21/9/19

Ad Astra – El hijo pródigo sideral



Dir.: James Gray
Int.: Brad Pitt, Tommy Lee Jones, Ruth Negga, Liv Tyler, Donald Sutherland, John Ortiz, Kimberly Elise, Loren Dean, Donnie Keshawarz, Bobby Nish, Sean Blakemore
¿De qué va?: El veterano astronauta Clifford McBride desapareció hace más de 20 años en una misteriosa misión en el espacio en busca de vida. Su hijo Roy, de misma profesión, es contactado por la NASA para ayudarles a descubrir lo que le ocurrió exactamente y afrontar una desconocida amenaza que ha puesto en riesgo la permanencia de la humanidad en nuestro sistema solar.

Reseña:  En La noche es nuestra (2007), Joaquin Phoenix se debatía entre su club nocturno y su chica o la lealtad a su familia, intrínsecamente ligada al cuerpo de policía. En Z. La ciudad perdida (2016), Jack Fawcett (Tom Holland) se unía al último viaje de su padre al Amazonas, en un intento por comprender y compartir la obsesión que tenía este último por hallar una ciudad legendaria construida en oro. Las relaciones paternofiliales complejas han sido una constante en la breve e infravalorada filmografía de James Gray, llevándolas del noir al cine de aventuras clásico y ahora, hasta el borde del Sistema Solar. Ad Astra es la culminación de ese afán de Gray por explorar la sinergia entre un padre y su hijo, las responsabilidades y bagajes que se heredan, y el afecto y la ausencia de éste cuando hay un abismo emocional que les separa.


Al igual que Z. La ciudad perdida, Ad Astra tiene como epicentro a un hombre con una misión imposible, con la que se ha obsesionado tanto que la sociedad humana ya no es un lugar confortable para él. Hay muchas similitudes temáticas entre sendas películas pero lo que cambia es el punto de vista: si en Z permanecíamos siempre junto al padre obcecado, en Ad Astra estamos junto al hijo cuya vida se ha visto irremediablemente marcada por la ausencia paterna, y que intenta seguir sus pasos intentando acercarse a él de alguna manera. La película presenta un futuro en el que el ser humano ya ha emprendido la conquista espacial, pero Gray no está tan interesado en explicar el contexto como en crear la atmósfera perfecta al viaje físico y emocional que realiza su protagonista. De la humedad y la neblina del Amazonas profundo ha pasado a la oscuridad del espacio, las naves y estaciones espaciales asépticas y la aridez rojiza de Marte. Un trabajo visual portentosamente iluminado por Hoyte van Hoytema, y punteado por las bellas y melancólicas partituras compuestas para la ocasión por Max Richter y Lorne Balfe.


Con Ad Astra, Brad Pitt consigue trabajar al fin bajo las órdenes de James Gray tras un par de intentos fallidos (sí que le produjo Z). Pues bien, con esta ya van dos interpretaciones que nos brinda este año que pueden considerarse como de las mejores de su carrera, completamente diferentes entre sí pero igual de rotundas. Siendo una película que se sustenta en un viaje eminentemente introspectivo, Pitt manifiesta a través de su mirada el cansancio, la decepción, la tristeza, la frustración, la confusión, la rabia y todo el espectro de emociones que experimenta su personaje a lo largo de su periplo. Le ayuda su propia voz en off, aunque en ocasiones, se limite a verbalizar emociones que ya somos perfectamente capaces de comprender a través de la interpretación de Pitt. Tommy Lee Jones también está muy bien como ese padre misterioso al que solo conoce a través de recuerdos de niñez y videodiarios, mientras que siempre es un placer ver a Liv Tyler, Ruth Negga y Donald Sutherland aunque sea en papeles pequeños y funcionales como los que realizan aquí, pues la película pertenece en su totalidad a un Brad Pitt en mejor forma que nunca.


Podría parecer que Ad Astra es la película con la que James Gray se ha abierto al cine comercial, pero nada mas lejos de la realidad. Aunque pueda ser catalogada en el género de la ciencia ficción y pueda haber costado más que el resto de todas sus películas juntasm no ha renunciado a su estilo, sus temas y su particular cadencia; esa por la que muchos acusarán a la película de ser lenta, pese a que tenga más pasajes de acción de lo que cabría espectacular, y tan bien rodados como el que sucede en la Luna (ya había una escena de persecución brutal en La noche es nuestra). Gray bebe de las fuentes de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, de 2001: Odisea del espacio (1968) y de sus trabajos previos para crear, puede que no su mejor obra hasta la fecha, pero sí la más espectacular y concluyente sobre su fijación por los lazos familiares, la deshumanización de la sociedad y el precio de las obsesiones enfermizas. Porque en Ad Astra hay un sentimiento que no tenía cabida en sus anteriores trabajos: esperanza. Tan solo necesitaba viajar a las estrellas para encontrarla.

9/10

19/9/19

O.C: Kes (1969)

¿De qué va?: Billy Casper es un muchacho que vive en un pequeño pueblo de Yorkshire. Fracasado en los estudios, con pocas esperanzas de llegar a ser alguien, e intimidado en su entorno familiar, gana algo de dinero dedicándose a hacer pequeños robos. Un día, Billy encuentra un pequeño halcón, al que llama Kes y decide cuidarlo para hacerle volar.

Reputación: Adaptación cinematográfica de una novela de Barry Hines, quien también se encargó de escribir el guion junto al director, Ken Loach, que por aquel entonces firmaba sus trabajos como Kenneth Loach. El único actor profesional del reparto era Colin Welland (el profesor de inglés de Billy). El resto era amateurs, incluido el director de la escuela, que se dedicaba precisamente a eso en la vida real en un centro cercano.  El protagonista, David Bradley, desarrolló a posteriori una prolífica carrera como actor tanto en el cine como en el teatro y la televisión. Algunos de sus papeles más famosos son el de Argus Filch en la saga de Harry Potter y el de Walder Frey en Juego de tronos. El dialecto de Yorkshire que se habla en el film es complicado de entender para muchos angloparlantes; tanto es así, que algunas escenas fueron redobladas para el estreno de la película en Estados Unidos. Igualmente, el film se utiliza a menudo para las clases de inglés, puesto que es menos común hoy en día escuchar el dialecto antiguo de West Riding. El film fue producido durante la decadencia de la industria minera de carbón en Inglaterra, al ser este mineral sustituido cada vez más por petróleo o gas. Poco después de su estreno, el yacimiento de carbón de Yorkshire donde se rodaron varias escenas estuvo paralizado dos semanas por una huelga que obligó al gobierno a incrementar los salarios.La película fue nominada a 5 premios BAFTA de los cuales ganó dos: mejor actor de reparto (Welland) y promesa (Bradley).


Comentario: Kes es, junto a La soledad del corredor de fondo (1962), el ‘Coming-of-Age’ británico por excelencia. Rodada bajo los principios de austeridad y realismo del movimiento Free Cinema, cuenta la historia de un chaval solitario que es maltratado tanto en casa como en la escuela, y que parece destinado a trabajar en la mina de carbón local pese a no albergar ningún interés en ella. Todo cambia cuando descubre a un cernícalo y decide entrenarlo, desarrollando una vocación a la que solo le presta atención su profesor de inglés. Película pequeña que hace un retrato gris y deprimente de la vida en los pueblos británicos, a cambio de dar una optimista lección sobre la educación, y de cómo cualquiera puede alcanzar la realización personal si da con lo que realmente le apasiona y cuenta con apoyo. En este caso, que se trate de entrenamiento de aves no es algo casual, sino una metáfora de las ansias de Billy por ser libre y echarse a volar muy lejos de ese entorno opresor que nunca le ha dado la más mínima oportunidad. Ojalá haya conseguido escapar.

