15/1/16

La buena empresaria

Poster Joy

Dir.: David O. Russell
Int.: Jennifer Lawrence, Robert DeNiro, Bradley Cooper, Edgar Ramírez, Isabella Rossellini, Diane Ladd, Virginia Madsen, Elisabeth Röhm
¿De qué va?: Joy Mangano, una humilde trabajadora de Long Island, tuvo una idea revolucionaria para una fregona que se limpiaba sola que la convirtió en una exitosa inventora de productos para el hogar.

Reseña: Con El lado bueno de las cosas (2012), David O. Russell no sólo cambió a Mark Wahlberg por Bradley Cooper como actor fetiche, sino que también encontró a su musa, Jennifer Lawrence. La alianza ha sido beneficiosa para las dos partes: la carrera de O’Russell está en su mejor momento, mientras que Lawrence consiguió un Oscar y ha sido nominada por las tres películas en las que ha trabajado bajo sus órdenes. La última, Joy, se presenta como una carta de amor dedicada a las mujeres trabajadoras, pero resulta más que evidente que también se trata de un monumento hacia su estrella, pues de no ser por ella, dudo que O. Russell haya sentido interés por llevar la historia de Joy Mangano a la gran pantalla.

Joy

La historia de Joy se presenta como un cuento de hadas moderno, en el que la abuela de la protagonista ejerce de narradora y hada madrina, y donde el príncipe azul está personificado en dos hombres que, en vez de rescatar a la chica, la ayudan y respaldan para que pueda alcanzar su sueño por sí misma, un sueño que no tiene nada que ver con encontrar el amor verdadero, sino con convertirse en una empresaria eficiente para poder mantener a su familia y asegurar el futuro de sus hijos. Las historias de mujeres que intentan abrirse paso en un mundo dominado por los hombres son siempre interesantes, ahí está Erin Brokovich, con la que comparte la reivindicación del potencial y la perspicacia de la clase media/baja, y Joy no es una excepción, pese a que la irregularidad de O. Russell y las excesivas dos horas de duración no permiten que la película alcance cotas de brillantez.

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Mejor que La gran estafa americana, peor que El lado bueno de las cosas; se echa en falta el carisma y el dinamismo de los personajes de esta última. Los miembros del clan de Joy son planos y antipáticos, especialmente la hermana (Elisabeth Röhm) que se pasa toda la película con una inalterable cara de perro. El elenco está desaprovechado, desde Robert De Niro hasta Bradley Cooper, aunque el caso más flagrante es el de Edgar Ramírez, cuyo personaje podía haber dado mucho más de sí. Todos están supeditados a Jennifer Lawrence, que justifica por sí sola por qué es la reina de la función. La multipremiada actriz afronta un papel menos extremo que los encarnados en las anteriores películas de O’Russell, un nuevo registro que afronta con madurez, serenidad y convicción. No es su mejor papel pero tampoco supone un estancamiento, sino un pasó más en su prometedora carrera.

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La interpretación de Lawrence es lo más relevante de una película básicamente correcta. La gran estafa americana era mucho más irregular, pero tenía tres o cuatro escenas antológicas. En cambio, Joy, aun siendo más potable que aquella, no tiene ningún momento que vayamos a recordar dentro de un par de meses, y el camino hacia el estrellato de su heroína es tan previsible que no consigue ir más allá del entretenimiento llano. También es una pena que O’Russell pase de puntillas y sin ironía sobre el mundo de la teletienda, y que culmine la historia con una santificación del personaje mucho más forzada y sonrojante que la que vimos recientemente en Steve Jobs, lanzando asimismo el cuestionable mensaje de que a la familia hay que quererla y aguantarla por muy indeseable que se comporte. Loable discurso feminista, rancia moraleja familiar.

6/10