22/9/07

Siéntate, come rápido y deja la mesa libre


A la hora de opinar sobre el remake de una película que no he visto me da un poco de apuro, porque no se puede tener una opinión completa si no se ha visto la original. No puedes saber si es igual, si ha sido mejorada o si lo ha empeorado. En los tiempos que corren en los que abundan los remakes hay dos opciones: o se pone uno al día viendo las dos películas y las compara o bien analiza al remake por sí sólo. Eso sí, teniendo siempre presente que el mérito no es del todo suyo. Aunque a decir verdad, si uno lo piensa poco ya resulta verdaderamente original. La mayoría de las películas son secuelas o adaptaciones de libros, cómics, series, obras teatrales... En este caso de otras películas.

Mejor no entrar en el espinoso tema de la utilidad de los remakes, toca hablar de uno en concreto: Sin reservas, remake de Deliciosa Martha. La película cuenta la historia de una chef reputada un poco borde que tiene que afrontar un cambio en su vida por una tragedia familiar (no quiero destapar el pastel, aunque si ya han visto el trailer ya se sabrán la película entera). Una recuperada Catherine Zeta-Jones interpreta este personaje, que ya llevaba un tiempo sin hacer nada en el cine, y como suele ser habitual en ella actúa realmente bien. Aaron Eckhart y Abigail "Sunshine" Breslin la secundan de forma notable.



A decir verdad, Sin reservas es técnicamente irreprochable. La fotografía saca buen partido de los paisajes urbanos de Nueva York. Cuenta con una buena banda sonora a cargo de Philip Glass, y como ya he dicho las actuaciones son buenas. Es una película que combina drama y comedia pero de forma sutil, puede que no te rías a carcajadas pero es de las que fácilmente te dibujan una sonrisa en la cara. Y con tanto plato refinado en la pantalla te entran unas ganas de comer...



Sin embargo, ese buen sabor que da mientras la estás degustando se pierde cuando ha acabado la película. Mientras la ves es muy disfrutable pero pasado un rato te das cuenta de que tampoco ha sido para tanto.

Para finalizar con una metáfora culinaria, Sin reservas es como la comida rápida: te sientas, la saboreas y a otra cosa. Sin el sentimiento de culpa, eso sí.

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