20/1/12

Hierro oxidado

Poster La dama de hierro

Dir.: Phyllida Lloyd
Int.: Meryl Streep, Jim Broadbent, Anthony Head, Olivia Colman, Alexandra Roach, Harry Lloyd, Iain Glen
¿De qué va?: Margaret Thatcher hizo historia en el Reino Unido al convertirse en la primera mujer presidenta del Partido Conservador y, poco después, al ocupar el cargo máximo de Primera Ministra británica. Su dominio político, que duró 11 años, estuvo salpicado de enfrentamientos con la clase obrera y  con los principales líderes europeos y mundiales debido en gran parte a sus estrictas políticas conservadoras.

Reseña: Existen dos maneras de abordar la vida de una figura controvertida para dedicarle una biografía: mojándose sacando a relucir sus claroscuros o decantarse por un ensalzamiento y absoluto peloteo de la misma, empequeñeciendo sus sombras y humanizándola hasta lo absurdo. Pues bien, el biopic de Margaret Thatcher, La dama de hierro, no termina de ser ni una cosa ni la otra, es incapaz de definirse, y por eso tiene el dudoso honor de no haber gustado ni a los detractores ni a los admiradores de la antigua Primera Ministra. Los primeros creen que no es nada crítica con su mandato y a los segundos no les ha gustado que se ensañen con su imagen de anciana senil.

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Y no es para menos, porque una cosa es presentar al  personaje en la actualidad como una señora tan testaruda que es incapaz de asumir que su marido ha muerto, y otra es enfocar la película sobre esa idea casi en exclusiva. Tres cuartas partes del filme están dedicadas a la senectud de la Thatcher, incidiendo en la misma idea una y otra vez, y el resto son recuerdos sesgados de su carrera política. El guión se salta la parte en la que se hizo paso dentro de su partido para mostrárnosla ya convertida en Primera Ministra, y luego ir dando botes por algunos momentos clave de su mandato, como la Guerra de las Malvinas o las revueltas sindicales, con una mecánica combinación de imágenes de archivo y situaciones en las que casi se disculpa el comportamiento de la Thatcher. Cierto es que consiguió grandes cosas en pro de las mujeres, pero tampoco se puede pasar por alto todas las barbaridades que hizo por ser una pionera.

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La directora, Phyllida Lloyd, ni siquiera hace esfuerzos para camuflar ese aire a telefilme que desprende toda la película, regodeándose en recursos tan manidos como los videos caseros de la familia en la playa (¿quién grababa las tomas?), las imágenes interpuestas o las situaciones oníricas; una en concreto me trajo a la memoria las alucinaciones de Ellen Burstyn en Réquiem por un sueño y la de la despedida de Dennis, el marido de Thatcher, está tan anticuada que da risa. Nada que objetar sobre el trabajo de vestuario y maquillaje. Lo único que mantiene la película medianamente a flote es la interpretación de Meryl Streep, su transformación en la dama de hierro es tal y como todos predecíamos, sublime en todos los aspectos, arropada por un Jim Broadbent que acaba por perder el encanto del abuso al que se ve sometido su personaje.

La dama de hierro

La dama de hierro es un biopic insatisfactorio porque tiene un enfoque erróneo y su estructura hace aguas por todas partes. No tiene la suficiente valentía como para elogiar  sin reparos a su figura central pero tampoco la tiene para hacer un poco  de autocrítica. Los conocedores de la vida de la Thatcher no descubrirán nada que no supieran antes salvo por alguna que otra curiosidad y los que quieran ver un retrato sobre el amor en la vejez mejor que le echen un vistazo a Lejos de ella. Lo peor de todo es que Meryl Streep está más cerca que en mucho tiempo de ganar su tercer Oscar por una de las películas más prescindibles de su holgada y más que notable carrera artística.

4’5/10