18/7/19

Mascotas 2 – Más animadas animaladas



Dir.: Chris Renaud
¿De qué va?: Max se enfrenta a un importante cambio en su vida cuando su dueña Katie no sólo se casa, sino que se convierte en madre por primera vez. En un viaje familiar al campo conoce a un perro granjero llamado Rooster, con el que aprende a dominar sus miedos. Mientras tanto, Gidget trata de recuperar el juguete favorito de Max de un apartamento repleto de gatos. Snowball, por otro lado, se embarca en una peligrosa misión para liberar a un tigre blanco de sus captores en un circo de animales.

Reseña: Illumination Entertainment continúa siendo un estudio que produce películas de animación que funcionan muy bien en taquilla, siguiendo los pasos de Dreamworks cuando sacaba secuelas de Shrek, Madagascar y Kung-Fu Panda como churros hasta que el público se hartó. Los creadores de Gru y los omnipresentes Minions no necesitan igualarse con Disney y Pixar para sacar éxitos, aunque estos se consuman tan rápido como se diluyen en nuestra memoria. Con sus más de 875 millones de dólares recaudados a nivel mundial, Mascotas se convirtió en una de las películas más taquilleras del 2016 y la más lucrativa de Illumination, así que la secuela era inevitable. Sin embargo, si por algún motivo al final no hubiese salido a la luz, lo más probable es que nadie la hubiese echado en falta.


Mascotas estaba bien para echarse unas risas pero funcionaba mejor como tira cómica que como largometraje, pues no terminaba de explotar su premisa “prestada” de Toy Story para contar qué pasa con nuestros animalitos cuando no hay nadie en casa para que los vigile. Si aquella giraba en torno a lo que ocurría cuando el perro protagonista, Max, tenía que compartir su espacio con otro can, la secuela arranca con lo que pasa con Max cuando tiene que compartir su espacio con un bebé. No obstante, el recién llegado no vuelve a despertar los celos en él, sino un sentimiento de sobreprotección desmedido que puede atribuirse a todos los padres primerizos. En esta ocasión el protagonismo está un tanto más repartido, pues la trama de Max avanza en paralelo a otras dos, protagonizadas por la perrita Gidget y el conejito Snowball, que acaban unificándose en el tramo final. Mascotas 2 saca partido de lo mejor de su precedente, los secundarios, aunque a unos los mima más que a otros; ojalá más minutos en pantalla para el carlino Mel.


Esta secuela es muy continuista en lo que se refiere a ofrecer lo mismo que la anterior pero de forma un poco más dinámica, aunque le sentaría mejor una trama que fuese más mundana, costumbrista, en vez de tirar por la acción desenfrenada y genérica. Entre sus novedades cuenta con una perrita con la inconfundible voz de Tiffany Hadish y a un perro pastor con las cuerdas vocales de Harrison Ford que le enseña a Max la lección que impera en el film acerca de no dejar que el miedo nos impida llevar una vida plena, y que si nos caemos, nos volvamos a levantar con la misma. En Mascotas 2 hay entretenimiento ligero, risas esporádicas, amor por los animales y buenos valores… siempre que pasemos por alto que el villano sea un director de circo llamado Serguéi de marcado acento ruso. Lo de dejar de perpetuar los estereotipos negativos de Europa del Este ya si eso lo dejamos para otra ocasión.

6/10

15/7/19

Spider-Man: Lejos de casa – Super Eurotrip



Dir.: John Watts
Int.: Tom Holland, Jake Gyllenhaal, Samuel L. Jackson, Zendaya, Jacob Batalon, Jon Favreau, Angourie Rice, Cobie Smulders, Marisa Tomei
¿De qué va?: Peter Parker decide tomarse unas vacaciones e irse viaje por Europa con sus compañeros de instituto. Pero las vacaciones de verano darán un giro inesperado cuando aparezca Nick Furia y un nuevo aliado, Mysterio, para pedirle su ayuda en la batalla contra Los Elementales, criaturas de arena, piedra, agua y fuego que están creando el caos y la destrucción en todo el continente.

Reseña: Aún no nos hemos recuperado del torrente de emociones de Vengadores: Endgame y Marvel ya nos trae un nuevo episodio de su universo cinematográfico, lo cual arruina un poco la sensación de fin de ciclo que dejó la película de los hermanos Russo, por no hablar de que su anuncio también socavó el efecto sorpresa del regreso de Spiderman y de aquellos que habían desaparecido tras el chasquido de Thanos. En cualquier caso, Spider-Man: Lejos de casa se puede interpretar como un epílogo que muestra un poco cómo transcurre la vida después de que medio universo desapareciese durante cinco años y en qué estado se encuentra Peter Parker tras perder la figura paterna y modelo a seguir que representaba Tony Stark (y probablemente mientras el tío Ben se revolvía en su tumba).


Tras esforzarse para poder ser tomado en serio como superhéroe, Peter necesita de unas vacaciones en las que solo pueda preocuparse de las cosas típicas de su edad, sobre todo en qué hacer para acercarse a la chica que le gusta, pero Nick Furia le agua la fiesta cuando se presenta solicitándole su ayuda acompañado de un nuevo superhéroe que aspira a ser el referente que el joven echa en falta. Al igual que Homecoming, la película se sustenta en los malabarismos que tiene que hacer el protagonista para salir airoso tanto en su faceta como adolescente como en la superheróica, con un sentido del humor muy "marvelita", pero sobre todo con una visión de la juventud a lo John Hughes que cuida y defiende a los incomprendidos y marginados de la clase. Sin embargo, ese toque de comedia de instituto funcionaba mejor en casa que lejos de ella, puesto que el humor y el ejercicio de deconstrucción del género ya no resulta tan refrescante y el cambio de localización a Europa solo es aprovechado para tener escenarios de batalla diferentes a los habituales.


En líneas generales, Homecoming me funciona mejor que Lejos de casa aunque haya cosas de esta última que me gustan más. Por ejemplo, la consagración de Tom Holland como Spiderman definitivo y lo bien que lleva todo el peso de la película sobre sus hombros. Otro punto a su favor sería el incremento de protagonismo de Zendaya, la química y la complicidad que tiene con Holland y el desarrollo de su relación, entre embarazoso y entrañable. El mejor gag recurrente de la película reside en la subtrama protagonizada por Jacob Batalon y Angourie Rice, que también ha gozado de un incremento de minutos en pantalla. Y por supuesto, en el lado bueno de la balanza también se encuentra Jake Gyllenhaal, del que, para no incurrir en spoilers, tan solo diremos que luce fantástico y que su participación está bastante aprovechada.


John Watts y el guionista Chris McKenna han realizado un buen y continuista trabajo con Lejos de casa, prestando suma atención al crecimiento personal de Peter Parker, pero le pasa factura haberse estrenado tan cerca de dos películas como Endgame y Spider-Man: Un nuevo universo que la superan en ambición, emoción y creatividad. No es de lo peor del MCU pero tampoco de lo mejor, y alterna giros de guion predecibles con otros que no lo son tanto, sobre todo aquellos que se desvelan en sus dos escenas post-créditos y que dan pistas sobre por dónde pueden ir los tiros en la Fase 4. A todo esto, ¿cómo es posible que a estas alturas haya gente que abandone la sala de una película de Marvel nada más empezar los títulos de crédito?

