8/8/16

Pánico en el backstage

Poster Green RoomUna banda de música punk de gira por Estados Unidos en busca de bolos es contratada para actuar en un bar que resulta ser un club de neonazis. Tras la actuación, uno de los jóvenes integrantes de la banda ve algo que no tendría que haber visto, y todos ellos son encerrados en una habitación del local, a la espera de que el jefe del lugar decida cómo resolver la situación. Jeremy Saulnier (Blue Ruin) dirige y escribe Green Room, último film en sumarse a la estirpe de thrillers ambientados en espacios pequeños y cerrados, no aptos para espectadores claustrofóbicos.

Un ruinoso local  con una luminosidad color verde enfermizo que contrasta con la armonía del bosque que lo rodea es el escenario donde se desarrolla la acción de esta película en la que, a diferencia de la gran mayoría de las otras cintas de asedios, nada se deja a la improvisación. Las presas han sido acorraladas por los depredadores, y la eventual supremacía de uno de los bandos dependerá del que lleve a cabo la estrategia más hábil. Las potenciales víctimas están atrapadas en un territorio que les es ajeno y hostil, pero los verdugos necesitan ser cuidadosos con la matanza para que no dejar cabos sueltos que puedan incriminarlos. Así, Saulnier establece un tenso juego estratégico a vida o muerte construido con gran inteligencia, aunque su imprevisibilidad inicial se diluye conforme se va acercando un desenlace satisfactorio pero menos impactante de lo que cabría esperar, aunque con un genial punto y final cargado de humor negro.

Green Room

El film también  tiene a su favor unos jóvenes protagonistas más empáticos de lo habitual en el género de terror, consiguiendo que nos preocupemos por su supervivencia. Por supuesto que toman decisiones desafortunadas, pero al menos resultan creíbles en su desesperación y en la forma que aprenden a combatir a sus adversarios, destacando un Anton Yelchin perfecto en su pesimismo y torpeza y una magnética Imogen Poots. Frente a ellos, se encuentra Patrick Stewart en las Antípodas de su afabilidad habitual, imponente como el calculador e impasible líder de los violentos neonazis. Pese a la falta de claridad de algunos aspectos de la trama, Greem Room es una efectiva y brutal pieza de suspense a pequeña escala rodada con audacia que revitaliza el clásico juego del gato y el ratón a base de música punk y dentelladas y a escopetazo limpio.

7/10