25/11/07

Leyendas pixeladas


El cine, como viene siendo habitual, es capaz de inspirarse en cualquier cosa que le resulte interesante para convertirlo en lenguaje cinematográfico, y como el tema le guste a la peña es capaz de llevarlo a la gran pantalla una y otra vez. No es la primera vez que podemos ver el poema épico de Beowulf en una película, existen otras dos versiones que han recibido palos tanto de la crítica como del público. La última versión que ha llegado recientemente a nuestros cines es probablemente la mejor de las tres, lo que no implica que sea una gran película... ni todo lo contrario.




Beowulf se caracteriza principalmente por la forma en la que está rodada. Su director, Robert Zemeckis, vuelve a utilizar una innovadora técnica de animación digital que ya utilizó en su anterior película, Polar Express, que se caracteriza por captar los movimientos de actores reales para luego convertirlos en personajes de animación más humanos aún que utilizando la tecnología habiual. Aunque el resultado sea bastante impresionante aún le falta tiempo para perfeccionionarse. Si bien los escenarios están recreados con lujo de detalles y la cámara sigue el ritmo de la acción a la perfección, son algunos personajes los que resultan demasiado artificiales y te hacen recordar que estás viendo una película de animación. Mientras unos están muy conseguidos (los de Ray Winstone y Angelina Jolie por ejemplo) otros parecen sacados de la faunia de Shrek (el de Robin Wright Penn es el peor con diferencia).




El problema de tanta perfección técnica es que no consigue involucrarte en la trama. Puede que parte de la culpa la tenga una estructura narrativa poco clara o que la psicología de los personajes así como las relaciones que se crean entre ellos estén esquematizada de forma muy simple y básica. A veces sentía que estaba viendo uno de los videos CGI del Final Fantasy XII, lo que no tiene por qué ser algo malo, pero ahí se encuentra el fallo: en vez de disfrutar de las batallas de Beowulf me dan ganas de controlarlo con el mando de la PlayStation para vivirlo de verdad. Al acabar la película me dio la sensación de que si la hubieran rodado de la forma habitual, sin animación mediante, el resultado podría haber sido mucho más espectacular, pero más caro también.




Por otra parte, uno de los mayores aciertos de la película es el tono adulto que adopta en todo el metraje. Por fin una película se pasa por el forro el código de regulación que ejecutan los americanos para que una película sea apta todos los públicos, y por tanto recaudar más dinero en la taquilla. En Beowulf hay violencia, sangre, tacos y referencias y metáforas sexuales. Si pensabas llevar a tus sobrinos pequeños a verla lo llevas claro, ésto no es Eragon y los niños van a flipar con las cosas que van a salir en la pantalla, como el desnudo digital de Angelina Jolie, una de las mejores escenas de la película junto al primer ataque de Grendel, y una de las mejores entradas a escena del cine reciente, me atrevería a decir.

***