Próximo visionado: La buena boda (1982)

18/9/19

It. Capítulo 2 – La pesadilla de crecer



Dir.: Andy Muschietti

Int.: Bill Skarsgård, James McAvoy, Jessica Chastain, Bill Hader, James Ransone, Jay Ryan, Isaiah Mustafa, Andy Bean, Xavier Dolan
¿De qué va?: Han pasado casi 30 desde que el Club de Perdedores se enfrentara al macabro y despiadado Pennywise. En cuanto tuvieron oportunidad abandonaron el pueblo de Derry, que tantos problemas les había ocasionado en el pasado. Sin embargo, ahora de adultos parece que no pueden escapar de su antigua vida. Una nueva época estival llega y todos ellos deberán enfrentarse de nuevo al temible payaso y descubrir si de verdad están preparados para superar sus traumas de la infancia.


Reseña: La segunda parte de It (2017) tenía que llegar, no solo porque faltaba por adaptar mitad del libro tocho de Stephen King, sino porque con sus más de 700 millones de dólares recaudados se convirtió en la película de terror más taquillera de la historia. Así que dos años después ya la tenemos, dirigida una vez más por Andy Muschietti y con un reparto de actores adultos que sustituyen a los jóvenes protagonistas de la original, que vuelven a través de flashbacks que, o bien rememoran momentos de aquella, o bien añaden información que se había quedado fuera. Los chavales eran uno de los grandes puntos fuertes del film, así que es comprensible (hasta cierto punto) que hayan querido contar con ellos de nuevo para hacer de It. Capítulo 2 el gran y terrorífico colofón que merecíamos; sin embargo, tanta ambición no le ha sentado demasiado bien a Pennywise y compañía.


El compromiso por hacer una adaptación lo más fidedigna posible a la fuente literaria sigue estando presente. Tal es la adoración por el relato de King que, al no querer dejarse nada en el tintero, el metraje de la película se alarga hasta las dos horas y cincuenta minutos. Casi tres horas que pesan, sobre todo, en el nudo de la película, cuando cada uno de los protagonistas debe hacer una búsqueda personal cuya estructura se repite cada vez: presentación de la escena, flashback y susto. De esta forma, la película se convierte en una colección de set pieces cuyo efecto terrorífico queda mermado por rutina, acumulación y abuso del CGI. Desde su debut con Mamá (2013), Andy Muschietti ha demostrado fascinación por las criaturas digitales, pero la naturaleza de éstas es tan obvia que no resultan demasiado efectivas al infundir terror en el personal. Demasiados monstruitos cuando el mejor efecto especial sigue siendo Bill Skarsgård como Pennywise. Tanto el prólogo como las secuencias en las que el payaso acecha a los críos son las mejores y más escalofriantes del conjunto, básicamente porque se sustentan en el trabajo del actor, la caracterización, las sombras y lo factible.


En cuando al nuevo reparto, los responsables de casting han hecho un muy buen trabajo eligiendo actores que no solo guardasen semejanzas físicas con los niños de la primera parte, sino que también supiesen dar continuidad a los personajes emulando a sus antecesores. Quizás Isaiah Mustafa y Jay Ryan sean los menos lucidos por limitaciones del papel y/o falta de carisma, pero James McAvoy, Jessica Chastain y Bill Hader están francamente bien, siendo James Ransone el que más me ha gustado a título personal, por el esforzado trabajo que ha realizado trasladando los tics, temores e inseguridades de Eddie a la edad adulta, sin caer nunca en la caricatura.


It. Capítulo 2 viene a cerrar una gran historia sobre los miedos de la infancia que nos persiguen en la vida adulta, de los traumas y las cicatrices del pasado que aunque procuremos olvidar permanecen latentes en nuestro subconsciente, de los errores que cometemos una y otra vez, de los horrores del mundo de los adultos y de la amistad como bálsamo para superar cualquier adversidad. Pero lo hace a través de un largometraje excesivo, denso, con un humor desubicado, e innecesariamente largo, haciendo que la tensión se diluya como un azucarillo. El tren de la bruja no daba más miedo si en vez de seis vueltas daba diaz, al contrario: al final ya te aburrías de que apareciera la mujer disfrazada golpeándote con la escoba; aquí sucede igual. Esperemos que si se cumplen las intenciones de rodar un capítulo 3, ya partiendo de material original, no rompan a Pennywise de tanto usarlo.

6/10

16/9/19

El hotel a orillas del río – La gran nevada del sur




Dir.: Hong Sang-soo
Int.: Ki Joo-Bong, Kim Min-Hee, Kwon Hae-hyo, Song Seon-mi, Yoo Joon-Sang
¿De qué va?: Un veterano y reconocido poeta reúne a sus dos hijos adultos, y bastante distanciados entre sí, en un hotel, motivado por la extraña impresión de que va a morir en cualquier momento. En el mismo lugar, una joven, acompañada de una amiga, intenta superar un desengaño amoroso.

Reseña: El cine del surcoreano Hong Sang-soo se ha convertido en un lugar cálido y familiar para aquellos que lo llevamos siguiendo desde hace tiempo. La filmografía del prolífico director, que en 2017 llegó a estrenar tres películas, cuenta con una impronta muy personal y muy entrañable en la que se presta especial atención a las relaciones problemáticas, a los conflictos del pasado enquistados, al fracaso amoroso, al propio mundo del cine, a la comida y al alcohol; todo con un toque melancólico y onírico que suele dar pie a realidades paralelas e historias que se repiten con variantes. Los 'haters' dirán que todas sus películas son iguales, pero en realidad, todas y cada una de ellas son ricas en lecturas, detalles e imaginación.



Hong es habitual de festivales de cine importantes, como el de Cannes, y aún así, no todas sus películas consiguen distribución en nuestro país. Mientras dos de sus trabajos más recientes, las notables The Day After (2017) y Grass (2017), permanecen inéditas en España, llega a los cines El hotel a orillas del río, que rodó después de aquellas dos. Y en cierta manera es una lástima, porque en comparación se trata de una obra menor. Rodada en un pulcro blanco y negro que realza tanto el vacío emocional de sus personajes como la nieve que rodea el parador donde se desarrolla casi toda la trama, cuenta el reencuentro entre un veterano poeta y sus hijos en extrañas e incómodas circunstancias, al tiempo que una joven se refugia junto a su amiga en el mismo lugar intentando superar una ruptura. Esta última trama es un tanto accesoria, y parece hecha para asegurar la presencia en la película de la musa y pareja del director, la siempre estupenda Kim Min-Hee, así como para indagar una vez más en las aristas de las relaciones extraconyugales, tema recurrente en sus obra a raíz de la que él mismo inició con la susodicha actriz cuando aún estaba casado.



Sin embargo, lo que prima en El hotel a las orillas del río es lo que mana a partir de que el poeta comparta con sus hijos la premonición de que su fin está cerca: remordimiento, complejos, culpas, reproches… y un deseo genuino pero un tanto torpe de arreglar las cosas. Puede que se trate de la película de Hong más lineal y contemplativa, y con un componente humorístico más rebajado de lo habitual, lo cual podría ser la causa de que no me haya gustado tanto como las anteriores, y debo reconocer que me molesta que sea así. He llegado al punto en el que me gustaría vivir dentro de una película de Hong, donde la comida siempre tiene una pinta espectacular, las conversaciones y las confesiones fluyen a trago de soju, y realidad y ficción se moldean para dar cabida a las segundas oportunidades.

