29/7/16

O.C: Novio a la vista (1954)

Poster Novio a la vista¿De qué va?: En el verano de 1918, Enrique es obligado por su familia a pasar el verano estudiando para los exámenes de septiembre, pero lo que de verdad quiere es estar junto a la chica que le gusta, Loli. Sin embargo, la madre de Loli tiene otros planes para ella, pues ya está en edad para buscarle un novio respetable, concretamente un prometedor ingeniero que veranea en el mismo pueblo costero.

Reputación: Una de las consideradas obras “menores” de Luis García Berlanga, sobre todo porque pasó desapercibida al estrenarse entre dos pesos pesados de su filmografía como son ¡Bienvenido, Míster Marshall! (1953) y Calabuch (1956) y en la época previa al comienzo de la fructífera colaboración entre el director y el guionista Rafael Azcona. A pesar de su tono ligero, la película, basada en un relato de Edgar Neville, no se libró de la censura franquista, que no sólo recortó algunas de sus escenas, sino que obligó a que se rodase una nueva tras el rodaje en la que quedase claro que “los generales españoles no pierden batallas”, con el fin de matizar el comentario de un personaje que dice “parece mentira que mi marido, que es abogado, se empeñe en decir que es general”. Curiosamente, para interpretar a la joven protagonista del film, Berlanga dudaba entre dos candidatas, ambas de nacionalidad francesa. Finalmente, la escogida fue Josette Arno, cuya carrera jamás llegó a despegar del todo; todo lo  contrario de la actriz que se quedó sin el papel, que acabaría convirtiéndose en una de las mayores estrellas europeas de la historia del cine europeo: Brigitte Bardot.

Novio a la vista

Comentario: En sus primeros compases, Novio a la vista recuerda a Las vacaciones del señor Hulot (1953) por la perspicaz forma en la que retrata las entrañables rutinas de los veraneantes asiduos a una concurrida playa, pero poco después muta y se convierte en un antecedente de la mítica Verano azul que llegaría a las televisiones españolas 27 años después, cobrando protagonismo la aventura de la pandilla de niños, en la que no puede faltar el crío gordo del que todos se burlan por su insaciable apetito. La batalla campal entre adultos y niños en la que acaba derivando la trama resulta demasiado inocua, pero a pesar de ello la película no deja de ser una para nada desdeñable sátira de las pretensiones y la superficialidad de una clase media española obsesionada con los chismes, las apariencias y el estatus social, todo ello representado en esa madre empeñada en emparejar a su hija menor de edad con un señor hecho y derecho. Lo mejor, un final inesperado y demoledor con el que, junto al fin del verano y el comienzo del frío y lluvioso otoño, se apaga la esperanza de que las nuevas generaciones se liberen de los complejos y los vicios de sus ascendientes.

Próximo visionado: El rayo verde (1986)