20/10/16

El espía converso

Poster Snowden

Dir.: Oliver Stone
Int.: Joseph Gordon-Levitt, Shailene Woodley, Melissa Leo, Zachary Quinto, Tom Wilkinson, Rhys Ifans, Nicolas Cage, Scott Eastwood, Timothy Olyphant
¿De qué va?: Aprovechándose del acceso a información privilegiada que tenía por haber trabajado para la CIA y la NSA, Edward Snowden filtró a la prensa documentos que demostraban el espionaje masivo que realizaba el gobierno de Estados Unidos en todo el mundo. Al tomar esta iniciativa, Snowden era plenamente consciente que se cerrarían las puertas de su propio futuro, renunciando a su carrera, a su novia de toda la vida, y a su patria.

Reseña: Aunque en su momento copó todos los titulares del mundo, es sorprendente la cantidad de gente que no sabe muy bien ni quién es Edward Snowden ni la relevancia del escándalo que destapó. Esa es la misma gente que no se ha sentado a ver Citizenfour, el oscarizado documental de Laura Poitras que recoge todo el proceso que llevó a cabo el joven consultor tecnológico para filtrar los documentos secretos de la NSA y evitar ser capturado por las autoridades norteamericanas, difuminando así la barrera que separa la realidad y el thriller. Por ello, la película que ha realizado Oliver Stone en torno a la figura de Snowden es más necesaria de lo que parece, porque puede hacer llegar su historia a un público más amplio, aunque, vista la taquilla que está haciendo, no parece que vaya a tener demasiado impacto de todas formas.

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Stone utiliza la realización del documental como columna vertebral de la historia, complementando al film de Poitras (Melissa Leo en la ficción) con información que se quedó fuera de su foco: si Citizenfour se centraba en el testimonio del informante, la filtración de los documentos y su posterior huida, Snowden asume maneras de biopic exponiendo el progreso profesional del protagonista dentro de las agencias de la CIA y la NSA, y cómo afectó su exigente y moralmente cuestionable trabajo a la relación con su novia. La película explica de forma más clara y didáctica que el documental la forma en la que operan los programas de vigilancia y espionaje, puesto que aquel se enmarañaba demasiado en los datos y la jerga informática. Lástima que sea lo único en lo que la película sale victoriosa, ya que el resto palidece en comparación con el susodicho documental. Stone hace una recreación de la vida de Snowden que no se siente especialmente verídica al no distanciarse demasiado del modelo estándar de biopic hollywoodiense; véase la escena en la que el protagonista demuestra su talento frente al ordenador al superar una prueba de su formación en tiempo récord.

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Pero la peor parte llega a través de la subtrama que concierte a la relación de Snowden con su novia (Shailene Woodley), plagada de clichés y rematadamente cursi (esa escena de despedida en una playa de Hawái…); se supone que esa relación fue clave en la difícil decisión que tomó el presunto traidor, pero el punto de inflexión es tan de manual que cuesta creérselo. A Oliver Stone, que siempre ha sido muy crítico con el gobierno estadounidense, se le nota a la legua la profunda admiración que siente por el informador, así que en vez de indagar en los claroscuros del personaje y asentar las bases para un debate sobre la legitimidad de sus actos, opta por la admiración y la idolatría sin cortapisas en los últimos compases del film, aunque no deja de ser curioso que esta sea probablemente la primera película norteamericana que no exhiba una imagen amable del presidente Obama.

Sacha

Snowden es más valiosa por la naturaleza de lo que cuenta que por cómo lo cuenta. A pesar del compromiso y el esfuerzo de un Joseph Gordon-Levitt que se mimetiza con el personaje que interpreta, respaldado por un elenco resultón, cualquiera que haya visto previamente Citizenfour no encontrará demasiados acicates ante las escasas novedades de relevancia que ofrece esta película. Aquellos que desconozcan el documental serán quienes mayor partido le saquen, experimentando por primera vez la paranoia que producen las revelaciones del informador… aunque todo apunte a que nuestros hábitos tecnológicos no cambiarán demasiado, permitiendo que el espionaje masivo siga su curso.

6/10