6’5/10

14/9/19

Los días que vendrán – La vida cuando estás esperando



Dir.: Carlos Marques-Marcert
Int.: María Rodríguez Soto, David Verdaguer
¿De qué va?: Vir y Lluís son una pareja de treintañeros que solo hace un año que salen juntos. Todo cambia en sus vidas cuando descubren que están “embarazados”. Durante 9 meses empezarán a sentir las consecuencias  del giro enorme que ha dado su vida, así como los miedos, alegrías,expectativas y realidades que, durante su embarazo, crecen ante ellos.

Reseña: En el 2014, Carlos Marques-Marcet nos sorprendió a todos con esa historia de amor en la distancia tan real y dolorosa como es 10.000 km. Tres años después, volvió con Tierra firme, un tratado sobre la “familia moderna”, el instinto maternal y la ausencia de este. Ahora, parece completar una trilogía sobre la vida a los 30 con Los días que vendrán, en la que ha aprovechado el embarazo real de su actor fetiche, David Verdaguer, y la novia de éste, María Rodríguez Soto, para contar las vicisitudes de una pareja que debe afrontar un embarazo inesperado.


Si bien los propios actores han confirmado que sus alter egos en la ficción viven una experiencia que no se corresponde con la que ellos tuvieron en la vida real, es evidente que buena parte de la película se nutre de la generosidad de la pareja al compartir sensaciones y elementos que pertenecen al ámbito privado, como es el caso del vídeo casero con imágenes reales de cuando la madre de María Rodríguez Soto estaba embarazada de ésta, el cual funciona tanto de columna vertebral del film como para dotarlo de dimensión histórica: lo que en aquella época parecía un proceso natural y sin complicaciones, ahora está cargado de conflictos y dilemas al tratarse, no solo de una época diferente, sino de dos personas que prácticamente están improvisando sobre la marcha, que se enfrentan a la precariedad laboral y a tener que ponerse de acuerdo en cuestiones tan importantes como la educación de la criatura o la forma en la que va a producirse el parto.


Los días que vendrán desprende una naturalidad apabullante porque ni el drama es impostado ni la comedia exagerada, y se crea un ambiente tan íntimo que produce incomodidad escuchar las palabras hirientes que surgen en las discusiones de pareja, de la misma forma en la que sus momentos buenos son tremendamente enternecedores, como cuando deben decidir el nombre del bebé. El film muestra la perspectiva de ambos pero, lógicamente, casi todo el peso recae en una fantástica y reveladora María Rodríguez Soto. El personaje de Verdaguer es un tipo reservado, al que le cuesta decir lo que piensa pero que se preocupa y ofrece su apoyo al 100%, mientras que el de Soto experimenta un amplio espectro de emociones propias de vivir el proceso de gestación en primera persona: miedo, alegría, euforia, soledad, frustración y, sobre todo, amor. A fin de cuentas, la película versa tanto de lo que implica ser padres en los tiempos que corren como del sólido vínculo emocional que se forja entre una madre y su hijo, algo que queda perfectamente plasmado en los créditos finales de esta pequeña, realista y hermosa película.

8/10

12/9/19

O.C: El hombre de mimbre (1973)

¿De qué va?: Tras leer una carta  anónima que da a entender el paradero de una joven desaparecida, el sargento Howie ha de viajar hasta Summerisle, una isla remota alejada de la civilización que se encuentra en la costa de Inglaterra. Una vez allí, el inspector conoce al líder religioso de la isla, Lord Summerisle, y descubre que en la isla se produce un extraño rito pagano.

Reputación: En 1967, el guionista Anthony Shaffer compró los derechos de la novela Ritual de David Pinner con la intención de escribir un guion basado en ella. Shaffer presentó la idea al productor Peter Snell, pero fue rechazada alegando que la novela no era lo suficientemente buena. Al final, decidieron escribir una historia nueva que incluyese algunos de los elementos de Ritual. Sir Christopher Lee estaba tan emocionado con participar en la película que accedió a actuar en ella gratis. Además, pagó de su propio bolsillo su tour promocional y siempre afirmó que se trataba de su película favorita de todas las que había hecho. El rodaje de la cinta duró 8 semanas, durante el otoño de 1972. Como estaba ambientada en verano, se utilizaron frutas de plástico y árboles con flores falsas para ambientarlo como si se tratase de esa estación. En 1989, Shaffer escribió un tratamiento de guion de 30 páginas titulado The Loathsome Worm, una secuela directa de El hombre de mimbre que volvería a estar protagonizada por el detective Howie (Edward Woodward) y que contaría con elementos fantásticos. Sin embargo, a nadie le interesó la idea de rodarla y nunca se llevó a cabo. Sin embargo, en el año 2006 se estrenó un remake dirigido por Neil LaBute y protagonizado por Nicolas Cage que cosechó críticas desastrosas.



Comentario: El reciente estreno de Midsommar ha puesto de nuevo en boga a El hombre de mimbre, pues se dan similitudes temáticas y estéticas entre ambas. La película de Robin Hardy se basa en el choque cultural entre un sargento de Scotland Yard de estricta fe cristiana y una comunidad que rinde culto a dioses paganos de origen celta. Buscando a una joven desaparecida, el buen hombre se topa con las costumbres y tradiciones de esta sociedad, en las Antípodas de la castidad y el pudor de la que hace gala su religión. Conforme él se va escandalizando cada vez más, aumenta la fascinación y extrañeza hacia esa cultura (comandada por el gran Sir Christopher Lee) que atenta contra todos los valores de la sociedad occidental. Ambos extremos reciben palos por igual en esta extraña película que indaga en el relativismo cultural, de forma muy atrevida para su época, y en la que el terror surge cuando se tambalean las creencias y se prende fuego al manual de conducta por el que nos hemos regido toda la vida, lo cual implica descubrir, o bien que hemos vivido en una mentira, o bien que nos asusta en quiénes nos convertiríamos si nos dejase de guiar nuestra brújula moral de confianza.

Próximo visionado: Kes (1969)

9/9/19

La virgen de agosto – Se busca perderse





Dir.: Jonás Trueba
Int.: Itsaso Arana, Vito Sanz, Joe Manjón, Isabelle Stoffel, Luis Heras, Mikele Urroz, María Herrador, Naiara Carmona
¿De qué va?: Eva es una joven de treinta y tres años que es consciente de que su vida no está trascurriendo de la forma que ella esperaba. A diferencia de la mayoría de los madrileños, Eva decide quedarse en Madrid a pasar las vacaciones de verano como "acto de fe". El período vacacional sirve para que la joven, entre fiestas y verbenas, se dé cuenta de que la vida podría estar ofreciéndole una segunda oportunidad para volver a empezar de cero.

Reseña: Muchos no saben gestionar el hastío, ni hacer cosas en solitario. Observan con compasión a aquellos que van al cine, a comer o a los conciertos sin acompañante. No contemplan la posibilidad de que alguien haya elegido por voluntad propia estar acompañado de sus pensamientos en vez de por otra persona.  Igualmente, la idea de pasar el mes de agosto sin nada que hacer en una ciudad calurosa y sin mar parece absurdo, pero desde el mismo comienzo de La virgen de agosto, Jonás Trueba e Itsaso Arana lo explican para que nadie se lleve a engaños: Eva ve el verano madrileño como una oportunidad perfecta para darse una nueva oportunidad tras pasar por una mala racha, y va a dedicarse a hacer lo único que le apetece: dejarse llevar.


