23/9/16

Crónica del 64º Festival de San Sebastián (Jornada III)

Por Carlos Rodríguez

Continuamos hoy repasando lo último de la SO, Perlas y nos adentramos por primera vez en la Sección Horizontes Latinos, otra de las más celebradas.

El amparo

Lo hacemos comenzando por todo lo alto, con la venezolana El amparo, debut de Rober Calzadilla, en lo que parece venir a confirmar un estado de forma excelente del cine venezolano, tras la presencia el año pasado en la misma Sección de la flamante ganadora del León de Oro Desde allá. El amparo es un drama basado en un caso real que relata la historia de un grupo de pescadores en una pequeña región empobrecida de Venezuela, que tras marcharse a cumplir un rutinario encargo para pescar en barca, serán masacrados por el ejército. Dos de ellos sobreviven, y deberán luchar contra la injusta acusación de pertenecer a la guerrilla. El realismo con que Calzadilla indaga en los sentimientos de sus personajes, que exhalan verdad, sobrecoge. Los actores están inmensos. Hay un sentido del ritmo muy acentuado, una inteligencia en la construcción del relato inusitada para una ópera prima, con un arranque más que potente, aunque ciertamente se observa un cierto bajón ya por la parte final. Por ahora, lo mejor que hemos podido ver en todo el Festival.

Poster La reconquistaEl cine independiente español también goza de buena salud. Jonás Trueba, uno de sus últimos exponentes (y más prometedores), indaga en La reconquista en el concepto del paso del tiempo. En cómo este nos construye, nos define, cambia nuestras relaciones, a nosotros mismos y a nuestra memoria (en definitiva, a nuestra identidad como personas). También en la aceptación del pasado, al que no obstante observa con evidente nostalgia. La historia es sencilla: una expareja se reencuentra muchos años después de haber terminado su relación. La mirada de Trueba es fresca, su juventud juega extrañamente a su favor. Eso sí, contiene demasiados de los clichés habituales en este tipo de cine.

Trueba divide su cinta en dos películas más o menos diferenciadas. Por desgracia, el todo es irregular, pues la primera me parece bastante más elegante y sutil que la segunda, mucho más tosca y menos interesante, aunque necesaria al fin y al cabo para contar lo que nos quiere contar. A destacar, el trabajo de los jóvenes intérpretes, más que creíbles, y la sensibilidad mostrada en las múltiples escenas musicales, muy bien dirigidas.

Jesus

De Jesús, película chilena de la SO, destaca la sequedad con que plantea la puesta en escena Fernando Guzzoni, y la implicación extrema en su papel por parte del joven protagonista. Poco más, porque este drama sobre un chico en busca de su identidad me interesa bien poco. Hay mil películas que me cuentan lo mismo y mucho mejor, con historias más apasionantes y unos personajes que me interesan más que esta pandilla de emos k-poperos malcriados. Hasta el desenlace me parece un remedo poco original de otros tantos.

American Pastoral

El debut del actor Ewan McGregor en la dirección con su American Pastoral es más bien blandito. McGregor no termina de conseguir más que un par de escenas que despuntan en un todo algo plano, rígido. No termina de encontrar el tono adecuado, aunque cuando indaga en las oscuridades de la historia, es cuando esta se eleva, ayudada por una banda sonora más que buena del siempre cumplidor Desplat. La escritura es muy buena, compleja, la historia esconde infinitas aristas. Y en cambio, el material parece algo desaprovechado, no termina de ser todo lo expansivo que debería. Se pretende extrapolar la difícil situación familiar del protagonista a la de toda la nación en aquellos turbulentos años, pero se consigue solo en parte. No ayuda, pues, la ausencia de garra en la dirección, y sí ayudaría evitar construir escenas involuntariamente cómicas, y sobre todo tener claro cuál es el rumbo al que dirigir la película. No obstante, se mantiene relativamente bien el misterio, y las dos o tres escenas que despuntan salvan el conjunto del hastío.

Yourself and Yours

Para terminar el día, encontramos la última cinta del siempre interesante Hong Sang-soo, uno de los directores coreanos más personales del panorama actual. Yourself and Yours es un juego de espejos con toques surrealistas, casi kafkiano, que recuerda al Buñuel de su etapa francesa. Sang-soo dispone unos personajes de acentuado patetismo, con un sentido del humor irónico que se ceba con ellos y aporta frescura a una cinta más compleja de lo que podría parecer. Algo así como una búsqueda por resarcir los errores del pasado, por volver a empezar, y por la aceptación, tanto propia como ajena. La precisa puesta en escena de Sang-soo otorga especial relevancia al sonido e incluso a la meteorología (algo por otro lado habitual en el director) como elementos coadyuvantes para la creación de un universo fílmico propio, que es el reflejo del mundo interior de sus protagonistas en el exterior, unos protagonistas que se niegan a sí mismos constantemente, desdoblando la película en otras muchas posibles. El desenlace, con una ambigüedad y una ironía muy acorde al resto de la película, es más que inteligente.