29/9/20

Nunca, casi nunca, a veces, siempre – Sororidad en tierra hostil


Dir.:
Eliza Hittman
Int.: Sidney Flanigan, Talia Ryder, Théodore Pellerin, Ryan Eggold, Sharon Van Etten, Kelly Chapman, Mia Dilllon
¿De qué va?: Un par de chicas adolescentes de la Pennsylvania rural viajan a Nueva York en busca de ayuda médica después de que una de ellas se haya quedado embarazada de forma accidental.

Reseña: Cada 28 de septiembre se celebra el Día de Acción Global por un aborto legal y seguro. Una de las principales luchas del feminismo es evitar que millones de mujeres sigan muriendo por practicarse abortos peligrosos en zonas donde una legislación patriarcal y arcaica las empuja a ello. El mundo es un lugar hostil para las mujeres, tal y como se muestra en la nueva película de la directora Eliza Hittman, Nunca, casi nunca, a veces, siempre. Es un título complicado de recordar correctamente, a mí al menos  me cuesta, pero no se lo cambiaría por ningún otro puesto que alude a una de las escenas más potentes del film, en el que la joven protagonista es obligada a enfrentarse a sus terribles circunstancias.

Ella es Autumn, una adolescente de un pueblo de Pennsylvania que descubre que está embarazada. La ley de su Estado impide que las menores de edad pueden practicarse un aborto sin el consentimiento de sus padres, y para Autumn eso no es una opción. Acompañada de su prima, Skylar,  y con muy poco dinero, la joven viaja a Nueva York para acudir a una clínica donde poder abortar. La película cuenta exactamente eso, sin giros, ni revelaciones, ni alegatos de ningún tipo. Con un estilo hiperrealista, Hittman acompaña a Autumm y Skylar a través de un viaje a la Gran Manzana que carece de la sofisticación y la capacidad de asombro que suele asociarse a la ciudad. Sin dinero para poder pasar la noche en un hotel, duermen donde pueden y se mantienen en movimiento, permaneciendo alerta ante las miradas e insinuaciones de los depredadores que les acechan. La película evidencia que, aunque Caperucita Roja ya no sea tan ingenua como en antaño, los lobos no cejan en su empeño por comérsela.


Pero Caperucita no está sola, y no es un leñador quien la ayuda, sino otras mujeres, de su misma edad y mayores, que entienden perfectamente por lo que está atravesando. Tanto en la relación entre las Autumn y Skylar como en las interacciones de la primera con las trabajadoras sociales se evidencia que la sororidad ha sido y es fundamental para la supervivencia de las mujeres. Las jóvenes apenas hablan entre sí durante la película, y no pasa nada, porque se lo dicen todo con la mirada y con pequeños gestos que a su vez demuestran que
Sidney Flanigan y Talia Ryder son actrices debutantes muy prometedoras. Flanigan en particular aguanta un primer plano largo en el que se refleja cómo la emoción se va apoderando gradualmente de ella de forma portentosa.


Tras representar de forma certera la masculinidad tóxica en la muy estimable
Beach Rats (2017), Eliza Hittman se consagra como una directora a seguir de cerca con Nunca, casi nunca, a veces, siempre. Se trata de una película que en ningún momento se permite recalcar el drama de lo que ya de por sí es una situación tremendamente dramática, sin entrar tampoco en juicios de valor. Hittman se limita a exponer la realidad de muchísimas adolescentes norteamericanas, logrando que sea una experiencia inmersiva a través de la cual podemos empatizar con la desesperación, la confusión, la soledad, el dolor y el trauma que sienten al sufrir un embarazo no deseado en un entorno adverso y desfavorable. Es el cine como espejo de una realidad incómoda a la que debemos prestarle más atención de la que tiene.

8/10

27/9/20

O.C: The Warriors (1979)

¿De qué va?: Nueva York está controlada por diversas bandas juveniles. En una reunión masiva celebrada en el Bronx, un miembro de los Rogues asesina al jefe de la banda principal, pero en su lugar se culpa del crimen a los Warriors. Como consecuencia, la banda tiene que huir por la laberíntica ciudad evitando a las bandas rivales, que claman venganza.

Reputación: Adaptación cinematográfica de la novela homónima de Sol Yurick, basada a su vez en el relato Anábasis, del historiador griego Jenofonte.  La novela fue concebida por Yurick como una antítesis de la visión romántica que se daba de las bandas callejeras en West Side Story (1961), pues el escritor conocía de primera mano la realidad al haber trabajado para el Departamento de Seguridad Pública de Nueva York. El director, Walter Hill, quería que la banda protagonista estuviese formada íntegramente por hombres negros, pero la productora se negó en rotundo. El rodaje se llevó a cabo a lo largo de dos meses, desde medianoche hasta las 8 de la mañana, en los barrios de Nueva York que eran controlados por bandas callejeras auténticas; se llegó a contratar a una de ellas, The Mongrels, para garantizar la seguridad del equipo y del material de rodaje. Tras debutar con malas críticas pero en el número 1 de la taquilla norteamericana con 3.5 millones de dólares de recaudación, varias pandillas rivales se encontraron en algunos pases y provocaron violentos disturbios en los cines, lo que llevó a Paramount a detener la campaña promocional y retirar las copias de circulación. Sin embargo, la película fue rentable, puesto que recaudó 22.4 millones de dólares habiendo costado entre 6 y 7 millones, y un poco más tarde pasó a convertirse en objeto de culto.

Reputación: The Warriors destaca por una estética muy particular a caballo entre los 70 y los 80. Casi que se puede oler la humedad y la basura de los bajos fondos de la Gran Manzana, que son recorridos por una banda que presume de chalecos mientras se enfrasca en una huida hacia delante y a la gresca con todo el que se cruce en su camino. Me gusta que haya ejercido de inspiración de videojuegos beat’ em up con los que jugué cuando era crío, como los de la saga Streets of Rage, pero, al margen de todo lo expuesto, la película carece de músculo narrativo y más interés. Ni es especialmente violenta ni termino de ver la razón del culto, porque ni siquiera es una película que tenga secuencias especialmente memorables o frases que se presten a la cita. Pero aunque no logré encontrar motivo para vibrar con ella, por lo menos resulta entretenida y vistosa.

