17/2/20

Vida oculta – Antibelicismo y cartas de amor



Dir.: Terrence Malick
Int.: August Diehl, Valerie Pachner, Maria Simon, Karin Neuhäuser, Tobias Moretti, Ulrich Matthes, Matthias Schoenaerts, Bruno Ganz, Michael Nyqvist, Franz Rogowski
¿De qué va?: Franz Jägerstätter y Franziska son una pareja de campesinos austriacos cuya pacífica vida se vendrá abajo cuando Austria sea anexionada por la Alemania nazi. Será entonces cuando Franz se negará a jurar fidelidad a Hitler y también se negará a combatir a favor del Tercer Reich en la Segunda Guerra Mundial.

Reseña: En cuestión de unos pocos años, Terrence Malick ha pasado de ser un director esporádico y de culto a ser considerado como una parodia de sí mismo. Tras ganar la Palma de Oro por El árbol de la vida (2011), su ritmo de trabajo se aceleró como nunca para engendrar un tríptico sobre el amor contemporáneo formado por To the Wonder (2012), Knight of Cups (2015) y Song to Song (2015) plagados de estrellas de Hollywood y postales preciosas, pero que dejó insatisfechos a buena parte de sus seguidores. El documental Voyage of Time (2016), solo vino a confirmar lo enamorado que está de la naturaleza y lo desconectado que está de su público, que tampoco lo acogió especialmente bien. Su nueva película, Vida oculta (A Hidden Life), se presenta como la promesa de una conciliación entre el Malick narrativo de su primera época con el Malick espiritual de su última etapa.


Tras unas imágenes del Tercer Reich sacadas de El triunfo de la voluntad (1935), los primeros minutos de Vida oculta son una introducción perfecta al matrimonio formado por Franz y Fani Jägerstätter, a su bucólica rutina en la granja alpina que regentan y al maravilloso paisaje que les rodea. Pronto, Franz recibe la noticia de que debe someterse a un entrenamiento militar por si lo llaman para combatir en el frente nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Que pasen tantas cosas en tan poco tiempo en una película de Terrence Malick resulta cuanto menos sorprendente. Pero una vez Franz regresa al hogar y se corre la voz por el pueblo de su decisión de negarse a ir a la guerra, Malick vuelve a las andadas, los tiempos comienzan a dilatarse y las reiteraciones se suceden: el escarnio por parte del pueblo, el amor y el apoyo que se profesan Franz y Fani, su inquebrantable fe y convicción moral, la tranquilidad que les aporta la naturaleza… Malick se regodea en ello una y otra vez, y aunque confiere pasajes profundamente hermosos y líricos, provoca cierto agotamiento al extenderse hasta las tres horas de metraje.


Resulta tentador, y hasta un poco necesario, desconectar un rato de Vida oculta, pero también es muy fácil retomar el hilo dada la sencillez de la historia. Malick no está tan interesado en hablar del nazismo y de los horrores de la guerra como en reverenciar la firmeza y determinación de Franz, así como el apoyo incondicional de Fani pese a las implicaciones negativas que la decisión de su marido acarrea en la familia. August Diehl y Valerie Pachner están estupendos como narradores, amantes y las dos mitades de una misma brújula moral, y como es habitual en la filmografía de Malick, las imágenes y la música son sublimes. La fotografía de Jörg Widmer exprime la belleza natural de las montañas austriacas y acentúa la decrepitud de la prisión, mientras que la partitura de James Newton Howard se convierte en un hermoso leitmotiv de la historia de amor de los protagonistas.


Vida oculta es la obra más redonda de Terrence Malick desde El árbol de la vida. Al igual que aquella, es una película notable, bella, tierna, lírica, mística y terrenal, pero no alcanza el sobresaliente porque, simple y llanamente, le sobra una hora. La atención de Malick por el detalle y el vínculo entre el ser humano y la naturaleza resultan admirables, pero si se preocupase más en hacer una película destinada a una audiencia en vez de para sí mismo, saldríamos todos ganando.

8/10

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