7/10

7/7/19

O.C: El expreso de medianoche (1978)

¿De qué va?: Un ciudadano estadounidense, Billy Hayes, es detenido en el aeropuerto cuando se dispone a salir de Turquía con una importante cantidad de droga. En el juicio, Hayes recibe una sentencia ejemplar: treinta años de condena. Comienza de este modo un largo calvario, en el que Hayes debe sobrevivir a las inhumanas condiciones de reclusión del régimen penitenciario otomano.

Reputación: Adaptación cinematográfica del libro de memorias de Billy Hayes de cuyo guion se encargó un primerizo Oliver Stone, mientras que la dirección corrió a cargo de Alan Parker.  Ante la imposibilidad de rodar en Turquía, toda la parte que se ambienta en la prisión de Sagmalcilar se rodó en el Fuerte de San Telmo, ubicado en Malta. Columbia Pictures quería a Richard Gere para el papel protagonista, algo en lo que no estaba de acuerdo Parker ante la negativa del actor de pasar por una audición. El director insistió en hacer una prueba a Sam Bottoms, Dennis Quaid y Brad Davis, lo que propició que el estudio se diese cuenta de que Gere no era la mejor opción y que apoyase la elección de Davis. La película fue uno de los mayores éxitos del año 78 y fue nominada a seis Oscars aunque solo ganó dos: mejor guion adaptado y banda sonora. Sin embargo, veinte años después del estreno del film, el propio Bill Hayes reconoció que la película es una versión muy exagerada de lo que le ocurrió en la prisión de Estambul, y tanto él como Oliver Stone pidieron disculpas por haber dañado la imagen pública de Turquía durante décadas. De hecho, la película no se estrenó en los cines del país y fue prohibida hasta que se emitió en una cadena de televisión privada en 1992.


Comentario: Que la imagen de Turquía se haya visto tan negativamente afectada tras el estreno del film es señal inequívoca de lo efectiva (y efectista) que es El expreso de medianoche. Pasa un poco por encima del acto delictivo que realiza Hayes para centrarse en el proceso judicial de pacotilla y en las torturas y vejaciones a las que es sometido por sus carceleros. Por otra parte, la relación afectiva que mantuvo Hayes con uno de sus compañeros de prisión, de la que habló abiertamente en su libro, es mostrada de forma tímida y ambigua porque al parecer, el público de los 70 podía ver cómo un hombre es molido a palos, pero de ninguna manera besándose con otro hombre. Polémicas aparte, se trata de una película notable en todos los aspectos, con muy buenas interpretaciones por parte de Brad Davis y John Hurt, y que transmite perfectamente la angustia, el desasosiego y la impotencia de estar atrapado en una prisión donde no hablan tu idioma, lejos de casa, y en la que la esperanza se va apagando conforme pasan los años, reducido a una sombra de lo que una vez fuiste.

Próximo visionado: Espartaco (1960)

6/7/19

La (des)educación de Cameron Post – (Des)orientación juvenil



Dir.: Desiree Akhavan
Int.: Chloë Grace Moretz, Sasha Lane, Forrest Goodluck, John Gallagher Jr., Jennifer Ehle, Emily Skeggs, Quinn Shepard, Dalton Harrold
¿De qué va?: En 1993, una joven es obligada por su conservadora familia a asistir a un centro de terapia para reorientar la sexualidad de jóvenes homosexuales.

Crítica publicada originalmente en Cinemagavia

Reseña:
La adolescencia es descubrimiento y confusión. Descubrimiento de uno mismo y del mundo de los adultos y confusión al no saber de qué manera se puede encajar en él. Es una época en la que empezamos a valernos por nosotros mismos, pero en la que aún estamos sometidos al sistema de creencias, expectativas y reglas sociales del entorno que nos rodea, al que se puede reaccionar básicamente de dos maneras: acatando o rebelándose. La (des)educación que experimenta Cameron Post en un centro de terapia de conversión sexual se basa en el conflicto entre esas dos posturas, o lo que es lo mismo, el adoctrinamiento contra la libertad.


A poco que sepas acerca de este tipo de centros de reorientación, reconocerás en el film de Desiree Akhavan sus principales señas de identidad: una figura autoritaria que afirma haber curado su homosexualidad, la moralidad cristiana como arma salvadora, la eliminación de cualquier atisbo de individualismo, la insistente búsqueda de culpabilizar a los padres… A diferencia de la reciente Identidad borrada (2018) con la que comparte temática, la película de Akhavan no contiene ninguna escena de terapia que resulte especialmente chocante ni violenta pero, tal y como se dice en una escena del film, «programar a las personas para que se odien a sí mismas también es abuso emocional». Cameron tiene que lidiar no solo con el odio y la vergüenza que le intentan inducir por haber intimado con una amiga, sino con el odio que sentimos todos hacia nosotros mismos en una etapa tan complicada, engorrosa y decisiva como es la adolescencia.


Desde que despuntó como Hit-Girl en Kick-Ass (2010) con tan solo 13 años, Chloë Grace Moretz jamás ha estado tan bien como dando vida a Cameron Post. Nunca se ha mostrado tan vulnerable y tan auténtica, reflejando el caos mental y el aturdimiento al que está sometido su personaje. Todos su compañeros también están notablemente definidos e interpretados, estando aquellos que conforman la resistencia (Sasha Lane y Forrest Goodluck) y los que intentan por todos los medios encajar y asumir los principios que les están inculcando, incluso a través de gimnasia eclesiástica (estupenda Emily Skeggs). La película destaca, además, por el certero retrato que hace de los dos educadores, la hermética psiquiatra encarnada por Jennifer Ehle, y su hermano (John Gallagher Jr.), un tipo que afirma con orgullo haber curado su homosexualidad pero que no tiene ni idea de lo que está haciendo, sumido en la más completa y absoluta soledad.


La (des)educación de Cameron Post es, ante todo, un drama de espíritu crítico libre de los estallidos melodramáticos presentes en este tipo de películas. La protagonista descubre quién es y decide qué rumbo tomar de forma muy natural y orgánica, a través de un guion tan bien escrito como dirigido por Desiree Arkhavan, que dota a cada imagen de significado y belleza. En definitiva, una gran entrada al género ‘Coming-of-Age’ y un viaje a los 90 que evidencia tanto las tácticas ejercidas por la homofobia que siguen vigentes a día de hoy como la atemporalidad de la desazón adolescente.

8/10

5/7/19

Yesterday – Una cuestión de legado



Dir.: Danny Boyle
Int.: Hamish Patel, Lily James, Kate McKinnon, Ed Sheeran, Joel Fry, Ellise Chappell, Harry Michell, Sophia Di Martino, Lamorne Morris
¿De qué va?: Un músico con problemas para abrirse camino se da cuenta de que es la única persona del planeta que puede recordar a los Beatles tras despertar en una línea temporal alternativa en la que la banda nunca ha existido.