Próximo visionado: Los chicos de la banda (1970)

24/9/20

La boda de Rosa – Sí, me quiero


Dir.: Icíar Bollaín
Int.: Candela Peña, Sergi López, Nathalie Poza, Paula Usero, Ramón Barea, Xavo Giménez, María Maroto
¿De qué va?: A las puertas de los 45, Rosa empieza a ver que nunca ha sido dueña de su vida y siempre ha puesto las necesidades del resto frente a las suyas. Con ello en mente, decide abandonar todo y escapar de su monótona vida.

Reseña: En el mundo hay dos tipos de personas: las que anteponen las necesidades de los demás a las suyas propias y las que no. No hay nada malo en ser de las primeras si se es feliz, pero cuando se alcanza el punto de olvidar qué es lo que quieres y de satisfacer tus propias necesidades entonces existe un problema. Es lo que le ocurre a la protagonista de la nueva película de Icíar Bollaín, La boda de Rosa. En los primeros minutos de la película vemos cómo es una mujer que se pasa el día apagando fuegos en el trabajo y solucionando la vida de sus amigos, de sus hermanos y de su padre hasta que ya no puede más. De repente, tiene una revelación que le hace cumplir su fantasía de huir de todo y de todos para volver a sus orígenes, a intentar conseguir lo que siempre había soñado lograr, y para ello decide llevar a cabo un acto simbólico que ejerza de pistoletazo de salida.

Ese acto simbólico no es otra cosa que una boda consigo misma teniendo a su círculo más cercano como testigo. Sin embargo, su “huida” inesperada y lo bizarro del asunto da pie a una serie de enredos que hará que su familia cambie la percepción que tienen tanto sobre Rosa como sobre ellos mismos. Con una Benicasim bañada por una cálida luz dorada como escenario, Bollaín narra esta historia de empoderamiento en la madurez tratando con cariño tanto a su heroína como a aquellos que le han amargado la existencia con su egoísmo. Ninguno es mala persona, sino que simplemente estaban demasiado ocupados mirándose el obligo y mitigando sus problemas a base de alcohol, comida, ocupaciones varias o autoengaños como para percatarse de que “la roca” en la que siempre se habían apoyado también necesitaba ayuda.  Pese a que el relato tenga un desarrollo y una conclusión un tanto previsibles, el visionado resulta muy agradable gracias a su buen humor y a un elenco en muy buena forma y sintonía.


Candela Peña está estupenda en un registro dulce en el que no la solemos encontrar. Sergi López y Ramón Barea son entrañables, mientras que Paula Usero desprende una gran sensibilidad, y Natalie Poza se alza como la robaescenas del elenco por su divertidísima encarnación de la hermana de la protagonista. En definitiva, La boda de Rosa es una comedia amable que entra muy fácil y cuyo principal valor radica en su necesario mensaje, sobre la importancia de ser fiel a uno mismo para no perder de vista los propósitos vitales propios. Un mensaje universal, pero dirigido principalmente a las madres, que suelen ser aquellas personas que tienden más a sacrificar su felicidad personal por la de los demás.

7/10

22/9/20

Giant Little Ones – Conocerse sin prisas


Dir.:
Keith Behrman
Int.: Josh Wiggins, Darren Mann, Taylor Hickson, Maria Bello, Kyle MacLachlan, Olivia Scriven, Niamh Wilson, Hailey Kittle
¿De qué va?: Dos adolescentes, mejores amigos desde la infancia, ven cómo su relación y la que tienen con sus familias y amigos da un vuelco tras un inesperado incidente durante la noche del diecisieteavo cumpleaños de uno de ellos.

Reseña: Recuerdo con mucho cariño las películas y series de televisión con las que crecí entre los años 90 y los 2000, pero también me gusta mucha de la ficción juvenil que se hace hoy en día, más abierta a representar la diversidad que en aquel entonces, cuando aún se estaban dando los primeros pasos. Aún así, resulta complicado encontrar producciones que se esfuercen por transmitir un mensaje positivo y de inclusión sin que caigan en el paternalismo, el didactismo forzado o el buenismo, y es algo completamente comprensible, porque hay temas que son complicados de manejar con el tono correcto y de forma honesta y respetuosa. No obstante, he aquí Giant Little Ones, un largometraje que sale plenamente airoso de meterse en el fango de la sexualidad adolescente, yendo más lejos que la mayoría de las películas de temática LGBTIQ+.

Keith Behrman dirige y escrine esta historia que se centra en Kyle, un chaval que, en la noche en la que cumple 17 años, tiene un incidente de erótico resultado con su mejor amigo. Lo que tendría que haberse quedado en la intimidad de dos colegas pronto pasa a estar en la boca de todos sus compañeros de instituto e incluso de sus familiares, por lo que Kyle se ve forzado a tomar una postura sobre lo sucedido cuando en realidad no hacía falta. Además de abordar el descubrimiento de la orientación sexual, el film también abarca las secuelas que deja el abuso y la identidad de género, y todo lo hace de manera ejemplar. No hay ni grandes discursos ni lecciones, tan solo sencillez y naturalidad al evidenciar, tanto que con 17 años no tienes por qué saber aún quién eres ni lo que quieres, como lo importante que es curiosear y experimentar para disfrutar de una sexualidad sana, así como que un trauma se puede superar con ayuda y afecto, sin dramatizar con lo larga que puede ser la recuperación.


El elenco de la película se nutre de jóvenes talentos, hasta ahora poco conocidos pero muy correctos todos y cada uno de ellos.
Maria Bello y Kyle MacLachlan dan vida a los padres divorciados de Kyle, y aunque su presencia es motivo de alegría, se echa en falta que la película dedique algunos minutos a la particular dinámica familiar que tienen sus personajes. Al hablar de Giant Little Ones se suele nombrar mucho a Euphoria, y aunque ambas compartan ese interés genuino por capturar el desasosiego adolescente, la serie de HBO es una propuesta mucho más radical y extrema (e igualmente recomendable). En cambio, la película de Behrman es la mesura y la calma, algo así como un cálido abrazo que transmite la sensación de que todo va a ir bien, y ese es un mensaje muy necesario para todos aquellos adolescentes preocupados por no saber dónde encajar ni qué etiqueta les representa más. Como bien decía Greta Gerwig en Mistress America (2015), “No existe el adulterio cuando tienes 18. Deberíais estaros tocando los unos a los otros todo el tiempo”.