Ambientada en la primera quincena de agosto, la película muestra el día a día de Eva en Madrid. Entre tardes perezosas en casa, verbenas y paseos varios, van produciéndose encuentros entre Eva y diferentes personajes, viejas y nuevas amistades que la acompañarán un rato en su periplo personal, y con las que se entablarán conversaciones sobre múltiples temas: la conciliación entre maternidad y vida social, los efectos de la migración, la vocación profesional, el peso de las relaciones rotas, la madurez… Jonás Trueba siempre ha sido un director que pone mucha carga intelectual y muchos referentes en sus guiones, pero aquí, salvo por algún caso aislado, los diálogos son más orgánicos, al tiempo que aportan multitud de ideas y lecturas a lo que implica la treintena en los tiempos que corren, una época que para muchos consiste en empezar a tomar decisiones tras haberlo pospuesto una y otra vez durante toda la década de los 20.


Sin embargo, Eva no es exactamente alguien que esté buscando qué hacer con su vida, y ni ansía ni espera una revelación al respecto. Ella observa, curiosea, conversa, disfruta, se atreve a hacer cosas que normalmente no haría, y todo está conducido a través de la mirada despierta y la sempiterna sonrisa de Itsaso Arana, también autora del guion junto con Jonás. Ya nos habíamos quedado con ella en La reconquista (2016), pero La virgen de agosto es su consagración. Queremos verla en más sitios y que se afiance como uno de los “ilusos” habituales de Trueba, quienes también participan en la película en papeles pequeños pero bonitos, encarnando a personajes perfectamente dibujados a través de tiralíneas. Al final y al cabo, son satélites que giran en torno a la figura de Arana, que enamora y brilla con luz propia de principio a fin.


La virgen de agosto es la obra más redonda de una filmografía ya de por sí muy notable. Jonás debutó con un film con mucha influencia del cine de Woody Allen, Todas las canciones hablan de mí (2010), vivió una época de Nouvelle Vague (Los ilusos, Los exiliados románticos) y ahora, con la inestimable ayuda de Itsaso Arana, se postula como una suerte de Éric Rohmer español y contemporáneo. Nada que objetar. En contadas ocasiones, Madrid ha lucido tan bien en pantalla grande como en La virgen de agosto, una oda a la autonomía y a la desorientación que culmina como un hermoso tributo castizo a la feminidad.

9/10

7/9/19

Érase una vez en… Hollywood – Mapa de las estrellas




Dir.: Quentin Tarantino
Int.: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Emile Hirsch, Al Pacino, Margaret Qualley, Timothy Olyphant, Dakota Fanning, Bruce Dern, Luke Perry
¿De qué va?: Un actor de televisión de capa caída y su doble de acción se esfuerzan por alcanzar la fama y el éxito en la industria del cine durante los últimos años de la Edad de Oro de Hollywood, a finales de la década de los 60.

Reseña: Siendo Quentin Tarantino un director cuyo cine se alimenta siempre de los referentes con los que se formó artísticamente, aún le faltaba algo importante a lo que reverenciar: Hollywood, cuna del cine norteamericano que siempre le ha recibido con los brazos abiertos gracias a la férrea complicidad que ha mantenido con el gran público desde sus primeros trabajos. Aunque aún le queda por estrenar una película para cumplir su promesa de retirarse tras la décima, Érase una vez en… Hollywood tiene un toque crepuscular tanto por temática como por tratarse de la propuesta más serena y madura de Tarantino… aunque eso no implique que sea la mejor.


Esta es la historia de Rick Dalton, una estrella de cine en decadencia que, con su doble de riesgo como fiel escudero, intenta adaptarse a los cambios que se están introduciendo en Hollywood. Se da la casualidad de que Dalton vive puerta con puerta con aquello que se está convirtiendo en tendencia en su ciudad: Roman Polanski, exponente del cada vez más imitado cine europeo, y su esposa, Sharon State, actriz que se está abriendo paso en la industria y cuyo estilo está influenciado por el movimiento hippie que se había extendido por Estados Unidos en la década de los 60. Tarantino se vale de estos personajes para componer una serie de pasajes que en su conjunto forman una panorámica del aire que se respiraba en aquella época en los sets de rodaje, en las calles, en los corrillos hippies, en los cines… sin olvidar esa amenaza escondida en la figura de Charles Manson y sus acólitos que acabaría con toda esa ingenuidad y despreocupación.


Tan embelesado está Tarantino con la recreación de la época que no ha metido demasiado tijera en el montaje. Siempre ha hecho películas largas, pero pocas veces da la impresión de que falte o sobre algo. Aquí, por el contrario, hay tramas subdesarrolladas y otras alargadas en exceso. Esto es algo que se percibe más durante el visionado que a posteriori, pues al final lo que permanece en la memoria son los momentazos, que no son pocos, como el que probablemente sea de los más bonitos del cine de Tarantino, uno que encapsula de forma tan sencilla como hermosa la magia del cine: Sharon Tate (luminosa Margot Robbie) viéndose a sí misma en la pantalla de un cine y cómo el resto del público disfruta de la película. Que Quentin haya decidido quedarse con lo que simboliza Tate en vez de convertirla en un personaje complejo y con peso en la trama es un poco decepcionante, pero también lógico, pues su intención nunca ha sido rodar un biopic, y el homenaje que se le hace es bonito y respetuoso sin dejar de ser tarantiniano (ese fetichismo de pies…).


De lo que sí no puede caber duda es de lo bien que está aprovechada la histórica unión de Leonardo DiCaprio y Brad Pitt en la gran pantalla. Juntos tienen una química brutal y por separado están igual de sensacionales: DiCaprio como la estrella cuyo peor enemigo son sus propias inseguridades y Pitt como un especialista de acción fanfarrón, chulesco y misterioso. La película tiene más alicientes, como la interpretación de una magnética Margaret Qualley o la inesperada resolución de algunas situaciones, pero también deja un regusto amargo: los diálogos no siempre están a la altura de lo que nos tiene acostumbrados su director, el ritmo acelera y frena como un coche que se cala continuamente y ese tercer acto, que tanto ha gustado, me parece una concesión de Tarantino a aquellos que solo se quedan con la violencia cafre de sus películas. Que sí, que el final es de lo mejor y más divertido del conjunto, pero puede que las carcajadas histéricas del chico que estaba sentado tras de mí me hayan hecho pensar que se trata de un trazo de brocha gorda que interfiere en todo lo visto anteriormente: un Tarantino irregular, pero el más cálido y tierno hasta la fecha.

7’5/10

5/9/19

Midsommar – Relativismo cultural





Dir.: Ari Aster
Int.: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Vilhelm Bomgren, Ellora Torchia, Archie Madekwe, Henrik Norlén, Isabelle Grill
¿De qué va?: Dani y Christian atraviesan una dura crisis de pareja cuando deciden embarcarse con el resto de sus amigos en un prometedor viaje a un festival de verano que se celebra una vez cada 90 años en una remota aldea de Suecia. Sin embargo, y a pesar de su paradisiaca apariencia, el lugar no es lo que parece…

Reseña: El miedo a no estar a la altura de las expectativas generadas puede sumir en un estado de bloqueo a los directores que han causado una gran impresión con su ópera prima. No es el caso de Ari Aster, pues mientras Hereditary (2018) se iba estrenando en todo el mundo, él ya estaba enfrascado en la producción de su segundo largometraje, basado en un guion que había escrito hace un tiempo tras terminar una complicada relación de pareja. La buena acogida que tuvo su carta de presentación le dio alas para sacar adelante Midsommar, en la que vuelve a utilizar elementos propios del género de terror y el fantástico para llevar al extremo un drama tan terrenal como cotidiano: si en el film protagonizado por Toni Collette se trataba de la descomposición de una familia, en Midsommar lo que se destroza es una relación sentimental.


