11/11/15

Terror meta y amor materno

Poster The Final GirlsLas últimas supervivientes (The Final Girls) ganó el Premio Especial del Jurado y el de mejor guión en Sitges. Es una película que sin duda se disfruta mejor en festivales de terror y cine fantástico, rodeado de fans y eruditos del género, pues la película está dedicada a ellos. Hay una diferencia entre consumidores de cine de terror y fanáticos: los primeros se limitan a ver lo que llega a los multicines y su forma de valorar una película es diciendo si “está guapa” o “ es una mierda”. Los segundos ven terror desde la serie A hasta la Z, procedente de cualquier punto del planeta, y son capaces de ver los alicientes en productos en los que los neófitos sólo vemos chorros de sangre y actrices tan buenorras como ineptas.

The Final Girls2

Las últimas supervivientes cuenta la historia de Max (Taissa Farmiga), una joven cuya madre (Malin Akerman), aspirante a actriz, falleció trágicamente. Un año después de su muerte, Max accede a asistir a una maratón de una saga de pelis de terror de los 80 en la que su madre encarnaba a una ‘scream queen’, pero un accidente en la sala provoca que tanto Max como sus amigos acaben atrapados en la película, viéndose obligados a defenderse del asesino en serie para poder sobrevivir hasta el final de la película. El film de Todd Strauss-Schulson es una suerte de La rosa púrpura del Cairo del ‘slasher’ ochentero, no tan enfocada en el terror y en los sustos como en el humor, el guiño cómplice y el homenaje paródico a las reglas por las que se rige el subgénero: los personajes estereotipados, el sexo como sinónimo de muerte, la cámara lenta, los flashbacks o esa figura universal de la chica que sobrevive y acaba con el ‘serial killer’ a la que alude el título.

The Final Girls

Aunque Las últimas supervivientes no sea una propuesta tan radical y original como La cabaña en el bosque, tiene algo que la hace única: su ternura. La encontramos en la camaradería que se forja entre los personajes cuando idean entre todos un plan para acabar con el asesino pero, sobre todo, está en la relación entre Max y su madre, o más bien, el personaje que interpretó esta última en la película. Obviamente, Max proyecta en esa representación a su propia madre, intenta salvarla de su fatídico destino, y el resultado es realmente enternecedor, sobre todo en sus últimas escenas, y sin caer en la cursilería. A Las últimas supervivencias le falta gore y mala leche, pero lo compensa con humor, inventiva y corazón, demostrando que se puede hacer buenas parodias sin recurrir al desgastado modelo ‘Scary Movie’.

7/10