3/8/20

O.C: Cumbres borrascosas (1939)

¿De qué va? Una de las sirvientas de la morada de Cumbres borrascosas cuenta a un viajero la desafortunada historia de amor de Cathy y Heathcliff.

Reputación: Primera de una larga serie de adaptaciones al cine y a la televisión de la novela Cumbres borrascosas (Wuthering Heights) de Emily Brönte y que, al igual que muchas de ellas, solo toma una parte de la historia completa, omitiendo la segunda generación de descendientes del clan protagonista. El productor Samuel Goldwyn sentía que el guion era demasiado oscuro para una película romántica, por lo que pidió a varias personas que hicieran una reescritura, incluso a un joven John Huston, que le dijo que el guion era perfecto tal y como estaba. Vivien Leigh quería interpretar el rol principal, junto a su pareja y futuro marido, Sir Laurence Olivier, pero los ejecutivos del estudio decidieron darle el papel a Merle Oberon. Esto provocó que la relación entre Olivier y Oberon no fuese buena, pese a que habían trabajado bien juntos en El divorcio de la señora X (1938); tuvieron una gran pelea tras el rodaje de una escena apasionada al quejarse ella de que él no paraba de escupirle al recitar sus líneas.


Olivier tampoco congenió demasiado bien con el director, William Wyler. Como el propio actor admitió a posteriori, llegó al set con una actitud pomposa y sobreactuando, acostumbrado al teatro británico, y Wyler le obligaba a repetir muchas tomas hasta que le saliese de forma más natural. El actor también llegó a admitir que esta experiencia le ayudó a mejorar como actor, y también a convertirse en una estrella. La película fue nominada a 8 Oscar, incluyendo mejor película, director y actor protagonista, de los cuales solo se llevó el de mejor fotografía en blanco y negro. La gran triunfadora de la noche fue Lo que el viento se llevó, protagonizada por… Vivien Leigh.


Comentario: Mi primer acercamiento a la historia de Cumbres borrascosas fue a través de la adaptación moderna estrenada en el 2011 y dirigida por Andrea Arnold. Me gustó e intrigó tanto que decidí leerme el libro, y al terminarlo, vi la versión que nos ocupa ahora, la clásica. Aunque las dos se dejan fuera más de la mitad del libro no se sienten como historias incompletas, puesto que el frustrado romance entre Catherine y Heathcliff es bastante sólido de por sí. Me gusta más la versión de Arnold, pero la de Wyler tampoco está nada mal. Enfatiza un romanticismo que en el libro apenas se percibe (dado que todos los personajes son sociópatas) pero sin prescindir de la atmósfera gótica y lúgubre del relato de Brönte. Sin lugar a dudas, el odio entre Olivier y Oberon contribuyó a que la compleja y esquiva relación entre Catherine y Heathcliff se sienta más auténtica y visceral.

Próximo visionado: Anatomía de un asesinato (1959)

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