7’5/10

21/9/20

O.C: Platoon (1986)

¿De qué va?:
En 1968, Chris Taylor abandona sus estudios universitarios para alistarse como voluntario en la Guerra de Vietnam, donde recae en un pelotón que combate en la frontera con Camboya. El contacto con la realidad de la guerra y el conflicto moral que se produce entre los dos sargentos al mando de su unidad suponen para el joven e ingenuo Taylor un choque emocional.

Reputación: Tras participar en la guerra de Vietnam, Oliver Stone regresó a Estados Unidos y empezó a escribir el guion de Platoon para contrastar la visión heroica de este conflicto mostrada en Las boinas verdes (John Huston, 1968). Algunas de las escenas están inspiradas en experiencias del propio Stone, como aquella en la que el protagonista, Chris (Charlie Sheen), salva a una joven vietnamita de ser violada. La película se rodó en Filipinas en tan solo 54 días, pero todos los actores tuvieron que pasar por un entrenamiento militar previo de trece días para que pudieran hacerse una idea de las condiciones de los soldados en la jungla . 

El papel de Chris tuvo muchos candidatos, entre ellos Kyle MacLachlan, Keanu Reeves y Johnny Depp. Este último fue descartado por ser demasiado joven y poco conocido, pero se le concedió un pequeño rol en la película bajo el convencimiento de Stone de que algún día sería una gran estrella. En un primer momento, Charlie Sheen declinó el rol de Chris porque también se veía muy joven, y fue a parar a su hermano mayor, Emilio Estevez. Sin embargo, el proyecto se retrasó dos años por problemas financieros y para entonces Estevez ya no estaba disponible por su compromiso con otros proyectos, así que fue Sheen volvió a la  terna para quedárselo. Platoon tuvo una gran acogida entre el público y la crítica, siendo nominada a ocho Oscar de los cuales ganó la mitad (mejor película, director, montaje y sonido), dando el espaldarazo definitivo a la carrera de Oliver Stone.

Comentario: De entre todas las magníficas películas sobre la Guerra de Vietnam que se estrenaron entre la década de los 70 y los 80, Platoon destaca por ser la que va más a tiro hecho con la premisa que todas comparten: esta guerra es un sinsentido. La condición de soldado veterano de Stone aporta verosimilitud a algo que los no-americanos ya sabíamos, y es que su participación en las guerras está contagiada de una megalomanía que poco tiene que ver con la heroicidad y el buenismo del que hacen gala. Puede que Platoon no sea tan buena como Apocalypse Now (1979) pero funciona perfectamente como demostración de que las guerras son sucias, caóticas, inmorales, que sacan lo peor del ser humano y carentes del carácter lúdico que le ha atribuido el cine. Grande Willem Dafoe, maravillosa banda sonora de Georges Delerue que se desmarca de las partituras épicas del género bélico y perfecta reflexión final en off.

Próximo visionado: Los amos de la noche (1979)

19/9/20

El diablo a todas horas – Que nos pille confesados


Dir.:
Antonio Campos
Int.: Tom Holland, Robert Pattinson, Bill Skarsgård, Riley Keough, Jason Clarke, Sebastian Stan, Haley Bennett, Eliza Scanlen, Mia Wasikowska, Harry Melling
¿De qué va?: En Knockemstiff, Ohio, y en los bosques colindantes, convergen personajes siniestros en torno al joven Arvin Russell, que lucha contra fuerzas demoníacas que le amenazan a él y a su familia.

Reseña: Tras dirigir varios episodios de The Sinner, rodar películas como Christine (2016) y Simon Killer (2012) y producir títulos como Martha Marcy May Marlene (2011), podemos llegar fácilmente a la conclusión de que a Antonio Campos le interesa, y mucho, lo que motiva a las personas a cometer actos violentos y abominables. No es de extrañar entonces que le haya gustado tanto la novela El diablo a todas horas (The Devil All the Time) que haya decidido adaptarla para el cine, recurriendo además al autor del texto, Donald Ray Pollock, para que pusiese voz al narrador de esta historia, sobre la calamidad que se cierne y expande en torno a un pueblo de la América profunda a lo largo de varias décadas.

“Algunas personas solo nacieron para ser enterradas". El mal que contagia la vida de estos pobres desgraciados y que se contagia a sus descendientes como si de una enfermedad hereditaria se tratase nace de la necesidad de sentirse cercano a Dios, así como del miedo hacia él. La manera en la que cada “temeroso de Dios” intenta conectar con este resulta a cada cual más mezquina y abominable, desencadenando una serie de tragedias que sacude la vida del personaje central, Arvin Russell, quien, pese a ser el único ateo de esta parroquia, no consigue librarse de los pecados cometidos por su atormentado padre. La trama de El diablo a todas horas es densa, ambiciosa y un tanto enrevesada, pero Campos ha encontrado la manera de narrarla de forma clara y entretenida, aunque bastante dependiente de las explicaciones, en ocasiones redundantes, del narrador.

Sin embargo, aunque el metraje se extienda hasta las dos horas y veinte, hay tramas que se quedan un tanto cojas. Me refiero especialmente a la que protagonizan Jason Clarke y Riley Keough, pues parece que solo recurren a ella cuando necesitan que intervenga en las otras para que estas puedan progresar. Por ello, sus personajes quedan un tanto desdibujados, pese a la buen labor que realizan junto al resto del elenco. Aunque da la impresión de que se ha realizado el casting escogiendo únicamente a actores jóvenes de moda, lo cierto es que no hay ninguno que esté fuera de lugar, pues todos están estupendos, sobre todo Tom Holland y un Robert Pattinson con un acento tan extraño como efectivo. Atentos a Harry Meling, conocido por dar vida al primo odioso de Harry Potter, visto recientemente como villano de La vieja guardia y que va camino de convertirse en un secundario de lujo.