Dani ha sufrido un trauma tremendo y su novio, Christian, no es lo que se dice un gran apoyo. Pese a todo, se embarcan en un viaje junto a los amigos de él a una aldea de Suecia en la que apenas hay horas de oscuridad y en donde se va a realizar un festival de verano compuesto por rituales un tanto peculiares. Aster puede jactarse del nulo miedo que tiene a hacer el ridículo, lo cual se traduce en diversas situaciones en las que no se sabe muy bien si la comicidad es voluntaria o no. En realidad da lo mismo, porque si hay una sensación que sobrevuela durante las 140 horas de metraje es el desconcierto: la película es un viaje psicotrópico en el que la belleza de los parajes contrasta con las imágenes macabras que se dan lugar en ellos, orquestadas por una comunidad tan aparentemente pacífica como inquietante, en sintonía con los vecinos satánicos de La semilla del diablo (1968), film que se asemeja en estilo e intenciones con Midsommar.


Si el film de Polanski giraba en torno a la creciente paranoia y degradación psicológica de su protagonista, el film de Aster hace lo mismo con su particular heroína, interpretada por una magnífica Florence Pugh. Su personaje realiza un viaje personal que parte de un lugar muy oscuro, arrastrando una tragedia personal y una relación tóxica y de dependencia (con un estupendo Jack Reynor), pero que desemboca en la luminosidad del festival de verano, donde va a poder realizar la catarsis que necesita con la ayuda de los lugareños. La historia de Dani es brutal de principio a fin, pero el problema está en lo que le rodea; el grueso de la película es una sucesión tanto de rituales a cada cual más esperpéntico como de elementos que, o bien arrojan pistas de lo que pasará más adelante, o simplemente se quedan en nada y no resultan tan importantes en la trama como cabría esperar. Puede que esto se arregle en el anunciado montaje del director que se va a estrenar próximamente en Apple TV, aunque 171 minutos se antojan igualmente excesivos.


Con Midsommar, Ari Aster se confirma como un director con tan buen ojo como pulso para relatos incómodos, tensos y que infunden un terror que, en vez de generar sustos fáciles, perturban y se meten debajo de la piel. Aún así, su segundo trabajo se queda un escalón por debajo de su ópera prima al acusar de cierta dispersión. Su alta ambición se salda a medias, pues pese a la cuidada y peculiar atmósfera, que da un giro de tuerca a lo ya visto en The Wicker Man (1973), se empeña demasiado en resultar chocante y desagradable, cuando su mejor golpe de efecto se encuentra en el rostro de Florence Pugh. Con todo, muchas ganas por saber en qué nuevos horrores se enfrascará Aster en un futuro próximo.

7’5/10

4/9/19

Itinerario de estrenos de septiembre 2019




It. Capítulo 2: Segunda parte de la adaptación cinematográfica de la voluminosa novela homónima de Stephen King, que reúne al club de los perdedores en Derry para acabar de una vez por todas con Pennywise, que ha vuelto para atormentarles y ocasionar estragos en la localidad. Andy Muschietti vuelve a encargarse de la dirección, y aunque los jóvenes protagonistas de la primera parte vuelven en forma de flashbacks, el reparto ahora está encabezado por James McAvoy (Glass), Jessica Chastain (X-Men: Fénix oscura), Bill Hader (Barry), Isaiah Mustafa (Shadowhunters), Jay Ryan (Mary Kills People) y con Bill Skarsgård encarnando una vez más al diabólico payaso. La película, que dura casi 3 horas, está recibiendo críticas entre buenas y regulares. 
Estreno: 6 de septiembre






Ad Astra: El nuevo film del siempre estupendo y algo infravalorado James Gray (Z. La ciudad perdida) es una epopeya espacial en la que un astronauta viaja a los límites exteriores del sistema solar en busca de respuestas tanto a la desaparición de su padre como a un misterio que amenaza la supervivencia de nuestro planeta. Brad Pitt (Érase una vez en… Hollywood) protagoniza y produce la cinta, acompañado de Liv Tyler (The Leftovers), Ruth Negga (Loving), Donald Sutherland (El viaje de sus vidas) y Tommy Lee Jones (Jason Bourne). Fue presentada en el Festival de Venecia con críticas mayoritariamente notables.
Estreno: 20 de septiembre





Blinded by the Light (Cegado por la luz): En la Inglaterra de los años 80, un adolescente británico con ascendencia paquistaní, empieza a verse a sí mismo, a su familia y al mundo que le rodea desde otra perspectiva cuando descubre la música de Bruce Springsteen. Gurinder Chadha (Quiero ser como Beckman) dirige esta comedia protagonizada por Viveik Kalra (Next of Kin) y con Hayley Atwell (Christopher Robin) en su reparto. Buena recepción de la crítica.
Estreno: 20 de septiembre







Mientras dure la guerra: Tras el fiasco de Regresión (2015), Alejandro Amenábar vuelve con este drama histórico que gira en torno a la figura de Miguel de Unamuno, contando lo que ocurrió con el escritor tras arrepentirse de haber salido en defensa de la sublevación militar orquestada por el general Franco, apoyo que  le costó su puesto de rector en la Universidad de Salamanca. Karra Elejalde (La pequeña Suiza), Eduard Fernández (Todos lo saben), Santi Prego (A Esmorga) y Nathalie Poza (No sé decir adiós) encabezan el reparto de la película, que se podrá ver por primera vez en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.
Estreno: 27 de septiembre



3/9/19

Actor del mes: James McAvoy





Méritos: Aunque nadie había puesto en duda su talento como actor, James McAvoy consiguió la admiración del gran público gracias al éxito de Múltiple hace tres años;  para un intérprete no hay nada más infalible para lucirse que interpretar a varios personajes diferentes entre sí en una misma obra. No obstante, aunque ya sea descrito por las señoras cinéfilas modernas como “un chico que trabaja bien”, la carrera del actor escocés no ha experimentado ningún cambio importante a raíz del film de M. Night Shyamalan. Desde entonces, ha sido la comparsa de Charlize Theron en Atómica (2017), protagonizó la denostada Inmersión (2017) junto a Alicia Vikander, prestó su voz a uno de los protagonistas de la miniserie La colina de Wathership y ha hecho secuelas: Sherlock Gnomes (2018), Glass (2019) y X-Men: Fenix oscura (2019).

Es una lástima que se haya despedido del personaje de Charles Xavier en una de las entregas más flojas de la saga X-Men, pero lo más probable es que compense ese desastre taquillero con It: Capítulo 2, que aspira a superar los impresionantes 700 millones de dólares que recaudó la primera parte. En la película, encarna a la versión adulta de Bill Denbrough (Jaeden Martell), que intentará acabar de una vez por todas con Pennywise con la ayuda de sus amigos de la infancia ya crecidos, entre los que se incluye Jessica Chastain, con la que repite tras haber trabajado en La desaparición de Eleanor Rigby y en Fénix oscura. No será la última vez que veamos a McAvoy en lo que queda de año, pues este otoño se emitirá la primera temporada de His Dark Materials, con la que se intentará hacer justicia a las novelas de Philip Pullman tras la fallida adaptación cinematográfica del 2007 llamada La brújula dorada. Se trata de la producción televisiva británica más cara de la historia, lo que viene a reforzar el estatus de estrella de McAvoy, al que sin embargo, le hace falta fichar por algún que otro proyecto arriesgado para impedir que su carrera se estanque como le ha ocurrido a su colega Michael Fassbender. Pero ya no hay nada ni nadie que pueda arrebatarle el título de actor todoterreno. Que Pennywise se eche a temblar.





