7/1/16

O.C: Fresas salvajes (1957)

Poster Fresas salvajes¿De qué va?: El profesor Borg debedebe acudir a Estocolmo para recibir un homenaje en su universidad. Trar sufrir una pesadilla en la que contempla su propio cadáver, emprende el viaje por carretera junto a su nuera, que ha abandonado su casa tras tener una pelea con su marido. Durante el viaje, hace una parada en la casa donde pasaba las vacaciones de su juventud, un lugar donde crecen las fresas salvajes y donde vivió su primer amor.

Reputación: Ingmar Bergman tuvo la idea para Smultronstället (Fresas salvajes) cuando se detuvo en su ciudad natal, Upsala, durante un viaje de Estocolmo a Dalarna. Al llegar a casa de su abuela se imaginó si podría abrir la puerta y encontrar en el interior todo tal y como estaba en su infancia. Escribió el guión mientras permaneció ingresado en un hospital durante dos meses debido a sus problemas gástricos y el estrés. En aquellos momentos su carrera profesional se encontraba en muy buen momento, no así su vida personal, pues su tercer matrimonio estaba inmerso en una crisis y la relación con sus padres en decaída, tras un intento de reconciliación con su madre. La selección del reparto y la fase de preproducción fueron procesos muy rápidos. Bergman pensó inmediatamente para el papel principal en Victor Sjöström, uno de sus ídolos del cine mundo al que ya había dirigido en Hacia la felicidad (1950). Al principio el actor se mostró rehacio, debido a su avanzada edad (77 años), pero tras reunirse con Bergman aceptó el papel con una condición: la promesa de acabar cada jornada de rodaje a tiempo para tomarse su whisky de las 5 de la tarde en su casa. Fue la última película de Sjöström, pues falleció tres años después. La película ganó el Oso de Oro del Festival Internacional de Cine de Berlín de 1958, un Globo de Oro honorífico a la mejor película extranjera y fue nominada al Oscar a mejor guión original.

Fresas salvajes

Comentario: No comulgo demasiado con el cine de Bergman, aprecio sus valores artísticos y cinematográficos pero no me transmite gran cosa. Eso sí, de lo poco que he visto hasta el momento, Fresas salvajes ha sido la que más me ha gustado, porque es un Bergman no tan críptico como el de Persona o El séptimo sello pero mantiene su esencia, moldeándola para fomular el trance universal de aquel que regresa al hogar de la infancia, asaltando a su memoria numerosos recuerdos lejanos en la memoria pero cercanos en el corazón, y dudas y remordimientos sobre las decisiones cruciales que le han llevado adonde se encuentra en el presente. Toda la parte de los recuerdos, así como su fantástico principio y final, son lo mejor de una cinta en la que la galería de personajes, salvo el protagonsita, son más símbolos y metáforas que aluden de forma evidente a este último que personas con identidad propia. Pero me ha gustado, así que continuaré descubriendo la filmografía de Bergman (poco a poco).

Próximo visionado: La escopeta nacional (1978)