El diablo a todas horas
es una película oscura, deprimente y fatalista que entra muy bien gracias a su atractivo elenco y una atmósfera lúgubre y húmeda muy conseguida. Sin embargo, Campos pasa demasiado rápido por ciertos temas, haciendo que la película sea más pulcra de lo que el material demandaba. Dado que no es una película hecha para ganar premios y que no iba a pasar por cines, podía haber indagado más en los aspectos más sórdidos y obscenos de la historia sin miedo a ofender a nadie. Con todo, es una propuesta lo suficientemente sólida para “animar” un día lluvioso.

7/10

17/9/20

Las niñas – Desobediencia


Dir.: Pilar Palomero
Int.: Andrea Fandos, Natalia de Molina, Zoe Arnao, Julia Sierra, Francesca Piñón, Carlota Gurpegui
¿De qué va?: Celia, una niña de 11 años, estudia en un colegio de monjas de Zaragoza y vive con su madre. Brisa, una nueva compañera recién llegada de Barcelona, la empuja hacia una nueva etapa en su vida: la adolescencia.

Reseña: Yo no fui a EGB, pero formé parte de una de las primeras hornadas de la ESO. Se suele recordar esa época con más cariño del que merece, amparándose en lo guay que era la vida analógica, las chuches, los tazos, los dibus de la época… pero parece que ya nadie se acuerda de la represión remanente del franquismo, el catolicismo imperante, las clases plomizas, los uniformes o de un acoso escolar que ya existía antes de las redes sociales. Las niñas, ópera prima de Pilar Palomero, podría haber caído fácilmente en la trampa de la nostalgia, en ser el acompañante perfecto del libro reconvertido en juego de mesa Yo fui a EGB, pero los detalles de la época se quedan en eso, detalles, primando las sensaciones propias de ese período vital en el que la niñez va dando paso a la adolescencia.

La primera parte de Las niñas es un ajustado retrato de la educación española de principios de los 90. Aunque la historia se ambiente en un colegio de monjas de Zaragoza, lo que vemos en pantalla se puede trasladar a cualquier otra institución educativa de España, pues la religión cristiana era capital aunque las clases no fueran impartidas por novicias. Ese puritanismo se extendía a una sociedad que aún estaba intentando definir su identidad tras concluir un largo período dictatorial. Y en medio de todo esto se encuentra Celia, una niña que empieza a cuestionarse el status quo por el que se rige su vida. De forma sencilla, clara y sin subrayados, Palomero plasma la rebelión que empieza a formarse en el interior de Celia, el momento en el que deja de aceptar que todo sea porque sí, en el que reconoce que su madre es una persona con imperfecciones, en el que empieza a sentir que su pueblo se le va a quedar pequeño… En definitiva, descubre que el mundo es mucho más grande y complejo de lo que le han enseñado.

Películas como Las niñas suelen implicar el descubrimiento de nuevos talentos de la interpretación, y esta no es una excepción. Andrea Fandos encarna a Celia con una verosimilitud y una naturalidad tremendas. Hay un gran trabajo de recreación histórica detrás del film, tanto en la ambientación como en el elenco juvenil, que parece directamente traído de la época, sin que tengan idea de lo que es un emoji ni de comunicarse vía WhatsApp. También es muy loable la labor de Natalia de Molina dando vida a la madre de Celia, un personaje cuyo valor reside en lo que calla, no en lo que dice. El último tramo de la historia se centra en la relación entre madre e hija, en cómo la primera quiere un futuro mejor para la segunda, sin percatarse de que la misma represión que sufrió cuando era joven está incidiendo en la educación y el crecimiento de su retoño.

Las niñas es uno de los debuts más fascinantes del cine español reciente. Una película que, quizás sea algo reiterativa en algunos de sus temas, pero que consigue todo lo que se propone. Es sencilla y modesta pero indaga con acierto en el espíritu de la sociedad española de principios de los 90. Todos aquellos que crecieron en aquella época se sorprenderán al principio reconociendo los pupitres, las canciones, las leyendas urbanas que intentaban reprimir la sexualidad, los remixes en casetes, los cuestionarios de la revista adolescente de turno… para luego reconocerse en Celia, en su creciente sensación de soledad, de enfado y, sobre todo, de empoderamiento, tal y como se refleja en una última escena que, al conectar directamente con la primera, conforma una metáfora perfecta del carácter de Las niñas en particular y de la adolescencia en general.

8/10

15/9/20

O.C: Las zapatillas rojas (1948)

¿De qué va?: Victoria Page es una bailarina principiante a la que se le brinda la oportunidad de bailar el papel principal de un nuevo ballet, Las zapatillas rojas, cuya música será realizada por Julian Craster, un joven compositor. Con el tiempo, Victoria tendrá que debatirse entre el hombre que ama y perseguir su sueño de triunfar en la danza.

Reputación: Ligeramente inspirada en el cuento homónimo de Hans Christian Andersen, el argumento de Las zapatillas rojas parece estar más basado en la figura del empresario de ballet ruso Sergei Diaghilev, quien solía despedir a los bailarines de su compañía que se enamoraban. Para rodar la secuencia de ballet que da título a la película y que ocupa 15 minutos del metraje se necesitaron 6 semanas, 53 bailarines y 120 pinturas realizadas por Hein Heckroth, pintor y director de arte primerizo. A los directores, Michael Powell y Emeric Pressburger, les costó un año convencer a Moira Shearer de protagonizar el film. Años después, la actriz debutante declaró que el rodaje había sido una experiencia agotadora y terrible, describiendo a Powell como alguien distante y poco dispuesto a darle indicaciones. 

Los fundadores del Techinicolor, Herbert T. Kalmus y Natalie Kalmus, consideraban que Las zapatillas rojas era el mejor ejemplo del Three-Strip Technicolor, proceso por el cual la cámara capturaba los colores por separado en tres tiras de película. Durante la filmación, sin embargo, Natalie solía quejarse de que el director de fotografía, Jack Cardiff, no seguía las normas de los rodajes en Technicolor, y pedía regrabar algunas escenas, pero Powell siempre apoyaba a Cardiff, por lo que concibieron la película tal y como querían. Las zapatillas rojas fue nominada a 5 Oscar, de los cuales ganó mejor música y mejor dirección artística en color. Esta es una de las películas favoritas de Martin Scorsese, que posee una larga colección de objetos de ella, incluyendo un par de zapatillas rojas firmadas por Moira Shearer, una copia del guion firmada por los directores y una serie de storyboards originales.