Lo mejor de lo mejor de James McAvoy


5. X-Men: First ClassX-Men: Primera generacion (Matthew Vaughn, 2011)

Antes de convertirse en el Profesor X, Charles Xavier era un doctorado en mutación genética que podía caminar y lucía pelazo. James McAvoy tomó el testigo de Patrick Stewart para encarnar la versión joven del líder de los X-Men, además de tener una química fantástica con su colega Magneto (Michael Fassbender) quien, a raíz de los acontecimientos narrados en la película, se convertiría en su principal enemigo. Cada secuela ha ido de mal en peor, conforme la relación entre Xavier y Magneto ha perdido importancia pen beneficio de otras historietas que han conducido a que la saga termine en muy mala forma, y a la espera de ver cómo Disney y Marvel introduce a los mutantes en el MCU. Habrá un nuevo Xavier, pero no nos olvidaremos de la impecable labor de McAvoy.




4. Rory O’Shea Was HereBailo por dentro (Damien O’Donnell, 2004)

Una de sus primeras películas fue esta dramedia británica, carne de los casi extintos videoclubs, en la que el actor da vida a un joven paralítico que se alía con un compañero de residencia para conseguir un piso tutelado y la ansiada libertad. McAvoy es un rebelde que le enseñará a su retraído colega que la vida puede ser divertida, loca e impredecible aunque estén confinados a una silla de ruedas. La película huye de cualquier atisbo de paternalismo o compasión a la hora de explorar la amistad entre estos dos personajes, estupendamente interpretados por Steven Robertson y James McAvoy, quien ya mostraba por entonces lo carismático que puede llegar a ser.




3. AtonementExpiación (Joe Wright, 2007)

Es muy probable que la mayoría de nosotros hayamos descubierto a McAvoy a raíz de esta película de Joe Wright. En ella, el actor vive un breve pero tórrido romance con Keira Knightley y nos lleva de la mano por uno de los planos secuencia más espectaculares que jamás se hayan rodado. Fue nominado al Globo de Oro a mejor actor dramático y las puertas de Hollywood se abrieron para él, donde permanece 12 años después. Para quien esto escribe, es su mejor película hasta la fecha, y aunque fue el personaje con el que nos conquistó, no es con el que ha podido lucirse más.




2. Split Múltiple (M. Night Shyamalan, 2017)

M. Night Shyamalan le ofreció el papel protagonista en primer lugar a Joaquin Phoenix, pero cuando este lo rechazó fue a parar a McAvoy, quien supo aprovechar la oportunidad al máximo. Fueron muchos los que reclamaron premios de interpretación que no se materializaron, quizás porque la película se había estrenado un año antes de la temporada de galardones a la que pertenecía. En cualquier caso, el habitualmente agradable actor escocés nos metió el miedo en el cuerpo y dio una clase magistral de interpretación física y cambio de registro que repetiría una vez más en Glass, si bien ya en la secuela se nota que le dieron escenas de más para que pudiera dar rienda suelta a las 23 personalidades de Kevin.




1. FilthFilth, el sucio (Jon S. Baird, 2013)

Para esta adaptación de una novela de Irvine Welsh (Trainspotting), McAvoy volvió a su Escocia natal y encarnó al personaje más detestable de su filmografía: un detective de policía misántropo, pervertido, maleducado y adicto a las drogas y al sexo que intenta conseguir un ascenso resolviendo un asesinato y poniéndole la zancadilla a sus compañeros sin remordimiento alguno. McAvoy convence tanto cuando tiene que entregarse al desmadre como cuando se atisban las muchas vulnerabilidades que hay ocultas debajo de tanta suciedad. Su mejor y más magnético trabajo hasta la fecha.




Extras:

Tráiler de It: Parte 2

Tráiler de His Dark Materials

Entrevista sobre Glass

Office Erotic Asphyxiation - After Hours con Josh Horowitz

Air Traffic Control - Saturday Night Live 

11/8/19

O.C: American Graffiti (1973)

¿De qué va?: Es la última noche del verano de 1962 y los adolescentes de Modesto, California, quieren pasar un buen rato antes de ser acosados por las responsabilidades del mundo adulto. El DJ de la radio hará que grandes éxitos musicales suenen en los salpicaderos de la pandilla de jóvenes hasta la madrugada como acompañamiento a sus dudas, aventuras amorosas y expectativas de futuro.

Reputación: Tras pinchar con su ópera prima, THX 1138 (1971), George Lucas consiguió que Universal Pictures se interesara por su segundo proyecto tras haber sido rechazado por otras ‘majors’. El presupuesto fue de 775.000 dólares de presupuesto, 175.000 más de lo propuesto por el estudio en primer lugar, gracias a que Francis Ford Coppola, amigo de Lucas, se incorporó en calidad de productor. Coppola sugirió cambiar el título de American Graffiti por Another Slow Night in Modesto o Rock Around The Block, pero Lucas rechazó la propuesta. Debido al bajo presupuesto, el director no podía pagar a todos los miembros del equipo, así que les ofreció a cambio aparecer en los créditos finales del film. Todos aceptaron, lo que hizo que la película iniciase la tradición de que todos los miembros del rodaje figurasen en los créditos, pues hasta ese momento solo aparecían los jefes de cada departamento.



Ron Howard y Charles Martin Smith eran los únicos miembros del reparto que tenían 18 años; el resto ya se encontraba en la veintena, menos un debutante Harrison Ford, que cumplió 30 durante el rodaje. A este último se le pidió que se cortara el cabello, a lo que se negó alegando que el papel era demasiado reducido, así que que en su lugar se puso un sombrero. El rodaje se realizó en 29 jornadas nocturnas y de forma secuencial, de modo que el creciente cansancio de los actores es reflejado en los personajes, que parecen más agotados conforme avanza la noche. Cuando Lucas terminó la película, Universal retrasó su estreno seis meses y exigió cambios en el montaje. Con todo, American Graffiti fue un éxito que recaudó más de 100 millones de dólares, siendo nominado a 5 Oscar: mejor película, director, actriz de reparto (Candy Clark), guion original y montaje, aunque no se llevó ninguno. Desde 1998, se celebra en Modesto el American Graffiti Festival, una concentración y desfile de coches de época que ha contado con la presencia del propio Lucas en varias de sus ediciones.


Comentario: Antes de que George Lucas viajase a una galaxia muy, muy lejana, y cambiara para siempre la historia del cine, dirigió esta película ambientada en la ciudad donde se crió y en la que sigue las andanzas de un grupo de chavales la noche antes de que dos de ellos se marchen a la universidad. A través de las cinco subtramas que confluyen y se entrecruzan a lo largo del metraje, Lucas aborda varios de los conflictos clásicos de la época del fin del instituto: la inseguridad por abandonar la ciudad natal, las dudas acerca de la viabilidad de las parejas a entrar en la universidad, las hormonas que siguen tan disparadas o más que cuando se tenía 13 años, el miedo de perder eso que te hace especial cuando de repente tu mundo se hace mucho más grande… Animada con un jukebox de clásicos setenteros, American Graffiti es una comedia generacional estilizada y juguetona que ejerció una enorme influencia en el cine ‘Coming-of-Age’ norteamericano, llena del inconfundible regusto agridulce de la nostalgia que desprende el retrato de un lugar, una juventud y una inocencia que jamás volverá a vivirse igual.

Próximo visionado: El hombre de mimbre (1973)

8/8/19

Infierno bajo el agua – Temporal reptiliano




Dir.: Alexandre Aja
Int.: Kaya Scodelario, Barry Pepper
¿De qué va?: Una mujer se queda atrapada en una vivienda infestada de cocodrilos tras intentar salvar a su padre de las consecuencias de un huracán de categoría 5.

