30/6/16

Rescate, rehabilitación, liberación

Poster Buscando a Dory

Dir.: Andrew Stanton
¿De qué va?: Un año después de la separación y el feliz reencuentro entre Marlin y Nemo, padre e hijo viven apaciblemente junto a su amiga Dory. Pero durante una excursión para ver la migración de los mantarrayas, los problemas de memoria de Dory desaparecen un momento y le permiten recordar que tiene una familia, por lo que inmediatamente emprende un viaje para ir en su busca.

Reseña: 2016 está siendo un año de secuelas tardías pero, entre las que ya se han estrenado (Zoolander 2, Independence Day: Contraataque) y las que están por llegar (Cazafantasmas) no parece que los estudios se vayan a quedar con ganas de dar luz verde a proyectos así en un futuro próximo. Buscando a Dory es la excepción, pues va camino de convertirse en una de las películas de animación más taquilleras de la historia. La diferencia radica no sólo en que sea un producto con el sello de garantía Pixar, sino que supone el reencuentro con unos personajes que calaron en el gran público y lograron trascender a su tiempo.  Por ello, tanto los que vieron el estreno de Buscando a Nemo hace más de una década como los que aún no habían nacido por aquel entonces, acuden en masa al cine durante estos días. ¿O es que acaso nadie se ha puesto alguna vez a hablar balleno o a cantar eso de ‘Sigue nadando’?

FINDING DORY

La película está ambientada un año después de los acontecimientos de Buscando a Nemo y, en realidad, la ilusión de que no ha pasado el tiempo sólo se coarta ante el evidente avance en el campo de la animación digital que se ha producido en todo este tiempo. Pixar crea un mundo acuático más variado, detallado y colorista que en la cinta original, todo un despliegue de medios para contar una historia que reformula la trama de la película precedente para ofrecer una nueva aventura de búsqueda, en la que Marlin y Nemo dan un paso atrás para que Dory asuma la mayor parte del protagonismo. La desmemoriada pez corría el peligro de ser uno de esos personajes secundarios que pierden toda su su gracia al centrarse en él, pero afortunadamente aquí no se da el caso. Eso sí, hay que armarse de mucha paciencia, porque Dory no deja de salir de Guatemala para meterse en Guatepeor.

FINDING DORY

Además de Dory y los dos peces payaso, volvemos a encontrarnos con algunos de los personajes secundarios de Buscando a Nemo, pero cobran más importancia las nuevas incorporaciones, especialmente un pulpo que entabla una entrañable relación con Dory al tener unos caracteres tan complementarios como opuestos. A través de esta galería de personajes, la película amplía un mensaje que ya estaba implícito en Buscando a Nemo y que vuelve a ser igual de apropiado y necesario para niños y mayores: en vez de dejarte infravalorar por tus limitaciones, particularidades y “defectos”, afróntalos y sácales el mayor partido posible. Un único problema puede resolverse de múltiples maneras, y es que en la diversidad está la clave.

FINDING DORY

Buscando a Dory no puede desprenderse de cierta sensación de ‘déjà vu’, acentuada por algunos pasajes o temas redundantes, como una persecución por los bajos fondos del océano o un Marlin que sigue siendo incapaz de confiar en las aptitudes de su hijo y de los demás. La falta de novedad, sorpresa y excelencia cómica y narrativa que poseía Nemo es compensada con un buen puñado de secuencias muy ingeniosas, pero sobre todo con grandes dosis de ternura, presente en todos y cada uno de los personajes de la película; Pixar vuelve a demostrar que se pueden hacer grandes aventuras sin la obligada presencia de un villano. Por último, nada de llegar tarde a la proyección ni de salir pitando al aparecer los créditos: el corto que le precede, Piper, es una pequeña joya animada que comparte temática con la película, y al final de las créditos hay una pequeña pero agradecida sorpresa para todos aquellos espectadores pacientes que se queden en la sala mientras el personal del cine la limpia.

8/10