20/1/17

O.C: ¡Vampiros en la Habana! (1985)

Poster Vampiros en la Habana¿De qué va?: El vampiro científico Berndhart Amadeus Von Drácula crea el Vampisol, un elixir que permite a sus congéneres exponerse y pasear bajo la luz del sol. En cuanto la noticia llega a los grandes clanes de vampiros de Estados Unidos y Europa, todos viajan a Cuba para hacerse con la fórmula. Pepito, un trompetista sobrino del creador del Vampisol, será el encargado de custodiar la fórmula e impedir que los vampiros de fuera se hagan con ella.

Reputación: Film de animación de culto coproducido por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, Radio Televisión Española y Durniock Producciones, de la extinta República Democrática Alemana. ¡Vampiros en la Habana! es hija del llamado Cine Imperfecto, un movimiento cinematográfico surgido en Latinoamérica en la década de los 60 que rechazaba el perfeccionismo de Hollywood y del cine de autor, apostando por un cine que defendiese el cambio social y político y que ponía en tela de juicio el neocolonialismo. Su director, Juan Padrón, recibió la oportunidad de hacer la película, tras años dibujando comics, gracias a su trabajo en la serie animada Filminutos, que mezclaba humor con personajes siniestros. Asimismo, Padrón contó con el reconocido trompetista Arturo Sandoval para aportar su música al film. La película tuvo un largo recorrido por los festivales de cine de todo el mundo, ganando varios premios. 17 años después se estrenó su secuela, Más vampiros en La Habana, en la que Pepito se enfrenta a un grupo de vampiros nazis. Sin embargo, no gustó tanto ni tuvo tanta repercusión como la cinta original.

Comentario: Antes de que South Park revolucionara con su humor negro y crítico y su animación chusca, ya existía ¡Vampiros en la Habana!, un film para adultos con maneras de serie B curioso y muy, muy divertido. Si bien uno puede olvidarse del subtexto y seguir la trama autoconvenciéndose de que es una inofensiva comedia sobre vampiros y estereotipos geográficos, resulta incuestionable su propósito de satirizar a costa de las relaciones de Cuba con Estados Unidos y Europa, retratando a éstos como chupópteros que se enfrentan por explotar los recursos del país, al tiempo que reivindica la revolución cubana y ataca la tiranía del gobierno de Machado (la historia está ambientada en el año 1925). La película realiza una defensa a ultranza del comunismo, con tanta gracia y desparpajo que no se le puede tildar de panfletaria, y también porque, en última instancia, prevalece la animada y alegre celebración de la cultura cubana, de su gente y de su música.

Próximo visionado: Memorias del subdesarrollo (1968)