Reseña: Tiburón (1975) inició la tradición del blockbuster de verano, aquel estreno estival que atrae a los espectadores en masa para refugiarse de las altas temperaturas en la fresquita sala de un cine. La película tiene que ser pura y desacomplejada diversión, hecha para disfrutar armado de un buen paquete de palomitas y de una Coca-Cola. Hoy en día, cuesta imaginar que el título de blockbuster del verano pueda llevárselo algo que no sea una secuela, un remake o la adaptación de un material conocido por el gran público. Los espectadores acuden al cine sobre seguro, sabiendo lo que se van a encontrar, y los grandes estudios de Hollywood producen en consecuencia. Sin embargo, cada verano suele llegar alguna que otra película palomitera de la vieja escuela gracias a que su bajo coste le permite ser amortizada rápidamente en la taquilla. La de este año se llama Infierno bajo el agua (Crawl).


La película va como un tiro con su premisa: una chica, nadadora profesional, va a ver cómo está su padre, que no responde al teléfono mientras un enorme huracán empieza a hacer estragos en la zona. Cuando llega a la casa, acaba atrapada con él en un sótano que se va inundando cada vez más y con un mortífero cocodrilo al acecho. Consciente de que cualquier paso en falso convertirá a la película en la nueva Sharknado (2013), el director Alexandre Aja se toma en serio la labor de crear una historia de supervivencia angustiosa y salvaje que va in crescendo a lo largo de 87 minutos. No le falta ni le sobra nada salvo, tal vez, el conflicto familiar entre padre e hija, puesto que, al igual que en la igualmente disfrutable Infierno azul (2016,) parece un pegote puesto ahí para aportar algo de trasfondo, sin conseguir que resulte tan interesante como la tesis principal: el ser humano a ostias contra la naturaleza. Más que suficiente.


Infierno bajo el agua cuenta con un trabajo de fotografía muy efectivo, alguna que otra escena muy bestia, tensión a raudales y una protagonista, Kaya Scodelario, completamente entregada a la causa. También esquiva algún que otro lugar común del género, aunque en líneas generales, no tiene nada que la haga especialmente original, y los cocodrilos son terroríficos, si bien el CGI resulta evidente en varios planos. En definitiva, dignísima serie B que ofrece un tipo de entretenimiento obsoleto: aquel que no te obliga a llegar al cine con los deberes hechos y que no abona el terreno de cara a las secuelas. Evasión pura, dura y agradecida.

6’5/10

6/8/19

Súper empollonas – Todo en una noche


Dir.: Olivia Wilde
Int.: Kaitlyn Dever, Beanie Feldstein, Jason Sudeikis, Billie Lourd, Jessica Williams, Lisa Kudrow, Will Forte, Skyler Gisondo
¿De qué va?: Dos estudiantes de último año de instituto se dan cuenta de una terrible verdad el día antes de su graduación: han trabajado tanto que no han sido capaces de divertirse. Las dos jóvenes deciden hacer todo lo posible para convertir la noche de la graduación en una velada tan épica que consiga compensar los cuatro sacrificados años a los que se han visto sometidas.

Reseña: Yo fui un adolescente muy responsable. Tanto, que no probé gota de alcohol hasta la noche de mi decimo octavo cumpleaños. Meses antes, en un viaje de instituto, mis amigos se emborracharon y yo me mantuve abstemio. “Alguien tenía que vigilarlos” y “yo ya me lo paso bien viéndolos a ellos” eran mis excusas. Luego descubrí cuán equivocado estaba. Con esto no quiero defender el alcoholismo juvenil, sino señalar que existen ritos de iniciación por los que tenemos que pasar para llegar a la “meta” de la madurez. Y de eso trata la divertidísima y refrescante ópera prima como directora de Olivia Wilde titulada Smartbook, o como la han llamado en España, Súper empollonas.


Amy y Molly son dos amigas que han sacrificado las fiestas para centrarse única y exclusivamente en sacar los sobresalientes que les abran la puertas de las mejores universidades de los Estados Unidos. Pero cuando descubren que sus compañeros, a los que miran por encima del hombro, también van a ir a facultades estupendas sin haber necesitado encerrarse en la biblioteca, deciden que van a experimentar todo lo que se han perdido en una fiesta la noche previa a la graduación. Con esta premisa arranca una odisea nocturna en la que no solo se producirán situaciones disparatadas y surrealistas, sino en la que además, Amy y Molly descubrirán facetas desconocidoa de los demás, de ellas mismas y de su amistad. Es fácil definir la película como una respuesta femenina a Supersalidos (2007), puesto que los paralelismos entre ambas son más que evidentes, pero Smartbook se beneficia de la década que le saca a la otra, lo que se traduce en un enfoque de la adolescencia más moderno y acorde a los tiempos que corren; sin ir más lejos, no todo gira en torno al sexo, y la homosexualidad de una de las protagonistas se presenta y lleva en la trama de una forma tremendamente natural, y sin que suponga nunca motivo de conflicto.


La historia tiene una estructura de clásica comedia gamberra americana, con diálogos más elaborados de lo habitual y un abanico de secundarios a cada cual más excéntrico. Esa tendencia a la hipérbole no era necesaria, aunque Billie Lourd esté fantástica como colgada omnipresente, puesto que las protagonistas, Kaitlyn Dever y Beanie Feldstein, conducen perfectamente la película con un torrente de carisma, química y ternura. Ellas son el corazón de la película, mientras que el músculo es Olivia Wilde, revelándose como una directora muy hábil, que resuelve con técnica y creatividad las mejores secuencias de una película rodada de forma impecable para tratarse de un primer trabajo tras las cámaras. Véase por ejemplo la escena de una discusión, en la que llega un momento en el que los gritos se silencian para enfatizar el dolor y la rabia implícitas en la disputa entre dos personas que se quieren muchísimo.


Habrá quien no vea nada especial en Smartbook, y que no detecte nada que la distinga de todas las películas ‘Coming-of-Age’ que aterrizan habitualmente en la cartelera, pero en realidad, se trata de una cinta que no solo resulta valiosa como divertimento alocado, sino también por la forma en la que captura ese momento en el que empieza a brotar la nostalgia por una época que sabes que está llegando a su fin, y que un día rememorarás con cariño y tristeza. Y por supuesto, vale su peso en oro como oda a la amistad femenina y a la complicidad que ayuda a superar todos los ritos de paso necesarios para convertirnos en los adultos que aspiramos ser.

