6/7/16

Dejando rodar los buenos tiempos

Poster Todos queremos algo

Dir.: Richard Linklater
Int.: Blake Jenner, Glen Powell, Ryan Guzman, Tyler Hoechlin, Wyatt Russell, J. Quinton Johnson, Juston Street, Zoey Deutch, Will Brittain
¿De qué va?: Jake llega a la universidad cuando sólo quedan tres días para que empiecen las clases, pero piensa aprovecharlos para hacer amigos, conocer chicas e ir a todas las fiestas que se le presenten en compañía de los que serán sus compañeros de equipo de béisbol.

Reseña: Richard Linklater es un adicto, y su droga se llama nostalgia. Está enganchado al sabor agridulce del recuerdo, de los encuentros fortuitos y de los momentos sencillos que quedan atrás con el transcurso del tiempo y acaban conformando eso a lo que llamamos ‘vida’. Todos queremos algo es secuela espiritual de Movida del 76 (Dazed and Confused), pero en cierta manera también está hermanada con Boyhood, pues empieza donde termina aquella, con un chaval en su primer día de universidad. La principal diferencia radica, aparte del cambio de década, en que Mason era un aspirante a fotógrafo un poco emo, mientras que el protagonista de ésta, Jake, sólo piensa en tres cosas: béisbol, chicas y colegas.

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No puede ser más lejano a mi experiencia vital lo que veo en esta película; cualquiera que haya nacido a partir del final de los 80 y no haya ido a una universidad americana estará en mi misma situación. Sin embargo, la máquina del tiempo de Linklater, tan cuidada y bien engrasada como de costumbre, nos teletransporta a aquella época y nos hace sentir cierta “nostalgia falsa” por una época pasada que nunca llegamos a experimentar. ¿Recuerdan el complejo de la Edad de Oro de Midnight in Paris por el cual una persona cree que sería más feliz habiendo nacido en otro período histórico? Exactamente lo mismo. Y es extraño, porque los protagonistas de la película son esa clase de personajes/gañanes encantados de conocerse a sí mismos que en la vida real nos producirían urticaria, pero aquí nos caen bien y no nos importaría compartir unas cervezas y unas risas con ellos.

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Esa extraña empatía se produce gracias a lo bien definidos que están los personajes, al desparpajo de cada uno de los actores (novatos en su mayoría) y al buen rollo que desprenden; si esperan un poco durante los créditos finales verán una secuencia musical que constata esos tres factores. Un poco como pasó en Boyhood, la figura central (Blake Jenner) no es tan interesante como el plantel de secundarios, especialmente el filósofo porrero (Wyatt Russell), el caradura de Finnegan (Glenn Powell en un rol muy similar al que hace en Scream Queens) o la única chica con más de tres líneas de diálogo de toda la película (Zoey Deutch). Los detractores del cine de Linklater volverán a decir que no hay argumento, como si no lo supiéramos ya. Lo que hay que entender, de una vez por todas, es que su cine está construido en tiempos débiles: no hay catarsis, ni clímax, ni una evolución evidente en los personajes; el tiempo está suspendido y las lecturas subyacen bajo situaciones ordinarias.

Todos queremos algo

Todos queremos algo habla de ese breve período de tiempo que se encuentra entre el fin de una etapa y el principio de otra. Un período en el que no ocurre nada especial pero que contiene restos de lo que se ha dejado atrás y pistas de lo que está por llegar. En este caso supone el fin de la época en la que uno podía despuntar con facilidad (el instituto) para entrar en un lugar (la universidad) en el que la competitividad es mucho más alta y las recompensas mucho más escasas, y en el que la exaltación de la amistad acabará decayendo tarde o temprano. A fin de cuentas , la vida no es más que un cúmulo de momentos triviales, como pasar tiempo con los colegas, y es eso, junto el sentir verdadera pasión por algo, ya sea el béisbol, el teatro, el cine, etcétera, lo que la hace más disfrutable. Eso es lo que todos queremos, ser felices.

8/10