Reseña: La cinematografía británica no sería la misma si no hubiesen existido Danny Boyle y Simon Curtis. El primero es uno de los directores británicos más importantes de los últimos 20 años, capaz de aplicar su impronta personal en una gran variedad de géneros, y el segundo es el autor por excelencia de la british rom-com (Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill, Love Actually…). De la colaboración de ambos nace Yesterday, película que parte de la curiosa premisa de que, tras un apagón mundial, la banda británica más importante de la historia, los Beatles, jamás tuvo lugar, y por tanto, nadie recuerda sus canciones… Nadie excepto un músico de poca monta que aprovecha la situación para cantar sus temas como si fueran propios y así lanzar su carrera al estrellato.


Es la clásica historia del impostor con el añadido de que, a priori, nadie podría ser capaz de desenmascararlo. El afortunado músico, al que da vida el debutante y muy correcto Hamish Patel, hace suyas las canciones míticas de Lennon, McCartney y compañía, sin ni siquiera saber o entender el significado de muchas de ellas, aunque el impacto cultural continúa siendo enorme; si hay algo que enfatiza el film, es que esos temas son auténticos himnos, igual de vigentes en la década de los 60 como medio siglo después, y que el carisma y el carácter contestatario de sus autores también tuvo mucho que ver en la ecuación de su éxito. Pero no hay que olvidar que esto es en realidad una comedia romántica, así que al tiempo que Jack (Pattel) es moldeado por la industria musical y por una mánager codiciosa (genial Kate McKinnon), la relación con su mejor amiga y acérrima fan, Ellie, se complica al revelarse sentimientos largamente ocultos y ante la brecha que genera la fama entre ambos. Lily James da vida a Ellie con la simpatía y el candor que la caracterizan, y aunque su relación con Jack resulta entrañable, le falta ese carácter especial y mágico que caracteriza a las grandes historias de amor escritas por Simon Curtis.


La mezcla de romance y fantasía funcionó estupendamente en el anterior film del guionista Una cuestión de tiempo (2013), pero en Yesterday no pasa de la corrección. Ni la historia de amor es remarcable ni las ideas que aporta sobre la fama, el precio del éxito, el remordimiento o el impacto de la cultura popular en la vida de las personas resultan especialmente novedosas ni están demasiado desarrolladas. Por su parte, Danny Boyle compone planos desde ángulos peculiares, introduce transiciones un tanto cuestionables entre secuencias y poco más. Es una película que rinde un bonito homenaje a los Beatles y que se gana fácilmente nuestra simpatía, pero eso no es suficiente para impedir que sintamos cierta decepción al descubrir que, a diferencia de la música de la banda británica, resulta bastante olvidable.

6/10

2/7/19

Itinerario de estrenos de julio 2019




Spider-Man: Lejos de casa: La fase 3 del Universo Cinematográfico de Marvel concluye con la segunda aventura en solitario del Hombre Araña al que da vida Tom Holland. En esta ocasión, se embarca con sus compañeros de clase en un viaje por Europa que es interrumpido por Nick Furia, que le pide su ayuda para acabar con unas criaturas elementales que están ocasionando estragos en el continente. Jon Watts vuelve a encargarse de la dirección tras Homecoming, mientras que Jake Gyllenhaal (Velvet Buzzsaw) es el fichaje estrella de un elenco en el que repiten Zendaya, Jacob Batalon, Marisa Tomei y Samuel L. Jackson entre otros. Las críticas de momento han sido bastante positivas.
Estreno: 5 de julio





La (des)educación de Cameron Post: Adaptación cinematográfica de la novela homónima de Emily M. Danforth sobre una joven que, a principios de los 90, es enviada por su tía a un centro de terapia de reeducación sexual. Dirige Desiree Akhavan (The Bisexual) con un reparto encabezado por Chloë Grace Moretz (La viuda), Sasha Lane (Hellboy), John Gallagher Jr. (Calle Cloverfield 10) y Jennifer Ehle (I Kill Giants). Pese a haber ganado el premio a mejor película del Festival de Sundance del año pasado, al film le costó bastante encontrar distribución, estrenándose finalmente con muy poca promoción. Merece mucho la pena. En breve, reseña.
Estreno: 5 de julio





Yesterday: Danny Boyle (Steve Jobs) en la dirección y Simon Curtis (Una cuestión de tiempo) al guion son los artífices de esta comedia romántica con toque fantástico en la que un músico sin éxito se despierta tras haber sufrido un accidente en el que nadie conoce las canciones de los Beatles excepto él, lo que aprovechará para lanzar su carrera al estrellato. El debutante Hamish Patel, Lily James (La sociedad literaria y el pastel de piel de patata), Ana de Armas (Blade Runner 2049) y Kate McKinnon (El espía que me plantó) protagonizan el film, que ha cosechado críticas en su mayoría positivas, pero sin despertar mucho entusiasmo.
Estreno: 5 de julio






Varda por Agnès: Documental de Agnès Varda (Caras y lugares) que gira en torno a su experiencia como directora y que se ha convertido en su testamento fílmico, al haber fallecido el pasado 29 de marzo a los 90 años de edad. El film se presentó fuera de concurso en el último Festival de Berlín y ha recibido críticas excelentes.
Estreno: 5 de julio





El rey león: Remake en CGI del clásico Disney del 1994 de cuya dirección se ha encargado Jon Favreau (El libro de la selva). El reparto de voces está encabezado por Danny Glover (Han Solo: Una historia de Star Wars), Beyoncé (Obsesionada), Chiwetel Ejiofor (El niño que domó el viento), Seth Rogen (Casi imposible), Billy Eichner (Amigos de la universidad) y James Earl Jones, que vuelve a prestar su voz a Mufasa. La historia es exactamente la misma que la de antaño: tras el asesinato de su padre, un joven león abandona su reino para descubrir el auténtico significado de la responsabilidad y de la valentía. Reventará la taquilla este verano.
Estreno: 19 de julio





Midsommar: Un año después de debutar a lo grande con Hereditary, Ari Aster presenta su segundo trabajo, un nuevo relato de terror sobre una pareja norteamericana en crisis que acude a un festival de verano que se celebra cada 90 años en una aldea remota de Suecia. Pero lo que comienza como unas vacaciones de ensueño en un lugar donde nunca se pone el Sol, acaba convirtiéndose en una oscura pesadilla cuando empiezan a sucederse los extraños rituales festivos. Florence Pugh (La chica del tambor), Jack Raynor (Kin) y Will Poulter (Black Mirror: Bandersnatch) protagonizan la película, que está ocasionando disparidad de opiniones, aunque la mayoría positivas.
Estreno: 26 de julio





Súper empollonas (Booksmart): Olivia Wilde (Como la vida misma) debuta en la dirección con esta comedia sobre dos amigas que, en vísperas de la graduación del instituto, se lamentan de haberse centrado tanto en los estudios, y por tanto de no haberse divertido más, así que deciden recuperar el tiempo perdido durante una noche loca. Kaitlyn Dever (Beautiful Boy) y Beanie Feldstein (Lady Bird) son las protagonistas de una película que ha obtenido buenísimas críticas en Estados Unidos.
Estreno: 26 de julio