8/10

2/8/19

Itinerario de estrenos de agosto 2019




Mascotas 2: Secuela del exitoso film de animación de Illumination Entertainment que versa sobre las aventuras que surgen a partir de que Max experimente un importante cambio en su vida cuando su dueña es mamá por primera vez. Los principales fichajes sonoros de la película son Harrison Ford (Blade Runner 2049), Tiffany Hadish (La LEGO película 2) y Patton Oswalt (Veronica Mars) sustituyendo a Louis C.K., con el que no se ha contado para volver a doblar a Max tras conocerse que acosó sexualmente a varias mujeres. Chris Renaud y Jonathan del Val son los directores de una continuación algo mejor que la primera pero en la misma línea. Divertida, cuqui y poco más.
Estreno: 9 de agosto
Reseña






Érase una vez en… Hollywood: El noveno (y supuestamente penúltimo) film de Quentin Tarantino (Los odiosos ocho) está ambientado a finales de los años 60 y sigue las peripecias de la estrella de un western televisivo que, con la ayuda de su doble, intenta amoldarse a los cambios que se están produciendo en la industria cinematográfica americana. Además, es vecino de la actriz y modelo en alza Sharon Tate, que fue víctima de uno de los crímenes más espeluznantes acontecidos en Estados Unidos. Leonardo DiCaprio (El renacido), Brad Pitt (Máquina de guerra) y Margot Robbie (María, reina de Escocia) son los protagonistas de un film con un reparto de secundarios kilométrico en el que figuran Al Pacino, Kurt Russell, Bruce Dern, Dakota Fanning, Margaret Qualley y Emile Hirsch entre muchos otros ,y que se estrenó en Cannes cosechando muy buenas críticas. 
Estreno:  15 de agosto






La virgen de agosto: Jonás Trueba vuelve a contar con la protagonista de La reconquista, Itsaso Arana, para contar la historia de Eva, una treintañera que decide pasar el mes de agosto en Madrid. Entre verbenas, encuentros y desencuentros,  reflexiona acerca de su vida pasada y de lo que está por venir. La película se presentó en el Festival de Karlovy Vary, donde ganó una mención especial del jurado y el premio de la crítica. En este blog sentimos auténtica devoción por el pequeño de los Trueba, así que nos morimos por verla.
Estreno: 15 de agosto





Infierno bajo el agua: Film de terror dirigido por Alexandre Aja (Las colinas tienen ojos) sobre una chica que lucha por salvar a su padre del ataque de unos cocodrilos que asaltan su casa inundada mientras un huracán de categoría 5 arrasa la zona. Kaya Scodelario (Extremadamente cruel, perverso y malvado) y Barry Pepper (El corredor del laberinto: La cura mortal) protagonizan esta fiesta de terror de serie B que ha recibido buenas críticas porque, siendo lo que es, resulta muy efectiva. En breve, reseña.
Estreno: 23 de agosto






El hotel a orillas del río: El infatigable Hong Sang-soo (En la playa sola de noche) tiene nueva película, en la que cuenta la historia de un poeta que cita a sus dos hijos, a los que hace mucho que no ve, en un hotel de la ribera porque siente que podría morir en cualquier momento. Una repentina nevada hará que este encuentro se entrecruce con la desesperación de una mujer que se ha mudado al hotel tras descubrir que ha sido engañada por su pareja. La musa y novia del cineasta, Kim Min-hee, forma parte del elenco del film, que ganó el premio a mejor película del Festival de Gijón, así como el de mejor actor para Joo-Bong Ki, galardón que también recogió en el Festival de Locarno.
Estreno: 30 de agosto


1/8/19

Actor del mes: Brad Pitt



Méritos: En los últimos años, Brad Pitt se ha mantenido ausente de la esfera pública. Su último estreno, Máquina de guerra (2017) pasó a engrosar rápidamente el fondo del catálogo de originales de Netflix, y el anterior, a éste, Aliados (2016), sirvió principalmente para alimentar los rumores de idilio entre el actor y su co-estrella, Marion Cotillard. Es muy probable que la separación con Angelina Jolie haya tenido que ver con el bajo perfil que ha mantenido el actor desde que saltó la noticia, pero poco importa, pues ha alcanzado ese estatus de estrella que le permite tomarse largos tiempos sabáticos sin que su notoriedad se vea afectada. Lo mismo ocurre con Leonardo DiCaprio, otro peso pesado de Hollywood que también comenzó su carrera como ídolo juvenil en la década de los 90. Ambos vuelven a la gran pantalla por todo lo alto con Érase una vez en Hollywood; que ambos compartan pantalla es un hito cinematográfico que solo alguien con la trayectoria e influencia de Quentin Tarantino es capaz de lograr.

Si no le hubiésemos dedicado agosto, habría caído el mes que viene igualmente, pues en septiembre estrena uno de los platos fuertes del próximo otoño: Ad Astra, la epopeya espacial de James Gray. Pitt ya estuvo a punto de actuar bajo las órdenes de Grey en Z, la ciudad perdida (2016), pero tras el retraso que sufrió la producción, se limitó a labores de producción. Pero ahí está, produciendo y protagonizando su siguiente película, ejemplo de cómo ha podido pasar de ser sex-symbol adolescente a estrella e intérprete reputado: una sabia elección de proyectos, haber conseguido ser un reclamo capaz de arrastrar al gran público al cine, incluso para ver una película tan poco comercial como El árbol de la vida (2011), pero sobre todo, una evidente y genuina cinefilia que le mueve a financiar y apoyar proyectos de directores como Barry Jenkins, Andrew Dominik, Ava DuVernay o el citado Gray. Brad Pitt que estás en los cielos. 




Brad Pitt en 12 personajes



De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Tras años trabajando en películas olvidables, Thelma & Louise (1991) le situó bajo el radar; el maquillaje, las lentillas y los espacios oscuros y cerrados fueron los motivos por los que lo pasó mal rodando Entrevista con el vampiro (1994); en Seven (1995) comenzó una prolífica colaboración con David Fincher que continuó con el film de culto El club de la lucha (1999); la reunión de colegas de Ocean's 11 (2001) dio para un par de secuelas más; con Sr. y Sra. Smith nació Brangelina y el resto es historia de prensa rosa; renunció a un papel en Infiltrados por rodar Babel (2006) con Alejandro G. Iñárritu; El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007) es su película favorita de todas en las que ha participado; lo pudimos ver en todas las edades de su vida en El curioso caso de Benjamin Button (2008); se dedicó a recolectar cabelleras nazis en Malditos bastardos (2008), su primera colaboración con Quentin Tarantino; El árbol de la vida (2011) ganó la Palma de Oro en Cannes y apasionó y aburrió a la audiencia por igual; lo próximo, irse al espacio en busca de su padre en Ad Astra (2019)



¿Sabías que…?


- Fue declarado persona non grata en China por protagonizar Siete años en el Tíbet (1997). El actor ha estado en el país en contadas ocasiones para promocionar sus películas, y siempre bajo una estricta vigilancia.

- Rechazó un papel de astronauta en Apolo 13 (1995) para poder rodar Seven (1995). Otras películas en la que pudo haber participado son Sleepy Hollow (1999), Charlie y la fábrica de chocolate (2005), Marea roja (1995), Infiltrados (2006), American Gangster (2007) o Deadpool 2 (2018), donde al final realizó un divertido cameo.

- Su sueldo por rodar Érase una vez en Hollywood ha sido de 10 millones de dólares, lo mismo que Leonardo DiCaprio, y una cifra algo inferior de lo que suelen percibir ambos actores. Uno de los trabajos mejor pagados de Pitt fue Ocean’s Eleven (2010): 10 millones de dólares mas otros 20 gracias a su participación en la recaudación en taquilla.

- Fundó junto a Jennifer Aniston la productora Plan B. Tras el divorcio, Pitt se quedó con la compañía y ha producido tres films ganadores del Oscar a mejor película: Infiltrados (2006), 12 años de esclavitud (2013) y Moonlight (2016), aunque solo recibió la estatuilla como productor por el segundo.

- Algunas de sus películas favoritas son El planeta de los simios (1968), el film bélico bosnio Remake (2003) o El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007) que él mismo protagonizó.

- Su actriz favorita es Dianne Wiest.

- Fue el primero en ser condecorado como actor del año en este blog, hace una década, en el 2009, año en el que estrenó El curioso caso de Benjamin Button, El árbol de la vida y Malditos bastardos.


Extras:

Tráiler de Érase una vez en Hollywood

Tráiler de Ad Astra

Entrevista junto a DiCaprio por Érase una vez en Hollywood

Viaje por carretera por los parques nacionales de América

There You Are – Channel N'º5 Part 1