es a quien va dirigido el mensaje de la película, una reivindicación de virtudes infravaloradas por la sociedad, que prefiere premiar la rivalidad y la excelencia por encima de la bondad, la honestidad o la solidaridad. Oajá que la pandilla de Peanuts pueda hacerse un hueco en los corazones de los más pequeños, copados por minions y princesas invernales, pues si algo se ha demostado con esta película, es que, sesenta y cinco años después, las melancólicas cavilaciones de Charlie Brown no pierden ni una pizca de su vigor.

8/10