1/7/19

Actriz del mes: Florence Pugh



Nombre completo: Florence Pugh

Fecha de nacimiento: 3 de enero de 1996

Lugar de nacimiento: Oxford, Inglaterra (Reino Unido)

Filmografía destacada:

Black Widow (¿?)
Little Women (2019)
Midsommar (2019)
Peleando en familia (2019)
La chica del tambor (Miniserie de TV) (2018)
Malevolent (2018)
El rey proscrito (2018)
Rey Lear (TV Movie) (2018)
El pasajero (2018)
Lady Macbeth (2016)
Marcella (Serie de TV) (2016)
Studio City (TV Movie) (2015)
The Falling (2014)


Méritos: Un día, me puse a ver Lady Macbeth sin saber gran cosa de la película, por ver todas las participantes en el NoOscarFest, y no solo me gustó muchísimo la película, sino que me quedé prendado de su protagonista. Era una chica joven a la que no había visto en ningún otro sitio, pero de la que me impresionó sobre todo la facilidad con la que exteriorizaba las emociones de su personaje a través de las expresiones de su cara, y lo bien que se acomodaba al tono del film, a medio camino entre el drama y el humor negro. Me quedé con su nombre, Florence Pugh, intuyendo que la chica daría mucho más de qué hablar, y aquí estamos, un año después, dedicándole un mes.

¿Pero quién es Florence Pugh? Pues una chica de 23 años que debutó en el cine en el  año 2014 con The Falling, junto a Masie Williams (Arya en Juego de tronos). Hasta entonces no tenía ninguna experiencia profesional en la interpretación, pero sí un canal de Youtube, que conserva aunque ya no actualice, donde subía videos suyos cantando versiones de canciones guitarra en mano. Lady Macbeth supuso su lanzadera, reportándole una nominación al premio concedido a estrellas emergentes por los BAFTA, y desde entonces no ha parado de trabajar. Este año la hemos podido ver en la miniserie La chica del tambor dirigida por Park Chan-wook, en el éxito indie Peleando en familia, y muy pronto en la terrorífica Midsommar, el muy esperado segundo trabajo de Ari Aster, director de Hereditary. Para otoño estará junto a Meryl Streep, Laura Dern, Saoirse Ronan y Timothée Chalamet en la adaptación de Mujercitas que ha rodado Greta Gerwig, y lo siguiente será acompañar a Scarlett Johansson en la película centrada en Viuda Negra. Si ha conseguido todo esto en seis años dedicándose a la interpretación, imagínense de lo que puede ser capaz en el futuro próximo. Ya no hay excusa que valga para no saber su nombre.



Extras:

Tráiler de Midsommar

Tráiler de Peleando en familia

Corto ‘In The Time It Takes To Get There’ de Zach Braff

Wonderwall cantada por Florence Pugh

30/6/19

Toy Story 4 – La hora de la emancipación



Dir.: Josh Cooley
¿De qué va?: Woody, Buzz Lightyear y el resto de la pandilla de juguetes están a punto de hacer un viaje familiar por carretera con su dueña, Bonnie. Pero cuando aparece Forky, una manualidad hecha por Bonnie convertida en juguete, empiezan los problemas.

Reseña: Prácticamente nadie se tomó bien la noticia de que Pixar estaba preparando una cuarta entrega de Toy Story. Con los juguetes de Andy pasando a las manos de Bonnie en Toy Story 3 (2010) se completaba el círculo, con un regusto más dulce de lo que cabría esperar. ¿Para qué seguir, si no era por afán de lucro, cuando el final de la tercera era prácticamente perfecto? Teníamos que haber supuesto que alguna idea quedaba por desarrollar, porque, aunque podamos poner reparos a Buscando a Dory (2016) y Los increíbles 2 (2018), que sean gratuitas y estén vacías de contenido no están entre ellos, pues en ambas tanto los temas como los personajes experimentan una evolución natural. Afortunadamente, en Toy Story 4 ocurre lo mismo.


La película se centra particularmente en Woody, que no termina de superar su ruptura con Andy, aunque como buen juguete, se desviva por su nueva dueña, quien tiene puesta toda su atención en un nuevo muñeco. Pero este último no es un sofisticado Buzz Lightyear ni mucho menos, sino una manualidad que ha hecho en clase a partir de un tenedor de plástico, a la que ha bautizado Forky, y que cobra vida con una crisis existencial tremenda al verse a sí mismo como pura y llana basura. Comienza así una nueva aventura en la que, una vez más, los juguetes se extravían en el mundo exterior a la habitación de un niño, y en el que se explora la necesidad de realización personal, el sacrificio, el sentido del deber, la libertad, la amistad y otros temas familiares pero abordados desde otro enfoque, más adulto y desencantado, pues no hay que olvidar que el público objetivo de la primera Toy Story ha crecido al tiempo que lo ha hecho la saga. Si la tercera entrega despedía la infancia con Andy de camino a la universidad, la cuarta es esa pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez en la adultez: ¿Qué estoy haciendo con mi vida?


Una de las grandes virtudes de Toy Story 4 está en que recupera a uno de los personajes olvidados en la 3 y de los más minusvalorados de toda la saga: la pastora Bo. Hasta ahora solo era la gentil novia de Woody, que siempre se quedaba al margen de la acción cuidando de sus ovejitas, pero aquí nos la reencontramos como una mujer aventurera, audaz, dinámica e independiente, disfrutando de su libertad; una gran mejoría, reflejo de cómo está cambiando el papel de la mujer en el cine, la cultura audiovisual y la sociedad. El film introduce nuevos juguetes a cada cual más divertido, siendo Forky y el dúo formado por Ducky y Bunny especialmente hilarantes, aunque no deja de ser una pena que la pandilla de toda la vida quede tan relegada a un segundo plano, a excepción de Buzz y especialmente de Woody, absoluto protagonista al ponerle fin a su viaje personal, iniciado en la Tory Story original.


Si Toy Story 3 era un final perfecto, la 4 es un epílogo a la altura. Al igual que aquella, alterna comedia y drama con brío, derrochando carisma y subiendo el listón técnico con una atención por los detalles y las texturas asombrosa; basta con fijarse en los tejidos y los materiales de los que está hecho cada juguete, o comparar la apariencia del gato con la del perro de la primera entrega, para percatarse de los tremendos avances que ha hecho Pixar en los 24 años que separan una película de la otra. Puede que no supere a la tercera en el terreno emocional, pero justifica su existencia de tal forma que la idea de una tetralogía perfecta no solo ya no suena mal, sino que parece muy factible; más que suficiente para no temer a la mutación en pentalogía.

8/10

28/6/19

O.C: Cleo de 5 a 7 (1962)

¿De qué va?: Cleo es una joven cantante francesa que acaba de hacerse una biopsia. El resultado le será comunicado en dos horas y ella decide vagar por Parías a la espera de los resultados de su análisis. El temor a tener cáncer y fallecer le asalta la mente una y otra vez. En su travesía se cruza con su adivina, toma café, visita a una amiga… y conoce a un soldado que al día siguiente parte para luchar en la contienda de Argelia.

