19/6/13

Las entrañas de la mente

Poster Trance

Dir.: Danny Boyle
Int.: James McAvoy, Vincent Cassel, Rosario Dawson, Danny Sapani, Matt Cross, Wahab Sheikh
¿De qué va?: Simon es un asistente de una casa de subastas que se asocia con una banda de criminales para robar un cuadro que vale millones de dólares, pero después de haber recibido un golpe en la cabeza durante el atraco, descubre, al despertarse, que no recuerda dónde ha escondido el cuadro. Cuando las amenazas y la tortura física no producen ningún resultado, el jefe de la banda decide contratar a una hipnoterapeuta para que descubra la ubicación del botín.

Reseña: La carrera de Danny Boye ha tenido sus más y sus menos, pero lo curioso es que ni sus propios seguidores se ponen de acuerdo a la hora de decidir cuáles son sus mejores trabajos. Con Trainspotting prácticamente no hay dudas, pero la cosa cambia ante su película más galardonada, la sobrevaloradísima Slumdog Millionaire, que al igual que 127 horas y Sunshine goza de tantos defensores como detractores. Dudo que alguien coloque Trance como una de las mejores de su filmografía, habrá que ver qué tal envejece con el paso del tiempo, pero a pesar de sus fallos, principalmente de guión, es un entretenimiento muy disfrutable y realizado con mucho oficio.

Trance

La primera secuencia, editada de manera brillante, te consigue atrapar de lleno en la trama sobre… ¿el robo de un cuadro? Para nada, ese es tan sólo un Macguffin al más puro estilo Hitchock para poner en marcha el engranaje de una historia que gira en torno a los recovecos de la mente, de su manipulación y sugestión, donde no tardaremos en confundir realidad con fantasía y en la que, al igual que Origen, la clave de todo el entuerto está enterrado en el fondo de ella. Siendo un filme cocinado principalmente en la sala de montaje (y amenizado con una sugestiva banda sonora compuesta por Rick Smith), Boyle ha grabado planos de múltiples angulaciones y movimientos para potenciar el efecto onírico que desprende la historia.

Trance2

Pero sin duda alguna, el mejor efecto especial de Trance es Rosario Dawson. Su personaje es una de las mejores femme fatales del cine contemporáneo: misteriosa, seductora, manipuladora, autosuficiente, frágil… toda una caja de sorpresas y aristas que la actriz aprovecha para entregarse en cuerpo y alma como pocas veces ha podido hacer, hipnotizando tanto a los espectadores como a sus compañeros de reparto, el siempre eficiente y estupendo James McAvoy y Vincent Cassel en un rol que se conoce al dedillo, aunque cuidado, porque nada es lo que parece a simple vista, y cuando creemos que la película tira por un lado da un volantazo y resulta ser algo completamente diferente, y así hasta en tres o cuatro ocasiones.

Trance3

Y ese es el mayor problema de Trance, que a partir de mediadios del segundo acto empieza a hacer una serie de cabriolas argumentales que retuercen más y más la historia hasta que acabas la película con demasiadas dudas a pesar de las largas explicaciones, y cuando te pones a ordenar los hechos en tu cabeza descubres que hay demasiadas incongruencias en la trama, que es más simple de lo que aparenta por lo tramposilla que es. Con todo, se trata de un truco de ilusionismo rabiosamente entretenido y sofisticado pese a que su magia no resulte tan fascinante cuando echas un vistazo detrás de la cortina.

6’5/10