6/1/19

El regreso de Mary Poppins – Supernanny Déjà Vu

Poster El regreso de Mary Poppins


Dir.: Rob Marshall
Int.: Emily Blunt, Lin-Manuel Miranda, Ben Whishaw, Emily Mortimer, Julie Walters, Colin Firth, Pixie Davis, Nathanael Saleh, Joel Dawson, Meryl Streep
¿De qué va?: Mary Poppins, la niñera de extraordinarias habilidades mágicas, vuelve para ayudar a la siguiente generación de la familia Banks a encontrar la alegría y la magia que faltan en sus vidas después de una trágica pérdida personal.

Reseña: 53 años después de que se fuera como mismo llegó, surcando el cielo bajo su paraguas, vuelve Mary Poppins. ¿Lo podéis imaginar? Los ejecutivos de Disney desde luego que sí, que escurren el bulto de la crisis creativa por la que está atravesando el estudio de Mickey Mouse a golpe de aglutinar franquicias consagradas y producir secuelas y ‘revivals’ de sus grandes clásicos. Aunque hayan pasado muchos años, la Mary Poppins de Julie Andrews sigue siendo tan icónica como el primer día; tal vez por el inmenso cariño que se le tiene tanto a ella como a la película, nos han presentado este reencuentro con la niñera mágica creada por P.L. Travers como una continuación y no como un ‘reboot’, porque querer rehacerla podría interpretarse como algo de mal gusto, pero que no les engañen: lo que ha hecho Rob Marshall es un remake en toda regla con piel de secuela.

Mary Poppins Returns

El regreso de Mary Poppins se produce durante la Gran Depresión. Es un contexto diferente con respecto al film original, más deprimente y gris, y esta vez, es George Banks, el niño que recibió los cuidados de la Poppins en primer lugar, quien anda desconectado de sus hijos, ahogado por los problemas económicos y la pérdida de una persona muy querida. Pero de repente, llega la mujer que echó a volar su imaginación y que contribuyó a ablandar el corazón de su padre para volver a hacer su magia, de forma prácticamente idéntica, incluso en el mismo orden: demostrando a los niños que hacer algo rutinario y aburrido como limpiar o darse un baño puede ser algo muy divertido, transportándolos a un mundo de fantasía animada, llevándolos a conocer a una persona brillante pero muy excéntrica, inculcándoles valores de generosidad y valentía como quien no quisiera la cosa… y todo con la ayuda de un humilde y alegre jornalero. Antes era un deshollinador, ahora es un farolero, y todo vuelve a ser amenizado por canciones, pero sin el mismo gancho que por aquel entonces.

Mary Poppins1

Estar a la altura de clásicos como Supercalifragilisticoespialidoso, Con un poco de azúcar o Chim Chim Cher-ee era una hazaña harto complicada, por no decir imposible, pero ese no es el principal problema del repertorio de El regreso de Mary Poppins, sino que no son temas especialmente pegadizos; cumplen su función, algunos tienen su aquel, como es el caso de Can You Imagine That? y The Place Where Lost Things Go, pero podrían pasar perfectamente por descartes de la película del 64. La única nota moderna la pone Lin-Manuel Miranda con un rap-guiño a Hamilton, el musical de Broadway que le catapultó al éxito, y que le valió su fichaje en esta película donde se pasa mucho de rosca con su sonrisa forzosamente ingenua; nada que ver con Dick Van Dycke, cuyo cameo demuestra que a él lo de bailar, cantar y caer simpático le sale de forma natural, sin tener que aplicarse demasiado. En el caso del personaje de Mary Poppins las comparaciones son menos odiosas, pues Emily Blunt realiza un gran trabajo, a medio camino entre el tributo a Julie Andrews y la reinterpretación del personaje, un desafío del que ha salido más airosa que Alden Ehrenreich emulando al Han Solo de Harrison Ford, por citar un caso reciente y similar.

Mary Poppins Returns

Al regreso de Mary Poppins no le faltan ingredientes para montar un espectáculo encantador y disfrutable: un reparto de secundarios fiable y sólido que se lo pasa pipa (Ben Whishaw, Emily Mortimer, Julie Walters, Meryl Streep…), unos niños que no resultan irritantes (el mejor es el pequeño, Joel Dawson), un diseño de producción y de vestuario cuidado, detallista y hermoso, la sensación que deja de ser una película-evento, pues es un tipo de cine que ya no se hace… El problema es que casi todo eso ya estaba en el film original. La indefinición y el respeto absoluto del film de Marhsall a su referente le pasa factura porque se limita a seguir su esquema a pie de juntillas, y ese complejo le impide tanto estar a la altura de su magia como forjarse una identidad propia. Estaremos encantados de que Mary Poppins vuelva una vez más, pero por favor, que se olvide ya de los conflictos paternofiliales del clan Banks y busque una familia diferente a la que ayudar.

6’5/10

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