Comentario: Al ser considerada una de las principales influencias de Darren Aronofsky a la hora de rodar Cisne negro (2010), tenía pendiente el visionado de Las zapatillas rojas desde hace ya una década…. pero la verdad es que creía que me iba a gustar más. Me encanta el color, la fastuosa secuencia de baile y que haya implantado en el cine esa máxima de que se requiere sudor, sangre, lágrimas y un sacrificio enorme para alcanzar la excelencia en el ballet, pero al margen de eso, me parece una película muy fría. La historia de amor surge porque sí, no existe progresión en el enamoramiento, y el dilema imposible al que someten a la protagonista me parece inexistente; no veo por qué tiene que escoger entre su marido o la danza. Seguramente sea algo cultural de la época, pero la película no repara nunca en ello y en consecuencia, la tragedia no resuena como debiera. En definitiva, Las zapatillas rojas es un órdago visual, estético y musical, pero narrativamente se me queda coja.

Próximo visionado: Platoon (1986)

14/9/20

No creas que voy a gritar – La enfermedad de la cinefilia



Dir.: Frank Beauvais
¿De qué va?: En enero de 2016, la historia de amor que le hizo ir a una ciudad de Alsacia acabó hace seis meses. Se encuentra solo, sin coche, sin trabajo o cualquier perspectiva de vida futura. Francia, todavía recuperándose de los ataques terroristas de noviembre, se encuentra en un estado de emergencia. Sintiéndose indefenso y perdido, ve más de cuatro películas al día. Entonces, decide empezar a grabar ese estancamiento, no tomando en mano una cámara, sino editando planos de las películas que ve.

Reseña: Cuando estoy triste suelo ver películas dramáticas. De adolescente solía recurrir a Réquiem por un sueño (2000). Solía decir que era porque ver a gente que tenía más razones para estar "depre" que yo me hacía sentir mejor. Ahora siento que las utilizo como catarsis, una forma efectiva de “descongestionarme” emocionalmente, y aún así… ¿y si en vez de ayudarme lo que hacen es hundirme más en la miseria? Esta pregunta ronda sobre el documental No creas que voy a gritar (Ne croyez surtout pas que je hurle), una especie de diario oral ilustrado con imágenes de cientos de películas en el que su autor, Frank Beauvais, cuenta cómo tras una ruptura sentimental acabó aislado del mundo y confinado en su casa viendo películas durante todo el día.


Esto no va sobre el reciente confinamiento por el que todos hemos pasado, pero aquellos que lo aprovechamos para zampar películas y series como jamás habíamos podido hacer en la vida adulta nos sentiremos muy identificados con la experiencia de Beauvais. El cine pasa de ser una vía de escape y una forma de aprendizaje y de aproximación a otras culturas a convertirse en una profunda madriguera que le conduce a una espiral de letargo físico y emocional. Difícilmente pueden identificarse a qué títulos pertenecen las numerosas imágenes que ilustran el film, pues están completamente descontextualizadas; la mayoría son breves planos detalle que complementan los pensamientos y la narración del propio Beauvais, cuyo tono de voz quizás sea demasiado monocorde, pero no especialmente molesto.


En 75 minutos, Frank Beauvais cuenta un relato personalísimo sobre un estado depresivo en el que las películas ejercen tanto de tabla de salvación como de guillotina. Su cinefilia y melancolía son canalizadas de forma tremendamente original y clarividente en No creas que voy a gritar, un testimonio vital y fílmico sobre el desamor, la soledad, la tristeza, la apatía, la enajenación y el amor al Séptimo Arte con el que nos veremos íntimamente identificados todos los lunáticos cuya visión de la vida y del mundo se construye y enmienda a través de las películas.

8/10

12/9/20

En busca de Summerland – Feminidad y folclore


Dir.: Jessica Swale
Int.: Gemma Arterton, Gugu Mbatha-Raw, Lucas Bond, Tom Courtenay, Dixie Egerickx, Penelope Wilton
¿De qué va? Durante la Segunda Guerra Mundial, en Inglaterra, un niño que es evacuado de Londres llega a un pueblo de la costa donde será enviado a vivir a casa de Alice, una escritora atormentada por su pasado que se resiste a aceptarlo.

Reseña: Aunque ya sea un chiste cinéfilo recurrente, Keira Knightley ha declarado estar encantada de hacer siempre películas de época dado que le brindan papeles mucho más interesantes que las historias contemporáneas, en las que casi siempre le toca hacer de “la novia o esposa de”. No tengo pruebas ni tampoco dudas de que Gemma Arterton debe pensar lo mismo. Tras un malogrado intento de convertirse en estrella de Hollywood con títulos como Furia de titanes (2010) o Prince of Persia: Las arenas del tiempo (2010), la actriz británica ha desarrollado una interesante pero discreta carrera en Europa, lanzándose recientemente a producir títulos que también ha protagonizado: La búsqueda de la felicidad (2017), Vita & Virginia (2019) y En busca de Summerland, los dos últimos dramas de época con romance lésbico dirigidos por mujeres.

La importancia de que las mujeres sean quienes cuenten sus propias historias forma parte de la propia narración de En busca de Summerland. Arterton encarna a Alice, una escritora solitaria y arisca enfrascada en su tesis doctoral, que trata de la realidad que se esconde tras los mitos y leyendas que sitúan a las mujeres como catalizadores de la perdición de los hombres. Un día, le endosan para su disgusto un niño que ha sido evacuado del campo de batalla en el que se ha convertido Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Pero como es de esperar, la aversión inicial dará paso a la ternura conforme Alice descubre que ambos tienen más cosas en común de lo que imaginaba. Alice, que arrastra un desengaño amoroso que se revela a través de flashbacks, pasa de ser alguien que considera que el dolor y la pérdida son inevitables en la vida a preocuparse por los sentimientos de otra persona, descubriendo así que se puede ser vulnerable y maternal sin sacrificar su independencia.