Reputación: Una de las películas de ficción más emblemáticas de Agnès Varda antes de que la cineasta se centrase en el cine documental. Dividida en 13 capítulos, la película muestra en tiempo real la vida de la protagonista desde las cinco de la tarde hasta las seis y media del 21 de junio de 1961. Para el personaje de Cleo se escogió a la actriz Corinne Marchand, que tuvo una carrera más prolífica en el teatro que en el cine. La película fue presentada en el Festival de Cannes cosechando un gran éxito, convirtiendo a Varda en la única cineasta femenina relevante dentro de la Nouvella Vague; figuras destacadas del movimiento artístico francés como Jean-Luc Godard, Anna Karina y Jean-Claude Brialy realizaron cameos en el cortometraje mudo que ven Cleo y su amiga en un momento del film. Alfonso Cuarón bautizó a la protagonista de Roma (2018) a la película.



Comentario: Mucho antes de que Agnès Varda se recorriese los pueblos Francia para filmar a los espigadores y a retratar rostros en lugares junto a JR, dirigió la película más femenina y feminista de la Nouvelle Vague. Una muchacha se mueve por París y se relaciona con diferentes personajes a la espera de que salgan unos resultados que le dirán si tiene o no cáncer. El tiempo objetivo se entreteje con el subjetivo a través de las sensaciones de Cleo, quien pasa de definirse a sí misma como la ven los demás, una mujer simple, engreída y superficial, a tomar plena de consciencia de su independencia, sin dejar que el miedo y la mirada masculina la cuestionen ni se interpongan en un porvenir del que va a tomar las riendas, por muy funesto que sea. La película es una sucesión de encuentros y desencuentros que construyen el empoderamiento de Cleo y que culminan en un breve y hermoso affaire con un soldado que también teme que su fin esté cerca. Cleo de 5 a 7 es la demostración de que puede haber directores buenísimos, pero pocos tan necesarios e irrepetibles como Agnès Varda.

Próximo visionado: El expreso de medianoche (1978)

26/6/19

En los 90 – Sk8ter Boys



Dir.: Jonah Hill
Int.: Sunny Suljic, Lucas Hedges, Katherine Waterstone, Na-kel Smith, Olan Prenatt, Gio Galicia, Ryder McLaughlin, Alexa Demie
¿De qué va?: Los Ángeles, años 90. Stevie  es un chico de 13 años que se pasa el verano intetando integrarse en un nuevo grupo de amigos que ha conocido en una tienda de skate.

Reseña: Jonah Hill es el último actor en dar el salto tras las cámaras. Buenos referentes no le faltan, habiendo trabajado con directores de la talla de Martin Scorsese, Bennett Miller, los hermanos Coen, Cary Fukunaga o Gus Van Sant. Además, lo hace con guion propio y que retroatrae a la ciudad de Los Ángeles de los 90 en la que creció. No es una autobiografía, pero existe cierto paralelismo entre Steve, el chaval que protagoniza la historia, con la evolución de la carrera de Hill como intérprete: al principio ambos son prácticamente invisibles y no son tomados en serio hasta que empiezan a codearse con la gente importante a la que antes admiraban desde una distancia prudente, soñando con la posibilidad de ser uno más.


Todos podemos sentirnos identificados con Jonah y Steve porque, a no ser que seas una de esas personas bendecidas con el don del carisma y la popularidad innata, has pasado por lo mismo siendo joven o no tanto, y has intentado hacerte el guay por todos los medios para que se fijaran en ti. En lo que respecta a Steve, su alta tolerancia al dolor se convierte tanto en una fijación por autolesionarse para encauzar toda su frustración como en la mejor baza para aprender a usar el skate y llamar la atención del grupo de amigos del que quiere formar parte. De esta forma, Steve es introducido en sus primeras experiencias con las drogas, el sexo y la delincuencia, al tiempo que se rebela contra una madre cariñosa pero ausente y un hermano violento y distante, pero la película carece de motivaciones aleccionadoras y moralizantes, pues Hill las aborda como lo que son: ritos de iniciación complicados, pero que, al fin y al cabo, son los que sientan las bases del adulto en el que se convertirá en el día de mañana.


La nostalgia por los 90 está presente en la imagen en formato de cuatro tercios y en 16 mm, en el furor por el Skate, una Super Nintendo por allí, una PlayStation por allá, radiocassettes, el furor por los skates y la Mtv puesta de fondo, pero Hill no se recrea demasiado en ello, prefiriendo centrar la atención en su protagonista, al que da vida el fantástico Sunny Suljic. Ya pudimos percibir que el chico tenía talento en El sacrificio de un ciervo sagrado (2017) y en La casa del reloj de la pared (2018), pero aquí ya se consolida como un joven valor en alza, pues lleva casi todo el peso del film con aplomo y una espontaneidad que también poseen sus colegas en la ficción, mientras que Katherine Waterstone y Lucas Hedges tan solo necesitan de un puñado de escenas para bordar sus papeles. En los 90 es un ‘Coming-of-Age’ de manual, una oda a la amistad sencilla a la par de honesta y cariñosa respecto a sus personajes, así como una rotunda demostración de la madurez artística alcanzada por Jonah Hill.

7/10

24/6/19

Men in Black: International – Promoción sin honores



Dir.: F. Gary Gray
Int.: Tessa Thompson, Chris Hemsworth, Liam Neeson, Rafe Spall, Emma Thompson, Rebecca Ferguson, Kumail Nanjiani
¿De qué va?: Los Hombres de Negro se enfrentan a la mayor y más internacional amenaza hasta la fecha: un topo dentro de la organización. Para hacerle frente, la agencia que regula la inmigración intergaláctica en nuestro planeta contará con dos agentes: la novata Agente M y el experimentado Agente H.

Reseña: Las majors se resisten a que sus grandes marcas terminen de forma natural. Reboots, remakes, secuelas, spin-offs, precuelas… todo vale con tal de rentabilizar al máximo. Cuando sale bien, se continúa por esa nueva vía hasta que se vuelva a agotar y si no funciona, ya habrá otra ocasión para intentarlo de nuevo en unos años. El ejemplo más claro lo encontramos en la saga Terminator y sus sucesivos relanzamientos fallidos. También ocurrió con Cazafantasmas, aunque el reboot femenino no mereciese tal fracaso, y probablemente vuelva a suceder con Men in Black pues, aunque MiB: International no esté rindiendo en taquilla según lo esperado, seguro la franquicia será relanzada en el futuro de un modo u otro.


Con Will Smith y Tommy Lee Jones fuera de la ecuación, la película recurre a una pareja de química ya demostrada, la formada por Chris Hemsworth y Tessa Thompson, para embarcarse en una aventura que, a diferencia de las tres entregas anteriores, se desarrolla fuera de los Estados Unidos, aderezada con elementos característicos de las tramas de James Bond: artilugios tan sofisticados como peligrosos, individuos a los que proteger, traficantes de armas, un misterio que resolver, parajes de ensueño y un espía al que desenmascarar. Sin embargo, la película no termina de aprovechar ninguna de sus bazas: Thomson y Hemsworth son buenos actores y tienen un gran instinto para la comedia, pero el humor carece de la chispa y la locura de Thor: Ragnarok (2017). La trama se deja seguir, pero no cuenta con nada realmente sorprendente ni novedoso. Tampoco se saca partido de la variedad de localizaciones y culturas, ni que se produzca una distinción entre extraterrestres refugiados de primera y segunda clase.


