12/12/15

Gira de musculocas

Uno de los éxitos más sorprendentes y rotundos del año 2012 fue el de Magic Mike. La película de strippers masculinos de Steven Soderbergh amortizó con creces sus 7 millones de presupuesto con los 167 millones de dólares que recaudó a nivel mundial. Aunque una secuela no era necesaria, ya sabemos cómo funciona la industria, así que tres años después nos llega Magic Mike XXL, con el responsable de segunda unidad habitual de las películas de Soderbergh, Gregory Jacobs, ascendido a director, y sin uno de los grandes alicientes de la cinta original, Matthew McConaughey. Algo se tuvo que oler…


Tres años después de que Mike abandonara su vida como stripper, él y los Reyes de Tampa supervivientes se embarcan en un viaje hacia Myrtle Beach para realizar una última y espectacular actuación.  Y ya está, no hay más. Recuperando el espíritu de Spiceworld, Crossroads y otras road-movies infumables, la película sigue el viaje por carretera de estos chicos que, mientras discuten sobre si preparar números diferentes e innovadores (¡Hola A por todas!) y comparten traumas del tipo "no he tenido sexo en tres años", visitan una discoteca de ambiente, estampan su caravana contra un árbol, irrumpen en una reunión de señoras atiborradas de vino lideradas por Andie MacDowell y así hasta llegar a una convención de mujeres que creen que el feminismo consiste en cosificar a los hombres de la misma forma en la que estos lo hacen con ellas.


La Magic Mike original no era una gran película pero tenía sustancia, nos introducía en el mundillo del stripper masculino con una mezcla de admiración y patetismo, pero aquí no hay nada, sólo una excusa para volver a hacer dinero sin otra justificación que la de volver a mostrar a Channing Tatum, Matt Bomer, Joe Manganiello y compañía luciendo pectorales y movimientos de baile. Sí, se mueven muy bien, pero para eso mejor que hubiesen hecho un videoclip musical y no una película de ¡dos horas! basada en la nada absoluta. Incluso se rigen bajo la norma del mínimo esfuerzo al buscarle una nueva chica al protagonista (la siempre desaprovechada Amber Heard) prácticamente idéntica a la de la anterior película (Cody Horn), mientras que Jada Pinkett Smith no consigue estar a la altura de McConaughey como "madame del prostíbulo". Magic Mike XXL es un auténtico esperpento, y ni siquiera lo suficientemente divertida como para convertirla en una obra de culto a lo Showgirls.

2/10