Otra conexión con Keira Knightley: En busca de Summerland está rodada en la misma casa que aparecía en el desenlace de Expiación (2007), que se encuentra junto a los majestuosos acantilados de Seven Sisters; una localización perfecta para esta historia dirigida y escrita por Jessica Swale que es agradable de ver pero un tanto superficial. La película deja de lado la reivindicación feminista de la protagonista para centrarse en su relación con el niño, y aunque el dúo interpretativo que se marcan Gemma Arterton y el pequeño Lucas Bond sea de lo mejor del conjunto, es una lástima que el romance lésbico interracial quede en un segundo plano y que sus implicaciones sociales e históricas se hayan pasado por alto en un intento loable, pero erróneamente concebido, de normalización.

En definitiva, En busca de Summerland es la película a la que habría llevado a mi madre a ver al cine si viviéramos en la misma ciudad. Al salir me habría dicho “Es muy bonita”, yo le habría dado la razón y al poco ya estaríamos hablando de otra cosa. Se trata de un drama de época tan pulcramente británico que se ve con agrado y una sonrisa, pero que apenas deja poso al no indagar demasiado en el interesante abanico de temas que abarca. La interpretación de Gemma Arterton vuelve a destacar, una prueba más de que ella siempre está por encima de los proyectos que, salvo por muy honrosas excepciones, suele escoger.

6/10

11/9/20

O.C: Hasta que llegó su hora (1968)

¿De qué va?: En un pueblo pobre y desértico en el que nunca ocurre nada, Brett McBain decide preparar una fiesta de bienvenida para su bella esposa, Jill. Cuando ésta llega a casa, descubre que McBain y sus hijos han sido asesinados por una banda de pistoleros. Jill, entonces, hereda la fortuna de su marido, lo que la sitúa en el punto de mira del Barón del Ferrocarril Morton, encargado de dar la orden de asesinar a su familia.

Reputación: Tras el éxito de la conocida como Trilogía del Dólar, Sergio Leone se sentía preparado para rodar su proyecto más ambicioso, Érase una vez en América. Sin embargo, Paramount Pictures le convenció para que rodara un western más, con un presupuesto tres veces mayor que el de sus anteriores filmes, de 5 millones de dólares, cuya mitad fue destinada a pagar el salario de los actores principales. Leone escribió un primer boceto del guion y luego llamó a Dario Argento, Sergio Donati y Bernardo Bertolucci para que le ayudasen a escribir el libreto definitivo. El rodaje en exteriores se llevó a cabo entre Monument Valley, en el desierto de Arizona, donde grandes directores estadounidenses como Howard Hawks y John Ford habían rodado sus películas más celebradas, y el desierto de Tabernas, en Almería, donde Leone llevó a cabo sus anteriores westerns.

El director insistió en conseguir a Henry Fonda para el papel del villano, dado que el actor siempre había interpretado al bueno de la película y quería sorprender a la audiencia. Para el rol de Armónica quería a Clint Eastwood, pero este ya no estaba interesado en rodar con Leone tras haber protagonizado su Trilogía del Dólar. Finalmente, el papel fue para Charles Bronson, que había declinado diferentes papeles en las películas previas de Leone. Sophia Loren fue la primera opción para dar vida a Jill, la protagonista femenina, pero Leone cambió de parecer por el miedo a que la personalidad temperamental de la actriz complicase la producción, así que se lo ofreció a Claudia Cardinale, que era su amiga y que aceptó sin tan siquiera haberse leído el guion. Ennio Morricone compuso la banda sonora a partir de uno de los guiones preliminares. La trama cambió en las versiones posteriores del libreto que se desarrollaron, pero en muchas ocasiones, Leone rodó la película con la idea de que esta se ajustara a la partitura musical ya compuesta.


Comentario: Desde el prólogo, en el que la inquietud de que algo va a pasar se estira hasta límites insospechados, hasta el duelo de pistolas final, Hasta que llegó su hora (Once Upon a Time in the West) es una clase magistral de dilatación temporal cinematográfica. A priori, que una historia tan sencilla como la que se cuenta aquí roce las tres horas de metraje no es de recibo, pero en manos de Sergio Leone y Ennio Morricone el chicle estirado aguanta mucho mejor el sabor. El director juega con el suspense, la tensión y la expectación valiéndose de su clásico duelo de miradas, así como de una puesta en escena y una consecución de planos perfectamente calibrados, y de una partitura musical que se siente como un personaje más de la historia. La trama no tiene mucha complicación pero está enriquecida por unos diálogos cargados de réplicas que son puro fuego, recitados por un cuarteto protagonista a la altura de las circunstancias. Esa obsesión por dilatar el tiempo impide que el film sea tan divertido como otros de Leone, pero sigue siendo una película digna de admirar.

Próximo visionado: Las zapatillas rojas (1948)

9/9/20

Estoy pensando en dejarlo – Divergencia desbocada



Dir.: Charlie Kaufman
Int.: Jessie Buckley, Jesse Plemons, Toni Collette, David Thewlis, Guy Boyds, Colby Minifie
¿De qué va?: Llena de recelos, una joven viaja con su nuevo novio a la apartada granja de sus padres. Al llegar, empieza a cuestionarse todo lo que creía saber sobre él y ella misma.

Reseña: Un pensamiento es tan intangible y voluble como poderoso. Puede ser tanto algo que se pasa por la mente y que se desecha rápidamente como un rondador constante que muta en algo mucho más grande y peligroso, y que de la misma forma que desaparece, puede reaparecer en cualquier momento para atormentar a su dueño. La protagonista de la nueva película de Charlie Kaufman se presenta como alguien que está pensando en dejarlo. ¿Pero el qué? Lo más obvio es que está pensando en dejar a su novio, con el que hace un viaje por carretera a través de una tormenta de nieve para conocer a los padres de este, pero pronto nos daremos cuenta de que nada es lo que parece y de que esa idea con la que arranca todo va a transformarse en un viaje desconcertante y surrealista a la mente humana.

Kaufman adapta el libro I’m Thinking of Ending Things de Iain Reid llevándolo a su terreno, aquel en el que la realidad y la imaginación se entremezclan para sacar a la luz los pensamientos más ocultos de sus personajes para desconcierto del espectador. La película tiene una atmósfera enrarecida y misteriosa muy conseguida, pero su director y guionista pone a prueba la paciencia del espectador desde el principio con una larga secuencia de algo más de 15 minutos en la que la pareja protagonista (estupendos Jessie Buckley y Jesse Plemons) mantiene conversaciones de desigual interés a o largo del viaje por carretera. A continuación, la cosa mejora cuando llegan a la casa de los padres de él, en la que la extraña e incómoda cena familiar es gobernada por una inmensa Toni Collette. Pero después, la pareja vuelve al coche, vuelven las conversaciones, y la película se va alargando hasta las más de dos horas sin que nos hayan tirado un mísero cabo al que aferrarnos.


