23/11/15

Camino al descalabro

Poster Entourage

Hace cuatro años concluía Entourage (El séquito), serie de la HBO que seguía los pasos de una estrella de cine en ciernes y de los colegas que le seguían en su viaje a la cima de Hollywood. En la reseña que le dediqué en su momento defendí la idea de hacer un spin-off protagonizado por Eli Gold, el visceral representante al que daba vida Jeremy Piven, pero como estaba previsto, su creador, Doug Ellin, se decantó por un largometraje que continuase con la historia de Vince y sus amigos en la gran pantalla. Una película que llega demasiado tarde y que tal vez no era tan demandada por el público como sus responsables creían.

Entourage

Aunque al principio nos vendiesen Entourage como la respuesta masculina a Sexo en Nueva York, nunca llegó a ser un fenómeno social y cultural a la altura de la serie de Sarah Jessica Parker (ni creo que esa fuese su intención). Por eso, no es de extrañar que la película se saldase con un fracaso de taquilla el pasado verano, con 44 millones de dólares recaudados que no amortizarán los 30 millones de presupuesto. Una tv-movie o una temporada especial como la próxima de Expediente X habría sido algo más apropiado o, mejor aún, no hacer nada y dejar la historia tal y como terminó, pues esta película no es más que un sucedáneo en el que sobresalen más los defectos que las virtudes de la serie.

Entourage3

Vince (Adrian Grenier) ha decidido que es el momento de probar suerte en la dirección, con una versión contemporánea de El Doctor Jeckyll y Mr. Hyde, pero la situación se complica cuando necesita más dinero para acabar la película, y su antiguo agente reconvertido en productor, Ari Gold, recibe una negativa rotunda por parte de uno de los inversores del proyecto. Con esta premisa, la película intenta traer de vuelta el espíritu de la serie, y lo consigue sólo a medias, cuidando el escaparate pero desatendiendo el interior: mucha supermodelo, mucho coche de lujo de tapicería reluciente, mucho guiño a los fans, muchos cameos, pero poca, muy poca, chicha. Lo mejor de la serie era la sátira que hacía de Hollywood, ver cómo funcionaba la industria por dentro: las negociaciones contractuales, la búsqueda del siguiente blockbuster, la celebración de los éxitos, la asimilación de los fracasos, el papel de la prensa… En cambio, la película parece una larga y tardía celebración de fin de rodaje sin nada nuevo que ofrecer.

Entourage2

Cada personaje principal goza de una subtrama idéntica a las que protagonizaban en la serie, siendo la principal novedad que Turtle (Jerry Ferrara) se ha quedado en la mitad de su peso anterior y hace alusión a ello en prácticamente todos los diálogos en los que interviene. Los cameos son entre pasables y gratuitos, sin ninguna aparición especialmente relevante salvo, quizás, Haley Joel Osment haciendo de niñato cretino, y el machismo contenido de forma diluida en la serie se muestra aquí indiscutible en el retrato que hace de todas y cada una de las féminas de la trama, con Emily Ratajkowski como nueva mujer objeto por la que todos los hombres babean. Y para rematar, el desenlace es un auténtico circo inverosímil que mata las intenciones realistas de la serie, en la que todo lo que pasaba resultaba cuanto menos un creíble reflejo del estado actual de la industria. En definitiva, Entourage perpetúa la creencia de que continuar una serie con un largometraje es una idea terrible, puesto que, al igual que pasó con Sexo en Nueva York, no sólo no está a la altura de su precedente, sino que empaña su recuerdo y lo convierte en una mera caricatura.

4/10