16/4/13

El amor y otras adicciones

Poster Keep the lights onEsta semana termina la tercera edición del Atlantida Film Fest, un festival de cine online que organiza Filmin en el que se puede ver, previo pago y por streaming, películas que cuentan con un gran respaldo de la crítica internacional pero que no han encontrado distribución en España, una situación que va cada vez a más con los decrecientes ingresos en taquilla que se están reportando este año tras la subida del IVA. En los próximos días comentaré algunas de las películas que participan en la presente edición del festival, como Perfect Sence y Defiance, empezando ahora mismo con Keep the Lights On.

Keep the lights on

Ira Sachs (El juego del matrimonio) es director y guionista de este drama nominado a 4 Independent Spirit Awards que parte de material autobiográfico, pues se basa en la relación que el cineasta mantuvo con un agente literario que publicó en el año 2010 su propio libro de memorias sobre sus problemas de adicción. Así pues, la película se centra en la evolución que experimenta la relación entre Erik (Thure Lindhardt) y Paul (Zachary Booth), truncada por la adicción a las drogas de este último. En la reseña de Weekend me quejé de que siempre relacionaran a los gays con las drogas, pero en este caso es diferente porque si bien en en el filme británico el consumo de estupefacientes era algo accesorio que no aportaba gran cosa a la trama, en Keep the Lights On es la raíz de los conflictos de la pareja, lo que desemboca en un drama que va más allá de la condición sexual: cuando ha habido tanto dolor en una relación el amor no es suficiente para seguir adelante.

Keep the lights on2

Algunos han dicho que Keep the Lights On es un intento de remedo americano de Weekend. No puedo estar más en desacuerdo con esa afirmación. Ambas comparten una mirada honesta, íntima y realista de las relaciones homosexuales, pero mientras que Weekend se desarrollaba en un fin de semana, el filme de Ira Sachs lo hace en diez años, mostrando las idas y venidas de la pareja protagonista y el proceso de madurez que experimenta el protagonista, Erik, que pasa de ser un lobo solitario a volcarse por completo en una relación llena de amor y sufrimiento, y sin convertirse en un mártir. El trabajo del actor que lo interpreta, Thure Lindhardt es sobresaliente, moviéndose por todas las capas de su personaje con suma naturalidad y luciéndose en escenas como la conversación telefónica con su médico para saber si tiene VIH. En definitiva, una notable película sobre lo jodidas que pueden llegar a ser las relaciones amorosas que merecen la pena y que te hacen cambiar, madurar y ver la vida desde otra perspectiva.

8/10

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