Estoy pensando en dejarlo
es una película que gana bastante más en reposo que mientras se visiona. Aunque en el último tercio Kaufman se lance a homenajear a David Lynch sin miramientos, por fin cobra algo de forma la triste reflexión sobre el remordimiento, la culpa, la soledad, el paso del tiempo y la obsesión que es la película en realidad. Un segundo visionado vendría perfecto para darle un significado a cada diálogo y rareza… pero terminamos el primero tan agotados y exasperados que no dan ganas de repetir. El problema no es que la película sea demasiado absurda o aleatoria para entenderla, sino que Kaufman se empeña tanto en ser críptico y dilatar el tiempo que consigue que el fondo se diluya en la forma . No deja de ser curioso que un film así se lance en una plataforma como Netflix, en la que se ha añadido una opción para que el usuario pueda aumentar la velocidad de reproducción.

Tras Synecdoche, New York (2008) y Anomalisa (2015), Charlie Kaufman prosigue su carrera como realizador en una vertiente mucho más radical que cuando escribía los guiones de Spike Jonze y Michel Gondry. Estoy pensando en dejarlo tiene un envoltorio seductor, un elenco completamente entregado, una tesis tan lúgubre como poderosa y varias secuencias y soluciones visuales de diez. Si solo el conjunto no fuese tan denso e irregular, estaríamos hablando de una de las mejores películas del año, pero Kaufman parece estar tan pagado de sí mismo que ha rodado una película que solo entusiasmará a sus mayores fans. Aún así, ojalá Netflix siga optando por la heterogeneidad de su catálogo dando cabida a producciones tan ásperas e inclasificables como esta. 

6’5/10

8/9/20

Tenet – Revoltijo de palíndromos


Dir.: Christopher Nolan
Int.: John David Washington, Robert Pattinson, Elizabeth Debicki, Kenneth Branagh, Dimple Kapadia, Himesh Patel, Aaron Taylor-Johnson, Michael Caine, Clémence Poésy
¿De qué va?: En el mundo del espionaje internacional, un hombre prefiere morir antes que entregar a sus compañeros. Tras conseguir superar esta difícil prueba, tendrá una importante misión: evitar una nueva amenaza mucho más peligrosa que la tercera guerra mundial.

Reseña: Tras esa modélica y trepidante inmersión bélica que supuso Dunkerque (2017), se anunció que el siguiente proyecto de Christopher Nolan sería un revolucionario thriller de espionaje y ciencia ficción en la línea de Origen (2010), lo cual ya era una declaración de intenciones de que nos iba a volar la cabeza. Así, Tenet se estrena con un doble cometido: ofrecer un espectáculo de acción que se convierta en un fenómeno de masas como hizo el film protagonizado por Leonardo DiCaprio en su día, y proporcionar oxígeno a los cines cuya afluencia ha mermado entre medidas anti-COVID y escasez de estrenos importantes. A menos que se odie el cine de Nolan, uno acude a la sala del cine a ver Tenet tan encantado de apoyar a los blockbusters originales como entregado a pasárselo pipa… y por eso duele tanto que el nuevo juguetito del “visionario director” no esté a la altura de su reluciente aspecto.


Christopher Nolan va más allá en su obsesión con el tiempo articulando una trama en la que el tiempo progresivo y el regresivo convergen de una manera nunca vista. El principal problema es que no expone tan bien las normas por las que se rige esta realidad como sí lo hacía en 
Origen. La explicación inicial impartida por Clémence Poésy resulta deficiente, y la cosa va a peor según va añadiendo nuevos elementos e información a lo largo del metraje. Es complicado implicarse en lo que sucede en una película cuando no sabes bien ni el qué ni el cómo ni el por qué de lo que ocurre, menos aún si el componente emocional tampoco funciona. Da la impresión de que Nolan se ha esforzado tanto en el apartado de la ciencia ficción que para el componente emocional de la película ha tirado de manual de primero de guion, tirando de clichés tan trillados como el del villano ruso y la mujer en apuros cuya única preocupación es el bienestar de su hijo.

En cuanto al protagonista, se trata de un avatar de personalidad desconocida que ejerce de vagón de montaña rusa para el espectador. En estos casos, se requiere de un actor con el suficiente carisma como para rellenar los huecos del guion, y John David Washington está aún demasiado verde como para cumplir tal empresa, por muy bien que le sienten los trajes. Esto resulta más obvio cuando se le junta en pantalla con Robert Pattinson, que da empaque y magnetismo a un rol que funciona como un mecanismo más de la trama. Elizabeth Debicki hace lo que puede con un personaje bastante irritante y que no le supone ningún esfuerzo, mientras que Kenneth Branagh cumple aunque en ocasiones se pase de sobreactuado.

Tenet nos lo pone difíciles a los que hemos defendido el cine de Nolan hasta la fecha. La película está compuesta por una serie de espectaculares y ruidosos set-pieces de accción entrelazados por una trama expuesta de manera confusa, enarbolada por diálogos crípticos y engolados y una banda sonora compuesta por Ludwig Göransson intentando emular a Hans Zimmer; el resultado es una machacona partitura que se asemeja demasiado al ruido que hacen las obras de los vecinos que te despiertan por la mañana. Efectivamente, nunca hemos visto nada igual a la forma en la que Nolan juega aquí con el espacio-tiempo, pero el invento queda deslucido con una presentación tan endeble y confusa y, sobre todo, ante la falta de un "tótem emocional", como aquella peonza cuyo movimiento giratorio dejó hace una década a la audiencia mundial al filo de la butaca.