Men in Black: International no es tan mala como se dice. A tener de lo que se comenta con la red, hay que aclarar por muy absurdo que parezca que su problema no está en que una de las protagonistas sea una mujer, más bien su principal virtud, pues Tessa Thompson aporta una frescura de la que carece el resto de la cinta, y el traje le sienta francamente bien. El film también cuenta con un extraterrestre entrañable a más no poder, el pequeño Pawny, (con la voz de Kumal Nanjiani), y un elenco de secundarios con intérpretes de la talla de Liam Neeson, Rafe Spall, Rebecca Ferguson y Emma Thompson, pero todo está dirigido y producido en piloto automático, sin desgana, pero sin brío, y con un montaje bastante regular. Cumple como blockbuster veraniego para pasar el rato, siendo quizás lo más revolucionario y agradecido que no sobrepase las dos horas de metraje, pero es probable que para cuando llegue el otoño ya la hayamos olvidado.

5’5/10

20/6/19

X-Men: Fénix oscura – Cenizas a las cenizas



Dir.: Simon Kingberg
Int.: James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Sophie Turner, Nicholas Hoult, Tye Sheridan, Jessica Chastain, Kodi Smit-McPhee, Alexandra Shipp
¿De qué va?: Durante una misión de rescate de los X-Men en el espacio, Jean casi muere al ser alcanzada por una misteriosa fuerza cósmica. Cuando regresa a casa, esta fuerza no solo la ha hecho infinitamente más poderosa, sino también más inestable. Mientras lucha con la entidad que habita en su interior, Jean desata sus poderes de formas que no puede controlar ni comprender.

Reseña: La gran energía con la que arrancó X-Men: Primera generación (2011) se ha ido diluyendo con cada entrega posterior de la franquicia de los mutantes. Días del futuro pasado (2014) tenía que haber sido el final de la trilogía y no un episodio intermedio (tal y como confirmó Matthew Vaughn recientemente) y Apocalipsis (2016) tenía mucho problemas, pero sobre todo, que jamás transmitía la amenaza inminente de una hecatombe mundial. De igual modo, Fénix oscura no da la sensación de que nos encontremos ante el gran colofón de una saga iniciada hace ya casi 20 años, sino con un episodio intermedio, o un spin-off, que no tiene nada nuevo que contar.


Se supone que la idea era rehacer el arco del cómic de Fénix oscura que ya se llevó a la pantalla en X-Men: La decisión final (2006), con un resultado tan negativo que aprovecharon Días del futuro pasado para deshacer todo lo que sucede en ella. Pero puede que hubiese sido mejor contar con alguien nuevo en vez de con uno de los guionistas de aquella, Simon Kingberg, cuyas ganas de redimirse no se han traducido en un guion a la altura de las mejores entregas de una saga. La única novedad temática reside en poner en tela de juicio la egolatría de Charles Xavier (James McAvoy), el resto, más de lo mismo: la admiración de los humanos hacia los mutantes que se convierte en miedo cuando a uno de estos se le va la cabeza, el concepto de familia como la única salvación de la soledad mutante, que si se tiene o no se tiene propensión genética para la maldad…. Todos estos temas son plasmados en una historia que avanza de forma mecánica y caprichosa, con unas líneas de diálogo simplonas que parecen sacadas de primero de guion.


La desidia de buena parte del reparto tampoco ayuda demasiado, en especial la mostrada por Michael Fassbender y Jennifer Lawrence, esta última dando carpetazo a la delirante evolución que ha tenido el personaje de Mística debido a su creciente fama, radicalmente opuesta a las ganas de la actriz de pasarse tantas horas en la sala de maquillaje. También es una lástima que tras años siendo tentada a formar parte de una película de superhéroes, Jessica Chastain se haya decidido finalmente por esta, para dar vida a una villana inexpresiva e infrautilizada. La única que parece entregada a la causa es Sophie Turner intentando aprovechar la oportunidad para consolidarse fuera de Juego de tronos, pero todo le va a la contra, mientras que el resto del casting joven está ahí para dar vidilla a las secuencias de acción y poco más.


No es que X-Men: Fénix oscura sea mala, sino que causa indiferencia. Cuenta con una buena partitura de Hans Zimmer y no aburre (¡faltaría más!) pero tampoco provoca ninguna emoción ni genera especial interés por el devenir de los personajes, pese a que ya sean viejos conocidos. No justifica su existencia aunque, al tiempo que desarrolla la historia de Jean Grey, intente dar un cierre al arco de la relación entre Magneto y Charles Xavier, que comenzó en Primera generación y que tendría que haber sido la piedra angular de esta tetralogía, en vez de haberse quedado en segundo plano. Los mutantes de Fox se despiden en baja forma, a la espera de ver en qué forma son reinventados e integrados en el MCU, aunque no les vendría nada mal tomarse un buen tiempo de descanso.

5/10

15/6/19

Godzilla: Rey de los monstruos – Gojira y amigos



Dir.: Michael Dougherty
Int.: Kyle Chandler, Vera Farmiga, Millie Bobby Brown, Charles Dance, Ken Watanabe, Sally Hawkins, Bradley Whitford, Zhang Ziyi, Thomas Middleditch
¿De qué va?: Cuando varias super especies ancestrales, que hasta ahora se pensaba que eran simplemente mitos, aparezcan de nuevo, la agencia de criptografía y zoología Monarch tendrá que hacer heroicos esfuerzos. Sus miembros se enfrentarán a una gran cantidad de monstruos gigantes, incluyendo el imponente Godzilla, que luchará contra Mothra, Rodan y su archienemigo, el dragón de tres cabezas Ghidorah.

Reseña: En el 2014, Godzilla volvió a emerger en la costa norteamericana para enmendar la broma que supuso su primera aventura angloparlante. La película gustó más pero tampoco demasiado: que si el monstruo aparecía a los 60 minutos de película, que si los personajes eran muy planos, que de tan seria que era resultaba aburrida… Los 500 millones de dólares recaudados avalaron la continuidad de la saga, pero a tenor de las críticas… ¿se introducirían cambios? Gareth Edwards le cedió la silla de director a Michael Dougherty, que también se encargó de co-escribir el guion de una secuela que partía con la promesa de dar a los fans lo que ansiaban ver: el enfrentamiento de Godzilla con los monstruos más míticos de la Toho.


