14/12/11

Fraternidad pingüina

Poster Happy Feet 2 
Dir.: George Miller
¿De qué va?: Mumble y su amada Gloria tienen un problema con su hijo, Erik, pues tiene fobia al baile. Un día, Erik escapa con sus amigos de la comunidad de los pingüino emperador  y conoce a Sven, un pingüino capaz de volar. El pequeño se queda maravillado de él desatendiendo los consejos de su padre, pero todo cambiará cuando un desastre ecológico pondrá en peligro a la comunidad.

Reseña: En 2006 se estrenó Happy Feet, una sorprendente película que presumía de la animación por ordenador más puntera para contarnos la historia de unos pingüinos que se emparejaban a través de la música. El filme se saldó con un gran éxito de taquilla (casi 400 millones de dólares) y el Oscar a la mejor película de animación. Cinco años después nos llega su secuela y lo hace por la puerta de atrás, con una campaña promocional casi invisible y cierta indiferencia por parte del público: lleva tres semanas en cartel y apenas alcanza los 100 millones a nivel mundial. Tal vez llegue demasiado tarde, o puede que la primera parte no dejara a la gente con ganas de más, pero lo cierto es que pese a que no llegue al nivel de su antecesora, Happy Feet 2 no es tan prescindible como aparenta.

Happy Feet Two.2 
Aunque el factor sorpresa ya haya pasado, el filme se esconde un as en la manga: mientras muchas películas destinadas a un público infantil lanzan un mensaje optimista de que todos podemos conseguir lo que pretendamos por muy imposible que sea, Happy Feet 2 nos da una ducha fría de realidad y nos dice que todos tenemos un límite que no podemos superar por simples cuestiones biológicas. Pero no se alarmen, porque este mensaje -desmoralizante, realista, pesimista… llámenlo como quieran-, queda compensado con una denuncia ecológica, más sutil que la de la primera parte y centrada en el calentamiento global, y en una alegoría sobre el individualismo como medio de conseguir que la sociedad reaccione para poder hacer una acción conjunta capaz de cambiar el mundo. Es el 15-M de la fauna de la Antártida.

Happy Feet Two 
La historia de los pingüinos, cuyo mejor elemento cómico sigue siendo el latin-lover Ramón pero en menor medida, viene arropada por una trama secundaria protagonizada por los krill Will y Bill que subraya la moraleja de la cinta y que se acaba convirtiendo en lo mejor de ella. Estos pequeños crustáceos, que cuentan con las voces de Brad Pitt y Matt Damon en la versión original y con las de sus dobladores habituales en la española, son más expresivos que los pingüinos, tienen mejores diálogos e incluso su amistad va adquiriendo connotaciones homosexuales con evocaciones a Brokeback Mountain. Se merecen una película propia, o por lo menos un cortometraje. 

Happy Feet Two.3 
Pese a todo lo dicho y a que la factura técnica vuelve a ser excelente regalándonos momentos soberbios, Happy Feet 2 se queda unos pasos por detrás de la primera parte porque el desarrollo argumental es más bien estático en comparación con la trepidante aventura que vivió Mumble en la ocasión anterior, y porque los números musicales no lucen como deberían. Da igual que no sean tan numerosos, la cuestión es que el repertorio no tiene gancho, salvo por el Under Pleasure que suena en el clímax, y con algún que otro momento “What the Fuck?” con la recuperación del inefable Dragostea Din Tei y la ópera del pequeño pingüino en plan Joselito. Pero reitero lo dicho, es una secuela bastante digna y sus errores podrían ser subsanados en una ya anunciada tercera parte que tal vez no llegue a realizarse nunca por los discretos resultados que está cosechando este regreso de los pingüinos polifacéticos.

7/10