18/12/16

Cuando el futuro nos alcance

Black Mirror
Creador: Charlie Brooker
Emisión: 2011 – ¿?, Channel 4 y Netflix
3 temporadas


En el año 2011, la cadena británica Channel 4 emitió una miniserie titulada Black Mirror creada por el guionista, productor y columnista Charlie Brooker, que constaba de tres episodios independientes entre sí, pero con un espíritu crítico y corrosivo y una temática en común: cómo afecta la tecnología y sus avances en la vida del ser humano; de ahí el título, que hace alusión al reflejo negro y vacío que nos devuelve la pantalla del móvil, de un ordenador o de la televisión apagada. La miniserie fue tan aclamada que dos años después, en 2013, se emitió una segunda temporada, con otros tres capítulos que mostraban nuevas y perturbadoras realidades futuristas. Un año después llegó un especial navideño, Blanca Navidad, que englobaba tres microrelatos conectados entre sí, y poco después, Netflix acabaría comprando la serie para darle una periodicidad más continuada y emitirla en exclusiva a través de su plataforma.

Esta tercera temporada consta del doble de capítulos de las anteriores, seis, y lo primero que salta a la vista es la inyección de capital y medios que ha supuesto la entrada de la multinacional de contenido en streaming. Por primera vez, las tramas no siempre se ambientan en Gran Bretaña, se cuenta con intérpretes más populares y  no se escatima en gastos con los decorados y escenarios, por lo que no siempre son tan minimalistas y anclados al presente como los de los episodios previos. Estos cambios no han afectado a la calidad de la serie porque, si bien es verdad que algunos de los peores capítulos de Black Mirror se encuentran en esta temporada, también están algunos de los mejores. Conviene aclarar que cuando hablamos de los peores nos referimos a historias en las que no se sacó todo el partido posible a su potencial, porque de momento no hay episodio de esta antología que pueda considerarse malo o desechable.

Cada uno tendrá su ranking particular con sus episodios favoritos, pero es curioso que en los primeros puestos suelen figurar los mismos, aunque cambien algunas posiciones. A continuación les presento el mío, uno de tantos, con los que considero que son los seis episodios más significativos e imprescindibles de esta serie que se ha convertido por méritos propios en indispensable. Un entretenimiento televisivo de primera categoría que nos hace reflexionar y nos sacude como pocos.

¡Precaución amigo lector! Ligeros spoilers a partir de ahora.

 

6. El himno nacional (The National Anthem)

Este capítulo debería estar presente en cualquier top de la serie porque fue el origen, lo que inició el enganche. Aquí empezó todo, con una especie de broma macabra que termina haciendo del “click-bait” una obra de arte macabra, y lanzando una crítica demoledora hacia el vouyerismo colectivo y a las redes sociales en su función de jurado público y justiciero anónimo, temas que también se explorarían en siguientes episodios como los muy angustiosos Oso blanco y Cállate y baila.  Para salvar a una princesa ya no hay que demostrar valentía luchando contra dragones, sino perder la dignidad delante de un público que, por muy asqueado que esté, no puede dejar de mirar. Excelente y desconcertante carta de presentación con la que Brooker avisaba que nos encontrábamos ante un formato inaudito y nada complaciente.

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5. Odio nacional (Hated in the Nation)


El último capítulo hasta la fecha es el más largo de todos: 89 minutos en los que se combina el thriller policíaco con el terror paranormal y Los pájaros de Alfred Hitchcock.  El odio que volcamos en la red, escudados en el anonimato y ante una supuesta ausencia de consecuencias, es el eje central de este misterio que trae de cabeza a la estupenda pareja de detectives formada por Kelly Macdonald y Faye Marsay, y que cuenta con giros audaces y algunos de los momentos más estremecedores de la serie, que ya es decir. El epílogo me sobra, pero tampoco molesta demasiado.

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4. Tu historia completa (The Entire History of You)

Una de las premisas más recurrentes de Black Mirror es presentar una tecnología hecha para facilitarle la vida al ser humano que acaba teniendo efecto boomerang, volviéndose en su contra y complicándole la existencia. Una especie de chip implantado en la cara que permite almacenar todos los recuerdos, como si de un disco duro se tratase, se revela como un arma de doble filo capaz no sólo de dinamitar una relación sentimental, sino de sacar a la luz nuestras vergüenzas y miserias más íntimas. Una pareja haciendo el amor mientras cada uno ve recordatorios de polvos mejores es la imagen más significativa del capítulo, así como de nuestra manía por capturar todos los momentos de nuestras vidas y anclarnos en un pasado mejor para sobrellevar el descolorido presente.

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3. San Junipero

El episodio más atípico de todo Black Mirror ha sido el más comentado y el mejor valorado de la tercera temporada. Tal vez sea porque por primera vez se nos presenta una historia que tiende más a la claridad que a la oscuridad, o porque no hay respuestas fáciles a la hora de ponderar las ventajas y los inconvenientes de la tecnología que presenta. La deconstrucción de la trama resulta impecable, desvelándose gradualmente el misterio que la envuelve y jugando muy bien con el apogeo nostálgico en el que vivimos, al tiempo que conectamos con las muy entrañables y empáticas Mackenzie Davis y Gugu Mbatha-Raw. Yo soy de los de la opinión de que el epílogo es forzado, puesto que se basa en una decisión contraria al discurso que nos ha dado el personaje en cuestión apenas un par de minutos antes, pero por una vez que un capítulo de Black Mirror (y una trama homosexual) no acaba del todo mal tampoco vamos a ponernos exquisitos. Nos vemos en San Junipero.

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2. Ahora mismo vuelvo (Be Right Back)

Cuando se estrenó Her, muchos la definieron como una versión romántica de este capítulo. Sí, pero no. Porque la maravillosa película de Spike Jonze habla de la necesidad de contacto humano en un mundo en el que el trato interpersonal brilla por su ausencia, mientras que Ahora mismo vuelvo versa sobre el vacío que se produce ante la muerte de un ser querido, ofreciendo como solución una especie de Ouija tecnológica construida a través de la huella digital que deja el fallecido. El resultado es una dolorosa e intimista historia de amor con un par de interpretaciones estelares por parte de Haley Atwell y Domhnall Glesson que, además de convertir un proceso de duelo en una pesadilla del tipo “ten cuidado con lo que deseas”, pone en evidencia la disonancia entre nuestro yo real y aquel que mostramos en la red, lo cual enlaza con el capítulo que ocupa el primer puesto de este top.

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1. Caída en picado (Nosedive)

Partiendo de la base de que cualquier capítulo de Black Mirror es más o menos plausible, Caída libre es el que nos presenta un futuro más inmediato y real, porque una aplicación que valore con estrellitas nuestra interacción con el resto de personas es algo que ya está pasando, pero no a la escala que nos presenta el capítulo, que incluye ventajas vip para aquellos que tienen mejores puntuaciones; tiempo al tiempo. Aquí se han alineado los talentos de Brooker en la producción, Joe Wright (Expiación) en la dirección, Rashida Jones y Michael Schur (Celeste & Jesse Forever, Toy Story 4) en el guion, Max Richter en la banda sonora (de las mejores del año) y una Bryce Dallas Howard mejor que nunca en el papel principal, para dar forma y fondo a una brillante parábola sobre nuestra necesidad enfermiza de ser aceptados por los demás, del postureo, de los mecanismos que utiliza el sistema para alienarnos y de la imperiosa necesidad de sufrir una catarsis para liberarnos de todo lo que nos oprime y nos sobra. Obra maestra de principio a fin. 

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