Es evidente que Dougherty tomó nota de lo que funcionaba y lo que no en el film de Edwards, y que ha intentado aplicarlo en Godzilla: Rey de los monstruos... con resultados dispares. El gran protagonista no tarda demasiado en hacer acto de aparición (¡bien!) y el resto de bicharracos luce todo lo espectacular y terroríficos que merecen. La aparición de todos se justifica con una alocada mezcla de ciencia y mitología y una trama tan absurda y confusa como la que arman los japoneses con cada película que sacan sobre Godzilla, solo que ellos no se lo toman tan en serio como los americanos, quienes además contratan a grandes intérpretes para dar empaque a roles insulsos. Esta secuela tiene exceso de personajes para lo intercambiables que resultan unos de otros, siendo esto más lacerante cuando se desaprovechan talentos como los de Kyle Chandler, Vera Farmiga o Sally Hawkins.


Aunque siga existiendo un problema con el factor humano, Dougherty sí que ha intentado corregir la sobriedad del film precedente con un componente humorístico que, en realidad, le hace un flaco favor a la película por lo bobalicón e infantil que resulta; es evidente que se ha intentado imitar la fórmula Marvel, pero los gags están mal escritos e integrados, además de carecer de complicidad con el espectador, aunque para ello recupere una figura habitual en el cine comercial norteamericano de los años 90 y 2000: el secundario afroamericano (O’Shea Jackson Jr) cuya única función en la película es ser gracioso y reaccionar de forma “campechana” ante los asombros acontecimientos de los que es testigo.


En el lado positivo de la balanza, vemos que se mantiene el mensaje ecologista que ya estaba de tapadillo en el film anterior, así como que se ha intentado dar algo de trasfondo a los protagonistas, puesto que al fin y al cabo, se trata de dos padres que reaccionan a la muerte de un ser querido de forma distinta: uno encauzando su odio hacia aquel al que considera responsable, y el otro intentando construir algo a raíz de la pérdida para que ésta no resulte tan dolorosa. El vínculo entre el personaje de Ken Watanabe y Godzilla conlleva uno de los mejores momentos de la película, y los combates de este último con King Ghidora son de lo mejorcito y más brutal que se ha visto en el género kaiju… hasta que se produce el corte que devuelve la atención a los humanos. Ojalá me hubiese gustado más, y aún así, sigo teniendo muchas ganas de presenciar el ansiado enfrentamiento que se producirá el año que viene entre Godzilla y King Kong, dos monstruos que siempre generan fascinación aunque las películas que protagonicen no siempre estén a su descomunal altura.

6/10

14/6/19

O.C: El fotógrafo del pánico (1960)

¿De qué va?: Mark Lewis es un joven que asesina mujeres mientras graba en vídeo la expresión de horror en sus rostros.

Reputación: Recordada como uno de los primeros slashers de la historia del cine de terror, si bien no fue el pionero en utilizar la cámara en primera persona para ver la escena desde el punto de vista del asesino; esa técnica ya se había utilizado anteriormente en Jack, el destripador (1944) y en Concierto macabro (1945). El guion fue escrito por Leo Marks, criptógrafo británico durante la Segunda Guerra Mundial. El título original del film, Pepping Tom, es una expresión en argot inglés que significa ‘mirón’, y que hace referencia al mito medieval sobre Lady Godiva, concretamente al chico que la miró cuando montó desnuda sobre un caballo alrededor de su aldea, cuando todos habían recibido la orden de no hacerlo. Aunque el Consejo Británico de Clasificación de Películas eliminó muchas imágenes de desnudo femenino y violencia del montaje, las terribles críticas y la protestas del público provocaron que la película fuera retirada de los cines británicos tan solo 5 días después de su estreno. Algunos de esos cortes fueron recuperados y restaurados para el lanzamiento doméstico de la cinta, pero otros se perdieron para siempre. La mala acogida de la película acabó con la carrera de su director, Michael Powell, al que le resultó prácticamente imposible encontrar trabajo a posteriori. Martin Scorsese ha declarado que es, junto a Fellini 8½ (1963), la película que mejor plasma en qué consiste el arte de dirigir cine.


Comentario: Es comprensible que el público se escandalizara con una película como El fotógrafo del pánico en los años 60: desvela la identidad del asesino desde el comienzo, para luego obligar a la audiencia a ser partícipe y cómplice de sus crímenes. Por otra parte, se revela a través de vídeos horripilantes la raíz de su psicosis, causada por un padre violento, distante y vouyerista, y establece paralelismos entre su obsesión por encontrar una retorcida belleza en la filmación de los asesinatos que comete con la de cualquier artista entregado y ensimismado en crear su obra, representación de su particular visión del mundo. Y no es un tipo aborrecible en absoluto, sabe que lo que hace es terrible, pero tampoco puede parar. Son temas demasiado atrevidos y controvertidos para su época de los que ahora ya estamos curados de espanto, pero la película conserva íntegro su valor artístico por su audacia visual y narrativa y su gran contribución al cine de terror que llegó después.

Próximo visionado: Cleo de 5 a7 (1962)

9/6/19

Rocketman – Vida y obra de un showman



Dir.: Dexter Fletcher
Int.: Taron Egerton, Jamie Bell, Richard Madden, Bryce Dallas Howard, Gemma Jones, Steven Mackintosh, Tom Bennett, Charlie Rowe
¿De qué va?: Reginald Kenneth Dwight pasa de ser niño prodigio del piano y estudiante de la Academia Real de la Música a convertirse en Elton John, una superestrella de la música rock que forja una exitosa colaboración musical con el letrista Bernie Taupin y una convulsa trayectoria personal marcada por los excesos.

Reseña: Cuando cedió los derechos de Your Song para Moulin Rouge (2001) y posteriormente vio la película, Elton John quedó tan maravillado con el resultado que decidió que algún día auspiciaría un musical basado en su vida. No tengo ninguna prueba de que esto haya pasado en realidad, pero me lo puedo imaginar perfectamente. No es que fuese a esperar a morirse para que otra persona desarrollase esa idea sin su supervisión, de eso nada. Así que, 18 años después de que Ewan McGregor enamorase a Nicole Kidman entonando Your Song (¡18 años ya!), llega Rocketman, biopic en torno a la vida de Elton John que parte con la singularidad respecto a films que ensalzan a otras estrellas de la música de integrar el repertorio de canciones en la narración para conferir un musical auténtico, en el que los personajes empiezan a cantar y bailar de forma espontánea.


Las comparaciones son odiosas e inevitables con Bohemian Rhapsody (2018) por lo reciente de su estreno, la temática o que el director de Rocketman, Dexter Fletcher, fuese el encargado de finalizar aquella cuando despidieron a Bryan Singer. En lo que al tratamiento de la figura central se refiere, resulta mucho más honesta la aproximación a Elton John que la que se realizó de Freddy Mercury, si bien hay cosas que no cambian, como las relaciones paternofiliales complicadas o que el villano y responsable de gran parte de los males del artista sea el manager. No seré yo quien ponga en entredicho la biografía de Elton John (quien también produce la cinta), pero sí que es cierto que, al menos lo que cuenta la película, resulta un tanto convencional, pero se compensa con unos números musicales que por lo general son bastante creativos, tanto en su escenificación como en la forma en la que las letras encajan con el desarrollo de la historia y de los personajes.


