26/10/16

Belleza efímera

Poster Sunset Song

Basada en uno de los grandes clásicos de la literatura escocesa, Sunset Song se sitúa en pleno siglo XX y sigue la evolución a lo largo de los años de Chris, la hija mayor de una familia de granjeros que aprende a ser autosuficiente y a vivir el amor sin permitir que éste le anule como persona. Su crecimiento se sucede al igual que los cambios de estación, de forma sutilmente gradual, sin brusquedad. Su historia es empoderamiento femenino en tiempos en los que tal cosa ni siquiera existía. El director, Terence Davies, que tiene ahora en cartelera Historia de una pasión, huye de los ornamentos típicos del melodrama de época clásico, impidiendo que el vestuario, la banda sonora o la ambientación desvíen la atención de lo que considera más importante: el crecimiento vital de Chris y su fuerte vínculo con la naturaleza que le rodea.

Sunset Song

“Sólo la tierra perdura. El mar, el aire y la gente son sólo un suspiro.” Esta frase sintetiza a la perfección la consigna del film: las personas van y vienen en la vida de Chris, mientras los tiempos convulsos, los felices y la guerra son finitos, se van de la misma forma que llegaron, sin previo aviso, elípticos, mientras que esta mujer está en cierta manera anclada a su tierra, a su granja, experimentando en su propia piel todo lo que sucede a su alrededor, pero permaneciendo inamovible. La interpretación de la desconocida Agyness Deyn aporta serenidad, entereza y emoción al personaje de Chris, quien sólo busca la felicidad al lado de su amado Ewan (Kevin Guthrie), si bien la guerra y la presión social y eclesiástica acabará interponiéndose entre los amantes. El radical cambio de carácter que experimenta Ewan a su vuelta del frente es el único elemento brusco y maniqueo de un relato que hasta entonces había destacado por la naturalidad con la que se concatenaban los acontecimientos.

Sunset Song2

En Sunset Song están varias de las improntas del cine de Terence Davies: una hermosa fotografía cuya luz baña los escenarios como si de un cuadro barroco se tratase, los cánticos colectivos como aliento en los momentos difíciles, una mujer que se enfrenta al patriarcado casi sin pretenderlo, un romance condenado a la tragedia… y un ritmo pausado pero firme que espantará a los más impacientes. Es el melodrama de época que haría Terrence Malick si no se lo hubiera tragado ese pozo onanista y new-age en el que se encuentra.

7/10