17/9/11

O.C: Gilda (1946)

Poster Gilda

¿De qué va?: Johnny Farrell es un jugador de poca monta que llega a Buenos Aires. Allí conoce a Ballin Mundson, el propietario de un lujoso casino. El recién llegado termina convirtiéndose en la mano derecha de su anfitrión, sin embargo, la relación entre ambos hombres comenzará a resentirse cuando Mundson regresa de un viaje acompañado de Gilda, una mujer con la que se ha casado y que casualmente comparte un tórrido pasado con Farrell.

Reputación: Gilda supuso la consolidación como mito erótico de Rita Hayworth, quien durante la década de los años 1940 llegó a convertirse en la actriz mejor pagada de Hollywood. La escena en la que se quita un guante de forma insinuante mientras canta “Put the Blame on Me” y en la que Glenn Ford le propina una bofetada son los dos momentos más recordados del filme, que fue considerado como ‘gravemente peligroso’ por la Iglesia Católica española. Con Ford volvería a repetir en otras dos películas, Los amores de Carmen y La dama de Trinidad, que no obtuvieron los resultados esperados. Pese a ser el de Gilda el papel más importante de la vida de Hayworth, supuso también el declive de su carrera, pues jamás consiguió igualar el éxito que le reportó dicho filme con sus trabajos posteriores. En el terreno personal tampoco tuvo mucha suerte, pues se casó hasta en 5 ocasiones, llegando a declarar ante la prensa una frase que se haría célebre: “Todos los hombres que conozco se van a la cama con Gilda y se despiertan conmigo”.

Gilda
Comentario: Gilda no es sólo el retrato de una mujer tan exuberante como compleja, sino también uno de los grandes triángulos amorosos de la historia del cine, tanto es así que incluso muchos ven cierta atracción homosexual entre los dos hombres de la vida de Gilda. Otro de los puntos destacados del filme es la forma en la que está retratada la relación entre Gilda y Farrell, una mezcla de deseo, amor, incomprensión y odio, esta última plasmada en una gran frase del personaje de Hayworth que dice “Te odio tanto que buscaría mi propia perdición para arrastrarte conmigo”. Sin duda alguna, Rita Hayworth es el cuerpo y el alma de la película, dotando a su personaje de una combinación perfecta de fuerza y vulnerabilidad y acaparando toda la atención desde el primer plano en el que aparece. No me acaba de convencer la resolución del triángulo amoroso, pero ver a Rita Hayworth cantando “Put the Blame on Me” mientras toca la guitarra o bailando embutida en un glamuroso traje negro merece mucho la pena por ser el culmen de la sensualidad.

Próximo visionado: El gran dictador (1940)

1 comentario:

Moonlight dijo...

Es una de mis películas preferidas... La tensión sexual no resuelta puede cortarse con un cuchillo! El póster que has utilizado al principio de la entrada también es uno de mis predilectos del cine clásico, de hecho me lo compré y lo tengo detrás de la puerta de mi cuarto...