6/10

2/9/20

Itinerario de estrenos de septiembre 2020



Temblores: Drama guatemalteco dirigido por Jayro Bustamante (Ixcanul) que cuenta la historia de Pablo, un hombre que abandona a su devota familia evangélica para irse a vivir con su amante… que se llama Francisco. Sin embargo, sus familiares están convencidos de que pueden curar a Pablo de su homosexualidad y harán todo lo posible para traerlo de vuelta. Muy buenas críticas para una película bastante fuertecita que muestra las chocantes terapias de conversión que se siguen llevando a cabo hoy en día.
Estreno: 4 de septiembre



Las niñas: Ganadora de de la Biznaga de Oro a la mejor película y de los premios a mejor fotografía y el Feroz, el debut en largo de Pilar Palomero transcurre en la Zaragoza de 1992 y se centra en un grupo de niñas que se adentran en la adolescencia descubriendo que la vida está hecha de muchas verdades y algunas mentiras. Natalia de Molina (Adiós) encarna a la madre de la protagonista de esta película que no ha parado de recibir buenas críticas desde que se presentó en el Festival de Berlín.
Estreno: 4 de septiembre




En busca de Summerland: Drama británico ambientado durante la 2ª Guerra Mundial y centrado en un niño que es evacuado de la ciudad para refugiarse en la casa de una escritora solitaria y atormentada por una relación del pasado. Debut cinematográfico de la directora y guionista Jessica Swale con un elenco encabezado por Gemma Arterton (Vita & Virginia), Lucas Bond, Gugu Mbatha-Raw (Huérfanos de Brooklyn), Tom Courtenay (The Aeronauts) y Penelope Wilton (Downton Abbey) . De momento no hay reseñas publicadas.
Estreno: 11 de septiembre




Uno para todos:
David Ilundan (B) dirige este drama sobre un profesor interino que viaja hasta un pueblo totalmente desconocido para él para ejercer de tutor de un curso de sexto de primaria en el que se está produciendo un caso de acoso escolar. David Verdaguer (Hogar), Patricia López Arnaiz (La línea invisible), Ana Labordeta (Embarazados) y Clara Segura (Durante la tormenta) encabezan el reparto del film.
Estreno: 18 de septiembre



Rifkin’s Festival: Tras inaugurar el Festival de San Sebastián, el nuevo film de Woody Allen (Día de lluvia en  Nueva York) llegará a los cines españoles. La película narra la historia de un matrimonio estadounidense que vivirá aventuras por separado en el marco del festival donostiarra: ella tiene un affaire con un director francés, mientras que él se enamora de una residente de la ciudad. Christoph Waltz (Alita: Ángel de combate), Gina Gershon (Una relación abierta), Elena Anaya (Días de Navidad), Louis Garrel (El oficial y el espía), Sergi López (La boda de Rosa) y Wallace Shawn (Historia de un matrimonio) conforman el reparto de la película, la cual, extrañamente, aún no dispone de tráiler.
Estreno: 25 de septiembre



Nunca, casi nunca, a veces, siempre: El nuevo trabajo de la directora y guionista Eliza Hittman (Beach Rats) versa sobre una adolescente que se embarca en un viaje en autobús junto a su prima rumbo a Nueva York para poder realizar un aborto, dado que está prohibido en el estado en el que reside. Las debutantes Sidney Flanigan y Talia Ryder protagonizan la película ganadora del Gran Premio del Jurado del Festival de Berlín y del Premio Especial del Jurado del de Sundance, habiendo sido una de las cintas que mejores críticas ha recibido en este maltrecho año.
Estreno: 25 de septiembre


1/9/20

Actor del mes: David Verdaguer


Nombre completo:
David Verdaguer

Fecha de nacimiento: 28 de septiembre de 1983

Lugar de nacimiento: Girona, Cataluña (España)

Filmografía destacada:

Uno para todos (2020)
Salir del ropero (2020)
Hogar (2020)
Vida perfecta (Serie de TV) (2019)
Lo dejo cuando quiera (2019)
7 razones para huir (2019)
Los días que vendrán (2019)
Tierra firme (2017)
Verano 1993 (2017)
No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas (2016)
100 metros (2016)
La embajada (Serie de TV) (2016)
Les coses grans (Serie de TV) (2013 – 2016)
Requisitos para ser una persona normal (2015)
10.000 km (2014)

Méritos: Muchos conocimos a David Verdaguer como el novio a distancia de Natalia Tena en 10.000 km (2014), pero lo cierto es que el actor se puso por primera vez delante de una cámara cinematográfica teniendo a sus espaldas una larga experiencia teatral y televisiva en Cataluña. Se podría decir que TV3 fue su escuela, dado que desde el año 2001 estuvo presente en la cadena, ya sea participando en diferentes series y tv-movies o como reportero, humorista y presentador de característico bigote en programas como Alguna pregunta mès?, Polònia y Crackòvia. Sin embargo, fue la ópera prima de Carlos Marqués-Marcet la que lo colocó bajo el radar de la industria española de cine, y su nominación al Goya a mejor actor revelación solo fue el comienzo de una carrera  que cinco años después de mantiene estable y en buena forma.

Sabemos que no le faltará el trabajo mientras Marqués-Marcet siga haciendo películas, pues se ha convertido en su actor fetiche, al repetir colaboración tanto en Tierra firma (2017) como en Los días que vendrán (2019), en esta última además junto con su novia en la vida real, María Rodríguez Soto, y el bebé que esperaban. Igualmente, no parece que la falta de trabajo sea un problema para Verdaguer, pues además de continuar con su carrera teatral (casi no llegó a tiempo de recoger su Goya a mejor actor de reparto por Verano 1993 al tener una obra esa noche), el cine no le ha dejado de lado. Para muestra un botón, y es que este mes hace doblete en la cartelera: el 11 de septiembre llega Salir del ropero, comedia queer en la que encarna al hijo de la difunta Rosa María Sardá, mientras que una semana después, el día 18, llegará el drama escolar Uno para todos, donde da vida a un profesor interino que tendrá que lidiar con un problema de acoso en la clase que le toca tutorizar. David Verdaguer ha interpretado a pijos, maleantes, chulos, hippies, tontacos, buenazos… y nos encanta en todos y cada uno de sus registros.


Extras:

Tráiler de Uno para todos

Tráiler de Salir del ropero

Entrevista en Late Motiv por Los días que vendrán

Ganando el Goya a mejor actor de reparto por Verano 1993

APM? – Bigoti TV: Panaderia