27/10/09

A mal tiempo, buena cara

Confesiones de una compradora compulsivaMuchos han visto con malos ojos el estreno de una película sobre una adicta a las compras en tiempos de crisis. Una postura un poco bestia, diría yo. Nunca está de más quitarle hierro a los problemas, y con tanta noticia sobre el aumento del paro y la caída de la bolsa asistir a las peripecias de una chica endeudada hasta las cejas que no puede resistir la tentación de usar la tarjeta de crédito cada vez que sale de casa tiene su cierta gracia irónica.

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Claro que la película podría ser mucho más intragable si no fuera por la encantadora Isla Fisher, quien aprueba con nota su primer papel como absoluta protagonista. La actriz se desenvuelve con soltura y chispa ya sea dándose mamporros contra cristaleras, flirteando con el galante Hugh Dancy o charlando con maniquíes parlantes. Si la comedia romántica tradicional corona como su nueva reina a la Fisher bienvenida sea, la prefiero antes que a la creída de Katherine Heigl.

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Confesiones de una compradora compulsiva no es una de las mejores comedias del año pero se deja ver con agrado siempre que se sea indulgente con su previsible e inverosímil trama (recuerda bastante a Una rubia muy legal), pero al menos tiene gracia, algo que visto lo visto cuesta conseguir actualmente.

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Mi vida es una ruinaPasamos de la crisis económica a la personal, en concreto a la conocida como crisis de los 40. En Mi vida es una ruina (Meet Bill), Aaron Eckhart interpreta a un hombre fondón que tiene un trabajo que desprecia y una esposa que le es infiel delante de sus narices (Elizabeth Banks), y el muy torpe pide disculpas mientras se hincha a chocolatinas. Hasta que un día se cruza con un irreverente chaval que lo ayudará a reconducir su vida. Vamos, una variante de lo que hemos visto en películas como The Kid o Un niño grande.

MI vida es una ruina1 
Para empezar, la película es engañosa desde el cartel. Si ya con el retrato en cada lado de Elizabeth Banks y Jessica Alba puedes intuir que el tema central es un triángulo amoroso, la frase promocional no deja lugar a dudas: “Su vida era apacible y monótona… ¡hasta que llegó ella!”. ¿Quién, Jessica Alba?  Señores, el papel de la Alba es uno de los ejemplos más evidentes que he visto de lo que todos conocemos como chica florero. Su aportación a la película es casi nula y ni hay una pizca de romance entre Eckhart y ella. En tal caso, el que le cambia la vida al protagonista es el joven al que tutoriza el prota (Logan Lerman), pero claro, si la frase fuera “Su vida era apacible y monótona… ¡hasta que apareció él!”, se podrían provocar maliciosos malentendidos.

Meet Bill 
Me he explayado tanto en esta tema porque de la película tampoco hay mucho que contar. La primera escena en donde vemos a Eckhart analizando sus defectos frente al espejo deja entrever que el filme tiene cierto trasfondo sobre la crisis en la madurez, pero se desaprovecha en una trama plana y convencional que ni aburre ni engancha, pero tampoco tiene gracia. Así que mientras ves la película piensas en el tiempo que han desperdiciado Eckhart y compañía para rodar la película, sobretodo él que tuvo que engordar para el papel, pero luego recuerdas que hasta los actores de Hollywood tienen que una hipoteca o alquiler que pagar.

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