Si Rami Malek ganó un Oscar por su encarnación de Freddy Mercury, Taron Egerton debería recibir como mínimo la nominación. Además del detalle de que sea él mismo quien cante las canciones, lo suyo no es tanto una imitación como una asimilación del espíritu de Elton John, al que dota de una empatía de la que el personaje anda un tanto escaso. Egerton canta, baila, grita, toca el piano, se rompe y se entrega al completo bañado en purpurina. Jamie Bell también está muy bien como Bernie Taupin, amigo y letrista de Elton, quizás la persona con la que ha mantenido una relación más sana y honesta; también hay que destacar a Bryce Dallas Howard dando vida a su distante progenitora y a Gemma Jones como la abuela que le da el cariño y el apoyo que no recibió de sus padres, y a la que le falta una escena más para terminar de redondear al personaje.


Rocketman es una celebración de la vida de Elton John y de sus canciones que es todo lo gay y excesivo que tenía que ser. Sin embargo, por un lado le pesan los tics del género biopic, como condensar ciertos pasajes de su vida hasta no aportar nada significativo a la trama (el episodio de la boda), y por el otro, que pese a que se hable con franqueza de sus excentricidades y de sus problemas con el alcohol y las drogas, no deja de haber una intención redentora y una santificación excesiva que lastra el tercio final de la película. Al menos, es un musical con todas las de la ley, que juguetea un poco con la fórmula del cine biográfico y que nos hace redescubrir y/o recuperar todos los temazos que nos ha dejado la carrera de Elton John, tan pegadizos como universalmente identificativos.

7/10

7/6/19

El hijo – Niño supermalo



Dir.: David Yarovesky
Int.: Elizabeth Banks, David Denman, Jackson A. Dunn, Meredith Hagner, Matt Jones, Becky Wahlstrom, Emmie Hunter
¿De qué va?: El matrimonio formado por Tori y Kyle Breyer siempre ha querido tener un hijo. Años después de decidir criar a Brandon, un niño venido de las estrellas, descubrirán que este posee unas habilidades muy especiales. El problema surgirá cuando se den cuenta de que el mal comienza a crecer dentro de él...

Reseña: Hay ideas que se venden solas. La de contar qué pasaría si un joven Superman utilizara sus poderes sobrehumanos para sembrar el mal en vez del bien es una de ellas, sobre todo si la auspicia James Gunn, el de Guardianes de la Galaxia, y si el guion viene firmado por su hermano y su primo, Brian y Mark Gunn. Los cómics ya han explorado la línea argumental de un Superman al que se le cruzan los cables en Injustice: Dioses entre nosotros, pero en El hijo se parte de la base de que la naturaleza del niño extraterrestre es pura maldad y cero empatía, y que solo hace falta un detonante para hacerla emerger. Y no conviene olvidar que si el ser más poderoso del universo se posiciona en contra de la Tierra, estaríamos muy jodidos.


La adolescencia de Clark Kent en Smallville se funde con La profecía (1976) y da lugar a esta película de terror que, pese a la potente premisa, presenta un desarrollo bastante convencional, plagado de sustos fáciles pero generoso en lo que respecta al gore; las muertes son sanguinolentas y explícitas, siendo de agradecer que no se hayan cortado ni un pelo de cara a conseguir una calificación por edades permisiva que falicitase el acceso a la película de un público más amplio. Aún así, el que Brandon Breyen, el álter ego de Clark Kent, acepte tan rápido su maldad intrínseca, demuestra que los responsables del film no tienen otra pretensión que la de orquestar un relato de terror más efectista que efectivo alrededor de un crío megalómano, sádico y, sobre todo, imparable.


Habría sido interesante que se explorase un poco más en la psicología de Brandon, o que sus padres adoptivos pasasen más tiempo intentando seducirle con el bien que autoconvenciéndose de que al crío no le pasa nada malo (te seguimos queriendo igual Elizabeth Banks), Pero entonces habría sido otra película, una que daría más que hablar que El hijo, que tampoco está mal, y que se disfruta sobre todo cuando se desata hacia la parte del final, pero que tampoco tiene chicha más allá de un puñado de muertes truculentas y un gran concepto con posibilidad de ser explotado como le gusta a Hollywood: a base de secuelas y spin-offs baratos hasta que deje de ser rentable. Así es como se suele sacar partido a las buenas ideas en la Meca del Cine.

5’5/10

3/6/19

Mr. Link. El origen perdido – El mito de la aprobación



Dir.: Chris Butler
¿De qué va?: Sir Lionel Frost es un investigador de mitos y monstruos que busca una criatura legendaria, el eslabón perdido que une al hombre y la bestia. Cuando descubre a una extraño y amable ser, de un tamaño descomunal, peludo y que sabe hablar, decide llamarlo Mr. Link. Esta criatura es la última de su especie, y como se siente muy solo, juntos decidirán viajar hasta el otro lado del mundo para encontrar a los suyos.

Reseña: Cada vez que el estudio de animación Laika estrena nueva largometraje sufro un microinfarto. En parte se debe a la emoción de estar ante otro joyita en stop motion por parte de los responsables de Los mundos de Coraline (2009), pero también porque experimentan una evolución decreciente de rendimiento en taquilla que me preocupa muchísimo. Porque Laika es ante todo necesaria, pues por muy bien que suelan estar las películas de Disney y Pixar, necesitamos otro tipo de historias, técnicas y perspectivas que enriquezcan el cine de animación. El estudio alcanzó su mayor cumbre artística hasta la fecha con Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016), y aunque su nuevo trabajo, Mr Link. El origen perdido, no sea tan sorprendente ni rompedor como aquel, reúne suficientes alicientes como para dejarse cautivar y disfrutar como un enano.


La película tiene una estructura clásica de aventura alrededor del mundo en el que el trío protagonista se embarca en un viaje en busca de una civilización perdida mientras unos villanos les pisan continuamente los talones, aunque en realidad, lo que en realidad ansían estos héroes es ser aceptados y reconocidos, ya sea por parte de los colegas de profesión, de congéneres o de uno mismo tras haber permanecido años a la sombra de otra persona. Como todos los films de animación para toda la familia, Mr. Link tiene moraleja, pero brilla por la ausencia de conservadurismo al apostar por la amistad y el individualismo como repuesta ante el rechazo y el elitismo ejercido por los demás. Los tres personajes principales son carismáticos, están muy bien definidos e interpretados, al menos en la versión original, que cuenta con las voces de Hugh Jackman, Zach Galifianakis y Zoe Saldana.


Buena parte de la comedia que contiene el film proviene de Mr. Link, un auténtico y peludo ser de luz, cuya ingenuidad y nobleza absoluta le juega alguna que otra mala pasada a lo largo de un viaje que empieza en el noroeste del Pacífico y concluye en el Himalaya, dando lugar a una gran variedad de paisajes que Laika aprovecha para llenar de luz, color y detalles. Puede que el periplo vaya escaso de sorpresas y emociones fuertes, pero es algo muy digno de ver y admirar por lo indudablemente hermoso que resulta su artesanía visual. Así pues, Mr. Link. El origen perdido combina tradición y modernidad para dar lugar a una encantadora película de espíritu idealista y empoderado; otro reluciente tesoro de Laika, de la que esperamos con los dedos cruzados que en dos o tres años pueda regresar con uno más.

8/10