10/1/16

La pubertad duele

Poster The Diary of a Teenage GirlMinnie Goetze tiene 15 años, vive en el San Francisco de los años 70 y acaba de perder la virginidad. Lo ha hecho con el novio de su madre, un tipo mucho mayor que ella, atractivo y simpático, que la ha hecho sentir por primera vez como una mujer, hermosa y sexual. Minnie se intriga por lo que significa practicar el sexo por primera vez, intentando percibir algún cambio en sí misma, y así empieza un diario, grabado en cassettes de audio, en los que poder encauzar todo el torrente de emociones por el que va a atravesar hasta descubrir en qué persona adulta quiere ser el día de mañana.

Marielle Heller debuta en el cine con The Diary of a Teenage Girl, adaptación cinematográfica de la novela de Phoebe Gloeckner que combina pasajes escritos con viñetas de cómic, lo cual también se ha traslado a la película a través de la pasión por dibujar de Minnie, con algunas ensoñaciones animadas y conversaciones imaginarias que mantiene con la dibujante a la que admira. No obstante, su cabeza no hace más que dar vueltas en torno al sexo, a los penes, a su propia vagina, a experimentar, a intentar diferenciar entre pasión y amor, y todo esto es el mayor hallazgo de la película: abordar el despertar sexual de una quinceañera sin tapujos, de forma franca, sincera, íntima, sin ingenuidad, pero sin incidir en los aspectos más provocadores. No es elegante, ni burda, Heller logra encontrar un térmido medio perfecto para hablar sin cortapisas de algo de lo que ninguno de nosotros se atrevería a confesar jamás sobre nuestras primeras experiencias sexuales, al tiempo que esquiva los lugares comunes del manierismo del cine indie norteamericano.

Diary of a Teenage Girl2

Antes dije que el mayor hallazgo de la película era su tratamiento del sexo en la adolescencia. Eso es una verdad a medias. En el film también se produce otro gran descubrimiento: Bel Powley. La joven brinda una interpretación descarnada y valiente de una chica que tiene un problema tan mundano y universal como el de estar desorientado durante la pubertad. Powley es atractiva pero no entra en el prototipo de belleza de Hollywood, aporta veracidad a la historia y facilidad de identificación. Cuenta con el respaldo de la siempre estupenda Kristen Wiig como su inestable progenitora, igual de perdida que ella (puede que hasta más), y de Alexander Skarsgård como ese hombre que la inicia sexualmente, cuyo hechizo de seducción oculta una inseguridad tremenda. The Diary of a Teenage Girl es una de las películas que mejor han retratado el despertar sexual femenino, por lo que ni es apta para todos los públicos ni es confortable, porque demuestra que por mucha ayuda y educación que se pueda dar, el equilibrio es fruto de la catarsis personal que experimenta cada uno. 

8/10