24/5/13

Hermosa decadencia

Poster El gran Gatsby

Dir.: Baz Luhrman
Int.: Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire, Carey Mulligan, Joel Edgerton, Elizabeth Debicki, Isla Fisher, Jason Clarke
¿De qué va?: Nick Carraway, un aspirante a escritor, llega a Nueva York en la primavera de 1922, una época de bonanza económica y deslumbrante jazz. Nick tiene como vecino a un misterioso vecino que da muchas fiestas, Jay Gatsby, y al otro lado de la bahía residen su prima Daisy y su mujeriego marido, Tom Buchanan. Así es como Nick se verá envuelto en el encantador mundo de los supermillonarios, sus ilusiones, amores y engaños.

Reseña: Para empezar quiero dejar una cosa clara: No he leído El gran Gatsby. Como soy español y no yanqui, a mí lo que me obligaron a leer en el colegio fue Lazarillo de Tormes, y tampoco he visto la adaptación cinematográfica protagonizada por Robert Redford y Mia Farrow porque no es que esté muy bien valorada precisamente. Pero sí que me conozco muy bien la escueta filmografía de Baz Luhrman y entiendo por qué el director ha querido hacer su versión de la obra de F. Scott Fitzgerald. Y pongo énfasis en el ‘su’, porque nos encontramos ante la particular visión del cineasta sobre la historia a través de su forma de hacer películas, de enfocar esos amores románticamente trágicos, y como bien saben tanto sus numerosos admiradores como detractores, su fuerte no es ni el intimismo ni la sutileza.

THE GREAT GATSBY

En realidad, la estructura narrativa de El gran Gatsby no difiere demasiado de la de Moulin Rouge, la cual se sigue manteniendo como la mejor obra de Luhrman, la que mejor ha canalizado su estilo: un escritor, destrozado por los acontecimientos, exorciza sus demonios escribiendo sobre los acontecimientos que le llevaron hasta este estado, una pasional historia de amor (esta vez vista desde la barrera) en medio de un ambiente de lujo, fiestas y desfase condenado a expirar. Cambiamos el molino rojo por la luz verde de un faro y ¡voilá! Luhrman ya tiene excusa para dar rienda suelta a su excesos visuales. Dicho así parece algo negativo, pero nada más lejos de la realidad: salvo por los efectos visuales forzados para justificar el 3D (esas letras flotantes…) el resto es una suerte de excesos destinada a recrear unos locos años 20 desmesurados donde brilla el diseño de vestuario y la recargada ambientación. Incluso la banda sonora, que mezcla sonidos modernos con los propios de la época, encajan a la perfección en el conjunto, como ya ocurrió en Moulin Rouge, y vendería muchos discos si la película se hubiera estrenado hace 10 0 15 años.

El gran Gatsby

Una vez más, Leonardo DiCaprio realiza una interpretación irreprochable, dotando de un gran carisma, atractivo y profundidad a su Gatsby; incluso se desenvuelve bastante bien en las escasas escenas cómicas, que es un territorio desconocido para el actor. Carey Muligan está estupenda como su candoroso y ambivalente objeto de deseo y ambos tienen bastante química, pero el doblaje en español de ella deja bastante que desear. Tobey Maguire no está mal pero se queda un tanto ensombrecido frente a sus compañeros de reparto, donde destaca el buen hacer de Joel Edgerton, Jason Clarke e Isla Fisher y sobre todo el gran descubrimiento del filme: Elizabeth Debicki, quien con su elegancia y gracia tan sofisticadas nos deja con ganas de ver más de su personaje.

THE GREAT GATSBY

Del mismo modo que los excesos de Luhrman suponen un incentivo, también juegan en su contra: un metraje excesivo de 140 minutos del que se podría recortar del principio, al que le cuesta arrancar; sus subrayados, ya sea con secuencias espectaculares sin razón de ser (el accidente de coche visto desde diferentes ángulos y a cámara lenta) o en algunos de sus diálogos y narración en off, demasiado pegada a su referente literario; y por último, su historia de amor, que no es del todo potente porque Luhrman se empeña en recrearse en un romanticismo que no es tal; la búsqueda del amor perfecto no es más que el símbolo que utiliza la historia para hablar del sueño americano, del poder de la ambición, del materialismo vacío y de hacer lo que sea por conseguir un sueño que acarrea más infortunios que alegrías.

7/10