6/8/15

La chica que soñaba con marchitarse

Poster El secreto de Adaline
Dir.: Lee Toland Krieger
Int.: Blake Lively, Michiel Huisman, Harrison Ford, Ellen Burstyn, Kathy Baker, Amanda Crew, Lynda Boyd
¿De qué va?: Adaline Bowman, nacida a comienzos del siglo XX, dejó de envejecer a los 29 años tras un accidente de coche. Durante ocho décadas ha llevado una vida solitaria, alejada de todo aquel que pudiera descubrir su secreto. Sin embargo, un encuentro casual con el carismático filántropo Ellis Jones hará que se replantee su forma de vida.

Reseña: El extraño enlace entre melodrama romántico y ciencia ficción alcanzó su cénit hace seis años con El curioso caso de Benjamin Button, la historia de aquel muchacho que al envejecer a la inversa nos hizo reflexionar sobre el inexorable paso del tiempo y la bella fugacidad de los momentos que acaban conformando una vida entera. Ahora llega Adaline Bowman, prima hermana del señor Button, puesto que también sufre una extraña condición: la eterna juventud. Y todo gracias a una combinación de factores que no vamos a reiterar aquí por absurdo y porque tampoco se le da más importancia que la de ejercer de detonante de la trama.

Adaline

Con el tiempo, Adaline se ve obligada a separarse de su hija y a cambiar de identidad cada cierto tiempo para no llamar la atención, lo cual incluye no mantener ninguna relación afectiva íntima ni duradera. Pero el destino querrá que casi un siglo después de existencia lozana, Adaline comparta el ascensor con un caballero por el que, tal vez, valdría la pena abandonar su solitario modo de vida. La película se centra casi exclusivamente en el conflicto amoroso, relegando los otros aspectos derivados de la condición de Adaline a subtramas y anécdotas, como que su hija parezca en realidad su abuela. Obviamente, habría sido muy interesante que se hubieran explorado otras posibilidades, pero atendiendo a su naturaleza de cuento de hadas romántico de multisalas, resulta bastante eficiente y menos empalagoso que las películas salidas de la factoría de romances chuscos de Nicholas Sparks.

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Lo mejor de la película es, sin duda, comprobar cómo Blake Lively supera con nota su primer gran protagonista en el cine. Tras un par de años alejada de las cámaras, Lively encarna con contención, encanto y emotividad a Adaline (imaginen el despropósito si finalmente Katherine Heigl hubiera interpretado el papel), mientras que el director, Robert Toland Krieger, se encarga de que su belleza serena y atemporal reluzca en cada escena con la ayuda de un fondo de armario envidiable. La actriz también cuenta con la inestimable ayuda de Michiel Huisman, un auténtico príncipe azul encantador y un soplo de aire fresco al ser una cara nueva en el cine, de Harrison Ford en modo “abuelete entrañable” y una Ellen Burstyn tan estupenda como siempre que merecía una mayor presencia en la trama.

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Mi madre suele valorar las películas en base a si son bonitas o no. Pues bien, El secreto de Adaline es exactamente eso, un bonito melodrama romántico de cuidada factura, muy bien interpretado y… poco más. No es la versión femenina de El curioso caso de Benjamin Button ni pretende serlo. Su escasa ambición puede apreciarse en el modo en el que cierra la historia, buscando tanto la complacencia del público de la forma más obvia posible como la ratificación de su mensaje: una vida, por muy larga que sea, no puede vivirse con plenitud si no hay cabida para el amor en ella. Fin.

6/10