2/3/09

Vuelta al cuadrilátero



Dir.: Darren Aronofsky
Int.: Mickey Rourke, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood
¿De qué va?: Randy "The Ram" Robinson es un luchador que saboreó las mieles del éxito en los años 80, pero ahora todo eso acabó y sobrevive luchando en circuitos independientes. Buscar el amor en una stripper e intentar reconciliarse con la hija que abandonó son sus motivos para redimirse.

Opinión: Un irreconocible Darren Aronofsky se pone tras las cámaras para seguir los pasos de la mastodóntica silueta de Mickey Rourke. El maridito de Rachel Weisz deja a un lado la imaginería narrativa y visual que plasmó en sus anteriores películas, la sobresaliente Requiem por un sueño y la amada por muchos y odiada por otros tantos La fuente de la vida, para enseñarnos sin concesiones la cruda realidad a la que se afrenta un luchador en horas bajas, que intenta por todos los medios adecuarse a una sociedad que un día lo veneró y que al siguiente le dio la espalda.


El luchador es la historia de un hombre que recibe muchos palos tanto dentro como fuera del ring. Y aunque los que reciba entre las cuerdas no los soportaría nadie (hay escenas que no son recomendables para gente sensible) son los que recibe fuera los que le dejan más tocado. La soledad y la incapacidad por hacer algo bien alejado del cuadrilátero son los verdaderos contrincantes de este luchador que encarna un magnífico Mickey Rourke, un tipo que en la vida real puede despertar muchas antipatías pero que en la ficción consigue crear un personaje con un mundo interior muy triste y doloroso, con el que es fácil congeniar y sentir compasión. Porque su historia es la de esas personas que primero alcanzan el éxito y luego pasan a ser muñecos rotos prisioneros del personaje que ellos mismos han creado.


Pero Randy "El carnicero" Robinson no está del todo sólo, intenta recuperar el contacto con la hija que abandonó cuando era pequeña y busca la comprensión en una bailarina del bar que frecuenta. Evan Rachel Wood encarna muy bien a la resentida vástaga, pero es Marisa Tomei quien se roba los aplausos con un personaje más complejo e interesante que la típica stripper que en realidad es algo más que una mujer que se contonea desnuda en una barra (algo en lo que la Tomei se desenvuelve con mucha soltura, todo hay que decirlo). Quizás el principal fallo de El luchador sea ése, que está construída a base de tópicos, pero lo bueno es que los examina a fondo y nos damos cuenta que no son tales, sino que tienen más aristas y dilemas de lo que en un principio pueda parecer.


Vista El luchador podemos llegar a tres conclusiones: la primera es que Darren Aronofsky es capaz de hacer películas sin ornamentos y llegar igual de directo al corazón que con ellos. La segunda es que a pesar de que al final se le escapara el Oscar, Mickey Rourke ha vuelto a la primera línea de Hollywood, aunque dudo mucho de que vuelva a tener una oportunidad de lucirse como ésta. Y la tercera es que Marisa Tomei está mejor ahora, en su estupenda madurez, tanto física como interpretativamente hablando, que cuando ganó su polémico Oscar cuando era joventica. Gracias Darren, por traernos de vuelta a estos dos pesos pesados.

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